lunes, marzo 05, 2007
amor escandaloso
Ayer, cuando uno de mis clientes me preguntó a que se debía el new look, le expliqué que tiene más que ver con el antiguo en mi forma de vida. Radical, creo que es la palabra. Sin grises ni medias tintas.
Me quedan tres semanas de práctica, ya van diez, y resulta que he aprendido un montón. A cumplir compromisos adquiridos libremente, a quedarme en vez de salir corriendo, a encontrar mi esencia intacta cuando creía haberla perdido. Las cartas tenían razón, obvio. Era una oportunidad y sólo de mí dependía aprovecharla.
El sábado invité a mi novio a comer al Piola y lo pasamos muy bien. Además, es bueno darnos tiempo para salir solos, sin más compromisos ni horarios que los que nosotros queremos.
Estoy bien.
Cantando otra vez mientras camino.
Y más enamorada que nunca.
jueves, marzo 01, 2007
every step
En veintidós años, he sido triste y feliz. He amado cada vez como si fuera la única y la última, he caminado sin zapatos por el pasto, por la tierra, por el cemento, por las alfombras de los pasillos de los hoteles donde todas las demás se balancean en tacos. He bailado con lluvia y con sol y sin música, he cantado bajo la nieve y el cielo blanco, me he caído mil veces y, aunque no lo haya creído, siempre me he vuelto a levantar.
Sé lo que es la plenitud de corazón, esa que se te desborda y pareciera que te ahoga y hace que se te olvide que te mueres de miedo. Sé lo que es trabajar. Sé lo que es la libertad. Sé lo que se siente cuando después de luchar hasta el extremo de las fuerzas, se gana una batalla chiquitita.
Conozco mis temores más profundos, mis peleas, mis dramas. Conozco mis sueños, mis certezas, mis silencios. Conozco mi capacidad de asombro sin tregua, mi mundo de fantasía tan real, mi soledad de alma acompañada.
Siento que me falta tanto.
Vivir hasta que se me acabe la vida.
martes, febrero 27, 2007
timeless zone
Se casa mi primo y seguro que daremos una vuelta por Bahía Inglesa.
Llevo todo el día bostezando y creo que lo que pasa es que no estoy durmiendo bien, qué sé yo por qué si ni siquiera tengo sueños malos, sino que sólo sueños. Echo de menos mi vida, pero tengo la certeza de que ya estará de vuelta. Los ramos de la universidad este semestre son maravillosos porque no me queda casi nada de periodismo y en cambio tomé electivos de arte y literatura.
Quiero comer un chocolatito.
Cuento los días para ver el mar.
Y amo a mi novio guapo.
lunes, febrero 26, 2007
me quedo muda
Sólo queda un mes.
Y es que aunque tengo que admitir que trabajar con la Pilar, mi editora, es un agrado, y que he aprendido a pasarlo bien a veces frente al computador, y que los almuerzos con la Toña definitivamente alivianan los días, no lo es mío. Y no hay más cuestionamientos.
Creo que mi práctica se ha convertido en una buena experiencia. Claro que pienso que entré a periodismo soñando con dedicarme nada más que a esto y me da como pena, pero filo. Sé lo que quiero, al fin. Nada con oficinas, ni jardines por los que no se puede caminar.
Pedí el fin de semana sin sueldo en Starbucks y me dediqué a descansar, excepto el sábado en la tarde que tuvimos que ir al centro con mi novio a ordenar la pieza para el nuevo inquilino de David. En la noche, la Toña, la Tere y la Fran fueron a conocer el departamento mientras Franco trabajaba y lo pasé increíble. Tomamos alto del carmen con sprite y comimos pringles de queso.
Ayer fue perfecto. Con mi novio nos pasamos el día viendo programas malos de tele, repetimos "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", jugamos DS, conversamos, y no sé, fue tan rico estar juntos sin una alarma que recordara que hay que correr a ninguna parte. Me hizo muy bien.
Voy a escribir sobre la violencia escolar.
Echo de menos a Franco.
Necesito vacaciones.
miércoles, febrero 21, 2007
no turning back
Las tarjetas de crédito son lo máximo.
En un ratito más me viene a buscar la Toña porque vamos a almorzar a su casa otra vez y me encanta porque lo paso increíble con ella y porque las mejores amigas son el mejor invento del mundo. Esto de descubrir las compras por internet me parece malo porque cuando estoy muy aburrida me dan ganas de tenerlo todo y eso solamente por el agrado de apretar un botoncito y no ver cómo el dinero desaparece.
Tengo tema para el diario y mañana entrevisto a un sicólogo así que quizá esta semana esté más ocupada y se pase más rápido, sobre todo porque se viene fin de semana sin sueldo y domingo con mi novio sin compromisos. A diferencia de ayer, hoy me sobra energía y me ando riendo sola y escribo sin alcanzar a pensar en redacción ni frases lindas ni nada de eso. Por suerte. No me gustan los días tristes seguidos, hacen que parezca que la pena no se acaba nunca.
Amo a Franco y quiero que nos casemos y tengamos muchos hijos, pero sin repetir nuestros nombres.
Está nublado pero da lo mismo.
Me puse las botas de la Toña y un chaleco blanco y no tengo nada de frío.
martes, febrero 20, 2007
a sad song
Insegura, no sé.
Miedosa.
Como con ese dolor de guata.
Y, quizá, ganas de ponerme a llorar.
lunes, febrero 19, 2007
sunny day
Fue bueno dormir sin despertador.
El viernes en la tarde tenía que ir a la villa Arcoiris, en Puente Alto, a ver si encontrábamos a Caroleyn para entrevistarla, pero no quise porque estaba lloviendo y yo tengo esa cábala de no ir cuando está lloviendo a lugares que pueden ser peligrosos. Filo. Ya la entrevistaron en otros diarios así que el tema no va. El destino me evitó una visita innecesaria.
Lo que queda de febrero se viene tranquilo. Fin de semana sin sueldo y ojalá el sábado girl's night porque tengo ganas de ver a mis amigas y tomar mango sour. Además, encontré un blog de Cosmo en internet y me paso todo el día leyéndolo. Ya no se me hace tan largo el horario de oficina.
Quiero estar con mi novio porque parece que nunca pasamos suficiente tiempo juntos.
Estoy bien.
Más enamorada que nunca y soñando hasta el infinito.
Con ganas de comer chocolate blanco.
miércoles, febrero 14, 2007
love day
Y ya no se me achicaban nunca los ojos, ni me encogía de hombros, ni me quedaba soplando dientes de león en el camino.
Algo estaba mal.
Creo que lo que más me hacía falta de mí era esa consciencia de que la vida es lo que es y no lo que queremos que sea. Me hacía falta sonreír con los piropos divertidos, en vez de enojarme. Me hacía falta caminar cantando por la calle con una flor en el pelo. Me hacía falta leer sentada en un sillón, ver capítulos de reality, besar a mi novio más seguido.
Ayer, media hora antes de entrar a Starbucks me di cuenta que no dependo de mi entorno, ni de mis horarios. Recordé que lo que soy no se destruye ni se transa. Que sigo siendo libre.
Porque aunque bostece todo el día y me pase haciendo transbordos de micros, cambiándome de semiformal a partner, inventando diarios por leer en Internet, anhelando una semana de vacaciones y de mar, tengo la certeza de que mi espíritu sigue intacto. Esa certeza que había perdido y que hoy reaparece, más fuerte que nunca.
La mujer salvaje está a salvo.
Es la mejor noticia del mundo.
lunes, febrero 12, 2007
horario de oficina
Lo que te haga reír más, me recordó mi prima.
Me pasé el fin de semana pensando que, a fin de cuentas, yo elegí estar acá y que no sé si sea lo mejor salir corriendo apenas pueda, aunque sí sea lo que quiero. Pero, ¿cómo se distinguen los deseos profundos del alma de los caprichos? Todavía me queda la mitad de la práctica. Todavía me faltan siete semanas de setenta horas. Todavía más de un mes para tener más de dos días libres y eso que sin sueldo y como un favor especial de Starbucks.
Pero quizá sea mi aprendizaje. No sé, hasta ahora, qué puedo sacar en limpio del encierro frente al computador, aparte de que definitivamente y sin dudas no es a lo que me quiero dedicar en adelante. Algo más tendré que aprender. Por algo estoy acá. Total, yo elijo mi camino y soy la única responsable.
Sólo espero que se me aliviane el corazón.
Ayer me reí toda la tarde con mi novio y me hizo bien.
El departamento está bellísimo y con cortinas calipso instaladas.
viernes, febrero 09, 2007
el don del exilio
Creí que moría de miedo.
Resulta que el miércoles amanecí con un dolor horrible en el lado derecho de la cara y llamé a mi mamá para que me acompañara al dentista. Dos horas después estaba sentada con anestesia y los guantes del doctor adentro de mi boca. Pasé la tarde en cama con mi novio cuidándome y ayer no trabajé. Me hizo bien dormir un poco.
Después de mi crisis del martes en la noche la decisión está tomada. Si de aquí a fines de febrero no soy feliz con lo que estoy haciendo, me voy. Ya no hay más plazo. Es la fecha límite para mí misma.
A veces, siento que soy chiquitita.
A veces no.
Pero siempre, aunque bien en el fondo, siento que soy.
Y eso es lo importante.
martes, febrero 06, 2007
es mi mamá
Ésa era la parte que más me gustaba de la canción de Topo Gigio.
Mi mamá siempre ha sido la persona que cumple mis caprichos más extravagantes. Cuando era chica, una vez recorrimos Viña entero en invierno porque yo quería una palmera con chocolate. Siempre, a cualquier hora, partíamos a buscar helados, papas fritas o donuts y mi mamá manejaba sin manos con la música del cassette de Juan Luis Guerra de fondo.
Con mi mamá, nunca han faltado vacaciones en la playa comiendo hot dogs en estaciones de servicio, bailando en la puerta de una salsoteca, cantando desde la galería del Festival de Viña. Mi mamá siempre se aprende las canciones que escuchamos con la Chica y nos acompaña a cuanto evento exista aunque sea el compromiso más fome. Cuando pasa algo importante, mi mamá aparece con un ramo de flores, incluso cortadas del jardín. Mi mamá era la única que partía a buscarme a los carretes a las cuatro de la mañana, a las cinco, y a dejar a todos mis amigos por Santiago cuando yo ya estaba en primero de universidad. Y, a veces, carretiábamos juntas en el Cutto's y se subía al escenario conmigo. Y si yo había terminado con un novio y tenía mucha pena, ella tomaba el auto y manejaba a la Dehesa sólo para que la Toña me pudiera consolar.
Mi mamá es la mujer más fuerte y más entregada y más sencilla que conozco. En la vida, hemos tenido diferencias y desencuentros y penas. Pero también hemos tenido los momentos más mágicos, los más divertidos, los que más me han hecho crecer. Y hoy, comprendo que de ella he aprendido a mirar la vida con la consciencia de que hay más personas en el mundo. Que se debe vivir no sólo por uno mismo, sino también por los demás.
Mi mamá es esa mujer que lucha todos los días para que sus hijos y sus nietos tengan una vida mejor. Que es capaz de dejar la vida en defendernos. Que no aguanta una palabra en contra de las personas que ama incondicionalmente y con todo el corazón.
Si pudiera elegir a cualquier mamá en el mundo, la volvería a elegir a ella.
Y es una certeza que hoy tengo más que nunca antes.
lunes, febrero 05, 2007
en medio de la ciudad
Estoy muy cansada.
Anoche vimos "Little Miss Sunshine" y me encantó. No sé por qué ando hace días como con la guata apretada y un poco de pena, supongo que tiene que ver con que no alcanzo a hacer todo lo que quisiera, que es, en definitiva, nada. Porque lo que quiero es dormir un día entero, quedarme en pijama comiendo galletitas y leyendo o jugando Mario o en la piscina con mi novio y mi familia o tomando café con mi hermana que la echo tanto de menos además, o caminando por los parques de Tobalaba con la Mili.
No sé.
Siento que, en cualquier minuto, exploto.
Y eso que estoy feliz con el departamento nuevo y las cortinas calipso que nos regaló el suegro y el mueble para la tele que mandó mi mamá y con el espacio que ahora es sólo nuestro. Pero mi mujer interna reclama que llevo todo el verano sin dedicarle por lo menos una tarde sin compromisos de ningún tipo. Y me aprieta la garganta y me dan ganas de dejar todo a medias y subirme a un bus camino a Viña a mirar el mar.
