lunes, agosto 07, 2006

till kingdom come

En la casa de mi novio.

Han sido días de demasiadas emociones y de muy poco tiempo como para sentarme a escribir frente al computador, aunque sí lo he hecho con lápiz y papel arriba de las micros o en algún café que no es Starbucks.

El sábado terminó el taller de mujeres y fue precioso. Me lo lloré todo, obvio, porque leímos ese poema de la Clarissa Pinkola y por primera vez sentí que estoy en el bosque. Hubo papeles quemados y un lienzo con cicatrices de guerra que terminó íntegro en el basurero de la cocina. Mi diosa esta semana es Hilandera, tiempo de concretizar proyectos, y mi carta la Justicia, consciente de mi lugar en el mundo y de hacia dónde enfoco mi camino y dirijo los pasos.

Me tomé la mañana libre, bajé de la micro en Providencia y terminé comprando un libro de meditaciones antes de ir a donde la Siri con Franco para que conociera a las niñitas. Ahora vamos a almorzar verduras con pollo, él cocina y yo lo acompaño de repente. Nada más. Me encanta.

Estoy contenta, lejos de la euforia, tranquila como nunca, de ojos brillantes y sonrisa fácil, aunque mi eternamente cuestionada relación madrehija sigue en un estado de caos máximo. Todo a su tiempo, supongo, y me lo adelantó hace un año el tarot en Viña, frente al mar. No colapses, Carolina, que ya será cuando tenga que ser.

El otro día conversé en la micro con un tipo muy simpático que me dijo que si seguía poniendo el mp3 tan fuerte me iba a quedar sorda. Ojalá que no. Amo caminar sin escuchar cómo canto, así no me importa si desafino, y el señor que vendía helados mientras yo esperaba en el paradero de Vespucio me dijo que cantaba bien, así que filo.

Sin zapatos, con aros.
De pie en lo más profundo del bosque.
Amando hasta decir basta.

Franco es el regalo más lindo que me ha dado el universo.

miércoles, agosto 02, 2006

to be with you

Franco está en La Serena, visitando a su hija.
Me compré un celular muy bonito que tiene corazones de fondo de pantalla.

No sé cuándo dejé de tener miedo. Cuándo dejó de importarme caminar sola de noche, aunque a veces es cierto que prefiero compañía, sobre todo si es mi novio. Cuándo ya no encontré más que todo el mundo era sospechoso y que en cada esquina y pasaje estaba escondido alguien para secuestrarme, violarme y cortarme en pedacitos. Cuándo empecé a sentir que alrededor mío está esa luz blanca brillante que me protege, las canciones que hacen que el silencio vacío no sea una amenaza, que no se escuchen pasos donde no camina nadie, que los neumáticos reventados no sean balas perdidas en un enfrentamiento de traficantes o neonazis o pandilleros de cualquier tipo.

Supongo que fue un poco todo. Fue salir a conocer, pero a conocer de verdad, a descubrir que la calle tiene sus reglas. Fue encontrar a Franco y darme cuenta que no me importa morir hoy, porque no me falta nada. Fue descubrir a Randy, a Patito, toda la magia en la mitad de la nada.

Hoy, camino de noche y cantando y le digo a todo el mundo que amo, y que amo locamente, y que soy una mujer feliz. Filo si no me entienden, si me cuestionan, si no son capaces de creer.

Yo creo, yo vivo, yo existo, yo soy.
Y con Franco.

Y me encanta.

lunes, julio 31, 2006

ya lo sabemos

No quiero entrar a clases.
No quiero tener taller, ni estudiar economía, ni levantarme temprano los jueves.

Me gustaría vivir para siempre en este estado medio flotando, entre Starbucks, Franco y todo en lo que me encanta usar mi tiempo. No tengo ganas de cumplir horarios, fechas, trabajos, entregas finales, exámenes, asistencia. Preferiría irme a la playa a mirar el mar con mi novio, domir hasta tarde, ver todos los millones de películas que nos faltan.

No sé si quiero ser periodista, aunque a veces es tan claro que sí. Pero viene la práctica, reportear cualquier cosa, y cumplir mandados. Obvio que voy a terminar mi carrera. De ahí en adelante, no tengo idea.

Hoy estuve con Juan Andrés. Fue raro encontrarlo. Hablamos más que durante todo el tiempo que nos conocimos, y me di cuenta que es una linda persona. Después de Starbucks, pasé a buscar a Franco. Vinimos a mi casa, se fue temprano y ya quiero verlo otra vez.

Labios partidos, pelo suelto, colet rosado en la mano izquierda dedo anular, ojos serios pero brillando o por lo menos eso siento, un poco de sueño y mucho frío, calcetines a rayas, zapatillas negras, audífonos rosados que me regaló el lindo de mi novio, teléfono blanco y mi cama llena de libros.

Perdí el celular en el bus a Viña.
Ayer vimos Broken Flowers y me encantó.
Quiero soñar con Franco.

sábado, julio 29, 2006

let me go

Ya no me siento en mi casa.
Es tiempo de partir.

Supongo que Franco tiene razón y todo puede cambiar, pero sólo hasta cierto punto. La manera de pensar de las personas tiene sus propios límites autoimpuestos. Cada uno cree lo que quiere creer, excepto quienes vibran en una sintonía superior y pueden ver las cosas como son. Porque las cosas son de alguna forma, en sí mismas. No es el caso.

Supongo que nunca llegaré a entenderme con mi mamá. La amo con todo mi corazón, pero ella vive con mucho miedo. Y yo no soy así. Mi esencia es creer, amar, entregarme. Y si ahora el universo me regaló la oportunidad de vivir la historia más linda, independiente de cómo vaya a terminar o cuándo, qué me importa, no entiendo por qué ese afán de sujetarme tan fuerte, de tenerme un poco amarrada para que no vuele tan alto como puedo. Y como quiero.

Necesito salir de esta casa, porque acá nunca podré ser plenamente yo. Porque acá ronda esa pena eterna, esos fantasmas, esas cicatrices que a veces queman. Acá nada es sin un pero. Nada existe, simplemente. Acá, en esta casa, se respira profundo el desencanto de la vida.

Sé que no es mi lugar. Que no pertenezco. Lo supe un poco mientras estábamos con Franco en Viña y me di cuenta que podría haberme quedado allá, con él, sin un poquito de nostalgia. Lo supe más cuando a las ocho de la mañana entré hoy a mi pieza y todos pensaban que estaba muerta porque me demoré en volver. Peor todavía, porque no tenía interés en llegar.

Ayer fue el cumpleaños de mi novio.
Amo a ese pendejo. A su lado, me siento en la paz más absoluta.
Voy a ver qué me dice el tarot.

miércoles, julio 26, 2006

moriría por vos

Soy un montón de suspiros.
Franco se acaba de ir.
Mientras escribo, me como un plato de cereales.

Radha cumplió siete años hoy, en el día sin tiempo, y yo recuerdo perfecto cuando nació en ese hospital de Valparaíso, una hora encerrada rezando rosarios porque venía medio enrollado en el cordón umbilical. Es un niño precioso. Agradece todo y su vida devocional es máxima. Tiene la conciencia que yo sueño con alcanzar.

Viña estuvo lindo. Sobre todo el cielo lleno de colores justo antes de que se pusiera a llover, y el mar corriendo mientras con los niños nos acercábamos a las rocas a gritarle saludos. Me vine en bus, sola, y me acordé de cuánto y por qué me gusta. A pesar de que se me sentó alguien al lado justo antes de partir. Filo. Le regalé un bigtime y parece que nunca le habían regalado nada porque me miró mucho mientras lo abría. No hablamos, por suerte, no tenía ganas de hablar. Amo el silencio.

Fueron cinco horas y media con Franco que se disolvieron en el aire. No sé qué hace, ni cómo, pero con él vivo en la hipnosis más absoluta, desconectada del resto del mundo, y se me olvida que hay algo más que nosotros. Me encanta. Me fascina. Me dan ganas de quedarme para siempre abrazada mirando el techo blanco donde debería haber estrellas. Siento como si todo lo que he construido en veintiún años, ahora recién tiene razón de ser. No es por él, ni para él. Es con él. De a dos. Algo que nunca había vivido, y que agradezco al universo y a Afrodita y a todos los maestros que tuvieron algo que ver.

Tomé aperitivo con el tata y el tío Pato.
Comimos After Eight.
Me voy a poner pijama.

lunes, julio 24, 2006

better off

Mañana me voy a Viña.
Me acabo de despedir de Franco y ya lo echo de menos.

En la tarde, mientras hablaba con la Montse acerca de las carreras enfocadas al servicio, me pasó algo. Me di cuenta que sólo llegaré a ser periodista si logro encontrar ese punto donde mi profesión se junta con la realidad. Porque al final es fácil estar en los grandes eventos. La presidenta y los ministros y los candidatos y los choques y los asesinos, pero qué pasa con todos los días.

Quién cuenta la historia del Poeta, por ejemplo. Quién describe ese olor que marea y hace que pique la garganta, perfume de los niños inhalando en el puente. Quién se atreve a mostrar, no desde lo que vende, no desde los asaltos o lo inseguro que es caminar por el centro en Santiago, sino desde las casas de donde ellos salieron porque la calle dolía menos, y venderse quizá es mejor que entregar el cuerpo gratis.

Contar historias no implica protagonistas llorando en pantalla, ni recreaciones burdas. Contar historias es ir un poco más allá y llevar grabado en los ojos lo que se ha visto alguna vez. Es acortar distancias ficticias y acercar realidades comunes.

En la casa de Franco hicimos panqueques. Compramos Mantecol y chocolate y fue una noche dulce, aunque en algún momento me dio un poquito de pena, motivos aparte y referentes a mi manera de enfrentar la vida. El tiempo que paso con él siempre se hace poco, y las ganas de viajar juntos hacen que quiera que ya sea después. Me fascinan sus besos, y esa manera mágica de decir las cosas. Amo saber que no quiero esconderle nada, que somos quienes somos y no se necesitan más explicaciones.

Franco me hace feliz.
Eso es todo.

domingo, julio 23, 2006

this love

Me acabo de comer una manzana verde.
La estrella que me dibujé en la mano izquierda ya se borró casi entera.

Llegué hace una hora del cumpleaños de la Dani y estuvo bien. Me encantó que tantas personas cerraran la tienda con nosotros para que saliéramos más temprano. A veces, Starbucks tiene un poco de eso. Y le da sentido a todo lo demás.

Me gusta cuando me dicen que me veo linda, y bailar canciones viejas. Me gusta abrazar a Franco (se llama Franco, a todo esto) y sentir que así me podría pasar la vida y no sería suficiente. Me gusta saber que, justo antes de tener un poquito de miedo, puedo cerrar los ojos y lanzarme al vacío, y darme cuenta que no me importa que algún día el golpe sea fuerte, porque ahora estoy volando mucho más alto que nunca antes. Me gusta mi pelo suelto y mi ego en paz. Me gusta cuando él me mira fijo y yo no sé qué decir, porque sé que lo mejor es no decir nada.

El soundtrack del momento es 'por ti'.
Y cito que a estas alturas, qué más nos da arriesgar el corazón.
Voy a leer a Borges antes de dormir.

miércoles, julio 19, 2006

por ti

Soñé que posteaba sin escribir nada y me dejaban muchos comentarios.
Igual fue un sueño medio freak.

Durante mucho, mucho tiempo, me pregunté cómo sería no estar sola. Incluso mientras pololeaba, antes, cuando chica, y después, ya los dos años y medio que viví por alguien más. Hasta hace poco, de hecho, porque en mi cuaderno hace un mes me estaba muriendo de pena.

Pero hoy no.

Hoy sé que no estar sola es saber que si yo quiero correr, él va a correr conmigo. Que si nos caemos en el intento, no cuesta nada esperar un poco y levantarse de nuevo. Que si él se esconde, no voy a dudar en buscarlo hasta que aparezca.

Es que esta vez, no estoy jugando a querer. No hay mentiras, ni ilusiones, ni caprichos. No hay más castillos en el aire que los que construimos juntos. No hay miedo. Al revés. Podría lanzarme al vacío, segura de que él estaría para recibirme.

Es como si de repente todo tuviera sentido.

Y me doy cuenta que el camino ha sido largo, que quizá a veces lloré mucho y no entendí nada, que el registro de mis seis cuadernos se convierte en testimonio. Que yo, la de entonces, ya no soy la misma, le copio a don Pablo, y que hoy no necesito excusas para ser. Soy, simplemente. Y es la magia máxima del regalo más grande que me ha dado el universo.

Me equivoco cuando hago los cafés y me ando tropezando con todo el mundo.
Nunca había tenido tan poca hambre y tanta risa.
Ahora, me levanto para ir a trabajar.

martes, julio 18, 2006

apareces tú

No me concentro en nada.
Estoy flotando.
Soy como una mariposa, o algo así.

Hoy me perdí camino al Apumanque, y eso que no estaba a más de cinco cuadras. Llegué allá a amarrarme el pelo a ver si recuperaba la cordura, pero no. Recorrí mil veces las mismas tiendas sin entrar a ninguna hasta que me acordé de que quería comprar un regalo para mi mamá y mi hermana. Me subí a la micro de vuelta a mi casa cantando y me bajé corriendo. Me río sola y eso que ni siquiera pienso cosas divertidas, porque simplemente no pienso.

