viernes, marzo 31, 2006

benigno

Acabo de despertar.

Ayer, cinco para las ocho de la mañana, ya iba tarde a taller. Me subí a la doscientos veinticinco, aunque no me sirve tanto porque tengo que caminar tres cuadras hasta la u, porque fue la primera que pasó. Y filo. Me fui sentada todo el camino, mirando el paisaje. Cuando ya casi eran las ocho y media y todavía me faltaba bajar dos cuadras después y caminar diez minutos, un señor carabinero desvió mi micro. En vez de tomar Santo Domingo, el chofer tuvo que tomar la Alameda, derecho. Qué sé yo por qué. Él tampoco tuvo idea. Así es la ley, fue todo lo que dijo medio murmurando. Y me bajé en la puerta. Y llegué a la hora.

Fue perfecto.
Dios tiene esa manera de hacer las cosas que hace que no quiera cuestionarle nada.
Mis exámenes salieron malos.
Un nódulo y un cálculo, aunque el doctor dice que no me preocupe.

3 comentarios:

sombra_de_mi dijo...

Los caminos y los tiempos de Dios son misteriosos, pero siempre para mejor... lo he comprobado por mí misma.
Una duda... nódulo de qué tipo??
Igual no suena tan atroz, o sí??
Sea como sea, que te mejores pronto y muy satisfactoriamente...
y con respecto a las cartas, gracias por la oferta, la acepto feliz y en cualquier momento te mando un mail pa que nos pongamos de acuerdo...
Besos!

Anónimo dijo...

Jesus!

Paul :-) dijo...

rayos...

espero no sea nada grave.