Un poco de sonrisas, por favor.
Media hora de café cargado.
Y un minuto de silencio.
jueves, febrero 01, 2007
keep shining
Ahora tengo un blog blanco y con colores y me encanta.
No sé que vamos a hacer con Gatina ahora que nos cambiamos, porque en el contrato decía que no podemos tener animales, así que hablé con mi gerenta para dejarla en el patio de Starbucks a ver si algún cliente la quiere cuidar y darle casa. Igual va a ser bueno que conozca a otros gatitos yo creo. Me da un poco de pena eso sí.
Hay olor a manzanilla con miel, nunca me ha gustado porque es tan dulce y como que marea. Tengo mucho sueño porque estuve embalando hasta las tres de la mañana. Ya quiero que sea de noche para dormir. El día se me ha hecho eterno y eso que recién llevo una hora y media acá.
Voy a llamar a mi mamá a ver si almuerzo con ella porque la echo de menos y voy a ir a buscar un café a ver si dejo de bostezar, que es tan poco elegante y cero acorde con mi lugar de trabajo de vacaciones. Me da risa porque nadie hace muchos gestos y yo en cambio, expresiva hasta decir basta, me veo tan fuera de lugar cantando despacito cada vez que bajo del bus.
Quiero estar con Franco y tener un día libre juntos.
Me hace tanta falta descansar un poco.
Tengo ganas de ir al teleférico.
miércoles, enero 31, 2007
otra vuelta de tuerca
Tenemos departamento nuevo.
Ayer firmamos contrato con la dueña y hoy fuimos a buscar las llaves de un ambiente, sexto piso con paredes blancas y alfombra peludita de ésas que siempre había querido. Estoy feliz porque significa un espacio propio en un lugar que me encanta y más cerca de todo. Para mí, vivir en el centro nunca fue muy central. Aunque sigo amando los cafés al lado del Bellas Artes.
Franco entra en marzo a estudiar medicina natural. Han pasado casi siete meses desde ese ocho de julio en que el destino me llevó de vuelta a Starbucks, no dudo que sólo para conocerlo a él y darme cuenta que amar no es más que soñar y construir un camino juntos. Las luchas del camino siempre serán crecimiento. Para los dos.
La magia de sentir que no puedo controlar nada me tiene sonriendo desde que desperté.
Me fascina cuando Dios me toma en brazos y yo cierro los ojos y nos vamos.
Mi mujer interna anda saltando por todas partes. No hay cómo dejarla quieta. Ni para qué.
martes, enero 30, 2007
the days go by
Lo malo es que siempre estoy trabajando a esas horas.
Me sigo despellejando, de polera rosada y pulsera negra con lentejuelas. Ayer con Franco fuimos a hablar con la dueña de un departamentito muy lindo que ojalá arrendemos hoy a la hora de almuerzo. Siempre quise vivir en el centro pero parece que no me gustó, excepto cuando vino la pequeña gigante y la pudimos ir a ver caminando. Fue lindísimo.
Estoy sentada en el computador de la Josefa y me dan ganas de abrir la ventana y tirarme a nadar a la fuente de agua que hay acá al lado. Hace tiempo que no me baño en una piscina. El domingo estuve con mi mamá y mi hermana y mis sobrinos y fue bacán porque los echaba de menos.
Eterna divagante.
Mis ideas del momento, inconexas.
Tengo muchísimo sueño.
lunes, enero 29, 2007
brújula interior
Quizás soy un poco paranoica.
Me pasa mientras estoy barriendo la vereda en Starbucks y es de noche, o cuando me subo a una micro o al metro lleno (no entiendo dónde van a meter al doble de pasajeros, quizás hagan parrillas arriba de los techos o camas debajo de los vagones) que si alguien me mira fijo es, definitivamente, un asesino en serie que me persigue desde hace tiempo para secuestrarme aunque nunca tengo claros los motivos.
Y a veces me da risa. Cuando alcanzo a imaginar tanto, que se trata de un lector compulsivo que con datos de mi blog ha seguido mis pasos, o de un admirador anónimo obsesionado, o de alguien que me confundió con una persona importante, ligada al narcotráfico o cualquier cosa.
Pero a veces me da miedo. A veces termino agarrando fuerte mi cartera, mirando por la ventana o entrando rápido a esconderme mientras canto Hare Krishna o rezo un Padre Nuestro. Como anoche, que escuché ruidos durante la hora y media que estuve sola en el departamento con el teléfono en la mano y eso que vivo en un piso dieciocho.
Es mi mente.
Mi imaginación ilimitada que desde chica me mezcla los sueños con la vida real y quizá la vida de los sueños sea más real.
Voy a tomar un café.
viernes, enero 26, 2007
tanta explicación
Ahora no es uno de ellos.
Y es que, definitivamente, aquí no calzo. No entiendo que uno no se pueda sentar en el pasto a mirar el cielo, que las personas apenas se saluden y a veces ni siquiera, o que sea tan difícil ofrecer ayuda, apoyo, cariño, cualquier cosa. No entiendo que se pueda vivir sin vibrar, aunque sea un poquito, sin apasionarse, sin ese motivo de fondo que nos mueve a hacer lo que estamos haciendo.
En la mañana, mientras caminaba desde el metro hacia el bus de El Mercurio, encontré un letrerito que decía que hay que armarse de valor y humildad para defender que la vida existe para disfrutarla.
Sé que es mi nueva tarea.
A ver si lo logro.
jueves, enero 25, 2007
finding neverland
Ayer me empecé a despellejar.
Me acabo de dar cuenta de que no puedo tratar a las personas de usted. Hablo con las ministras y las alcadesas y las actrices y a todas las tuteo. Cuando era chica, tenía una nana que reclamaba por eso. Ni su marido la trataba de tú, y yo sí. Como que me cuesta hacer diferencias. Para mí, las personas son personas y somos todos iguales. El respeto va más allá de una palabra.
Ayer lo pasé bien en Starbucks porque soy coach de un niño nuevo y me encanta enseñar. Pero hoy no tenía ganas de venir al Mercurio. Hoy quería quedarme en la casa, con mi novio, ver alguna película y no tener sueño. Anoche me preparó una comida riquísima. Y yo lo echo tanto de menos todo este tiempo de trabajar 70 horas semanales. Quiero que sea abril. Ahora.
Mientras veníamos caminando a la revista, la Maida me dijo que yo vivo en un mundo Bilz y Pap, como si estuviera siempre flotando y que quizá debería crecer. Y me pregunto si crecer será, verdaderamente, cerrar un poquito los ojos, con la boca en línea recta y una agenda bien al día. Y no lo creo. Quizás crecer sea, solamente, ser capaz de mirarlo todo y seguir creyendo.
No sé si soy grande.
Sí sé que soy sincera.
Con eso me basta.
miércoles, enero 24, 2007
in the world
Ayer fui al doctor y me dijo que estaba deshidratada.
Hoy perdí el bus de El Mercurio y tuve que tomar la 329, cuando llegué acá me enteré que fue el mismo número de la que quemaron a las cinco y media de la mañana. Algo que quizá no había alcanzado a imaginar, porque en mi cabeza los tipos siempre se subían con pistolas y disparaban, o secuestraban la micro, pasajeros incluidos. Pero no. No murió nadie. A mí tampoco me gusta el Transantiago, aunque no sé si es para tanto.
No he tomado desayuno, sí un litro de agua, y tengo hambre. Quiero uno de esos panes con queso del casino. Y quiero dormir, claro que anoche igual tuve como diez horas de sueño. Acabo de visitar los blogs de las entrevistadas y fue emocionante saber que la gente leyó y pasó a saludar. Es raro. Es como si, de repente, comprendiera la magnitud de las palabras. O sea, claro, para mí siempre han sido inmensas. Pero, esta vez, miro para los demás. El poder de publicar es muy grande y más vale que lo empecemos a encauzar bien.
Por ahora, me echo un poquito más de crema mágica.
Espero que me respondan los flashback y voy por el segundo litro de agua.
Extraño a mi novio.
martes, enero 23, 2007
stayin' alive
Eso nos dijo a Franco y a mí una viejita que estaba haciendo una colecta el domingo en el terminal y yo no sabía lo que era una pancora, pero siempre supe que eran rojas.
Ahí lo reafirmé.
Resulta que nos fuimos a Viña el fin de semana y estuvo topísimo. Nos quedamos en un hostal muy lindo cerca de la Avenida Perú, paseamos por la feria del libro, almorzamos en el Tip y Tap después de dejar todo un plato recién servido en el Cuernavaca porque no le quisieron cambiar la cerveza tibia a mi novio y fuimos al casino. Franco ganó, yo perdí. Así que después celebramos en un pub. Lo pasamos increíble.
El tema fue la playa. Porque claro, no hacía tanto calor y el viento y blablabla... resulta que ayer no pude levantarme para trabajar. Franco tenía libre, así que nos pasamos echando aloe vera y a las cuatro de la mañana una farmacia llegó a tocarnos el timbre con Solarcaine. Igual no se nos ha pasado.
Hoy, muriendo de frío, roja y con dolor de guata en El Mercurio.
Salió el reportaje de los blogs en la Ya.
Echo de menos a mi novio.
viernes, enero 19, 2007
no estoy aquí
Cualquier cosa menos días oscuros.
Lo más loco de toda esta experiencia de oficina ha sido que, de repente, me sentí tan grande porque los zapatos sonaban como los de mi mamá cuando yo era chica. Y no sé. Quizás soy grande ahora también.
No me gusta cuando Franco está triste. No me gusta la impotencia de no poder ayudarlo porque en el fondo cada uno tiene sus procesos a su tiempo y yo sólo puedo quedarme a su lado y abrazarlo y decirle que lo amo hasta el infinito infinitas veces.
Mañana, Viña.
Al fin libre después de tres semanas de trabajo continuado.
Quiero dormir sin despertador.
jueves, enero 18, 2007
la vida que me alcanza
Tengo una charla de medicina natural.
Acabo de terminar mi primer reportaje, en conjunto con la Sylvia que es un amor y también está haciendo la práctica. Definitivamente, me gusta cuando el trabajo está listo. Me gusta mi nombre abajo del título y haber formado parte de todo el proceso. Pero no sé si me gusta tanto el camino que hay que seguir para llegar al final. Me quedan dos meses y medio para descubrirlo.
Mi tata estuvo en la clínica dos días por exámenes y mi mamá ultra asustada. Me dio mucha pena, porque a veces no sé cómo acompañar a las personas, en especial cuando son temas que quizás para mí son menos fuertes porque mi guata me dice que me quede en paz y yo sólo le obedezco.
Estoy contenta. Tranquila. Como si hubiera superado una crisis que nunca supe cuál fue, pero que seguro significó una oportunidad de crecimiento.
miércoles, enero 17, 2007
mágico delirio
No siempre he sido como soy.
De hecho, hasta antes de conocer a Franco yo nunca quise algo serio. O sea, claro, decía que sí, pero cuando llegaba alguien y aparecía la posibilidad de amar, salía corriendo. Creo que un par de veces no lo hice. Pero entonces quienes salieron corriendo fueron ellos y, para que haya una pareja, todo debe ser mutuo. No tener miedo y sí tener amor, paciencia, capacidad de entregarse y soñar y construir el mundo juntos.
Yo era de aventuras. Ahora me doy cuenta, obvio. En su momento, hubiera jurado de guata que todo era sincero cuando en realidad buscaba la emoción, el juego. Ese típico gallo que se las da de guapo inalcanzable y que en realidad no es capaz de asumir un compromiso. Pero es difícil, cuando una no se quiere tanto, darse cuenta que la otra persona tampoco la quiere. Más que difícil, casi imposible. Para mí, por lo menos, fue un proceso.
Fueron muchos capítulos de libros, tiradas de tarot y un taller de mujeres donde hicimos pan amasado. Fue cantar fuerte en la calle hasta que se me acabó la vergüenza. Fue llorar en las micros y en los paraderos y mientras escribía mi blog. Fue caerme tan, tan fuerte, y tantas veces, que llegué a pensar que nunca más me levantaría. Fue tener miedo y sentirme sola, infinitamente sola.
Fue descubrir que Franco es más que un montón de adrenalina. Que es mañanas y noches, almuerzos, peleas, resfríos, cumpleaños, sorpresas y costumbres.
Y ahora cierro los ojos y lo veo.