Ese hombre estupendo que me encanta me invitó al cine y me regaló chocolates y fuimos a su casa y caminamos de la mano por todas partes y no sé por qué tengo esa sensación (esta sensación) de calma absoluta en medio de la euforia, sin necesidad de preguntarme por un mañana ni por hoy ni por nunca, porque estoy viviendo desde mí y con eso me basta.

Llevo tres horas tratando de escribir.
Las palabras se me escapan y no me alcanzan y no me importa.
Soy una mujer absolutamente feliz.

lunes, julio 17, 2006

blue eyes

Me muero de sueño.
No puedo ir a acostarme sin escribir un poco.

Anoche, carrete Starbucks. Lo pasé bien, aunque siempre me molesta cuando el olor a marihuana desde alguna pieza llega demasiado fuerte al living. Aparte de eso, fue muy piola. Comí chocolate y tomé cocacola en un vaso compartido con la Pili. No dejo de pensar que mis amigos a los quince eran más maduros para hablar de sexo que algunos hombres mayores de veinte. Filo.

Ayer un cliente me dijo que mi sonrisa conquistaba. Yo me puse roja, obvio, y me reí más porque lo encontré divertido y parece que él también porque también se rió.

Ando medio en las nubes, ¿será así andar en las nubes, como flotando, como si todos los pasos fueran baile?, leyendo a Marguerite Yourcenar, echándome crema y brillo de labios y durmiendo muy muy bien, soñando despierta para variar (y de hecho, me lo confirmó el tarotista mágico del jueves pasado) y viendo luces de colores cuando cierro los ojos.

Ando rosada, lo sé, con las manos blancas y el corazón corriendo.
Culpa suya y de ese afán de venir a desordenarme la vida.

sábado, julio 15, 2006

eyes wide open

Acabo de cortar el teléfono.
La carta de la semana es el tres de discos.
Tiempo de comenzar a construir.

Escucho Aerosmith y no pienso en nada, porque estoy en medio de ese estado donde la realidad desaparece y quedan destellos y supongo que será parecido a la ensoñación de la que siempre habla manu. Es como flotar sin sentir el cuerpo. Sonreír de memoria. Dejar que la página se escriba sola. El tiempo pasa, y para, y yo me miro las uñas cortas y sin pintar y sé que de nuevo tengo trabajo y que éste sí es mi momento, es mi certeza máxima, es el tarot, los mensajes de los sabios del langard ayer, Leo almorzando en mi casa hoy y mi pieza verde limón que ya no voy a ordenar nunca más porque le queda demasiado poco, porque vienen cambios, muchos cambios, y cosas nuevas, y quizá otra casa y otra pieza, quién sabe. Yo me entrego a la vida y vivo. Nada más. No sé ni me importa saber.

Starbucks estuvo bien, me reí muchísimo y casi termino a Rosasco. Me visitó mi amiga Sombra, conversamos un rato pero siempre falta más. A las nueve de la noche empecé a caminar a mi casa con el mp3 del Mono tan fuerte y cantando que no escuché cuando dos extranjeras me quisieron preguntar por no sé qué calle, hasta que una me tocó el hombro para que me sacara los audífonos.

Desde los quince años que no andaba en micro con alguien que me gustara.
Fue toda una experiencia.
Falta mucho para las cuatro de la tarde.

viernes, julio 14, 2006

a veces vuelvo

Afrodita está definitivamente rigiendo mi vida.
Ando bailando donde no hay música, el mundo es de muchos colores, y aunque tengo los pies congelados, creo que éste no es un invierno frío.
Me compré uno de esos gorros verdes revolucionarios y me encanta cómo me veo.

En la mañana arreglé los globos y los dulces en la puerta del departamento de Jose, toqué el timbre y salí corriendo. Fue perfecto. Y a diferencia de ocasiones parecidas que prefiero no recordar, hoy recibí llamada de teléfono de gracias, incluso antes de que yo llegara a marcar su número para decirle feliz cumpleaños. Es que Jose es lo mejor.

Me avisaron que quedé seleccionada en esa constructora, para vender casas. Prefiero quedarme en Starbucks. Y parece que se puede. Volveré al delantal verde y a las siestas de media hora en los sillones cuando no haya podido dormir por estudiar teoría económica. Todo un deja vú.

Almorcé con Leo, en su casa. Cocinó él y yo lo miré, canté canciones malas y no hice nada más. Salí casi una hora tarde a la reunión del adopta, pero filo. No tenía ganas de irme antes. No di ningún tipo de explicación y por suerte nadie me la pidió. No es mi culpa que los detalles me obliguen a quedarme un ratito más, igual que cuando despierto en la mañana y los cinco minutos se convierten en mil y siempre termino quedándome dormida otra vez y soñando los mejores sueños.

Voy a tomar té.
Terminé a Rosa Montero.
Es el turno de Rosasco.

jueves, julio 13, 2006

hello, stranger

Estoy contenta.
La Mili me espera para una lectura de tarot.

En la tarde fui al Apumanque a comprar cositas para el cumpleaños de Jose (quiero llegar mañana temprano de sorpresa a dejarle globos y dulces en el pasillo), y cuando estaba sentándome a pedir un café, me llamó alguien. Cuarenta minutos después llegó, paraguas azul en la mano y esa sonrisa que me encanta, y tomamos café juntos. Conversamos de la vida y fue lindo. Todo. Como que me gusta un poco, parece. Hace mucho no me pasaba eso de reírme sola cuando escucho un nombre.

De ahora en adelante, el personaje anónimo se llamará Leo.
No hay más detalles.
Esta historia es sólo mía.

miércoles, julio 12, 2006

sin gamulán

Corazón acelerado.
No tengo ni hambre ni sueño ni frío.
Igual ando media tiritona.

Hoy es de esos días en que me da por cuestionármelo todo. Pero no recuerdos, ni pasado, ni futuro. Todo el presente. El ahora. Hasta estar sentada frente a una página a medio teclear, en pijama, escuchando las canciones de Quique González que me mandó la Celeste ayer. No me acuerdo qué soñé. Y debe haber sido importante, porque desperté rápido. Como esperando algo. A alguien. No sé.

Tengo esa sensación en la guata, de mariposas que vuelan alto y dan vueltas.
Hace mucho que no me pasaba.
Estoy feliz de la mano de la tormenta que se viene en mi mundo.
Mirando por la ventana cómo afuera sigue lloviendo.

lunes, julio 10, 2006

fast forward

Acabo de planchar mi delantal de Starbucks.
Como no soy muy doméstica, estas cosas igual me entretienen.

A las once de la mañana, otra vez Carabineros buscando a mi papá. No sé qué habrá hecho, ni me interesa. Pero se me ocurre que es muy bueno que haya salido de mi vida en su momento, y que a mí no se me vayan los pies solos por correr a buscarlo.

Hoy es el cumpleaños de Pi. Mi mejor amigo de la vida. Y aunque ya no hayan cartas de cien páginas como cuando estábamos en tercero medio, ni trabajemos en el Cutto's, ni nos peleemos el primer espacio en la lista para cantar porque ya casi ni nos vemos, el cariño sigue intacto. Tenemos hasta fecha de aniversario, y película y canción. Como nunca nos enamoramos, podemos amarnos para siempre sin problemas ni distancia.

Mi pieza es un desastre. No tengo ganas de ordenarla, tampoco. Hoy sólo quería dormir. Esto de recuperar el ritmo de la vida y tener que responder y organizarme y leer los nueve libros que me esperan en una torre, requiere concentración de energías. Ya habrá tiempo de colgar la ropa que se amontona en mi sillón y ordenar los papeles y las Cosmopolitan a los pies de mi cama, y buscarle un espacio en la pared al dibujo que me regaló la Javi.

Quiero un mazapán con chocolate.
Sebastián va a hacer otra obra en Parque Arauco.
Con mi suerte, seguro que me lo encuentro por ahí.

domingo, julio 09, 2006

hard day's night

Se me había olvidado lo ásperas que quedan las manos después de trabajar.

Hoy, película devuelta, taller de mujeres, Starbucks. Dos micros y tres viajes en autos ajenos. Mi pelo otra vez amarrado y es raro, aunque recién el mes pasado me lo volví a soltar. Castañeda en el break de media. Una polera que me regaló mi mamá.

Conocí a alguien muy simpático, se llama Franco y es papá hace tres semanas. Corté la parte de abajo de mis pantalones que ya estaban medios desarmados, y con el barro, peor. Conversé con mucha gente y recordé que lo que me gusta de verdad es relacionarme, aunque sea un ratito, nombre y estás de vacaciones, o cómo va tu día, o qué sé yo. Comí un sandwich vegetariano a las dos y media de la mañana y le eché wasabi (¿así se escribe?). Camino a la casa de la Siri, una hoja que se estaba cayendo y daba vueltas, llegó al suelo justo cuando se acabó la música de Amélie. Fue perfecto.

Día de lluvia y canciones que nunca había escuchado.
Ahora quiero soñar cosas lindas.

sábado, julio 08, 2006

far away

En pijama desde las siete de la tarde.
Acabo de ver Bailarina en la oscuridad y la amé.
Recién me doy cuenta que escribo el segundo post del día.

Hoy fuimos al cine con Patito, a ver Cars. Él nunca había ido y para mí fue la emoción máxima. También pasamos por McDonalds y su cajita feliz que odio, pero cómo no ofrecérsela igual. Jugamos en las escaleras mecánicas y por primera vez no me importó que alguien hablara toda la película.

Mañana vuelvo a Starbucks por dos semanas. A reemplazar a alguien, supongo. Me encanta la idea. Así pago por fin mi taller y me compro un mp3 para no seguir haciendo usufructo del que me prestó el Mono hace mil años.

Chaleco morado, las manos frías y siempre pienso en Miguel Bosé cantando que me amará, pijama celeste de satín, uñas medio despintadas, tengo que buscar pantalónbeige-poleranegra-delantalverdeconbolsillos para mañana después de la casa de la Siri, no anoté mis sueños porque no me acuerdo de mucho, un libro de Castañeda (culpable manu), calcetines blancos con rayitas de esos de Patronato, pelo suelto y cada vez menos rubio, messenger en appear offline (no sé por qué tengo la versión en inglés), obsesión indiscutible de mi blog actualizado, medio litro de té y un plato vacío que alguna vez tuvo arroz con champiñones y tomate y acelga.

Voy a llenar mi guatero y a dormir once horas.
Mis planes de viernes en la noche.
Sólo estoy para mí.

viernes, julio 07, 2006

en la calle

Estoy de vacaciones.
Mañana, entrevista de trabajo.
Vengo llegando del langard.

La primera vez que vi al Poeta, creo que fue la primera vez pero no estoy segura, porque tengo esa imagen de él recitando en una micro que ya no sé si fue verdad o me la imaginé de tanto pensar en cómo hubiera sido, me quedé mirándolo fijo a los ojos un segundo y después tuve que mirar a otro lado. Estábamos en la caleta, en el puente. No me acuerdo qué comida llevamos.

Desde entonces, han pasado más de tres meses. Ahora vive por ahí, y yo siempre quiero verlo porque quizá lo amo un poco, con la calle y con toda la vida que lleva en la espalda. Hoy lo encontré otra vez. Nos quedamos conversando, él con la cabeza en mis piernas y yo haciéndole cariño. Le dije que lo quiero. Me dijo que él también.

Conocer al Poeta ha sido descubrir que el mundo siempre va a escapar a mi comprensión. Que hay quienes lo tienen todo, y no son nada. Y hay quienes no tienen nada, y lo son todo.

Yo no sé qué hace el Poeta todo el día, ni me importa. No sé cuáles son sus peleas más grandes, ni las manchas de su historia. No le pregunto, tampoco. Con el Poeta, me permito sentir sin intentar comprender. Darnos unos segundos de cielo. Mirar desde la vereda cómo pasa el tiempo.

Lo mejor son los jueves en la noche.
Repartir comida es la excusa.
En realidad, no es más que el día fijo de visita a mis amigos.

miércoles, julio 05, 2006

fading like a flower

Soy un despojo humano.
Desde ayer, diecinueve horas de estudio seguidas.

Son las tres de la tarde, y ya dormí un ratito desde un poco antes que se fuera la Maida a dar el examen y hasta que me duché y me senté a tomar sopa y a leer sobre Michelle, pero eso no quita que me pese la noche en blanco, punto cúlmine después del amacener de hoy a partir del amuerzo de ayer, cuando empezamos a resumir la materia de clases internacional. Odio los exámenes orales.

Me da risa mientras escribo, paso por la etapa de cambiar las letras y me equivoco cuando tipeo así que me estoy demorando el doble en que las palabras se vean como deben para poder leerse después.

Tengo ganas de vestirme linda y salir a tomar café con alguien, a pesar de mi guata destrozada después de toda la cafeína de ayer. Se viene otra noche más. Vamos que se puede. Keep walking y todo eso.

Prendí un incienso de vainilla.
Tengo mucho, mucho sueño, y los ojos se me cierran solos de repente.
Escucho Roxette.
Quiero mil abrazos.

martes, julio 04, 2006

una canción que te enamore

Hoy pinté un Gokusupersayayin gigante con Randy y sus hermanas y sus primos.
Estudié un poquito de Información con la Maida.
Tuve clases de arte con las niñitas.
Le hice reiki a la Mili y se acaba de ir.