Y lo amo.
Y me encanta ser tan feliz, tan completa, tan mujer.
martes, enero 16, 2007
perder la compostura
Escucho Miranda.
Hoy publicaron por primera vez mi nombre en la revista Ya.
Poti, el hamster de la Maida, está enfermo y resulta que los veterinarios no ven hamsters, qué sé yo por qué para ellos la vida de un roedor pequeñito vale tanto menos que la de cualquier otro animal con cuatro patas grandes. Si muere será pura negligencia médica.
Anoche, cumpleaños de la Coté. Me encantó pasarlo bien con mi novio y creo que nos hace falta más tiempo sin obligaciones urgentes. Porque yo, con setenta y cinco horas de trabajo semanales, no alcanzo ni a dormir. Quiero que se acabe el verano y tener vida otra vez, aunque en este momento exacto esté disfrutando mi práctica frente al computador.
No me gusta el día oscuro.
Prefiero derretirme almorzando al sol, que morir de frío en verano.
Voy a convertirme en soldadita de la Revolución de la Cuchara.
lunes, enero 15, 2007
just upon a smile
Me siento como Garfield.
Muero de sueño frente al computador y no puedo esperar a que sea sábado para irnos a la playa con Franco en el fin de semana que pedí sin sueldo. Días libres, al fin. No tengo uno desde el año nuevo.
La conversación de la madrugada del domingo me hizo bien. Y releer los últimos dos capítulos de "Mujeres que corren con los lobos", también. Es que claro, empiezo a no tener tiempo y me pierdo. Se me olvida que no sólo me gusta, sino que necesito el espacio para respirar y estar sola conmigo. Para regresar al hogar, recordar quién soy y qué estoy haciendo acá.
Mi novio, también, es mi maestro y mi amigo.
Es el hombre que más admiro y el único que amo.
Hoy, rosada y bostezando.
martes, enero 09, 2007
a whole new world
Cuando empecé a escribir, nunca había visto un blog. Me acuerdo. Y fui al cine ese día, aunque no tengo idea qué película. Fue hace un año y medio. Acá, con fondo negro y letras blancas, ha quedado registro de los cambios más importantes en mi vida. Alguna vez que no exagere. Mi mujer interna y yo sabemos que es cierto hasta los huesos.
No podría dejar este espacio. Claro, paso por etapas de abandono y negación, a veces incluso se me olvida que escribo porque es mi forma de respirar, de dejar de sentirme ahogada cuando el mundo me pesa tanto, de encontrarle un sentido a los detalles de todos los días, de recordar la verdad en los momentos en que la memoria me quiere engañar para que crea que todo tiempo pasado fue mejor, aunque sé que ésa es la mentira más grande. En tiempos pasados, hubo de todo y ahora también y mañana no me cabe duda.
Me gusta que me lean. Me gusta que me comenten, que con algunos nos hayamos hecho amigos tomando café o hablando por Messenger. Me gusta haber llegado a las cuatro mil visitas con que soñaba desde que empecé a postear y leía el blog de Ana María, a su vez, mi primera fiel lectora. Me gustan las letras como me han gustado siempre.
Cuando era chica nunca tuve muchas amigas. Quizá si no hubiera pasado tantos recreos en la biblioteca del colegio, nunca hubiera descubierto cuánto me apasiona la fantasía. Porque, a fin de cuentas y hoy sentada en el diario El Mercurio con tarjeta de crédito en la billetera y un novio que es casi marido, sé, sin dudas, que lo que me mueve y por lo que me levanto todos los días es porque creo que hay algo más. Que no somos, solamente, un montón de papeles vacíos.
Somos historias de magia, de dolor, de risa.
Pero, sobre todo, somos historias que viven y existen.
Somos la fantasía.
lunes, enero 08, 2007
flores amarillas
Hoy se cumplen seis meses desde que conocí a Franco.
Me acuerdo que la primera vez que hablamos yo le dije muerta de la risa que lo amaba. Y era verdad.
Creo que no es fácil dejar entrar a alguien en la vida. Para mí, no fue fácil comprender que ya no era una, que ya no estaba sola, que, de repente, existía un nosotros que iba más allá de un ratito o de la emoción máxima eterna del principio.
Pero existe y ahora lo sé. Hay un camino adelante y a veces será tomarnos la mano y a veces correr en distintas direcciones, y a veces nos amaremos y nos odiaremos y quizá, sólo quizá, descubriremos que el cielo es lo que existe cuando estamos juntos y abrazados con los ojos tan abiertos y dormidos.
Amor, mi amor.
Toda la vida no alcanza a ser suficiente tiempo.
Yo me quedo contigo.
jueves, enero 04, 2007
princesas de cristal
Hoy, con polerón y un café de vainilla.
Estoy en shock después de haber leído muchísimas páginas web pro Mía y Ana. Bulimia y anorexia, en sus nombres tradicionales. Niñitas de quince años que se están matando todos los días y se ayudan a eso con consejos para vomitar mejor y más veces y para que se acabe el hambre y con un credo que termina en amén y que dice que creen en el infierno porque sienten que viven ahí todos los días.
Cuando yo estaba en el colegio, una de mis mejores amigas tuvo anorexia. Más allá de todo lo que significó a nivel físico, también quiso decir que la perdimos durante mucho tiempo. Ahora está mejor, claro. Y más linda. Porque el cuerpo perfecto no es el de las modelos que aparecen en la tele. El cuerpo perfecto es el de cada una, es la magia de las diferencias, de lo único, de lo propio. Cada cuerpo es perfecto en sí mismo porque, a pesar de los intentos, es imposible de igualar. Viene con marcas, con formas, con pliegues. Viene llamado a cumplir la función de transportar nuestra alma. Y si cada cuerpo tiene sus limitaciones, tiene también sus ventajas. Y si somos como somos y no como la sociedad nos quiere imponer, quizá descubramos al fin que la fuerza de todos los cuerpos juntos es más fuerte.
Tengo un poco de angustia.
¿Quién quiere cambiar el mundo conmigo?
miércoles, enero 03, 2007
the only way
Computador y teléfono todo el día.
Ahora estoy comiendo un chocolate con avellanas que me regaló anoche mi novio junto con unos canapés bacanes que preparó para celebrar el comienzo de mi vida de estudiante casi profesional.
No sé si me gusta, todavía. Sé que me gusta el lugar, claro, y que la gente es simpática y que es topísimo tener credencial con foto y almuerzo todos los días, pero no tengo claro si quiero dedicarme a esto para siempre. No sé si soy amiga del aire acondicionado y de las sillas que dan vueltas, aunque es algo con lo que me encanta jugar cuando hay poca gente mirando. No sé si adoro hablar por teléfono con personas que no conozco para conseguir entrevistas y frases y fotos. No sé.
Creo que estos tres meses determinarán lo que haga con mi futuro.
Si no me acostumbro, no pienso ser periodista.
Y eso es definitivo.
lunes, enero 01, 2007
happy new year
Encontrarme con mi sombra.
Anoche mi primer abrazo fue para Franco, nunca había empezado enero con ningún novio y menos con fecha para casarnos en veintidós meses y diez días más. Creo que ya pasé todos los primeros cambios grandes. Creo que ahora viene establecerme, crecer, cimentar mi espacio en el mundo.
Empecé el año con las uñas fucsia y polera blanca, en el pasto de la casa de mi tata. Empecé el año con un poco de miedo pero igual certezas. No sé si estoy más o menos rodeada de gente, pero sé que estoy menos sola. Y aunque a veces siento que me perdí y que quizá no me encuentre más, al final siempre aparezco sentada frente al mar.
Quiero dejar escrito que la felicidad es un momento eterno.
Bienvenido 2007.
sábado, diciembre 30, 2006
me and myself
Hoy sólo sé que quiero volver a dormir bien.
Llevo una semana soñando y no logro entender los sueños. Pero me despierto muchas veces y tengo el corazón acelerado y no dejo de dar vueltas en la cama. El martes empiezo la práctica. Tengo un poco de miedo. Será que, en realidad, me asusta quedarme quieta, de repente, quedarme aquí porque así me siento cómoda y no necesito volver a moverme. Me asusta ese momento de soberbia que quizá todos pasamos, donde pueda llegar a creer que esto es lo mejor que puedo lograr, que más allá no hay nada, que quizá es verdad que estamos destinados a convertirnos en un montón de relojes grises.
Me asusta caer en lo que siempre he odiado, convertirme en otra persona del mundo, vestida bonita, labios pintados y zapatos brillantes, peleando por un puesto que está un poco más arriba, peleando por nada porque al final somos quienes somos y nada más.
Por algo el universo me puso acá y eso lo comprendo.
Es sólo que todavía no logro saber por qué.
Me falta un poco de mar.
miércoles, diciembre 27, 2006
no como animales
Gatina sigue con pulgas.
Cuando en febrero, justo antes de viajar a Argentina, decidí dejar las carnes rojas, mi mamá pensó que estaba loca y mi tío que no iba a resistir dos semanas ashá sin probar un buen trozo de filete, viste. Pero no. Ya han pasado diez meses y he ido agregando nuevas abstenciones a mi alimentación: ahora tampoco como pavo, ni pollo, ni cerdo en ninguna de sus presentaciones. Sólo me falta dejar pescados y mariscos, mi adicción más grande. Y eso que yo antes organizaba asados en mi casa, compraba la carne y prendía el fuego una vez a la semana. Pero, de repente, entendí un poco la postura de mi hermano devoto de Krishna. Somos defensores de la vida, y de la vida en todas sus formas. En eso creo yo, por lo menos.
Claro que puedo ir a comer ensaladas mientras todos comen choripán. A mí ya no me dan ni ganas. Al principio sí, obvio, quedaba loca apenas sentía el olorcito de un pollo asado. Un día desperté y ya no. Nada.
Así que amo esa canción de frijoles.
La ley del equilibrio rige al universo y no es mentira.
Voy a jugar Mario 3 mientras espero la llamada de El Mercurio.
lunes, diciembre 25, 2006
ha llegado navidad
Al frente, pantalla casi en blanco.
Eran las siete de la mañana cuando me llamó Javier porque se supone que Starbucks iba a repartir desayuno a las personas frente a la Posta pero llegaron (yo iba a ir y me quedé dormida, obvio) y resultó que ya tenían un festín porque toda la noche les llevaron cosas. Bacán.
Ayer no fui a misa de nochebuena por primera vez en cinco años o más. Pero estuve con mis sobrinos buscando al Viejito Pascuero, y con mi novio y con mi familia en una comida que resultó bellísima porque nos reímos mucho y hubo miles de abrazos.
Desperté con los ojos negros por el rímel, como nunca me pinto no estoy acostumbrada a despintarme.
Franco me regaló la edición grande de "Mujeres que corren con lobos".
Tengo un poco de sueño y estoy feliz.
miércoles, diciembre 20, 2006
whatever you do
Algo está mal y no sé qué es.
Me gusta Santiago de noche, ayer cortaron la luz en el edificio y no se notó nada porque afuera ilumina tanto, además no tengo cortinas en la pieza. Acabo de trabajar toda la tarde pero cero cansancio. Tengo ganas de comer un sandwich con tomate y wasabi, eso sí. Mi novio recién puso esa música que odio porque la gente grita como si estuviera siempre enojada.
Quiero que pase el tiempo y que sea verano y que todo tenga sentido otra vez. Quiero la navidad, ahora que mi mamá me regaló un pesebre chiquitito. Quiero llorar un rato pero no tengo motivos. Ando muy hormonal. Un poco triste.
Igual está todo bien. Ayer fui a un casting a canal 13 y me reí mil horas con gente muy simpática. Hoy, Franco me regaló una rosa. Mañana en vez de trabajar en la tienda tengo un día de clases Starbucks y el sábado llega mi hermano con los niños.
A la Siri no la vi más.
Ayer soñé que era el cumpleaños de Nico Ferrari y era cierto.
Gatina está al lado mío mordiendo un sillón.
miércoles, diciembre 13, 2006
born sleepy
Escribo en pijama, ventana abierta frente al Santa Lucía.
Tengo un poco de sueño.