Son casi las once de la noche y yo escribo que tengo frío, aunque quizá no sea tan cierto, si no que es más verdad que quiero tener frío. Qué sé yo por qué. Y ganas de dos horas libres seguidas, por lo menos, para acostarme tapada hasta el cuello y con un chocolate caliente a ver The Wall. No, no la he visto. Y eso que me la recomendó uno de esos uruguayos de los que me enamoré un par de días hace dos veranos, el mismo que me dijo oye, Amélie es tu película, la que sí me compré y he repetido más o menos cinco veces sin aburrirme ninguna.

¿Aventuras a lo largo de mi vida? Pocas. Pero buenas.

Ese arquitecto del paseo del ombligo que se parecía a Nico Ferrari, por ejemplo. O la escena casi perfecta después de trabajos de invierno, en el carrete donde apareció Fabián y todo fue culpa de la canción de fondo porque yo sólo veía inocencia aunque obvio que me equivoqué.

Me falta un poco de eso. Me falta que me pase algo con alguien. No sentir que en el fondo nunca voy a ser capaz de quedarme para siempre. No saber que al final siempre me aburro aunque en principio todo parezca nuevo y mágico. Me falta que alguien me desordene el mundo, que me descoloque, que me diga oye, me da lo mismo tu opinión, yo quiero que te quedes conmigo porque sé que vamos a ser felices juntos. Deja de escaparte pendeja insoportable, y aprende a vivir de a dos.

Eso quiero.
Nada de romances dulces y lejanos y tiernos, porque no soy Hera y no me interesa vivir a la sombra de nadie.
Una historia que me mueva, que me recuerde que estoy viva.
Que Artemisa y Afrodita salgan de entre las sombras y ya no se pierdan más.

domingo, julio 02, 2006

little dreams

Recién termina el almuerzo familiar.
Tengo la ventana abierta y escucho Orishas.

Hoy mi prima me dijo que para mí todo era magia porque no entendía ni matemáticas ni ciencias, y entonces pienso en qué pasaría si lo entendiera y me gustara, y supiera por qué se caen las hojas en otoño (ayer quedaba una sola entre cinco árboles de Colón), o por qué se disuelven en agua las pastillas efervescentes, o cómo se graban las películas en un dvd o qué sé yo.

Quizá entonces sería más seria (más correcta, formal, adulta), dejaría de escribir autorreferentemente sobre las maravillas y las penas chiquititas de un mundo que no entiendo y que disfruto hasta decir basta, y me dedicaría a opinar sobre los presidentes y las guerras y todas esas cosas que pasan tan arriba y tan lejos.

Pero no.
Uno siempre escribe mejor de lo que sabe.
Y yo, de grandes temas, no sé absolutamente nada.

sábado, julio 01, 2006

mujer

Hoy, mi diosa es Oya.
Llegan los vientos de cambio.

El taller donde la Siri estuvo increíble. Ando media llorona eso sí, cerrando un par de ciclos, perdonando recuerdos, encontrando mensajes en todas las canciones y todos los textos. Claro que después de 'ella', de Bebé, y la carta del oráculo, me vine cantando mientras miraba cómo atardecía. La luna está preciosa, con un aro de luz brillantísimo. Por lo menos hasta hace media hora.

Mañana por fin no tengo nada que hacer. Sé que debiera empezar a estudiar Información. Filo. Ya habrá tiempo para eso.

Siento que en este proceso de encontrarme, me he perdido muchas veces. Pero también siento que estoy construyendo mi camino. Mirando adelante y a los ojos, y sin miedo. Siento que en días así los remezones son fuertes, para que de una vez no se me olvide nunca más quién soy.

Pelo suelto y celular en silencio.
Es momento de salir al bosque.

viernes, junio 30, 2006

dulce de alcayota

Si no tuviera tanto sueño, escribiría un post muy largo.
Hoy ya hace un mes que no encuentro al Poeta.

Apenas dos notas para estar de vacaciones, aunque no totalmente, siempre quedan los jueves de langar, lunes y martes de profesora, miércoles y viernes de adopta y sábados de taller, pero filo. Quiero el fin de semestre. Por favor.

Mi vida gira en torno a la línea divisoria entre el miedo al compromiso y el amor a la libertad. Me cuesta encontrar el límite. No sé en cuál de los lados estoy. Pero sé que no soy capaz de quedarme otra vez quietecita y calladita como corresponde a una niña buena. No tengo ganas. Quiero seguir sintiendo que estoy viva. Me encontré por fin y no quiero perderme de nuevo.

Anoche soñé con alguien que no conozco, pero que se llama Manuel y tiene un blog y a veces escribe sobre mí.
Desperté muerta de la risa.
Deber ser alguien muy simpático.

jueves, junio 29, 2006

todos juntos

Hoy fui a la casa de Randy.
Sus otras dos hermanas son muy buena onda.
Hicimos una tarea de matemáticas y vimos una teleserie mexicana.

Claro que, en la micro de vuelta, me dio toda la pena que no pude tener mientras tomábamos cocacola y comíamos galletitas, y lloré el camino casi completo a Parque Arauco, a juntarme con la Toña.

Pienso en mis amigos. En la gente que he conocido los jueves en la noche. Y aprieto fuerte la cruz que me regaló Cristian.

Me da rabia saber y mirar cómo hay personas tan increíbles que viven en un entorno que no las merece. Cómo se terminan perdiendo porque en la calle las drogas se los comen de a poco, porque en sus casas no los quieren ver, porque el mundo les da la espalda y nadie entiende que no se trata de regalar monedas, ni comida, ni ropa, sino de vivir en lo que corresponde, en justicia y dignidad, sin distinciones sociales ni de ningún tipo.

Es la impotencia.
Quiero una varita mágica para arreglar el mundo.
Y la quiero ahora.

miércoles, junio 28, 2006

corazón de tiza

Ayer me pinté un mechoncito de pelo fucsia y ya está casi desteñido.
Estoy comiendo mil emeiemes.

En la tarde me encontré con Cristian y la Josie en la esquina de la Posta y nos quedamos conversando de la vida un rato. Conocí al Nano y su polola, la Jocelyn, que está esperando guagüita de cinco meses y quería comer manzana. Lo pasé muy bien. Además, Cristian me regaló una cruz de madera preciosa que ahora llevo en la muñeca derecha.

Canción de la semana: la calle, de Orishas. Claro que creo que jamás me la voy a aprender, pero filo. Me encanta.

Nunca me había puesto mini con pantalones, hoy lo hice y fue bacán. También tomé café con vainilla. Comí sushi. Hablé con mi hermano. Fui a la casa de la Siri. Terminamos el trabajo de gráfica con la Celeste, quedó muy lindo. Salí sin parka y salté en las pozas de agua. Le saqué la lengua a un niñito. Coqueteé un poco con un ciclista. Me fui a pasear por el mundo mucho antes de que terminara la hora de Interactiva.

No tengo ganas de enamorarme, ni de encontrar a la persona perfecta para pasar las tardes de domingo. De momento, he vuelto a descubrir la paz máxima de la soledad. Me gusto. Y me gusta escuchar a Bebé cantando que el mundo es sólo para mí.

Mil ganas de subirme a un bus y partir a Viña a ver el mar.
Se acabaron los emeimes.
A ver si termino a Vargas Llosa antes de dormir.

lunes, junio 26, 2006

ojos de papel

Tarde de tejido.
Media frazada de cuadraditos lista.
Aniversario de seis años con mi mejor amigo.

Tengo dos hermanos nuevos, que se llaman Randy y Pato. Los conocí el viernes a las tres de la tarde en su escuela, al fin presentaciones formales del adopta. Son bacanes. Jugamos fútbol y corrimos y los llevé a caballito un rato.

Todo esto después de una reunión de trabajo que ojalá resulte, en una empresa de propiedades donde dejé curriculum en marzo y pensé que nunca me iban a llamar. Otra entrevista esta semana, donde mismo. Sería entretenido vender casas.

Viernes en la noche, carrete donde la Toña. Hice manjar. Ayer me quedé en cama todo el día, vi películas y leí a Vargas Llosa. Demasiado frío para levantarme.

Hoy vinieron la Hari y la Evelyn. Lo pasé bien. Leímos el tarot y conversamos de la vida. La Evelyn compró queque y galletitas. A la hora de almuerzo, salió Pedro hablando en la tele. También, de lejos, varias personas que conozco en la Posta. Grité de la emoción todo el rato. Se veían guapos mis chiquis.

Me duele un poco el hombro izquierdo.
Hace una semana ando siempre con el pelo suelto.
Bajé muchas canciones de Orishas.

jueves, junio 22, 2006

tan real como la vida

Hoy caminé desde la estación Mapocho hasta Salvador.

Paseé por la Vega, fui a Starbucks y busqué al Poeta sin encontrarlo, así que le dejé una notita colgada en la reja, atrás de un poema suyo que encontré en el suelo.

Mi ahorro de ciento veinte pesos (y del horrible viaje en metro) se convirtió en una bolsa de nueces muy ricas, que comí sin compartir mirando los árboles del Parque Forestal, mientras cantaba 'esta soy yo' a gritos.

En el intertanto, me di cuenta que toda mi etapa de vaivenes emocionales se relacionó directamente con haber abandonado los libros y la escritura en general, descontando el blog, claro. Así es que ahora, congelándome con un guatero en las rodillas, tengo a Vargas Llosa a medio leer encima de mi cama y el cuadernito de taller lleno de comienzos de cuentos.

Mientras esperaba a Marcos, me senté a cantar en ese árbol gigante que tiene flores pintadas y que me fascina porque es muy cómodo. Me acosté en el pasto a mirar el cielo que estaba precioso, y descubrí que si camino arrastrando los pies en el maicillo es como si estuviera sin zapatos. Todo eso en dieciocho minutos y un poco más, porque llegué temprano.

Excelente día.
En la esquina de mi casa, vi la primera estrella.
No tuve ningún deseo que pedirle.

martes, junio 20, 2006

brazos de sol

Olor a humo.
Falda con tierra.
Pelo suelto y un poco ondulado.

Hace veinte minutos terminé de quemar muchas fotos antiguas y un par de papeles que no quería ver más. Canciones de fondo elegidas, Foolish Games y una triste de Amélie mientras miraba las cenizas en el agua sucia del parque San Borja.

Me hizo bien. Siempre me hace bien materializar las decisiones. Dejar de actuar como Hera y comenzar a vivir mi Artemisa.

Ayer, al cine. Hierro3. Sola. Hace tiempo no me pasaba la tarde en una sala casi vacía disfrutando la libertad máxima de nadie al lado comentando nada. La película es una obra de arte. Me encantó la magia de la línea divisoria que no existe entre la realidad y la fantasía.

Estoy tranquila, contenta, con un poco de hambre aunque acabo de comer mucho chocolate, de polera blanca manga tres cuartos, frente al trabajo de Interactiva apenas comenzado, muerta de ganas de un café caliente leyendo a Vargas Llosa abajo de mil frazadas.

Y disfrutando eternamente mi soledad divina en la Tierra.

lunes, junio 19, 2006

catch me when i fall

Tarde de primas y noche de mujeres.

Dos segundos para sentarme frente al computador a escribir que me encanta estar con mis amigas y sacarnos millones de fotos y reírnos demasiado fuerte para ser las doce de la noche mientras jugamos verdad o consecuencia con preguntas que se repiten desde que teníamos trece.

La Fran siempre fuma colgada de mi ventana. Trabaja en Starbucks, se hizo extensiones [agradece a la persona muerta por su pelo], compra carteras caras y usa ropa top. Le gusta la música media alternativa y su sueño es aprender a hacer argollas con el humo. Da risa cuando se ríe. Cuenta sus historias de infancia con ruidos, como la repisa que alguna vez hizo plaf. Es libra y se le nota.

La Toña es la primera en quedarse dormida cuando vemos películas. Encuentra que los Belmont tienen olor a marihuana y su vida está llena de frases célebres del tipo "me siento observada cuando me miran". Llama a su papá para que mate los bichos, aunque de repente desafía a las arañas mirándolas fijo. Pone las mejores caras de sex symbol para las fotos. Es capricornio, y también se le nota.

La Fran y la Toña no son invitadas. Saben dónde se guardan las cosas en mi cocina, pueden quedarse durmiendo si yo tengo clases temprano, saben a quiénes he besado y cuándo.

Con la Fran y la Toña, los momentos compartidos son tantos que con una palabra se recuerda toda una historia. Hay canciones a gritos, fiestas malas [y buenas], peleas a muerte con su respectivas reconciliaciones, noches de llanto y risas y confesiones en Algarrobo, ese paseo en bicicleta en que terminamos perdidas para variar, los momentos depresivos de Paolo Meneguzzi y bailes con Backstreet Boys.

Noche de cámara digital y poses.
Frazadas en el suelo.
A esta hora, despeinada, sin aros, cantando.

sábado, junio 17, 2006

unicornio azul

Restauración del alma femenina.
Así se llama el taller que empecé hoy.

A las once de la mañana llegué a la casa de la Siri. Claro que muerta de sueño porque anoche se nos ocurrió ir a bailar y a ver a René y recién estuve de vuelta en mi cama a las seis y media. Filo. Hace mucho que no carretiaba, y Kamikaze estuvo muy bien. Objetivamente.

La primera sesión del taller se trató de reconocer a las diosas que predominan en cada una. También hicimos pan amasado, y contamos historias. Aprendí montones. De repente, fue obvio el fracaso constante de mi vida amorosa. Es imposible mantener una relación donde no actúo de acuerdo a mi esencia. Y tiendo a hacerlo, aunque nunca me había dado cuenta.

¿Amé a Claudio? No lo dudo. Pero no desde mí, sino desde quien yo pensaba que él quería que yo fuera. Desde esa mujer sumisa y dócil y buena a la que le gustaba ordenar la casa y lavar los platos. Sin el mundo propio que tanto disfruto.

Me pasa, cuando me gusta alguien, que se me olvida cuánto me gusto yo. Y antepongo sus intereses, sus sueños, y me entrego, claro, pero me pierdo en el camino. Y esa entrega no vale nada.

De vuelta a mi casa, me acosté un ratito en un banco de madera verde a mirar el cielo. Lloré y me reí y canté caminando por el parque mucho rato.

Me senté en el pasto húmedo y verde oscuro.
Al frente, autos y micros, un árbol gigante.
Y el atardecer naranjo de Santiago casi a las seis de la tarde.

viernes, junio 16, 2006

ojos de cielo

Toalla en la cabeza.
Sin calcetines ni zapatos.
Un poco de frío.

Ayer, Pedro me preguntó por qué me gustaba ir al langar. Pregunta retórica, claro, porque no me hubiera escuchado aunque le hubiera respondido.

Y, la verdad, no se trata de que los jueves en la noche me hagan sentir una buena persona, ni valorar mi cama y mi casa, aunque las primeras dos visitas hayan tenido ese efecto obvio y medio cliché.

Se trata de que, en los puentes, en la Posta, con Lucho, Cristopher, la Ely, Paul, el tío Mario, Pedro, la Nati, la Juanita, Darwin, el Poeta, la Josy y cada persona que voy conociendo, aprendo algo nuevo.

Se trata de la admiración que siento cada vez que escucho la sabiduría máxima en las frases más simples, en lo cotidiano, en descubrir quiénes somos, cada uno, y vivir de acuerdo a eso.

Se trata de la felicidad y la certeza de no necesitar nada más cuando estoy sentada conversando o cantando RBD, o escuchando pedacitos de historias de amor, porque siento que con personas que han vivido mucho, no tengo nada que entregar y sólo me queda ser.

No me siento salvadora del mundo.
Más bien, soy lo más pequeñito entre la inmensidad.

miércoles, junio 14, 2006

sobran los motivos

Tranquila.
Acabo de borrar muchas fotos de mi computador.

En la mañana tuve la prueba de Información que me dejó encerrada casi todo el fin de semana y me fue mal. Moraleja aprendida, nunca más estudio porque siempre me preguntan lo que no sé. Después fuimos con la Dani a Rosas, compré maripositas para pegarle a un polerón. Última prueba de noticias y mucho rato conversando con la Siri antes de venir a mi casa.

Ahora, pijama y películas. Eso quiero. El tecito que me acaba de traer la Roci y la tarde soñando despierta y dormida, porque anoche puse un guatero antes de acostarme y cuando desperté (a estudiar, obvio, loca obsesiva por primera vez en cuatro años) todavía estaba el agua caliente. Tengo mucho sueño y una nueva canción que me encanta.

Ayer estaba triste y fui a ver si encontraba al Poeta.
Por ahí andaba.
La magia máxima de hacer lo que uno quiere.

lunes, junio 12, 2006

bittersweet symphony

La soledad más absoluta.
Ésa de cuando ya no quedan ni excusas para pensar en alguien.

Moño mal hecho y los pies congelados, incluso adentro de los calcetines de lana que me compré en Calbuco. El corazón latiendo rápido. Un poquito mareada y dolor de garganta cuando trago. Cero hambre. Los ojos que se me cierran sin sueño. Y me dan ganas de tomar todo lo que no he tomado en veintiún años, de carretiar para siempre, de olvidarme y bailar y besar a cualquiera y vivir la aventura de mi vida aunque no sienta nada.

Yo, cayendo al vacío.
Otra vez.
No me pienso levantar hoy.

sábado, junio 10, 2006

dulce locura

Día de cartas.
Y de buenos encuentros.

Ayer, en el langar, conocí a una niña muy simpática. Tiene quince años y hoy nos juntamos a una lectura de tarot frente al Santa Isabel que queda cerca de la Posta.

Cada vez me sorprende un poquito más todo lo que uno puede aprender de las personas que han vivido mucho. Y me doy cuenta de que yo no he vivido nada.

Vengo llegando de otra lectura, en Starbucks, con un amigo de la Dani que se llama Sebastián. Un amor. Me reí mil horas y cantamos Frank Sinatra fuerte de vuelta a mi casa.

Hoy, pelo suelto, mil sonrisas, música antigua, hojas cayendo perfecto, almuerzo donde la Javi y quince minutos con la Siri, micros rápidas y vacías, frío pero no tanto, sueño, certezas, celular prendido, mariposas en todas partes, los dos manqueques de chocolate que me regaló ayer el Poeta y escalofríos de buenos presagios.

Contenta.
Muy.
Voy a estudiar Información.

jueves, junio 08, 2006

viejo cuento

Una taza grande de té tibio.
Dos sopaipillas en la estufa.
Escribo en pijama celeste.

No tenía ganas de volver a mi casa después de entrevistar al doctor, así que me quedé paseando por Providencia un ratito que terminó convirtiéndose en un par de horas, claro que me senté en un banco a cantar y tejer la bufanda del Poeta mientras miraba pasar los autos.

Después, la Toña me invitó un chocolate caliente y un donut mientras me leía el eneagrama.

Jai Satya Kaur. La princesa que se atreve a que la verdad prevalezca, y el don de eliminar la oscuridad, tanto en mi vida como en la de otros. Así me llamo ahora.

Llevo casi una semana de oscilación constante entre la felicidad máxima y la melancolía eterna.
Sueño mucho y duermo poco.
Hace frío.

domingo, junio 04, 2006

corazón irreversible

Soy,
solamente,
un montón de recuerdos encerrados en un cuerpo envuelto en parka y pantys y minifalda y zapatillas,
queriendo dormir,
(y no)
a las tres de la mañana de un domingo sin compromisos,
ni compañía.
Uñas pintadas y un poco de frío,
música triste, sonrisa eterna
(ante la certeza y la voluntad y la fe).
Soy,
solamente,
la nostalgia absurda con ojos que brillan en una pieza llena de papeles.
Fotos recortadas, silencios incompletos, sueños reales,
saltos al vacío (y golpes),
ganas de volar alto,
de perderme en el infinito para siempre.
El pelo suelto, un anillo de mariposa, pulseras que cantan y la frente apoyada (a veces), en las manos grandes.
Soy,
solamente,
la búsqueda constante del camino perfecto,
un par de lágrimas saladas,
una caja de cartas (y cuadernos) escondida en el clóset,
los secretos compartidos en las noches más oscuras.
Palabras nunca dichas
y un corazón que late rápido
con los ojos cerrados.

martes, mayo 30, 2006

momento histórico

La Católica está en PARO.

Lo que, lejos, más rescato de todas las movilizaciones que han tenido durante el último mes los escolares, es que ha permitido la apertura de discusión y diálogo en espacios en que generalmente no se dan. Y eso aunque, considero, ése es uno de los principales roles de la Universidad. Filo, hace treinta años que la UC no adhería a nada. Y, a pesar de que se insista en hacer clases en periodismo, contra la decisión de los estudiantes, sigo orgullosa a mi Escuela y apoyo toda la causa secundaria a favor de una educación digna y justa.

He dicho.

lunes, mayo 29, 2006

agradecida

Excelente fin de semana.

El viernes partimos a Viña con mi mamá y la Chica, al cumpleaños de Carlos y la Jajasry. Aunque debí haber vuelto con ellas el sábado en la mañana, para ir a la capacitación del adopta, me quedé hasta hoy y llegué hace dos horas a mi casa.

Pasamos los días en la más absoluta paz. El sábado nos hicimos sandwichs que comimos mirando en mar en uno de esos puentecitos de la Avenida Perú, después de una clase de Kundalini con todos los niños. En la noche fueron la Siri y toda su familia a visitarnos y estuvo precioso.

Hoy, en pijama hasta las seis de la tarde. Tomamos sopa de verduras y comimos papas fritas. En la mañana, vimos "Mi vida sin mí".

Fue un fin de semana de tarot y de reiki (¡¡recién iniciada el viernes!!), de prasadam y panjavis, de mucha vida devocional, que es lejos la vida que más disfruto, aun sin ponerle nombre a Dios. Pude pasar tiempo sola arriba de un cerro, y viajar de noche escuchando música. En el camino de vuelta, escribí mi nombre en el vidrio mojado.

Tengo exactamente dieciséis pesos en mi billetera.
Si no me hubieran cobrado estudiante, no hubiera podido llegar a mi casa.
Y es lo mejor sentir que no necesito nada.

miércoles, mayo 24, 2006

oxidado carrusel

Igual lloré un poquito hoy.

Es que iba en la micro camino a la casa de la Siri, último asiento del lado izquierdo, ventana abierta con llovizna y el mp3 que me prestó el Mono lo más fuerte posible, y me dio pena. Todo. Las semanas de Langar, las personas que viven en la calle, el cumpleaños de Claudio, la soledad más absoluta y por otra parte las certezas, la necesidad ahora de ponerme de pie y pelear sin descanso, y a veces tengo tantas, tantas ganas de olvidarme de todo, de cerrar los ojos, de dormir tapada hasta el cuello y quedarme tomando café y viendo películas abrazada a alguien que no se quiera ir.

Estoy un poco cansada, eso es todo.
La vida no piensa darme pausas.

Suspiro y escucho Alelí un millón de veces.

martes, mayo 23, 2006

ek ong kar

Soy Sikh.

Eso fue lo que sentí el domingo, cuando fuimos al Gurdwaras y me puse turbante por primera vez. La emoción máxima.

Claro, no quiere decir que no crea en todo lo que creo. No quiere decir que saldrán Krishna y Jesús de mi pared, o que dejaré de rezarle a las Diosas. Al revés. Quiere decir que todo lo que creo se inscribe en una fe cuyo camino es la verdad.

Y eso.

Obvio que estoy lejísimos de vivir en consecuencia. Ni siquiera he llegado a ser vegetariana todavía. Pero es algo que siento profundamente y que me da un sentido y un camino.

Hoy, reunión del adopta, partimos la próxima semana y me encanta mi grupo.
Mañana, última nota de taller.
Sé que este invierno no tendré tanto frío.

sábado, mayo 20, 2006

to be confident

Yo soy quien soy.

Si algo aprendí esta semana, cumpleaños de Claudio incluido, es que, antes de respetar a alguien más, tengo que respetarme a mí. Y hoy, cuando me encontré de frente con mi padre en una tocata del colegio de mi prima, fui capaz de decir lo que de verdad sentía, de estar enojada no sólo en mi mente sino en actos y palabras. Y fui con la verdad, a la cara, sin dudas.

Siento que ya no es tiempo de cuestionarme. O asumo mi camino en la luz, o me quedo para siempre en este gris intermedio.

Tuve reunión con la gente del adopta, fue muy piola. Me quedé en pijama hasta las cuatro de la tarde y canté mucho con el mp3 de la Chica mientras caminaba hacia el metro.

Fue un buen día.
Después de un año entero, comprendo lo que me enseñó la Siri.
De hoy en adelante, cuando corresponda, sacar espada y cortar cabezas.

miércoles, mayo 17, 2006

almost sleeping beauty

Siempre quise tener los ojos azules.
O verdes.

Acabo de salir de una prueba de Información y creo que me fue bien. Ojalá, aunque puse que el Acuerdo Nacional era de la UDI cuando en realidad lo hizo la Concertación. Pero filo. Detalles. Ayer en la tarde fuimos a trotar con la Mili y ahora me duelen las piernas. Cero estado físico, aunque definitivamente mejor que cuando hacía gimnasia en el colegio. Trotamos un kilómetro y medio y vamos a salir tres veces a la semana.

Tengo mucho sueño y me tomé recién una sopa de espárragos. En la noche, a celebrar el cumpleaños de Claudio. Me invitó él. Igual estoy un poco nerviosa.

Escucho Amaral y RBD. Sé que todas las personas media intelectuales y cultas odian mi música, pero yo la amo.

Mañana, mi último taller prensa.
Necesito un 1.
Vamos que se puede.

lunes, mayo 15, 2006

infiel

Poquísima inspiración.
No tengo idea por qué.

Anoche fui al recital de La Oreja de Van Gogh, con la Chica y la Coki. Amé las canciones nuevas. Llamé a Claudio en la mitad, para que escuchara "20 de enero". Hace dos años, el día en que nos conocimos. No sé si cachó. Después comí pizza con Jose en su casa y le leí el tarot, y más tarde fuimos con la Fran y la Toña al cumpleaños de la Raquel.