Ayer en la tarde fuimos con mi novio al Hoyts de
Quedan once días para navidad, me acabo de dar cuenta que es primer año que no tengo arbolito en mi casa y eso que es mi fiesta preferida, porque a pesar de la distorsión general en la percepción que hace que los malls se llenen a las diez de la mañana, es la fiesta de los niños. Cuando era chica, me encantaba salir a buscar al viejo pascuero a la vereda y más de una vez escuchamos con mi prima los pasos de los renos del trineo. Ahora, hace tiempo igual, me gusta mirar las estrellas y decirle feliz cumpleaños al niño Jesús. Dicen que nació en agosto y que es Leo, no Capricornio, lo que me hace bastante sentido porque Dios ilumina como el sol, pero filo. La fecha no es tan importante, porque el tiempo no existe. Basta con que el momento exista. Para mí, por lo menos.
El sábado celebré mi cumpleaños desde la una de la tarde hasta las once de la noche, con piscina, frutas y verduras, en la casa de mi tata. Fue muy piola. Llegó mucha más gente de la que esperaba y me dieron regalos bacanes. Hasta un juego de loza. Estoy tan grande.
Ya empecé a escribir mi libro.
A todo esto, Gatini es Gatina, me lo dijo el veterinario que la vacunó y la hizo llorar un poquito.
Quiero almorzar ensalada.
viernes, diciembre 08, 2006
cuestión de confesar
Ayer me eché Taller III.
Ahora que tengo veintidós y no morí a los veintiuno como dije tantas veces que pasaría cuando era chica, quizá sea un mensaje del universo para hacer algo distinto con mi vida. No sé. Pero sé que tengo pena y rabia y ganas de seguir llorando y de que se me deshaga el nudo de la garganta porque me cuesta tragar.
Mi cumpleaños estuvo bellísimo. Mi novio me invitó a comer a un restaurant de Bellavista que se llama "Como agua para el chocolate" y tomé tequila con pétalos de rosa, sentada al lado de una fuente de agua. Antes, en la tarde, fuimos al Liguria. El día anterior, comida familiar esperando las doce. Mi mamá me regaló unos vestidos preciosos y lloré con la carta de la Chica.
No sé qué hacer.
Ando media perdida ahora.
Cuatro años y quizá nunca fue lo mío.
sábado, noviembre 25, 2006
limón y sal
Mi novio me regaló una radio.
A las once y media de la mañana tuve clases, corrección de taller que otra vez fue tan tan malo que el profesor dijo que mejor rehiciéramos la trabajos. Si no, todos nos vamos a echar el ramo. Filo. Cuando se acabó partí a San Gregorio a buscar a mis niños y fuimos a tomar helados al Plaza Vespucio. Corrí de vuelta a mi casa a cambiarme, entrevisté a Nico Quesille y trabajé hasta hace una hora.
Se me había olvidado que, en el fondo, me encanta hacer cosas.
Me encanta ser.
Amo a Franco.
miércoles, noviembre 22, 2006
hips don't lie
A diez minutos de salir camino al Estadio Nacional.
Tengo ganas de no venir más clases ni a trabajar en mi tienda nueva, porque aunque la gente me encanta parece que el sistema no. Quiero quedarme en cama varios días. No quiero despertadores, ni trabajos finales, ni San Gregorio, ni temas de taller, ni las pulgas de Gatini porque no tengo plata para llevarlo al doctor.
Dormiría hasta marzo.
Otra vez.
Nunca se acaba el abismo, parece.
Me pesan los ojos y el corazón.
lunes, noviembre 20, 2006
hello kitty
Me acordé ahora.
Siento como si no hubiera escrito en un mes, y eso que no han pasado tantas cosas. Pero igual sí. Me fui a Viña por el día, un miércoles. Terminé con un gatito en el bus de vuelta, sola, claro, porque era de esos viajes para encontrarme conmigo cuando estoy demasiado cansada del Santiago gris que intento odiar pero no puedo, y ahora está en la terraza del departamento haciendo miau todo el día y rascándose porque es chiquitito, tiene pulgas y hasta el treinta no tengo plata para llevarlo al veterinario. Eso. Se llama Gatini. Soy pésima para los nombres y los títulos. Me lo dio un señor en la calle. Es blanco con negro y tiene los ojos medios verdes.
Creo que quiero salir a vacaciones. Como que me duele la cabeza con la universidad, no tengo ganas de seguir viniendo. A ver si me consigo un computador y empiezo a escribir mi libro.
Tengo que arreglar mi trabajo de prensa.
El profesor odia mis temas.
Si no me va bien, me quedo sin práctica.
domingo, noviembre 12, 2006
stars are blind
Mañana, tienda nueva.
Vine a almorzar con mi familia y me vestí de rojo porque hace frío. No sé si tengo mucho que contar. El jueves en el langard me encontré con Pedro que no veía hace meses, desde que una vez se lo llevaron preso. Me habló del Poeta. Tampoco lo veo hace tiempo.
Ando toda nostálgica. Starbucks Parque Arauco me recuerda demasiadas cosas importantes, y me asusta un poco otro comienzo. Está pasando todo rápido, y está bien. Pero eso no implica que no tenga esa sensación de garganta apretada, de algo más que se acaba, de etapas que se cierran y personas que desaparecen y al final quizá es sólo para que aprenda de una vez que nada es para siempre.
Con mi novio, feliz. Descubriendo un mundo que no conocía. Aprendiendo a mirar de frente, tantas veces lo dije y nunca lo había hecho. Caminando de a dos. Plena, creo que es la palabra.
Y, en general, entre sonrisas y magia y canciones. Me vendría bien poder escribir más seguido. Me sacaron la foto para El Mercurio y salí horrible. Mi otra pieza, la de esta casa, sigue del color que la dejé y con las estrellitas brillantes. Tengo una herida en el labio y me arde. De desayuno, me comí un alfajor.
Me encantan los ascensores.
Eso lo descubrí ayer.
Quedan veintidós días para mi cumpleaños.
martes, noviembre 07, 2006
just for one day
El domingo dejo Starbucks Parque Arauco.
La Pepa me lo dijo hace un rato. Me dio tanta pena, que lloré un poquito. Es que ahí me ha pasado de todo. Amores y desamores y reencuentros y peleas y qué sé yo. Pero bueno. Será para mejor, supongo.
Quién diría que hace un año justo entregué una libretita llena de frases, esperando encontrar respuesta. Quién diría que ha sido tiempo suficiente para amar sin cuestionarme al fin, para entregarme a la vida y sacarme los zapatos y tomar sol con mi novio en la plaza, al lado de ese árbol de Salvador que me encanta. Qué rápido se mueve el mundo a veces.
Tengo como, no sé, como la sensación de que la eternidad existe.
Eso.
miércoles, noviembre 01, 2006
todo lo que fui
Quedé en la práctica de El Mercurio, Revista YA.
He pasado un tiempo muy lindo, de volver a ver a personas y caminar otra vez por las calles del centro que tenía medias abandonadas. Anoche fuimos a tomar pisco sour con mi novio. También fui sola al supermercado a comprar comida y casi morí con las bolsas en la micro, pero filo. Una señora y un tipo muy simpático me ayudaron y después otra señora me acompañó hasta la puerta del edificio antes de que el conserje saliera corriendo a dejarme todo en el ascensor. El esfuerzo siempre es recompensado, me dijo el tipo buena onda de la micro. Usaba anteojos. Y hoy, en la calle, me regalaron un póster de Crash. Eso. También me compré una polera a mil pesos en Patronato y una cartera rosada con lentejuelas. Parece que, en vez de leer, completo las palabras por inercia, porque en un letrero en que la liquidación era gigante yo estaba segura que decía licuadora y me pasé mucho rato pensando en para qué la usarían.
Me gusta que haya sol, queda un mes para mi cumpleaños.
Ando toda sonriente con aros distintos.
Gracias a Dios y a las Diosas por la cantidad de favores concedidos.
jueves, octubre 26, 2006
just a girl
Tanto estrés por llegar a la hora al Mercurio.
Yo escribo. Eso hago. Y no sólo mientras me siento frente al computador de esta sala siempre llena, sino también mientras miro el paisaje en la micro y ordeno mi pieza y repito Amélie, que, a todo esto, anoche no terminamos de ver porque yo moría de sueño.
Escribí mientras perseguía al señor en el sur que se había robado mi celular y mi billetera hace dos años, y seguí escribiendo mientras le pedía por favor mis cosas de vuelta, y me las entregaba, y yo me ponía a llorar. Escribí cantando que llegó la hora de decir adiós en ese colegio que nunca llegué a querer, y, después, en mi primer día de universidad perdida en una micro que recorría Santiago. Escribo, todavía, cada vez que voy a San Gregorio (sangre cuchillo y velorio dice un grito por ahí) y pienso que puede ser la última vez. Escribo cuando hace frío los jueves en la noche y estamos comiendo en platos de plumavit y alguien que no conozco me explica que es rebelde porque el mundo lo ha hecho así.
Escribir es mi silencio y mi llamado. Es mi mente, que nunca me deja en paz. Es encontrar las palabras perfectas para que no sobren ni falten, para hacer el intento de no exagerar (aunque siempre es un poco inevitable). Es dejar testimonio de las mariposas blancas y las nubes grises que aparecieron hoy. Es ese dolor de guata cuando me estoy perdiendo un segundo de magia encerrada en una prueba de economía.
Mi novio, trabajando.
Quiero un café con vainilla.
Voy a almorzar con la Toña.
miércoles, octubre 25, 2006
all you need is love
te escribo
que me gusta soñar al lado tuyo
y esa sonrisa que te cierra un poquito los ojos.
Que amo tu forma de mirarme,
tan fijo,
tan de cerca.
Que me gusta que me defiendas,
pasear de noche sin miedo,
tomar helados contigo,
caminar sin zapatos,
mirar las estrellas y soplar esas florcitas
y pedirles deseos.
Que ahora que todo es un poquito más difícil para ti
yo estoy siempre a tu lado.
Que conocerte fue conocer el mundo.
Que a veces quizá no quiero saber de ti
Que, de todas las personas que han aparecido en mi vida,
tú eres el más importante.
Que antes yo era sólo yo,
y era feliz.
Que ahora que somos nosotros,
ser feliz tiene sentido.
lunes, octubre 23, 2006
sunshine
Me encanta que haya sol.
Hoy se cumple una semana exacta desde que terminé de sacar las cosas de mi pieza antigua y me cambié de cama a la que me prestó la Ale, casi en el suelo, piso dieciocho. Estoy feliz. No sólo es que no tengo que separarme de mi novio por ningún motivo, exceptuando, claro, esas dos noches de visita, sino que en mi barrio nuevo todo queda tan cerca y a una micro de distancia, y que si se me ocurre cerrar la puerta de la pieza nadie va a pensar en abrirla. Me gusta preparar mi comida y elegir qué comprar justo antes. Me gusta ordenar sin tiempo. Me gusta cómo se ven las luces de Santiago en la noche desde mi ventana.
El viernes y el domingo almorcé con mi mamá y no sé si habrá comprendido todavía mis motivos. Todo a su tiempo. Y mi hermana está triste porque anda media peleada con el novio y a mí me da pena porque yo no estoy para acompañarla, pero confío en que mis rezos van a llegar a su destino y que ella superará todo. La Chica es lo mejor.
Creo que empezar una etapa que llevaba tanto tiempo en standby, y que el tarot me venía anunciando sin que yo escuchara mucho aunque dijera que sí, ha hecho que también se empiecen a mover otras partes de mi vida. Que el destino decida por mí, porque siempre lo hace tan bien.
Artemisa y Afrodita no sólo estaban de paso y saludando. Se quedaron y son absolutamente bienvenidas. Quizá no pueda comprar libros o viajar otra vez hasta quién sabe cuándo. Quizá haya noches en que preferiría llegar a una cama abierta con un chocolate en la almohada. Quizá en lo que queda del mes, sólo alcance a pagar la micro, y estudiante.
Sonrisa fácil, ojos abiertos, corazón entregado, sueños y vuelo alto, tan alto, en lo más profundo del bosque.
Soy una mujer libre que ama.
Mi alma vive en paz.
miércoles, octubre 18, 2006
i walk beside you
Es que anoche estuve en crisis.
A las seis de la tarde llegó la ex de mi novio con la Flo, que resultó ser una de las guaguas más lindas y de mirada más sabia aunque un poco triste que he conocido en la vida. Las fuimos a buscar al terminal. Tres horas y media después yo lloraba en pijama celeste en mi cama tan vacía.