Ahí me encontré con Andrés.

Andrés fue, durante mucho, mi gran historia de amor. Es que yo pololeaba con su hermano, y nuestra relación de mejores amigos pasó a un poco más la mañana que nos dimos un beso por primera vez. Yo tenía quince recién cumplidos. Él, catorce hasta una semana más. Caminábamos cerca de mi casa. Y pasó. El beso más mágico, y más lindo, y más dulce de la vida.

Obvio que fue totalmente secreto. Obvio que se repitió mil veces. Obvio que terminé con su hermano, y con él, cuando comprendí que estaba haciendo las cosas mal.

Durante tres años, si es que no más, nos fuimos y volvimos siempre. Y yo buscaba excusas y le pedía que me enseñara matemáticas, y él venía y nos pasábamos las tardes conversando de cualquier cosa y nunca con silencios incómodos ni verdades a medias.

Andrés era, sobre todo, mi mejor amigo.
Fue loquísimo encontrarlo anoche y darme cuenta que pueden pasar mil años y va a ser mirarlo a los ojos y olvidarme del mundo. Que no hay que explicar nada, porque sabemos de memoria quiénes somos, y es sólo actualizar contextos.

De romance, nada, él tiene novia y yo ando media enamorada de la vida.
Pero de amigos, de los mejores amigos que fuimos, todo.
Y eso me hace la mujer más feliz del mundo.

jueves, mayo 11, 2006

canción para mañana

Nunca me habían posteado tantas personas.
Todo un suceso que me hace muy feliz.

Es que fue una semana compleja. Claudio estaba enfermo y fui a su casa a llevarle un remedio. Al final, me pasé el día con él. Y el siguiente. Ya ayer no, pero hoy lo veo otra vez porque tenemos Langar juntos, es jueves. Nos toca compartir comida.

Y no es que me guste. Creo. Ni que lo eche tanto de menos, o que me pase las noches despierta, aunque eso igual un poco. Es la nostalgia. De domingos por llover, cantó un estudiante con guitarra dos veces, mientras iba camino allá y después de nuevo, en la micro de vuelta.

Además, la impotencia contra todo me está matando.
No sé por qué no tengo una varita mágica para arreglar el mundo.

lunes, mayo 08, 2006

ignorante

No sé si quiero seguir escribiendo mi blog.

Hay tantas cosas que no sé.

sábado, mayo 06, 2006

este crucigrama

Tengo los ojos cuadrados.
Acabamos de pasar todo el día con la Celeste y Francisco haciendo el diario para Taller y quedó bellísimo.

El martes operaron a la Toña de apendicitis. Me dio toda la pena del mundo cuando iba entrando a pabellón porque me cargan las clínicas y como mi imaginación no me deja en paz, menos en esos casos, ya había visto mi vida en adelante sin mi mejor amiga por una alergia a la anestesia o qué sé yo.

Pero salió todo bien después de un rosario y un par de horas conversando con los tíos en la pieza doscientos treinta en pediatría. De hecho, la dieron de alta el miércoles y yo le hice unos dibujos de ella saltando la cuerda sin apéndice, obras de arte, obvio.

Anoche, otra vez a compartir comida.
El poeta me regaló un lápiz, Lucho un dibujo y Cristopher un collar.
Soy la mujer más feliz del mundo.

lunes, mayo 01, 2006

girl's nights

Fin de semana de mujeres.

El sábado nos juntamos con la Fran y la Toña a jugar verdad o consecuencia y a improvisar canciones con una guitarra desafinada. Y ayer, con la Tere y la Toña a celebrar el cumpleaños de la Tere con unos pastelitos y el baile de amo a Laura pero esperaré hasta el matrimonio.

Fue perfecto.

Lo que más me gusta de carretiar sola con mis amigas es que ha pasado tanto tiempo, y tantas cosas, que no es necesario explicar nada. Que podemos pasarnos la mañana en la cama de los tíos viendo películas viejas y almorzar cualquier cosa a las cinco de la tarde, y cantar fuerte en pijama.

La Toña, la Tere y la Fran son el mejor legado de mi colegio.
Viajes perdiendo el selfcontrol.
Y una botella de Baileys vacía.

viernes, abril 28, 2006

otro bolero más

No fue sólo repartir comida.

No fue sólo que mi día horrible se arregló apenas entré a la casa de la Siri a pelar papas y rallar zanahorias. Tampoco que por un ratito dejé de sentir esa presión absurda en el pecho, culpa del recuerdo de una historia que no llegó jamás a todo lo que pudo ser y que quizá no deje nunca de hacerme repetir esta lista de canciones. Ni que encontré al lado del puente a Luchito, al Negro, al que cantaba en Rojo como Sergio Dalma y que sigue viviendo donde mismo, con una tele chiquitita al lado de su cama tapada con cajas de cartón.

Fue, además, que mi vida entera tuvo sentido y razón de ser cuando Miguel me dijo que Dios le había mandado un angelito. Que el poeta Guillermo entró a un curso de teatro y pintura. Que la guitarra que tocó Lucho nos hizo bailar y cantar fuerte, y dejó de hacer frío y hasta el agua del Mapocho empezó a reírse.

Fue que, por tres horas, dejé de ser mi centro.
Fue que me acordé de la cara de Cristo.
Fue la certeza de que lo tengo todo.
Fue saber que también está en mis manos.
Que el mundo puede, y debe, cambiar.

jueves, abril 27, 2006

pensar en voz alta

Ahora entiendo a Clark Kent.
La frase más célebre de Sombra en nuestro encuentro de café y tarot.
Y eso que hubo varias.

Es que durante una hora y media fue hablarlo todo, contarnos todo, matarnos de la risa y convertir un conocernos en esas típicas reuniones de amigas que no se han visto en años y no se cansan de ponerse al día.

Lo pasé muy bien.

Profundizamos en sus romances de teleserie, tomamos mocha blanco con almendras en un dos por uno que pagó ella [gracias otra vez], y estuvimos viendo las cartas y enterándonos de la vida y encontrando canciones perfectas mientras Sombra manejaba un auto azul y me traía de vuelta a mi casa.

Nos gustan las mismas películas y somos las dos medias obsesivas. Nos enamoramos de los mismos narcisistas enfermos que nos hacen llorar. Alucinamos con la banda sonora de Garden State, y eso que yo creía que nadie más la había visto.

Es un encanto de persona.
Ya ni encuentro tan freak conocer gente por internet.
Tengo una amiga nueva que escribe sin faltas de ortografía.

miércoles, abril 26, 2006

no man's woman

Once votos contra nueve.
Perdimos el debate de Información.

Como recompensa por las horas de sueño entregadas a las comisiones de Bachelet, me tomé la mañana libre y paseé por el centro. Pensaba ir al cine pero la película se atrasó y me dio lata esperar, así es que en vez de eso caminé hasta la Plaza de Armas y compré tres libros en oferta. Excelente.

Sigue haciendo calor y lo que más quiero en la vida es un poco de lluvia.

Claudio me dijo una vez, cuando todavía hablábamos y yo pensaba que podía ser el gran y único amor de mi vida, que si dudo antes de hacer algo, entonces no es mi camino. Porque la dualidad no se produce cuando se vive en consecuencia.

No sé. Tiene razón, supongo. Me paso el día imaginando escenarios perfectos, es verdad, pero de todas formas siempre hay algo que hace que se pierda la magia y ya no quiera nada. Hasta en mi imaginación.

Soñé que tenía que jugar en un partido de fútbol.
Desde el lunes, soy toda una profesora y me encanta.
Voy a salir a leer al sol.

domingo, abril 23, 2006

qué estás buscando

Destinada a la soledad.

Cuando era un poco más chica, siempre escribía que no lograba entender por qué mi vida amorosa estaba destinada al fracaso. Y me gustaba sentirme un poco Consuelo Aldunate, y copiar esa frase maestra "being single is an important fashion statement", y ver películas rosadas los catorce de febrero.

Dicen que lo que pasa es que vivo un eterno romance de fantasía. Que un príncipe azul, nunca. Que aprenda de una vez.

Pero si me he sentido - y no lo niego - tan cerca del cielo con alguien, por qué no esperar hasta que pase de nuevo. Por qué no seguir creyendo, por qué ese aterrizaje forzoso inútil que quizá implique una relación que no sería de verdad porque yo sólo siento lo que siento y no lo que me gustaría.

No sirvo para buscar lo que me conviene.
Prefiero ese frío, este frío, que aparece aunque haga calor.
Y la certeza de que no soy capaz de serme infiel.

sábado, abril 22, 2006

sólo quédate en silencio

Canto todo el día.
Y si estoy triste, canto canciones tristes, obvio.

De hecho, me acuerdo que cuando era chica y salía a comprar con mi papá, él se moría de vergüenza porque yo no me quedaba callada. A mí me da mismo. A veces bailo también, si es que estoy contenta o aburrida de esperar.

Aunque lejos lo mejor es ir con el mp3 de la Chica, la misma canción millones de veces y sin escucharme yo a mí, por lo fuerte de la música. Me da risa cuando alguien me mira mucho. Por lo general no pasa. La gente se ríe y nos saludamos y a veces, en la micro por ejemplo, terminamos conversando de la vida un rato.

Ese afán de musicalizarlo todo.
Y con canciones malas, más encima.
Tomé desayuno en Starbucks con la Siri y lo pasé muy bien.

viernes, abril 21, 2006

just be

Me gané un Baileys.

Fuimos con Christian al Mosaicafé de la rotonda, jugué en una ruletita con un promotor muy simpático que parecía siempre haber querido ser argentino y, justo al lado del sigue participando, gané.

Soy una mujer feliz que come chocolate.
Y, esta vez, no lo necesito.
Aunque no tuviera chocolate, sería una mujer feliz igual.

jueves, abril 20, 2006

muñeca de trapo

¿La verdad?

Tengo ganas de muchos días como hoy, en pijama desde las dos de la tarde frente a una película, sola, tomando mate mientras releo otra vez mis cuadernos de cuando era un poco más chica y pensaba lo mismo que ahora.

Me hace falta escribir más. Me hace falta un taller de teatro, un curso de literatura, una clase de filosofía, cualquiera de esos lugares donde personas que saben más que yo me obligan a pensar en cosas que de verdad me apasionan.

Siento que, de tanto ahora y de tanto cumplir, se me olvida lo que es mío.

Los sueños que no tienen límites.
La vida que se vive desde los días de magia.
La libertad de ser quien soy y nadie más.

martes, abril 18, 2006

quieren dinero

Mi hermana es una loca obsesiva que ama messenger y casi no me deja usar mi computador en mi pieza. Filo.

Después de dos noches durmiendo poco y respirando y comiendo datos sobre la pobreza, terminé mi monografía de Información. Antes de escribirla, sabía que había desigualdad en Chile, pero no tanto como que la diferencia es de treinta y seis veces entre quienes ganan más y quienes tienen menos.

No sabía que hay casi un millón de indigentes, que no alcanzan a tener suficiente dinero para comer todos los días. Ni que la línea que divide la pobreza de la abundancia se traza en poco más de cuarenta y tres mil pesos, donde caben más de dos millones de personas. Tampoco que si esa línea mágica divisoria se aumentara a sesenta mil per cápita al mes, el treinta y cinco por ciento del país sería pobre. Ni que mantener el IVA en un 19% hace que el gobierno gane, además de lo que invertirá en pensiones, 420 millones de dólares.

El mundo me sobrepasa a veces.
Casi siempre.
Y me siento tan pequeña y tan lejos y tan cerca de todo.

lunes, abril 17, 2006

holy weekend

Ocho mil chocolates, y no exagero tanto.

Acabo de pasar un fin de semana precioso. Los retiros de La Anunciación siempre hacen que me encuentre con partes de mí que no había alcanzado a conocer antes.

Lloré un montón, por suerte, me hacía falta.
Escribí cuatro páginas de mi cuaderno.
Monitoreé dos grupos de conversación y hablamos de la vida y me sentí muy a gusto siendo cristiana, aunque no católica como expliqué varias veces antes de contar la historia de Perséfone o de sugerir lecturas de tarot y carta astral.

Jesús resucitó y yo también.
Comprendo mi abismo ahora.
Agradezco al cielo los días que me regaló.
Y espero una llamada de teléfono.

jueves, abril 13, 2006

mutismo selectivo

Aunque a veces pido a gritos cariño, no soy capaz de quedarme con lo que se me ofrece, e insisto en recibir lo que quiero.

Fui a ver 'La sagrada familia'. El cine casi vacío, hora de almuerzo para la mayoría de la gente y qué buena película. Como siempre que algo me gusta mucho, caminé sin palabras hasta mi casa con un vaso de café cargado, sin azúcar.

Me encanta que haga frío. Siempre me siento más cerca de mí en invierno.

Ayer encontré en 'Mujeres que corren con los lobos' la frase perfecta de mi estado actual. En esta etapa, lo que más siente una mujer es tedio. No sabe lo que quiere y le atribuye ese nerviosismo eterno a cualquier cosa que le falta. Pero, a la vez, sabe que está avanzando. Como dijeron hoy en la película, esperar no es detenerse, sino prepararse para algo más.