Comprendo que esa mujer no quiera verme, ni que quiera que vea a su hija. Pero lo que de verdad me dolió fue la incertidumbre, ese ven, mejor no vengas, ven, que terminó con un bolso lleno de ropa y un agüita de menta que me regaló David cuando yo necesitaba algo a qué echarle azúcar. Sé que para Franco es difícil. Sé que colapsa, que quizás se siente solo, que son sus procesos y sólo a él le toca vivirlos. Pero es la impotencia, la rabia de no poder acompañarlo, de que nadie lo defiende.
Tengo el corazón pesado.
Sentí venir la semana difícil.
Sólo quiero que mi novio sea feliz.
lunes, octubre 16, 2006
another turning point
Feliz aniversario.
Ya está todo. Independance day, como me dijo mi tío por teléfono. Acabo de guardar lo que quedaba de mi ropa en ese bolso morado que me acompaña a todas partes y escribo con un poquito de pena por la pieza tan vacía. Esto es lo que conozco. Nada más. Nunca he vivido en otro lugar, o con otras personas. Nunca he tenido que preparar mi comida, ni lavar mi ropa, de lunes a sábado ni siquiera hacer mi cama. No sé lo que es hacerme cargo de mí. Y no es que tenga miedo, pero sí ansiedad. No es angustia, pero sí tristeza infinita. No es añoranza, pero sí nostalgia.
Me acuerdo de cuando era chica, de mis veranos de piscina y mis noches de hermanas, de los almuerzos familiares gigantes mientras mi abuelita vivía. Llevo veintiún años mirando por la ventana un patio que cuando amanece tiene muchos colores. Me siento tan niña a veces.
Le pido a Dios y a todas las Diosas y al Universo que me guíen y que mi camino sea siempre hacia la luz. Le dejo besos de buenas noches a mi mamá y canciones a mi hermana. Me voy con los ojos abiertos y el corazón latiendo fuerte. Con las piernas firmes, la frente alta, los brazos abiertos.
Me voy con un grito de libertad en la garganta.
Llena de lágrimas y de sueños.
Hoy empieza el resto de mi vida.
miércoles, octubre 11, 2006
free falling
Me hice dos trenzas y parezco campesina.
No he terminado de embalar porque recién usé la última caja, la pared de mi pieza es un montón de clavos y a Margarita de Rubén Darío cambió de orden porque dí vuelta los cajones del clóset. Ahora la princesa primero le dice al papá y después va a buscar la estrella. Crisis. Ayer también, pero peor. Me lo lloré todo sentada afuera de Starbucks mientras esperaba al guapo de mi novio. Ando toda llorona, lo sé. Filo. Hoy tengo mucha risa. No sé si llevarme la piñata de corazón. Otra de mis decisiones importantes respecto al futuro cercano en alfombra roja gastada.
Quiero dormir, parece.
Me acabo de enterar que mañana tengo prueba de estadística, obvio que no he estudiado nada y no se me ocurre en qué minuto dedicarme a ejercicios de distribución normal o lo que sea con tantos recuerdos en mi cabeza.
Ando en calcetines de esos cortitos que me compré el otro día en la micro. Almorcé tallarines con aceite de oliva y en la mañana pasé por el departamento nuevo (aunque es antiguo, tanto que hay que saltar arriba del ascensor antes de que se cierre la puerta) para ver qué cosas me queda comprar. Necesito cortinas, primero. No me quiero despertar al amanecer todos los días.
Extraño a mi novio.
Ahora, cafecito con la Toña y la Fran.
Voy a meter mis cojines a la lavadora.
domingo, octubre 08, 2006
dejando el corazón
Hace que lo sienta tan lejos.
Con el tiempo he ido cambiando mis lugares para llorar. Antes siempre eran mi cama o la ducha, sola, en silencio, media escondida. Ahora lloro en las micros. No hago escándalo ni nada pero me subo en uno de los últimos asientos, cerca de una ventana abierta y dejo que caigan lágrimas y a veces me las trago después. Hoy me pasó. Ya no tengo pena, eso sí. Ando como zigzagueando de repente, demasiadas emociones juntas y ese mareo eterno que no se acaba ni con suficientes horas de sueño.
Voy. Recuerdo que tengo que ir, y voy. Camino, me caigo, me levanto. Tengo ganas de volar tan arriba que ya no sea capaz de ver el suelo. Y el miedo, no sé. No está. Ya ni me acuerdo cómo era cerrar los ojos y mentir. Ahora no soy capaz. Ahora voy. Y voy de frente.
Con la Chica comimos donuts y tomamos juguito y conversamos un montón. Fue bueno. Pude explicarle, ojalá haya comprendido, que no porque no esté en la casa estaré lejos. Al revés. Quizá estemos más cerca que nunca.
No sé qué siento. Ese vacío (este vacío). Como el mundo siguiendo sin mí. Y yo en mi mundo.
Viene Franco.
Escucho Floricienta.
Tengo los ojos agotados.
sábado, octubre 07, 2006
you'll be a woman soon
Acabo de hablar con mi tata.
Le dije que me voy.
En la mañana acompañé a mi novio al registro civil y después lo fui a dejar a Starbucks, en micro, obvio, y caminando rápido para que no llegara tarde. Mi desayuno nutritivo fue un superocho y medio y otras cosas dulces que le compré a la señora estafadora del kiosco de los Dominicos.
Fui a la universidad, paseo inútil porque como tenía que llegar a San Gregorio no alcancé a ver la corrección del trabajo de la Siri Sat, filo, la profesora dijo que estaban mejores los de la primera semana de taller.
Con los niños hicimos una torta que no quedó muy rica pero a ellos les encantó. Jugamos don Juan de la barriga y chocochocolala chocochocotete. Estuvo bacán. Claro, llegué a trabajar y supongo que fue por cansancio acumulado o qué sé yo que me empecé a sentir pésimo y a tener ese frío horrible que me da cuando estoy triste o nerviosa bordeando la histeria y al final me mandaron a mi casa. Franco me vino a dejar y jugamos un rato Tony Hawk. Él juega demasiado bien y no habla y yo me aburro. Filo. Igual me encantó que me acompañara. Se ve bien con el pelo corto. Y lo miro y no dejo de cantar 'aprendí a ser formal y cortés'.
Ya estoy en perfecto estado de salud. Mi novio anda con sus amigos. Quizá me duerma temprano, quizá embale más cosas, quizá me dedique a pasear por los blogs que no he tenido tiempo de leer, quizá abra al azar 'mujeres que corren con lobos' o me saque una tirada rápida de tarot.
Me gusta no tener mi tiempo definido.
Mañana, delantal verde otra vez.
Hasta entonces me dedicaré sólo a mí.
jueves, octubre 05, 2006
escritura subterránea
Pocos días, pocos anuncios, poco camino.
Ya estoy por partir.
En la mañana empecé a embalar mis libros y películas, claro que, por algún motivo, "Amélie" y "El último beso" quedaron afuera. Las veré otra vez antes de sacar el dvd de la que hasta ahora fue mi pieza. Tengo tantas cosas y tan pocas son útiles o es necesario que las lleve conmigo. No creo que use muchas cajas, ni que termine la cinta transparente que compré ayer en el Líder cuando venía de la casa de Randy.
Qué más nos da arriesgar el corazón, canto en silencio sentada en el suelo del metro lleno y tengo un poco de risa y el pulso acelerado. Tengo la ilusión, la fe, las ganas.
Al frente mío, un señor de anteojos con corbata de Popeye habla por celular, supongo, porque no lo escucho con el mp3 del Mono tan fuerte. Se lo voy a devolver, ahora que el banco me va a regalar uno junto con la chequera de cuero por haber firmado un montón de papeles.
A una estación de ver a mi novio.
Todos los pasajeros deben descender.
Y yo, con tarjeta Visa.
Quién diría.
jueves, septiembre 28, 2006
un poco de miedo
En la tarde hablé con mi mamá.
Ahora tengo esa pena absurda, gigante, que sólo me da cuando alguien llora y yo tengo algo que ver. Tengo esa pena de los domingos en la tarde de antes, sola y el mundo a veces tan gris. Tengo esa pena de despedidas, de último día de colegio, de terminar un pololeo de noche y sin estrellas.
También estoy contenta. También me río sola de repente, y escucho a Bebé mil veces, y me encojo de hombros mientras pienso que tengo que empezar a embalar mis cosas, a separar mis libros, a limpiar mis recuerdos y vaciar esas cajas llenas de papeles. A ver qué quemo, qué guardo, qué me importa todavía.
Es la dualidad de las decisiones, supongo. Es el sueño que se cumple y el ciclo que se acaba. Es la certeza de que estoy haciendo lo correcto, de que estoy siguiendo mi camino y que no alcanzo a distinguir quiénes avanzan por un lado distinto.
Si todo sale bien, feliz.
Si todo sale mal, lo intentaré de nuevo.
Ahora tengo a Franco conmigo.
El mundo es de colores.
Doy gracias infinitas a Dios y al universo por esta oportunidad.
martes, septiembre 26, 2006
learned in time
Mi hermana acaba de cumplir catorce años.
En la mañana llegamos con Franco de Viña, viajamos ayer para presentarle a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos y toda esa parte de mi familia que me encanta. Fue lindo. Me gustó que nos sentáramos a mirar las estrellas con un mate y sin calcetines.
Cuando yo tenía catorce, me puse a pololear durante un año, un mes y tres días. Ha sido hasta ahora mi relación más larga, infidelidad de por medio, única y última creo yo. Me acuerdo que conocí a los que siempre fueron mis mejores amigos y que íbamos al cine a ver películas malas y que me encantaba porque me dejaban andar en micro y antes no. A mi hermana, le escribí una carta larga y con fotos. Feliz cumpleaños.
Me duele un poco la guata porque me comí tres pedazos de esa torta de mazapán de nuez que estaba tan rica. Conversé un ratito con la Mili pero igual quedó medio pendiente. En la tarde me junté con la Toña y tomamos bebida afuera del metro El Golf, hace tiempo no la veía y la echaba montones de menos. Es bueno tener cerca a la mejor amiga.
Mi novio, ocupado con Starbucks.
Yo, empezando a ordenar definitivamente mis cajones.
Ya tengo pieza nueva.
Casi nadie sabe todavía.
jueves, septiembre 21, 2006
en la otra esquina
sin despedirme,
- siempre he odiado las despedidas-
si no dejo cartas abajo de ninguna almohada,
si no alcanzo a besarte una última vez,
por una balacera en la mitad de la calle
o una micro secuestrada de ésas que me imagino todo el tiempo,
si muero con zapatos,
cantando mientras camino,
durmiendo soñando que duermo al lado tuyo,
quiero dejar el testimonio,
las letras,
las palabras en silencio.
Si muero mañana o más tarde,
cuando sea vieja y canosa y sepa tanto de la vida,
ojalá sea arriba de un árbol,
acostada en el desierto contando estrellas,
dedicándote otra canción,
bailando sola (o contigo) bajo la lluvia en el pasto
descalza, por favor,
con los ojos abiertos
y un libro en la mano
y el corazón corriendo
y el cuerpo agotado.
Si muero y no alcanzo a avisar,
ni a llevarme ese baúl de cartas,
quiero música cliché y globos de colores.
Quiero la magia
de lo que no se entiende,
quiero mi infancia,
mis penas y mis glorias,
mi amor,
mi fe,
mi certeza.
Si muero de repente,
dejo escrito que viví.
martes, septiembre 19, 2006
lean on me
Ahora tomo una taza de té tibio mientras hablo con Franco por messenger.
Fue un día complejo. Me lo lloré todo. Y es que a uno de esos almuerzos donde nadie se ríe, se sumó la pena de mi novio y el estrés de no poder hacer lo que quiero porque se me olvida que todo pasa a su tiempo y no al mío. Filo. En su casa jugamos un juego de skate, soy muy mala pero lo pasé increíble, y entre tanto rato juntos y tranquilos que siempre termina tan rápido, se arregló el mundo.
Me siento de piernas cruzadas frente a la pantalla, pelo amarrado y un anillo de compromiso de metal que encontró Franco en los sillones vacíos de Starbucks, y escribo que mi vida es mejor desde que mi novio está conmigo. Caminar de a dos no resulta difícil, ni siquiera para mí que me creía incapaz de un compromiso de verdad y que fuera más allá de promesas y reproches. Es sólo seguir el paso, y si alguno se demora un poquito parar y hacerle compañía. Al final, supongo que la vida de pareja es que somos tú y yo, de a uno, pero también somos nosotros, juntos.
Me demoré en comprender que no sólo me bastaba vivir.
Iba a faltar alguien con quien compartir la vida.
Eso lo descubrí con Franco.
domingo, septiembre 17, 2006
material world
Escribo sin zapatos y con un poco de frío.
Hoy me puse calcetines diferentes.
Tengo ganas de escribir de cosas importantes y no sé cómo. De repente me doy cuenta que los grandes temas siguen estando tan lejos mío, aún cuando llegué a sentirlos tan cerca, a veces de turbante y cantando mantras, o mirando el mar en una playa vacía. De repente, ya no me cuestiono nada y no sé por qué. Y parece que lo echo un poco de menos. Que tengo ganas de una visita a mi hermano, a Viña, al templo a cantar con los devotos o por último a la misa de Pedro de Valdivia otra vez porque hace tanto que no voy.
Quiero vida espiritual.
El langard ya no me basta para sentir a Dios y a las Diosas vivos, y ya no tengo eso en la guata cuando rezo antes de dormir. ¿Dónde estoy? ¿Hacia dónde estaba yendo? ¿Y cómo mi camino de ahora me va a llevar hasta allá?
Dudas.
Certezas.
Silencio.
Al final, sólo soy un montón de fe ciega.
Nada más.
martes, septiembre 12, 2006
back again
Lloré más de tres veces antes de partir.
Acabo de pasar un fin de semana increíble, sábado de playa comiendo empanadas de mariscos incluido, y ahora estoy en mi pieza de paredes casi vacías con mi novio y los bolsos sin desarmar. No quiero haber vuelto. No me gusta que termine el sueño de la vida juntos, de saber cómo sería y recordar que no es, porque en Santiago todo es tan distinto.
En Copiapó vi una casa fucsia y una mariposa naranja.
Dormimos y almorzamos sin hora. Conocí una familia donde a cada quien se le respeta en su individualidad. Me vestí con ropa de verano, me puse aros bonitos otra vez y carretiamos con mi suegra.
Termino hoy el post que empecé ayer apenas llegada, acabo de descubrir que Franco tiene blog recién estrenado, soy tema de escritura y me encanta. The real world se me vino encima en un día, eso sí. Inevitable, apertura de Starbucks a las siete y media de la mañana y otra vez ropa negra y beige, el pelo amarrado y horarios en la agenda.
No fui a San Gregorio porque me dieron miedo los balazos.
viernes, septiembre 08, 2006
beautiful world
Hace cinco horas y media estoy en Copiapó.
Hay sol y flores por todas partes, la gente que Franco conoce aparece en la plaza o en las calles y al final terminamos tomando café con uno de sus amigos que estaba en el mismo banco que nosotros, después de los helados de pisco sour y la feria de artesanía y su abuela, su tío, su mamá, recién su hermano chico que me prestó el computador.
Acá no existe el tiempo ni lo que se debe hacer. Estoy bailando una música que nunca había escuchado y parece que la hubieran compuesto para mí. Me fascina todo. No necesito nada. Vivo la felicidad absoluta con la persona que amo.
Escribo sin zapatos, manga corta, pantalones nuevos.
Mi novio está preparando almuerzo.
Respiro hondo y siento que existo en la eternidad.
lunes, septiembre 04, 2006
pieces of me
Acabo de salir de mi pauta de taller.
Este tiempo ha sido de recordar momentos antiguos. De revivir un poco las historias que alguna vez me marcaron mucho. De encontrarme con partes de mí que están cansadas de no entender. We live in a cynical world, diría Jerry McGuire, y yo no sirvo para fingir. Eso es todo.
Hoy en la micro, último asiento y ventana abierta, piernas arriba aunque todavía me duelen de la clase de yoga la semana pasada no es mi culpa que mi estado físico sea un desastre, recordé qué sentía cuando tenía tiempo, aunque sin un peso en el bolsillo. Fue loco. Fue como si la vida se me viniera encima. No quiero que llegue ese día, vieja de pelo blanco y largo, y me mire al espejo y no me brillen los ojos. Es lo único que todavía me da miedo.
Por ahora, vivo a ratos. Muero de repente. Quiero dejarlo todo y partir con Franco a conocer el mundo. Quiero mi silencio de vuelta. Disfruto cada pedacito de libertad que alcanzo a respirar. Me lleno de soles y de amaneceres, de helados de chocolate y niños que se ríen, para que mis decisiones no me pesen tanto. Para que el sistema no me termine tragando. Por ahora, todavía alcanzo a bracear para tomar aire y aguantar un poco.
No quiero más clases aunque no vengo tanto, ni relojes, ni alarmas, ni ropa negra con cuello y aros cortos mientras sueño en colores, ni el metro tan lleno y tan serio y tan frío cuando ya está llegando la primavera.
Me hacía falta ver a la Toña.
Bostezo y me trago dos lágrimas saladas.
Tengo tantas ganas de cerrar los ojos y que mi novio me abrace hasta que me quede dormida.
lunes, agosto 28, 2006
i am
Obvio. Cómo no terminar colapsando y llorando un poquito el viernes después de las clases con las niñitas, si no me doy mis minutos de silencio y mantras y diosas y tardes arriba de ese árbol que me encanta leyendo algunos capítulos precisos de 'mujeres que corren con los lobos'. Obvio. El mundo me encanta, y me fascina hacer muchas cosas y conocer a mucha gente en muchos lugares. Amo las micros, los helados a cien y los mantecol que he vivido almorzando el último mes, pero cómo no me di cuenta antes, si era obvio.
Yo sólo puedo ser feliz y plena si me mantengo cerca de mi hogar. Y mi hogar es ese espacio mágico donde no entra ni sale nadie y estoy yo, sin horarios ni miedos casi totalmente obsoletos, como ese dolor en la guata cada vez que iba a San Gregorio, sin pecheras verdes ni talleres de radio, ni despertadores que suenan siempre tan temprano, aunque sea en parte exageración mía.
Es cierto que soy feliz con mi novio. Que el tiempo con él no existe y todo no es más que un eterno ahora. Pero en algún momento las responsabilidades libremente adquiridas golpean la puerta y muy fuerte, y es imposible negarse a volver y cumplir. No me quejo. Sólo asumo que no me basta con el mundo. Que en el fondo, como acabo de leer en la mañana, la vida espiritual es egoísta y cada uno debe bastarse a sí mismo. Para eso, necesito tiempo. Y anotarme en la agenda, al lado de todos mis compromisos.
Fui a preguntar precios de clases de yoga y esta semana tengo dos días de prueba.
Quiero ver a Franco.
Ahora.
viernes, agosto 25, 2006
fighter
Quizás sea cierto.
De repente, siento que tengo que empezar a pelear y a defenderme otra vez, y no tengo ganas. No quiero, sin más excusas ni explicaciones. Me da una soberana lata. Me gusta mi vida tranquila y brillando de amor. Pero qué. Me lo dijeron las personas más sabias que he conocido, que la lucha no termina nunca. Si decidimos un camino, si queremos llegar a avanzar derecho y sin desvíos por la luz, entonces las peleas van de la mano y para siempre. Respiro hondo, me pongo de pie y vamos. A defender la vida y la verdad y todo eso.
Conocer a Franco ha sido un regalo increíble. Ha sido aprender mil cosas nuevas, vivir, vivir sin cuestionarme, sin dudar, entregándome alguna vez para marcar la diferencia con mi yo que tenía tanto miedo y se paralizaba, o peor, salía corriendo rápido, ante la posibilidad de una pareja que fuera más que un montón de ilusiones. Conocer a Franco ha sido, también, conocerme a mí. Amo mirarlo a los ojos y saber que estamos construyendo un camino juntos. Filo con los demás. Nos tenemos a nosotros mismos.
Me siento firme y cimentada en el mundo. Como la Emperatriz, plenamente mujer. Como Artemisa, luchando en libertad. Como Afrodita, amando sin límites.
Acabo de encontrar una araña en mi cama.
Voy a secarme el pelo antes de salir.
miércoles, agosto 23, 2006
luz del sol
Escribo en pijama celeste, calcetines rayados.
En la mañana fuimos con Franco al teleférico y me encantó. Tomamos helados, subimos a la Virgen a mirar Santiago lleno de smog pero filo y me ganó tres partidos de tacataca sólo porque era de esos nuevos plásticos y llenos de luces.
Hoy,visita a Randy. Jugamos play y no me fue tan mal. El mortal kombat sí alcanza a ser de mi época, en el supernintendo de la Mili, noches de primas chicas y peleadas, sobre todo cuando le bajaba con que en su casa solamente mandaba ella. Randy es una ternura. Cuando fuimos a comprar helados, me dijo que quizá no era bueno que yo fuera tan confiada con la gente, porque un día me podía pasar algo. Me dio un poquito de pena.
En la tarde mi novio me acompañó a ver un departamento pero la señora que nos abrió ni siquiera abrió completamente y dijo que estaba arrendado. Después paseamos por el centro y la Plaza de Armas. Nos vinimos en la misma micro, últimos asientos, él a su noche de póker y yo a la mía de mí.
Fue un día lindo. Aparecieron muchas mariposas blancas en todas partes. Me encanta sentir que el tiempo no existe, que vivimos un eterno ahora.
Voy a leer a Raskolnikof, gran personaje, y a tomar agüita de menta.
No tengo sueño.
Estoy feliz.
sábado, agosto 19, 2006
object of my affection
Dormí con el chaleco morado puesto al revés.
No me gusta que desconfíen de mi relación, o de mi novio, o de mis decisiones. Siento que no tengo por qué justificar lo que estamos haciendo. Que vivir no debiera ser un tema que asustara tanto a tanta gente. A veces, me pasa que me dan ganas de irme lejos de todo con Franco. Solos. Que nadie nos moleste más.
Ayer almorcé un turrón arriba de la micro, camino a San Gregorio. Jugamos a la pelota con Patito, él domina cuarenta y dos y yo no alcanzo ni a uno y medio. Con mi novio, tomamos aperitivo en la casa de mi tío, fuimos a la despedida de la Celeste y a un cumpleaños antes de recorrer caminando las calles de Santiago de noche. Aunque no supiera nada en el mundo, seguiría sabiendo que lo amo.
Entro a Starbucks en una hora.
Me voy a levantar.
Escucho Bebé.
viernes, agosto 18, 2006
hold my hands
No logro distinguir qué es.
Después de mucho tiempo, hoy apareció el Poeta. Andaba medio triste, sonriendo igual, caminando al lado de su papá. Le regalé ese cuerito que siempre llevaba en la muñeca, desde la despedida con canciones de Alejandro Sanz hace más de un año, por si no nos volvemos a ver. Él dijo que nos veríamos de todas maneras. Yo no lo sé.
En la mañana le llevé desayuno a mi novio, fui a buscar mi certificado al registro civil, no tengo antecedentes penales y eso es muy bueno, almorcé ensalada de frutas con miel en Providencia con la Toña, pasamos a Consalud porque tengo que dejar de ser carga de mi mamá, tomé café con Jose en Starbucks y de paso nos encontramos con Sebastián que me dijo que estaba linda (yo se lo atribuyo a Franco), fui a ver a Randy y jugamos play pero soy pésima, cocinamos con Fernando y la Evelyn para el langard y llegué hace diez minutos a mi casa manejando un Peugeot206 desde Pocuro con Pedro de Valdivia, serios problemas para partir y caos cada vez que se apagaba el motor, y eso que fueron varias.
Tengo un poco de sueño, los ojos caídos y el corazón despierto.
Anoche saqué casi todas las cosas de mis paredes y ahora mi pieza dejó de ser mía.
Quiero decirle a mi novio que todo va a estar bien.
Hoy duermo sin despertador.
lunes, agosto 14, 2006
strange deja vù
Estoy leyendo Crimen y Castigo.
Ayer mi mamá me dijo que a los hombres no les gustan las mujeres independientes. Me sorprende ver a Hera tan reflejada en una sola persona. Filo. Yo soy quien soy.
Tengo las manos congeladas y escribo de rodillas porque el piso del computador está afirmando mi uniforme Starbucks frente a la estufa, a ver si alcanzo a trabajar con ropa seca hoy. Anoche fuimos con la Fran donde la Toña y nos hicimos tests de la Tú que dijeron que mi novio era un príncipe y tomamos mango sour y comimos ramitas. Me encantan las noches de mujeres.
El Mono me pidió de vuelta su mp3. Ya no me acordaba de cómo era caminar sin música de fondo. Lo bueno es que he vuelto a leer en las micros. Lo malo es que ahora tengo que cantar las canciones por pedazos.