Jueves Santo.
En un ratito más, tengo retiro.
Me hace falta un tiempo sola con Dios.

miércoles, abril 12, 2006

aún hay algo

Un gato negro acaba de tratar de entrar a mi casa pero no lo dejamos y la Toña se dio mil vueltas para no tener mala suerte. Terminó mareada. Obvio.

Mientras iba camino a la casa de Jose, a las nueve cuarenta y siete de la mañana, mi micro atropelló a una señora. Casi lloro. Estaba let go de fondo, y desde la ventana sólo alcanzaba a ver sus zapatos con taco. Una vez abajo, el charquito de sangre y sus anteojos puestos. Estaba despierta. No sé qué pasó después.

Sebastián está pololeando. Víctor se va a vivir con su novia. Le leí el tarot a Jose y me regaló el compact que escucho mientras escribo. Almorcé con Pablo y su papá, los dos personas increíbles, cobré mi cheque y otro Sebastián me invitó a comer al Piola. Lo pasé muy bien. Me encanta que me inviten.

Con la Toña íbamos a carretiar pero nos arrepentimos.
Tengo sueño y estoy un poco triste.
Que el destino se decida y deje que me enamore en paz.

lunes, abril 10, 2006

baila morena

La vida es un paréntesis.

Por algún motivo, hace varios días que me siento viviendo fuera de mí. No sé cómo explicarlo. Es como si estuviera ocupando un cuerpo prestado, un ratito, antes de seguir mi camino en un mundo sin formas. Me cuesta entender el concepto de levantarse para trabajar, o estudiar, o lo que corresponda, porque yo no me levanto para eso.

Creo que me levanto para ver qué me regala el día. Para sentir cosas. Para pensar. Para disfrutar mi paso por la tierra, porque es rico tener frío y darme cuenta de que estoy viva. Que no sólo existo en espíritu, también en cuerpo. Que soy fondo y forma. Me encanta esa capacidad que tiene el corazón de latir sin que se lo pida. No dejan de asombrarme los mil sabores distintos del mismo chocolate en diferentes momentos, los mensajes escondidos de las películas que repito, la cantidad de personas por descubrir que viajan a mi lado en la micro, las mariposas blancas que me encuentro siempre cuando estoy contenta.

Anoche perdí mis zapatillas y estaba segura que un asesino esperaba escondido a que me diera cuenta que se las había llevado para demostrarme que podía entrar a mi pieza sin que me diera cuenta, pero resultó que las había dejado en la terraza. Para variar.

Hace dos días que me duele la cabeza, aunque no he peleado con nadie.
Bailé 'pásame la botella' todo el rato antes de ir a la universidad.
Me acabo de soltar el pelo y tengo los labios un poco partidos.

sábado, abril 08, 2006

día lejano

Escucho Sozihno mil veces.
Tengo la ventana abierta y es casi de noche.

No sé qué escribir. Qué ñoña. Como si porque fuera mi post número cien, se tratara de un aniversario, o un cambio de etapa, algo medio simbólico. Es que siento eso, igual. Escribo en un momento en que las dudas se aclaran y los sueños reaparecen.

Ha pasado mucho desde octubre. Han pasado personas, lugares, romances a medias, desencuentros, conversaciones finales, cartas de renuncia, certezas, crisis, búsquedas.

Cinco meses de letras con música de fondo, a ver si yo misma me entiendo. Y esos comentarios perfectos de personas que no conozco, aparecen de la nada y siempre me aclaran un poco.

Me gusta este espacio.
Mi profesor dijo que era una escritora frustrada.
Quizás tiene algo de razón.

jueves, abril 06, 2006

in the waiting line

Este es mi post número noventa y nueve.
Igual va a ser emocionante cuando lleve cien.

Ayer trabajé por última vez en Piola y fue lindo. Después de una conversación de media hora con el dueño, salí con la certeza de lo correcto. Gabriel me apoyó, me entendió, y me pidió disculpas por un arrebato que le podría haber tocado escuchar a cualquiera. No así Gonzalo, el jefe histérico por quien ahora soy una cesante más. Filo. Cosas que pasan.

Vengo llegando de ver 'Fuga' con la Toña. Me gustó. Mucho. También fuimos a tomar helados al Bravíssimo y café gratis al Starbucks. Un mago hizo desaparecer una caja de cartas. Fue lo mejor.

Revisé el guión con Marcos en ese café que siempre había querido conocer, en la plaza frente al metro Salvador. Sacamos un par de escenas y arreglamos otras. Casi listo el casting. A ver si me convierto en directora al fin.

Anoche carretiamos y bailé reggaeton todo el rato.
Me quedé dormida en la mañana y no llegué a Información.
Mañana tengo mi último taller tele.

martes, abril 04, 2006

vuelve a ti

Renuncié.

El sábado tuve una pelea con uno de los jefes y uno de los dueños, y, como protesta pasiva ante la manera que tienen los dos de tratar a la gente, me voy. Es que no creo en las relaciones de trabajo donde no se respeta a cada uno. Y aunque a mi otro jefe lo amo porque es lo mejor de la vida, no puedo ser parte de un lugar en que el dueño se pone de pie al lado mío para hablarme acerca de lo imbéciles que son sus garzones. Ni tampoco tolero que se me levante la voz.

Una sola vez se me falta el respeto. Y si tengo que renunciar mil veces por eso, lo haré. No dudo que Dios provee siempre.

Filo, sigo el camino de mi alma y no siento dualidad.
Tampoco intento ya que la voluntad le gane a las certezas.
Estoy tranquila, contenta, en paz.
Y segura de que se acaba una etapa de pruebas finales.

domingo, abril 02, 2006

otra vez

Nostalgia de algo que nunca he tenido.

Ganas de despertar al lado de alguien y contarle qué soñé, de un compañero de viaje que me revolucione las hormonas, de un amigo que además sea amor y cómplice y todo.

Me gusta el rumbo que sigue mi vida sin rumbo.
Me gusta saber que cuando me hagan callar, voy a hablar más fuerte.
Me gusta mirar por la ventana de la micro y ver que una persona camina disfrazada de rey.

Pero tengo esa nostalgia absurda de los domingos en la tarde, ahora que empieza a hacer frío. Quiero tomar un chocolate abrazada, repetir alguna película y besar a alguien sin pensar.

Me siento sola.
Hace tiempo no me pasaba.

sábado, abril 01, 2006

waking up

En la casa de la Toña.

Anoche carretiamos con un amaretto sour medio mal hecho por mí. Es que la Toña quiso ponerle azúcar. Filo. Estaba rico igual. También comimos pie de limón y pie de chocolate con manjar, y a las cinco y media de la mañana pensamos que un asesino estaba escondido en el clóset, pero no. La Mili en un acto de heroismo desenfrenado abrió la puerta y la persona era una almohada. Eso pasó después de que la gente que había venido y que no veía hace mucho tiempo, ya se había ido.

Tengo ese dolor de guata de cuando va a pasar algo bueno.
Quizás me enamore o qué sé yo.
Estoy contenta.

viernes, marzo 31, 2006

benigno

Acabo de despertar.

Ayer, cinco para las ocho de la mañana, ya iba tarde a taller. Me subí a la doscientos veinticinco, aunque no me sirve tanto porque tengo que caminar tres cuadras hasta la u, porque fue la primera que pasó. Y filo. Me fui sentada todo el camino, mirando el paisaje. Cuando ya casi eran las ocho y media y todavía me faltaba bajar dos cuadras después y caminar diez minutos, un señor carabinero desvió mi micro. En vez de tomar Santo Domingo, el chofer tuvo que tomar la Alameda, derecho. Qué sé yo por qué. Él tampoco tuvo idea. Así es la ley, fue todo lo que dijo medio murmurando. Y me bajé en la puerta. Y llegué a la hora.

Fue perfecto.
Dios tiene esa manera de hacer las cosas que hace que no quiera cuestionarle nada.
Mis exámenes salieron malos.
Un nódulo y un cálculo, aunque el doctor dice que no me preocupe.

jueves, marzo 30, 2006

written somewhere else

Hay veces en que es bueno esuchar las cosas.

En que no basta con uno sienta, o sepa, o crea, sino se agradece que alguien más lo reafirme. Por eso me gusta leer el tarot. Porque las cartas dictan al oído las palabras perfectas en el momento preciso. Así, quien pregunta se da cuenta de que siempre supo su respuesta.

Me gusta leer el tarot porque no se trata de sesiones adivinatorias de futuros lejanos y acciones probables, aunque sea la idea más expandida al respecto, ni de un montón de predicciones absurdas de momentos que, de cualquier forma, sólo ocurrirán en su debido momento.

Me gusta leer el tarot porque a veces, cuando yo no sé cómo ayudar, o cómo expresar eso que alguna vez aprendí y que creo que puede servir, las cartas hablan solas. Y hablan, directo, al corazón de la persona sentada enfrente.

El tarot es un medio de conocimiento, una herramienta, un mapa del camino.
Yo me limito a leer lo que el cielo tiene por decir.

Dos de la mañana en punto.
En cinco horas más, me levanto para taller.

miércoles, marzo 29, 2006

endless spiral

Hoy me sentí mal.

Terminé bajándome del metro una estación antes de lo que debía para ir al Piola y llamando a mi mamá para que me salvara. Y mientras esperaba a que llegara, sentada en un banquito de Apoquindo, apareció la Celeste que me compró un chocolate. Regalo del cielo, obvio. La mejor manera de sentirse mejor.

Filo, pasé dos horas en la clínica y tengo que hacerme exámenes. Eso es todo. Pero no fui a trabajar y mañana no voy a clases. Una cosa por otra.

Disfruto mi descanso.
Tengo un parche curita en el brazo derecho.
Me saqué los aros y me voy a poner pijama.

lunes, marzo 27, 2006

nómade

Me mordí el labio y tengo una herida que me arde.

Hoy, camino a misa en el auto de la Toña, me di cuenta de que superé mi crisis.
Estábamos escuchando alguna canción mala de la fmdos y de repente el mundo no daba vueltas. Tampoco necesitaba tomar un camino definitivo, optar por ser monja o libertina el resto de la vida, ni decidir hoy cómo despertar mañana. Y ya no me pesaban los ojos como cuando tengo ganas de llorar.

La prédica fue lo mejor. Ama y haz lo que quieras.

Estoy tranquila otra vez. Contenta. Escuchándome antes de escuchar a alguien más. Es que por ahora no soy capaz de quedarme. Quizás, algún día, me siente en una vereda a ver pasar las horas. Quizás me dé cuenta de que nací para echar raíces y crecer. Quizás me establezca y sepa qué esperar y cuándo.

Pero hoy, mi camino no tiene rumbo fijo.
Terminé de escribir mi guión.
Voy a ver 'Amores perros' mientras tomo leche con cereales.

sábado, marzo 25, 2006

que digan lo que quieran

En pijama y despeinada porque bailé mucho rato arriba de la cama.
Me voy a levantar para salir.

Alguien dijo hace poco, textual, que mi blog era un montón de anécdotas absurdas y detalles insignificantes. Y ahora que acabo de hacer un recuento de todos los meses que han pasado desde que me senté por primera vez frente a esta pantallita que dice redactar, creo que por eso él nunca me pudo querer.

Mi blog soy yo. Es un montón de mí. Un diario de vida que antes escribía en papel y ahora en teclado. Pero no hay nada que escriba que no sea, en el momento, lo más trascendente.

Es lo que hay.

Letras sobre cómo entro y salgo de crisis, o qué tan rico estaba el chocolate que tenía ganas de comer, o con cuánta pena lloro, qué sabor tienen las lágrimas, qué canción no me dejó bajar de la micro cuando debía, cómo me vestí y por qué, hacia dónde voy, qué soñé y qué me dijo el tarot, dónde carretié, cuáles son mis miedos, las prédicas de misa los domingos, las conversaciones con la Toña, los almuerzos con Marcos, el encuentro con Paul, el corto con la Mili, los recuerdos de Claudio, las historias de la Chica, y mis miles de amores y desamores y creencias y desencantos.

Escribo para mí.
Publico para que me lean.
No soy más que quien muestro que soy.

viernes, marzo 24, 2006

work hard

Tengo los ojos manchados con rímel.
El pelo amarrado.
Los pies quietos en el suelo.

Desde que desperté, hace veinte horas exactas, recién puedo sentarme tranquila y no pensar en cuánto falta para hacer qué.

Taller [colapso general porque las notas no estaban listas y Osvaldo tuvo miedo, pero salimos muy lindo del paso y Felipe dio a conocer su capacidad de hablar de deportes sin detenerse a pensar en lo que tiene que decir].
Piola [llenísimo, gente que empezó a comer a las doce y media de la noche, mesas esperando a que se desocuparan otras, reservas, hola, buenas noches, chao, gracias, cuidate, vuelve].
Mal de amores [ya casi había que devolverlo y cómo dejar a Ángeles a medias, terminó muy bien además, me encantan los finales felices].


Cierro los ojos mientras bostezo otra vez. Apoyo la cabeza en mi mano izquierda.

Estoy cansada y feliz.
Apagué mi celular.
No me pienso levantar mañana.

miércoles, marzo 22, 2006

when i'm gone

Quiero estar sola.