Me quedan mil pesos en la billetera.
No sé para qué trabajo si igual nunca tengo plata.
Voy a terminar el almuerzo de mi novio.
viernes, agosto 11, 2006
with you
Dejé el celular en mi casa y quiero llamar a mi novio.
El miércoles se me mojaron tanto las zapatillas en la mañana, que después de almorzar con la Toña busqué una oferta y me compré otras. Anoche, en el langard, un señor se me acercó y me dijo, de la nada, que el Villa Maria era muy especial para él porque tenía un piano, y que una mujer canta en ese piano y que quizás yo la conocía. Fue loco. Sobre todo porque él sabía que era mi colegio, y yo nunca se lo dije. Se llamaba Germán.
Mi vida está llena de cosas nuevas y me encanta. Claro que mis chakras andan medios revolucionados, no me acostumbro al movimiento constante de energías y a que ya no tengo nada que esconder, ni omitir, ni inventar.
No sé amar un poquito.
Amo locamente y con todo mi corazón.
Y me paso los días en el estado de ensueño en que la fe no deja espacio para dudar.
Este momento es el más real de todos.
lunes, agosto 07, 2006
till kingdom come
Han sido días de demasiadas emociones y de muy poco tiempo como para sentarme a escribir frente al computador, aunque sí lo he hecho con lápiz y papel arriba de las micros o en algún café que no es Starbucks.
El sábado terminó el taller de mujeres y fue precioso. Me lo lloré todo, obvio, porque leímos ese poema de la Clarissa Pinkola y por primera vez sentí que estoy en el bosque. Hubo papeles quemados y un lienzo con cicatrices de guerra que terminó íntegro en el basurero de la cocina. Mi diosa esta semana es Hilandera, tiempo de concretizar proyectos, y mi carta la Justicia, consciente de mi lugar en el mundo y de hacia dónde enfoco mi camino y dirijo los pasos.
Me tomé la mañana libre, bajé de la micro en Providencia y terminé comprando un libro de meditaciones antes de ir a donde la Siri con Franco para que conociera a las niñitas. Ahora vamos a almorzar verduras con pollo, él cocina y yo lo acompaño de repente. Nada más. Me encanta.
Estoy contenta, lejos de la euforia, tranquila como nunca, de ojos brillantes y sonrisa fácil, aunque mi eternamente cuestionada relación madrehija sigue en un estado de caos máximo. Todo a su tiempo, supongo, y me lo adelantó hace un año el tarot en Viña, frente al mar. No colapses, Carolina, que ya será cuando tenga que ser.
El otro día conversé en la micro con un tipo muy simpático que me dijo que si seguía poniendo el mp3 tan fuerte me iba a quedar sorda. Ojalá que no. Amo caminar sin escuchar cómo canto, así no me importa si desafino, y el señor que vendía helados mientras yo esperaba en el paradero de Vespucio me dijo que cantaba bien, así que filo.
Sin zapatos, con aros.
De pie en lo más profundo del bosque.
Amando hasta decir basta.
Franco es el regalo más lindo que me ha dado el universo.
miércoles, agosto 02, 2006
to be with you
Me compré un celular muy bonito que tiene corazones de fondo de pantalla.
No sé cuándo dejé de tener miedo. Cuándo dejó de importarme caminar sola de noche, aunque a veces es cierto que prefiero compañía, sobre todo si es mi novio. Cuándo ya no encontré más que todo el mundo era sospechoso y que en cada esquina y pasaje estaba escondido alguien para secuestrarme, violarme y cortarme en pedacitos. Cuándo empecé a sentir que alrededor mío está esa luz blanca brillante que me protege, las canciones que hacen que el silencio vacío no sea una amenaza, que no se escuchen pasos donde no camina nadie, que los neumáticos reventados no sean balas perdidas en un enfrentamiento de traficantes o neonazis o pandilleros de cualquier tipo.
Supongo que fue un poco todo. Fue salir a conocer, pero a conocer de verdad, a descubrir que la calle tiene sus reglas. Fue encontrar a Franco y darme cuenta que no me importa morir hoy, porque no me falta nada. Fue descubrir a Randy, a Patito, toda la magia en la mitad de la nada.
Hoy, camino de noche y cantando y le digo a todo el mundo que amo, y que amo locamente, y que soy una mujer feliz. Filo si no me entienden, si me cuestionan, si no son capaces de creer.
Yo creo, yo vivo, yo existo, yo soy.
Y con Franco.
Y me encanta.
lunes, julio 31, 2006
ya lo sabemos
No quiero tener taller, ni estudiar economía, ni levantarme temprano los jueves.
Me gustaría vivir para siempre en este estado medio flotando, entre Starbucks, Franco y todo en lo que me encanta usar mi tiempo. No tengo ganas de cumplir horarios, fechas, trabajos, entregas finales, exámenes, asistencia. Preferiría irme a la playa a mirar el mar con mi novio, domir hasta tarde, ver todos los millones de películas que nos faltan.
No sé si quiero ser periodista, aunque a veces es tan claro que sí. Pero viene la práctica, reportear cualquier cosa, y cumplir mandados. Obvio que voy a terminar mi carrera. De ahí en adelante, no tengo idea.
Hoy estuve con Juan Andrés. Fue raro encontrarlo. Hablamos más que durante todo el tiempo que nos conocimos, y me di cuenta que es una linda persona. Después de Starbucks, pasé a buscar a Franco. Vinimos a mi casa, se fue temprano y ya quiero verlo otra vez.
Labios partidos, pelo suelto, colet rosado en la mano izquierda dedo anular, ojos serios pero brillando o por lo menos eso siento, un poco de sueño y mucho frío, calcetines a rayas, zapatillas negras, audífonos rosados que me regaló el lindo de mi novio, teléfono blanco y mi cama llena de libros.
Perdí el celular en el bus a Viña.
Ayer vimos Broken Flowers y me encantó.
Quiero soñar con Franco.
sábado, julio 29, 2006
let me go
Es tiempo de partir.
Supongo que Franco tiene razón y todo puede cambiar, pero sólo hasta cierto punto. La manera de pensar de las personas tiene sus propios límites autoimpuestos. Cada uno cree lo que quiere creer, excepto quienes vibran en una sintonía superior y pueden ver las cosas como son. Porque las cosas son de alguna forma, en sí mismas. No es el caso.
Supongo que nunca llegaré a entenderme con mi mamá. La amo con todo mi corazón, pero ella vive con mucho miedo. Y yo no soy así. Mi esencia es creer, amar, entregarme. Y si ahora el universo me regaló la oportunidad de vivir la historia más linda, independiente de cómo vaya a terminar o cuándo, qué me importa, no entiendo por qué ese afán de sujetarme tan fuerte, de tenerme un poco amarrada para que no vuele tan alto como puedo. Y como quiero.
Necesito salir de esta casa, porque acá nunca podré ser plenamente yo. Porque acá ronda esa pena eterna, esos fantasmas, esas cicatrices que a veces queman. Acá nada es sin un pero. Nada existe, simplemente. Acá, en esta casa, se respira profundo el desencanto de la vida.
Sé que no es mi lugar. Que no pertenezco. Lo supe un poco mientras estábamos con Franco en Viña y me di cuenta que podría haberme quedado allá, con él, sin un poquito de nostalgia. Lo supe más cuando a las ocho de la mañana entré hoy a mi pieza y todos pensaban que estaba muerta porque me demoré en volver. Peor todavía, porque no tenía interés en llegar.
Ayer fue el cumpleaños de mi novio.
Amo a ese pendejo. A su lado, me siento en la paz más absoluta.
Voy a ver qué me dice el tarot.
miércoles, julio 26, 2006
moriría por vos
Franco se acaba de ir.
Mientras escribo, me como un plato de cereales.
Radha cumplió siete años hoy, en el día sin tiempo, y yo recuerdo perfecto cuando nació en ese hospital de Valparaíso, una hora encerrada rezando rosarios porque venía medio enrollado en el cordón umbilical. Es un niño precioso. Agradece todo y su vida devocional es máxima. Tiene la conciencia que yo sueño con alcanzar.
Viña estuvo lindo. Sobre todo el cielo lleno de colores justo antes de que se pusiera a llover, y el mar corriendo mientras con los niños nos acercábamos a las rocas a gritarle saludos. Me vine en bus, sola, y me acordé de cuánto y por qué me gusta. A pesar de que se me sentó alguien al lado justo antes de partir. Filo. Le regalé un bigtime y parece que nunca le habían regalado nada porque me miró mucho mientras lo abría. No hablamos, por suerte, no tenía ganas de hablar. Amo el silencio.
Fueron cinco horas y media con Franco que se disolvieron en el aire. No sé qué hace, ni cómo, pero con él vivo en la hipnosis más absoluta, desconectada del resto del mundo, y se me olvida que hay algo más que nosotros. Me encanta. Me fascina. Me dan ganas de quedarme para siempre abrazada mirando el techo blanco donde debería haber estrellas. Siento como si todo lo que he construido en veintiún años, ahora recién tiene razón de ser. No es por él, ni para él. Es con él. De a dos. Algo que nunca había vivido, y que agradezco al universo y a Afrodita y a todos los maestros que tuvieron algo que ver.
Tomé aperitivo con el tata y el tío Pato.
Comimos After Eight.
Me voy a poner pijama.
lunes, julio 24, 2006
better off
Me acabo de despedir de Franco y ya lo echo de menos.
En la tarde, mientras hablaba con la Montse acerca de las carreras enfocadas al servicio, me pasó algo. Me di cuenta que sólo llegaré a ser periodista si logro encontrar ese punto donde mi profesión se junta con la realidad. Porque al final es fácil estar en los grandes eventos. La presidenta y los ministros y los candidatos y los choques y los asesinos, pero qué pasa con todos los días.
Quién cuenta la historia del Poeta, por ejemplo. Quién describe ese olor que marea y hace que pique la garganta, perfume de los niños inhalando en el puente. Quién se atreve a mostrar, no desde lo que vende, no desde los asaltos o lo inseguro que es caminar por el centro en Santiago, sino desde las casas de donde ellos salieron porque la calle dolía menos, y venderse quizá es mejor que entregar el cuerpo gratis.
Contar historias no implica protagonistas llorando en pantalla, ni recreaciones burdas. Contar historias es ir un poco más allá y llevar grabado en los ojos lo que se ha visto alguna vez. Es acortar distancias ficticias y acercar realidades comunes.
En la casa de Franco hicimos panqueques. Compramos Mantecol y chocolate y fue una noche dulce, aunque en algún momento me dio un poquito de pena, motivos aparte y referentes a mi manera de enfrentar la vida. El tiempo que paso con él siempre se hace poco, y las ganas de viajar juntos hacen que quiera que ya sea después. Me fascinan sus besos, y esa manera mágica de decir las cosas. Amo saber que no quiero esconderle nada, que somos quienes somos y no se necesitan más explicaciones.
Franco me hace feliz.
Eso es todo.
domingo, julio 23, 2006
this love
La estrella que me dibujé en la mano izquierda ya se borró casi entera.
Llegué hace una hora del cumpleaños de la Dani y estuvo bien. Me encantó que tantas personas cerraran la tienda con nosotros para que saliéramos más temprano. A veces, Starbucks tiene un poco de eso. Y le da sentido a todo lo demás.
Me gusta cuando me dicen que me veo linda, y bailar canciones viejas. Me gusta abrazar a Franco (se llama Franco, a todo esto) y sentir que así me podría pasar la vida y no sería suficiente. Me gusta saber que, justo antes de tener un poquito de miedo, puedo cerrar los ojos y lanzarme al vacío, y darme cuenta que no me importa que algún día el golpe sea fuerte, porque ahora estoy volando mucho más alto que nunca antes. Me gusta mi pelo suelto y mi ego en paz. Me gusta cuando él me mira fijo y yo no sé qué decir, porque sé que lo mejor es no decir nada.
El soundtrack del momento es 'por ti'.
Y cito que a estas alturas, qué más nos da arriesgar el corazón.
Voy a leer a Borges antes de dormir.
miércoles, julio 19, 2006
por ti
Igual fue un sueño medio freak.
Durante mucho, mucho tiempo, me pregunté cómo sería no estar sola. Incluso mientras pololeaba, antes, cuando chica, y después, ya los dos años y medio que viví por alguien más. Hasta hace poco, de hecho, porque en mi cuaderno hace un mes me estaba muriendo de pena.