Desaparecer del mundo, apagar el celular, el computador, la música que siempre escucho tan fuerte cuando no tengo ganas de escuchar nada más. Dejar de pensar. De cuestionarme. De darme cuenta que todavía me falta tanto y que ni siquiera sé si estoy siguiendo mi camino.

Es mi sol en Sagitario. Son mis hormonas, todos los días. Las ganas de llorar sin motivo. La certeza de que no soy capaz de quedarme quieta porque no encuentro mi lugar y quizás no lo encuentre nunca porque no hay un lugar donde esté totalmente a gusto. Porque no soy capaz de sentarme y decir sí, ahora me comprometo, ahora cumplo y respondo y me entrego para siempre.

¿Existe un para siempre? ¿Existe despertar todos los días y sentir que no hay más por aprender, que el camino está completo, que ya no es necesario moverse más, ni seguir avanzando sin rumbo fijo, por el gusto de avanzar, de conocer, de sentir que cada persona, cada lugar, cada momento es un mundo por descubrir?

Me da miedo pensar en ese día en que lo cotidiano se convierte en rutina, en que ya no queda capacidad de asombro, en que se pierde la magia de los detalles más simples.

Me da miedo esta sensación de que no sólo me basta el silencio, sino se convierte en la necesidad más imperiosa cuando quiero ser completamente feliz.

Me da miedo la plenitud de la soledad.

Escribir siempre es mi catarsis.
Escucho el soundtrack de Amélie.
Como un pedacito de chocolate.

martes, marzo 21, 2006

la historia de mi vida

Escribo desde mi clase de interactiva.

En la mañana, en vez de bajar de la micro en la puerta de la universidad, seguí de largo mil horas por la Alameda, culpa de Ángeles Mastretta y ese libro donde la gente se ama, que me distrajo hasta que se me olvidó mirar el paisaje. Caminé toda sonriente a la corrección de taller, aunque peleé un poco con el profesor. Me saqué un seis. Aplausos para mí.

Ayer trabajé y me encantó. El lugar, la gente, la forma de relacionarse. Ese sentirme parte de algo aunque todavía no lo sea.

Siento que estoy de pie enfrente de un abismo. Otra vez. Y si no cierro los ojos y salto, me acuesto a llorar y escribir y leer y ver películas para siempre.

Sí, yo pedí un fast forward. Pero no sé hasta qué punto soy capaz de mantener el ritmo.

Qué quiero.
No tengo idea.
Está empezando Amélie.

lunes, marzo 20, 2006

dancing alone

Tengo trabajo.

Prometo no cuestionar jamás las decisiones divinas. Por algo me quedé en Santiago, terminé mi pieza al fin, tuve dos lecturas de tarot hoy en vez del viernes, la prédica de Juan Andrés me aclaró tantas cosas, y me llamaron para una entrevista urgente hace exactamente cuatro horas por un curriculum que dejé ayer.

Nada de eso hubiera pasado en Catemu.
Mañana parto, aunque si me quedo o no depende de qué tan bien o mal lo haga.
Doy gracias a Dios.
Me río sola y tengo ganas de bailar.

domingo, marzo 19, 2006

otro día más

Me quedé en Santiago.

Por algún motivo, el dinero para Catemu no llegó, y acabo de arrendar tres películas con mi prima y mi hermana, para pasar la noche de sábado. Fui a dejar curriculum al Piola, donde alguna vez me ofrecieron trabajo, pero odié a un señor jefe que gritaba y retaba a todo el mundo. Tomamos cafecito con la Mili y la Trini en la tarde y pasé a saludar a Starbucks. Quedan muy pocos de mis amigos.

Toda la nostalgia del mundo, no sé por qué. Demasiados reencuentros esta semana, quizás. Mil recuerdos. Anoche estuvieron acá la Toña y la Fran y nos comimos un kilo de helado de alfajor. Fue excelente.

Siento que mi vida sigue avanzando, corriendo.
Y tengo ganas de cerrar los ojos y dormir. Dejarme llevar. Bailar mucho, llorar de noche, a gritos, y acurrucarme después. Ir al Cajón del Maipo con la Siri y sentir el pasto mojado, y el río, y el sol sin zapatos.

Me falta aire.
Es como si tuviera pena, pero no.
Quiero ir al cine.

viernes, marzo 17, 2006

if tomorrow never comes

Leche con café y pan con palta.
Acabo de despertar.

Después de 'Mi vida sin mí', ayer mientras conversaba con Nacho en la reunión, me di cuenta que puedo morir hoy.

Sí, quiero hacer mil cosas. Conocer mil lugares. Vivir mil experiencias.
Pero no tengo nada pendiente.

Si muero hoy, me llevo recuerdos de grandes amores, de tardes de lluvia, de playas vacías, de cafés con ventanales y mesas redondas chiquititas. Me llevo una pieza verde limón, una montaña de libros, lo dulce de un chocolate por día, [excepto el mes en que hice la apuesta con Esteban y gané], un curso completo de sábados de tarot de mujeres. Me llevo las noches en vela de mi mamá, el ejemplo de mi hermana, la ausencia de mi padre, la vida prodigiosa y llena de curvas de mi hermano mayor, las tardes de domingo de mi prima.

Y me llevo la ilusión.
Los sueños de la última semana.
La certeza de un encuentro con Dios.

Si muero hoy, muero en paz. Eso es todo.

jueves, marzo 16, 2006

such great heights

Odio el olor a marihuana.

Sobre todo cuando es de noche, voy caminando por Colón y alcanzo a distinguirlo justo antes que tres tipos con cara de haber fumado hasta que le dio alergia me griten reina, a dónde va tan sola.

Es lo peor.

Antes de eso entrevisté a Willy Semler en la u y tomé una micro a mi casa, claro que en vez me fui a la casa de Jose que me llamó apenas acababa de subir. Conversamos, comimos torta de chocolate y le conté de Paul. De hecho, entramos a su blog, leí su comentario y fui muy feliz mucho rato.

Igual me equivoqué en la entrevista. Levanté la botella de vino cuando no debía, se me olvidó lo que tenía que decir mientras veíamos el trailer de ‘Fuga’, próximamente en cines, y le cambié dos veces el nombre al programa. Pero me encanta la tele. No hay nada que hacer.

Mañana, reunión donde la Siri.
Y si Krishna manda laksmi, se viene el cumpleaños de Guru Deva.
Quiero ver a Paul.

miércoles, marzo 15, 2006

pequeños sueños

Un día dulce.

Me desperté antes de las siete sin nada de sueño, salí con tiempo y la micro no iba tan llena, llegué a la hora a corrección de taller, me saqué un 5,8 como conductora, pasé a buscar a Paul al metro y vinimos a mi casa a tomar desayuno, conversamos, le leí un poco el tarot, escuchamos su música y nos reímos de la mía y nos despedimos antes de bajar cada uno a un lado del metro, almorcé con Marcos en un restaurant de sushi hablando de cine, después de Interactiva caminé a arrendar 'Mi vida sin mí' cantando Hare Krishna y pisando miles de hojas secas, vi el noticiero de la u con mi familia y comí queque de chocolate.

Además casi termino 'El guardián entre el centeno' y Paul me regaló una cadena que era suya y que ahora llevo en mi muñeca izquierda con una uñeta plateada que tiene grabado su nombre y se balancea mientras escribo.

Está todo bien.
Escucho Astor Piazzolla.
Sonrío.

lunes, marzo 13, 2006

my sweet lord

Quiero una religión.

El sábado estuve en el templo Hare Krishna de Valparaiso, cantando en la calle con los devotos, escuchando predicar a Guru Deva y comiendo prasadam. Cuando me preguntaron desde cuándo era devota, yo respondí que no soy. Y la persona que me preguntó, sonrío. Como sabiendo algo de lo que no me he dado cuenta.

Ayer fui a misa. Me senté adelante, en la alfombra del suelo frente al altar. En la prédica, Juan Andrés hizo una sola pregunta. Cuánto de mí entrego a Dios. Quedé totalmente en silencio, respondiendo que muy poco. Y casi lloro mientras comulgaba, porque mi cabeza no deja de dar vueltas.

Creo en todo. Creo, porque no tengo dudas del amor que rige al mundo. Pero no sé cómo canalizarlo. Me cuesta tomar una decisión, para adoptar una forma de fe. Y, por otra parte, lo necesito. Caos.

Es que soy devota de Jesús, de Krishna, de la Diosa, de la Tierra. Quiero seguir un camino que no implique dejar de lado los demás.

Por ahora, me levanto para ir a clases.
Por lo menos ya no me duele la cabeza.

sábado, marzo 11, 2006

un loco equis

Fue todo menos común.

Fue encontrarnos en la puerta de uno de mis lugares preferidos y mirarlo y reconocerlo, ¿se puede reconocer a quien no se conoce?, por esos dos aritos casi juntos y el kunti que tantas veces he visto en el cuello de mi hermano.

Fue sentarnos y hablar. Y de repente estar en silencio. Subirnos a un árbol. Caminar hasta la Alameda. Encontrar detalles, el ascensor hasta un piso doce, un café lleno de libros, ese vaso de jugo con agua mineral y el otro vacío, donde se derritieron dos hielos al lado de un barco de papel.

Fue pasar tres horas, casi cuatro, en un ratito.
Fue loco, fue lindo, fue todo.
Escucho No Doubt.

viernes, marzo 10, 2006

good night and good luck

Amo mi carrera.

Y eso que la odio, a veces. Pero hoy me tocó conducir un noticiero para taller y aluciné. Me di cuenta de cuánto me gustan las cámaras, las luces, la satisfacción de un trabajo bien hecho después de diez horas de colapso sin ganas de comer nada.

Me fui toda la micro camino a la casa de la Siri flotando.
Sigo flotando ahora.
Todavía disfrazada de periodista.

miércoles, marzo 08, 2006

game over

Se acabó.

Fue la conversación final de una historia que duró dos años. El cierre de un ciclo. La última vez que le hablé desde un corazón medio enamorado, medio roto y lleno de ilusiones hasta decir basta.

No hubo música de fondo. No hubo beso de despedida. No hubo lágrimas.

Siento que terminó el antes de mi vida. Un tiempo de aprender de a dos, pero sola. Que ahora no tengo amarras. Que soy libre.

Fui al gimnasio y canté todo el camino.
Miré el mundo al revés, acostada en el pasto.
En el cielo celeste había una sola nube blanca.

lunes, marzo 06, 2006

sister sister

Escucho if it makes you happy.
Me propongo escribir sobre la Chica.
Tomo aire y empiezo.

Cuando recién nació, ocho horas después de que mi mamá hubiera entrado a la sala de parto, la miré por una ventanita de la clínica. Yo tenía siete años y medio, pieza sola y el pelo castaño claro. Un poco por mi culpa en vez de María Isidora, se llamó Isidora Carolina.

Ha pasado el tiempo y nos ha pasado de todo. Un papá que se fue, cartas y peleas y cumpleaños, abrazos y almuerzos de domingo, videos familiares que hacen que nos de risa juntas. Una casa. Un colegio. Hemos compartido la vida, al principio más de lejos, cada vez más cerca.

Cuando la Chica era chica, le gustaba jugar con mis cosas. Perdía las piezas de mis puzzles, rompía mis muñecas y lloraba a gritos cuando llegaban mis amigas y no quería que ella estuviera con nosotras. Siempre fue mal genio. Peleadora. Sincera. Valiente. Me gustaba prepararle la mamadera. A veces la mudaba. Pero después de ver 'la profecía' igual revisé que no tuviera números en ninguna parte del cuerpo. Qué miedo.

Cuando la Chica era un poco más grande, pasábamos las tardes viendo Sailor Moon y jugando a disfrazarnos. Hacíamos fogatas en el patio, bailábamos Backstreet Boys, llamábamos por teléfono al señor Toro para preguntarle por la vaca. Compartimos pieza, un tiempo. Teníamos cubrecamas iguales, celestes con florcitas, y las paredes blancas rayadas con lápices de color.

Ahora que la Chica es grande, somos amigas. Ella me cuenta sus historias y romances. Yo le cuento de lo que me acuerdo cuando tenía trece. Ella inventa idiomas, escribe precioso y aprende rápido. Yo me río, dejo que me conozca mucho, y a veces le trato de explicar cosas que ya sabe.

Admiro a mi hermana. Es la persona que yo nunca me atreví a ser. La Chica dice las cosas a la cara y siempre mira de frente. No se esconde, no sale corriendo, no deja que el miedo la paralice. Lucha. Se defiende. Cree. Tiene ideales y conceptos de vida propios. Y aunque a veces nos odiamos y no estamos de acuerdo y no entendemos nada, es inevitable que terminemos saltando arriba de la cama con esta canción de fondo.

La Chica es lo mejor que me ha pasado.
La compañía más fiel.
Mi más grande ejemplo de vida.

viernes, marzo 03, 2006

summer sunshine

Bostezo.

Tengo el pelo amarrado a medias con un pinche fucsia. Estoy en camisa de dormir, sin aros, recién sonó mi teléfono y desperté conversando con la Siri. Ayer nos juntamos con muchas personas en su casa y fue lindo. Hablamos de la vida. Del dolor, de la culpa, de las relaciones. Me encantan los lugares donde no es obligación poner un tema absurdo para generar confianza y hablar en serio. Es mejor que no se malgasten las palabras.

La Chica ya está vestida, polera negra, tirada en mi cama, y le acabo de contar que yo di mi primer beso. Tenía trece años, estaba en una fiesta de colegio y la canción de fondo 'Juego de seducción', de Soda. Él me lo pidió, pero yo me acerqué. Me llevo todo el mérito. Una mujer con iniciativa.

Estoy contenta. Tranquila. Tomando agüita de algo, a ver si me mejoro del colon y gastritis, producto, solamente, de un colapso emocional la noche antes de viajar de vuelta a Santiago.

Ocho años de experiencia laboral.
Suena muy loco.
Pero es cierto.

jueves, marzo 02, 2006

if it makes you happy

Lo peor es la gente que habla en el cine.

Acabo de llegar, con la Toña fuimos a ver 'Brokeback Mountain'. Yo la amé. Ella la odió. Obvio. Atrás de nosotras estaba sentada una mina que se pasó comentando lo bonitas que eran las ovejas. Y, un poco más allá, una señora que no apagó su celular y lo contestó en la mitad de la película, sala número nueve llena y fila de quince minutos en el Alto Las Condes. Me carga ese mall. Filo, la Toña tenía mucho descuento y yo muy poco dinero. Para variar.

No tengo problemas ni prejuicios con los homosexuales. Quizás antes, cuando no me había tocado compartir con ninguno, aparecía en mi mente esta imagen idealizada de un millón de gays glamorosos que se tiñen rubios y toman champaña. Ahora no. Hay de todo, como en todas partes.

Creo que cada persona es libre de vivir su sexualidad como le parezca. No es mi camino. No me enamoraría de una mujer. Pero tampoco juzgo a quienes enfrentan al mundo sí, soy gay y qué. No comprendo a los que se esconden, aunque siempre es más fácil escapar, supongo, pero por qué de uno mismo. Admiro a quienes sacan la cara por defender su libertad.

Uno es lo que es, y qué importa si nadie más lo entiende.
Tengo sed.
Voy a tomar jugo antes de dormir.

martes, febrero 28, 2006

víveme

Hoy es mi día, sólo mío, y no se lo quiero detallar a nadie.

Siento que soy feliz, que viví un poco de nuevo y un poco nuevo, que esperaba hace tanto esto que ya pensé que no pasaría jamás. Sonrío mucho. Me acabo de comer un chocolatito. Las pulseras de mi brazo derecho suenan mientras escribo. Mi pelo está un poco más rubio que cuando recién partí a la playa.

Algarrobo fue un agrado, dormimos hasta tarde ayer, hoy no, porque yo tenía un bus que tomar y con los nervios no dormí más que una hora o dos, vimos el festival, leímos el tarot, conversamos de la vida y conocimos una boutique toda cuica donde venden ropa preciosa y carísima, típica de señoras que se juran divas y a veces lo son.

Echaba de menos esto.
Escribir en paz con música mala de fondo.
Mañana parto a buscar trabajo.

sábado, febrero 25, 2006

esta ausencia

Necesito salir del standby.

Hoy me vestí de rojo, para pasar la angustia que me bajó anoche de ver que avanza el tiempo sin que avance yo con él. En la playa nos encontramos con la Gianni, no la veía desde que salimos de clases y está igual. Divertida. Con mil historias de romances propios y ajenos.

La Toña me leyó el tarot y el mensaje es claro en todas partes. O me entrego y me dejo llevar y de verdad confío y tengo toda la fe, o me quedo para siempre en estas vacaciones que ya se me han hecho eternas.

Necesito un fast forward urgente. Necesito que se empiecen a cumplir mis proyectos, terminar de cerrar etapas, hablar con Claudio una última vez, encontrar trabajo y entrar de nuevo a la universidad, buscar un departamento, comprometerme, entregarme, jugármela. Crecer.

Pero nada.
Dios sabe mejor que yo y todo pasa a su tiempo.

Tengo que irme de este cibercafé que me roba.

miércoles, febrero 22, 2006

ciudad jardín

Noche de festival.

Hoy vamos a ver a Miranda a la Quinta Vergara. Siete mujeres, aunque dos en platea, porque la Coki otra vez se consiguió entrada para ella y mi hermana. Nosotras, las demás, a galería a las seis de la tarde.

Me gusta estar en Viña.

Ayer pasamos el día donde mi hermano y fui muy feliz. Es de los lugares en que siento que pertenezco, donde podría quedarme para siempre. Cantamos canciones devocionales, comimos pan integral de nuez con manjar y los niños nos mostraron posturas de yoga.

No necesito más que momentos.
Dios tocando la guitarra de Carlos.
Un montón de sonrisas con mantras de fondo.
Hare Krishna desde un cibercafé frente al mar.

domingo, febrero 19, 2006

un montón de estrellas

Platos en el suelo. Vasos vacíos. Bolso cerrado.

Se acaba de ir el Mono, y antes de él la Pato con su novio, y Felipe, y la Trini. Lo pasé bien. Fue como cuando éramos chicos y nos juntábamos siempre a hacer nada. Amo estar con personas a quienes no tengo que explicarles quién soy, ni qué me ha pasado, ni cómo funciona mi mundo.

Leímos el tarot y comimos torta, conversamos de la vida, fumaron afuera de mi pieza, la Pato está más rubia y el Mono tiene más barba.

Mañana me voy a Viña.
A carretiar a Puerto Madero.
Me encanta bailar con el ruido de las olas.

sábado, febrero 18, 2006

basket case

Acabo de leer un post que me dejó pensando.

Paul Wegmann, no le importará que lo comente, supongo y espero, escribió sobre la inocencia y la madurez y la vida escolar.

Siempre fui perna. Mentira, no siempre. Desde que me cambié al Villa María y simplemente no logré encajar. Tenía siete años y no hablaba una palabra de inglés. Me encantaban los libros. Soñaba con compartir con mil niñitas y mil muñecas. En mi colegio de antes, los hombres se pasaban tirando arena y pateando pelotas de fútbol. Eran mis amigos, pero yo quería amigas. Un clan femenino. Por eso decidí cambiarme. Y mi decisión fue respetada.

En segundo básico, llevaba tres años bailando ballet. Duré uno más antes que la presión de participar en algo no popular me hiciera dejarlo. Empecé a jugar a las muñecas escondida, ya estábamos muy grandes. Y fueron tantos recreos encerrada en la biblioteca que leí toda la colección naranja del Barco de Vapor en un par de meses.

Tuve y tengo grandes amigas, es cierto. Pero fueron años de negarme, de no saber quién era yo, y por qué si amo los escenarios no fui capaz de subirme a uno hasta cuarto medio. Y por qué si siempre me ha dado risa todo, pasé mucho tiempo llorando. Y es que nunca me importó ser flaca, ni hacer dietas, ni comprar en el Alto, ni comer manzanas verdes, ni buscar a niñitos bien, de colegios bien, con apellidos bien. Todavía no me importa.

Entrar a la universidad fue salir de una cárcel. Fue mirarme al espejo y decir quizás no estoy tan mal. Quizás no soy tan fea, ni tan rara, ni tan fuera de lugar en todas partes.

La Toña siempre dice que exagero. Mi mamá también. Yo sé que no. Salir del Villa María ha sido un proceso y me ha costado. Me enorgullece sentir que llegué hasta el final sin perderme. Entre sombras, en silencio, pero yo íntegra, a salvo. Agradezco a Dios y a las letras.

Me considero una sobreviviente.

El colegio fue mi etapa más oscura.
La más triste.
Sin mi historia jamás sería quien soy.

jueves, febrero 16, 2006

could you be loved

Hoy pasé el día en pijama.

Dormí, leí, tomé sopa y vi de nuevo 'El último beso'. Me dejó llena de dudas. La vida entera es mucho tiempo y no sé si encontraré a alguien con quien compartir una pieza, una cama, una mañana todos los días.

No sé quién va a respetar ese espacio para salir corriendo, a leer un libro en un árbol, a no dormir para mirar la luna. Quién va a querer sentarse conmigo en silencio para siempre. Quién va a comprender que amo tener pena y reírme, y escuchar las mismas canciones un millón de veces aunque sé que son malas, y que mi filosofía cambia mucho porque nunca logro sentirme a gusto en un solo lugar. Quién va a querer caminar al lado mío, de la mano, cuando sea de noche y yo tenga un poco de miedo y no va a pensar que es absurdo que yo baile ballet en los paraderos de micro o que cante fuerte mientras voy al gimnasio. Quién va a disfrutar mis manías. Quién va a entender mi historia. Quién se va a quedar conmigo.

A veces pienso que nací para estar sola. Para tener lindas relaciones, enamorarme cada vez como si fuera la única y la última, llorar un par de semanas o de meses o de años y después volver a empezar.

Me pinté las uñas con estrellitas plateadas.
Tengo un anillo de mariposa.
Voy a comer algo antes de dormir.

miércoles, febrero 15, 2006

las callecitas de buenos aires

Catorce de febrero. Otra vez.

A las doce veinticinco aterrizó el avión en el aeropuerto de Santiago. Nos levantamos a las seis de la mañana y fuimos las primeras en la fila de Air France. Tomamos desayuno con mantequilla individual y café tibio.

Amé Argentina. Amé esa forma de vivir cada uno su vida sin detenerse a cada rato a criticar la vida de alguien más. Amé que la gente se saludara en la calle, que nadie me mirara si cantaba fuerte o me ponía a bailar. Amé las veredas llenas de personas caminando de noche, sin horas, los bares llenos y los restaurantes y los casinos.

Estuve con familiares que nos trataron como si de verdad me hubieran conocido de toda la vida, aunque apenas nos habíamos visto un par de veces. Anduvimos en lancha, fuimos a pasear en auto, en micro y a pie, tomamos helados que acá no existen y en Mar del Plata nos regalaron champaña con speed porque resultó que al barman le encantaban las chilenas.

Fueron doce días increíbles.

Hoy vuelvo con reflejos en el pelo, ropa nueva y un par de películas para llorar en un rato más de este día rosado envuelta en frazadas, sola, en mi cama.

Mi pieza está linda.
Casi terminada.
Falta un poco menos para el resto de mi vida.

miércoles, febrero 08, 2006

lejos de casa

En Mar del Plata.

No pude resistir la tentación de postear desde un locutorio cerca del hotel al que acabamos de llegar hoy. Lo he pasado increíble. Decir que me he comprado la mitad de Buenos Aires no deja de ser un poco cierto, y eso que en general nunca sé mucho qué comprar. Pero tengo ropa linda y muchos regalos. Hemos conocido lugares preciosos. En las cinco horas que duró el bus hasta acá, vimos dos películas malas.

Me he acordado de cosas. De personas. De Claudio, un poco. De Sebastián. Y de mis amigos de cuando era chica y nos juntábamos a jugar básquetbol y a pasear por el Pueblito de los Dominicos. Con la Toña nos pasamos leyendo Cosmo y jugando verdad o consecuencia. Mi tía cocinó todo el tiempo en su casa sin carne, especialmente para mí. Hemos carretiado poco, aunque estos días de playa llevan carrete seguro.

Es divertido ser turista. Todos nos tratan bien y nos preguntan si somos felices. Hasta nos hicieron una encuesta de qué nos parecía Mar del Plata. Gané un poco en el casino y fuimos a tomar tecito. Le compré a un devoto de Krishna un libro, y me recordó a mi hermano. Me gusta estar lejos de todo. Disfruto el silencio, andar otra vez sin celular, desaparecer por las callecitas de Buenos Aires.

Tengo temas pendientes en Santiago, lo sé.
Todo a su tiempo.
Por ahora, miro al frente, al espejo, y me brillan los ojos porque tengo risa y estoy linda y amo toda la vida.

miércoles, febrero 01, 2006

me iré

A los trece, mi papá me llevó a Buenos Aires.

Hacía poco que se había ido de mi casa, y todavía hablábamos. Mi abuelita acababa de morir. Recorrí la ciudad desde temprano, alojando en un hotel a seis cuadras del obelisco, y una vez, mientras mi papá entraba a la catedral, gasté veinte dólares en un dibujo de la luna llena.

Me acuerdo de pocas cosas. De una casa abandonada que me encantó. De las montañas rusas en que no me atreví a subir. De la mañana de domingo de resurrección donde no tuve huevitos de chocolate pero sí escondí unos abajo de la almohada.

En un par de horas más me voy, esta vez con la Toña, a pasar en Buenos Aires doce días de verano. Me encantan los aviones, estoy esperando leer la Cosmo mientras vuelo arriba de la cordillera y ese minuto de despegue en que parece que el corazón subiera hasta la boca.

No creo que vaya a carretiar hasta cansarme, aunque quizá sí mientras estemos en Mar del Plata. No creo que vaya a besar a algún argentino, pero no prometo nada. Sí creo que hay mucho por descubrir y que, a pesar de que me voy con un par de temas pendientes, disfrutaré cada segundo en tierra argentina.

Amo viajar. Es mi sol en Sagitario. Amo esa sensación de no pertenecer del todo, de formar parte de un mundo alternativo al cotidiano, de vivir costumbres y lugares distintos a los míos.

No tendré internet.
Dejo mi blog y mi teclado por un ratito.
Hasta que vuelva, escribiré a mano.