Pero hoy no.
Hoy sé que no estar sola es saber que si yo quiero correr, él va a correr conmigo. Que si nos caemos en el intento, no cuesta nada esperar un poco y levantarse de nuevo. Que si él se esconde, no voy a dudar en buscarlo hasta que aparezca.
Es que esta vez, no estoy jugando a querer. No hay mentiras, ni ilusiones, ni caprichos. No hay más castillos en el aire que los que construimos juntos. No hay miedo. Al revés. Podría lanzarme al vacío, segura de que él estaría para recibirme.
Es como si de repente todo tuviera sentido.
Y me doy cuenta que el camino ha sido largo, que quizá a veces lloré mucho y no entendí nada, que el registro de mis seis cuadernos se convierte en testimonio. Que yo, la de entonces, ya no soy la misma, le copio a don Pablo, y que hoy no necesito excusas para ser. Soy, simplemente. Y es la magia máxima del regalo más grande que me ha dado el universo.
Me equivoco cuando hago los cafés y me ando tropezando con todo el mundo.
Nunca había tenido tan poca hambre y tanta risa.
Ahora, me levanto para ir a trabajar.
martes, julio 18, 2006
apareces tú
Estoy flotando.
Soy como una mariposa, o algo así.
Hoy me perdí camino al Apumanque, y eso que no estaba a más de cinco cuadras. Llegué allá a amarrarme el pelo a ver si recuperaba la cordura, pero no. Recorrí mil veces las mismas tiendas sin entrar a ninguna hasta que me acordé de que quería comprar un regalo para mi mamá y mi hermana. Me subí a la micro de vuelta a mi casa cantando y me bajé corriendo. Me río sola y eso que ni siquiera pienso cosas divertidas, porque simplemente no pienso.
Ese hombre estupendo que me encanta me invitó al cine y me regaló chocolates y fuimos a su casa y caminamos de la mano por todas partes y no sé por qué tengo esa sensación (esta sensación) de calma absoluta en medio de la euforia, sin necesidad de preguntarme por un mañana ni por hoy ni por nunca, porque estoy viviendo desde mí y con eso me basta.
Llevo tres horas tratando de escribir.
Las palabras se me escapan y no me alcanzan y no me importa.
Soy una mujer absolutamente feliz.
lunes, julio 17, 2006
blue eyes
No puedo ir a acostarme sin escribir un poco.
Anoche, carrete Starbucks. Lo pasé bien, aunque siempre me molesta cuando el olor a marihuana desde alguna pieza llega demasiado fuerte al living. Aparte de eso, fue muy piola. Comí chocolate y tomé cocacola en un vaso compartido con la Pili. No dejo de pensar que mis amigos a los quince eran más maduros para hablar de sexo que algunos hombres mayores de veinte. Filo.
Ayer un cliente me dijo que mi sonrisa conquistaba. Yo me puse roja, obvio, y me reí más porque lo encontré divertido y parece que él también porque también se rió.
Ando medio en las nubes, ¿será así andar en las nubes, como flotando, como si todos los pasos fueran baile?, leyendo a Marguerite Yourcenar, echándome crema y brillo de labios y durmiendo muy muy bien, soñando despierta para variar (y de hecho, me lo confirmó el tarotista mágico del jueves pasado) y viendo luces de colores cuando cierro los ojos.
Ando rosada, lo sé, con las manos blancas y el corazón corriendo.
Culpa suya y de ese afán de venir a desordenarme la vida.
sábado, julio 15, 2006
eyes wide open
La carta de la semana es el tres de discos.
Tiempo de comenzar a construir.
Escucho Aerosmith y no pienso en nada, porque estoy en medio de ese estado donde la realidad desaparece y quedan destellos y supongo que será parecido a la ensoñación de la que siempre habla manu. Es como flotar sin sentir el cuerpo. Sonreír de memoria. Dejar que la página se escriba sola. El tiempo pasa, y para, y yo me miro las uñas cortas y sin pintar y sé que de nuevo tengo trabajo y que éste sí es mi momento, es mi certeza máxima, es el tarot, los mensajes de los sabios del langard ayer, Leo almorzando en mi casa hoy y mi pieza verde limón que ya no voy a ordenar nunca más porque le queda demasiado poco, porque vienen cambios, muchos cambios, y cosas nuevas, y quizá otra casa y otra pieza, quién sabe. Yo me entrego a la vida y vivo. Nada más. No sé ni me importa saber.
Starbucks estuvo bien, me reí muchísimo y casi termino a Rosasco. Me visitó mi amiga Sombra, conversamos un rato pero siempre falta más. A las nueve de la noche empecé a caminar a mi casa con el mp3 del Mono tan fuerte y cantando que no escuché cuando dos extranjeras me quisieron preguntar por no sé qué calle, hasta que una me tocó el hombro para que me sacara los audífonos.
Desde los quince años que no andaba en micro con alguien que me gustara.
Fue toda una experiencia.
Falta mucho para las cuatro de la tarde.
viernes, julio 14, 2006
a veces vuelvo
Ando bailando donde no hay música, el mundo es de muchos colores, y aunque tengo los pies congelados, creo que éste no es un invierno frío.
Me compré uno de esos gorros verdes revolucionarios y me encanta cómo me veo.
En la mañana arreglé los globos y los dulces en la puerta del departamento de Jose, toqué el timbre y salí corriendo. Fue perfecto. Y a diferencia de ocasiones parecidas que prefiero no recordar, hoy recibí llamada de teléfono de gracias, incluso antes de que yo llegara a marcar su número para decirle feliz cumpleaños. Es que Jose es lo mejor.
Me avisaron que quedé seleccionada en esa constructora, para vender casas. Prefiero quedarme en Starbucks. Y parece que se puede. Volveré al delantal verde y a las siestas de media hora en los sillones cuando no haya podido dormir por estudiar teoría económica. Todo un deja vú.
Almorcé con Leo, en su casa. Cocinó él y yo lo miré, canté canciones malas y no hice nada más. Salí casi una hora tarde a la reunión del adopta, pero filo. No tenía ganas de irme antes. No di ningún tipo de explicación y por suerte nadie me la pidió. No es mi culpa que los detalles me obliguen a quedarme un ratito más, igual que cuando despierto en la mañana y los cinco minutos se convierten en mil y siempre termino quedándome dormida otra vez y soñando los mejores sueños.
Voy a tomar té.
Terminé a Rosa Montero.
Es el turno de Rosasco.
jueves, julio 13, 2006
hello, stranger
La Mili me espera para una lectura de tarot.
En la tarde fui al Apumanque a comprar cositas para el cumpleaños de Jose (quiero llegar mañana temprano de sorpresa a dejarle globos y dulces en el pasillo), y cuando estaba sentándome a pedir un café, me llamó alguien. Cuarenta minutos después llegó, paraguas azul en la mano y esa sonrisa que me encanta, y tomamos café juntos. Conversamos de la vida y fue lindo. Todo. Como que me gusta un poco, parece. Hace mucho no me pasaba eso de reírme sola cuando escucho un nombre.
De ahora en adelante, el personaje anónimo se llamará Leo.
No hay más detalles.
Esta historia es sólo mía.
miércoles, julio 12, 2006
sin gamulán
No tengo ni hambre ni sueño ni frío.
Igual ando media tiritona.
Hoy es de esos días en que me da por cuestionármelo todo. Pero no recuerdos, ni pasado, ni futuro. Todo el presente. El ahora. Hasta estar sentada frente a una página a medio teclear, en pijama, escuchando las canciones de Quique González que me mandó la Celeste ayer. No me acuerdo qué soñé. Y debe haber sido importante, porque desperté rápido. Como esperando algo. A alguien. No sé.
Tengo esa sensación en la guata, de mariposas que vuelan alto y dan vueltas.
Hace mucho que no me pasaba.
Estoy feliz de la mano de la tormenta que se viene en mi mundo.
Mirando por la ventana cómo afuera sigue lloviendo.
lunes, julio 10, 2006
fast forward
Como no soy muy doméstica, estas cosas igual me entretienen.
A las once de la mañana, otra vez Carabineros buscando a mi papá. No sé qué habrá hecho, ni me interesa. Pero se me ocurre que es muy bueno que haya salido de mi vida en su momento, y que a mí no se me vayan los pies solos por correr a buscarlo.
Hoy es el cumpleaños de Pi. Mi mejor amigo de la vida. Y aunque ya no hayan cartas de cien páginas como cuando estábamos en tercero medio, ni trabajemos en el Cutto's, ni nos peleemos el primer espacio en la lista para cantar porque ya casi ni nos vemos, el cariño sigue intacto. Tenemos hasta fecha de aniversario, y película y canción. Como nunca nos enamoramos, podemos amarnos para siempre sin problemas ni distancia.
Mi pieza es un desastre. No tengo ganas de ordenarla, tampoco. Hoy sólo quería dormir. Esto de recuperar el ritmo de la vida y tener que responder y organizarme y leer los nueve libros que me esperan en una torre, requiere concentración de energías. Ya habrá tiempo de colgar la ropa que se amontona en mi sillón y ordenar los papeles y las Cosmopolitan a los pies de mi cama, y buscarle un espacio en la pared al dibujo que me regaló la Javi.
Quiero un mazapán con chocolate.
Sebastián va a hacer otra obra en Parque Arauco.
Con mi suerte, seguro que me lo encuentro por ahí.
domingo, julio 09, 2006
hard day's night
Hoy, película devuelta, taller de mujeres, Starbucks. Dos micros y tres viajes en autos ajenos. Mi pelo otra vez amarrado y es raro, aunque recién el mes pasado me lo volví a soltar. Castañeda en el break de media. Una polera que me regaló mi mamá.
Conocí a alguien muy simpático, se llama Franco y es papá hace tres semanas. Corté la parte de abajo de mis pantalones que ya estaban medios desarmados, y con el barro, peor. Conversé con mucha gente y recordé que lo que me gusta de verdad es relacionarme, aunque sea un ratito, nombre y estás de vacaciones, o cómo va tu día, o qué sé yo. Comí un sandwich vegetariano a las dos y media de la mañana y le eché wasabi (¿así se escribe?). Camino a la casa de la Siri, una hoja que se estaba cayendo y daba vueltas, llegó al suelo justo cuando se acabó la música de Amélie. Fue perfecto.
Día de lluvia y canciones que nunca había escuchado.
Ahora quiero soñar cosas lindas.
sábado, julio 08, 2006
far away
Acabo de ver Bailarina en la oscuridad y la amé.
Recién me doy cuenta que escribo el segundo post del día.
Hoy fuimos al cine con Patito, a ver Cars. Él nunca había ido y para mí fue la emoción máxima. También pasamos por McDonalds y su cajita feliz que odio, pero cómo no ofrecérsela igual. Jugamos en las escaleras mecánicas y por primera vez no me importó que alguien hablara toda la película.
Mañana vuelvo a Starbucks por dos semanas. A reemplazar a alguien, supongo. Me encanta la idea. Así pago por fin mi taller y me compro un mp3 para no seguir haciendo usufructo del que me prestó el Mono hace mil años.
Chaleco morado, las manos frías y siempre pienso en Miguel Bosé cantando que me amará, pijama celeste de satín, uñas medio despintadas, tengo que buscar pantalónbeige-poleranegra-delantalverdeconbolsillos para mañana después de la casa de la Siri, no anoté mis sueños porque no me acuerdo de mucho, un libro de Castañeda (culpable manu), calcetines blancos con rayitas de esos de Patronato, pelo suelto y cada vez menos rubio, messenger en appear offline (no sé por qué tengo la versión en inglés), obsesión indiscutible de mi blog actualizado, medio litro de té y un plato vacío que alguna vez tuvo arroz con champiñones y tomate y acelga.
Voy a llenar mi guatero y a dormir once horas.
Mis planes de viernes en la noche.
Sólo estoy para mí.
viernes, julio 07, 2006
en la calle
Mañana, entrevista de trabajo.
Vengo llegando del langard.
La primera vez que vi al Poeta, creo que fue la primera vez pero no estoy segura, porque tengo esa imagen de él recitando en una micro que ya no sé si fue verdad o me la imaginé de tanto pensar en cómo hubiera sido, me quedé mirándolo fijo a los ojos un segundo y después tuve que mirar a otro lado. Estábamos en la caleta, en el puente. No me acuerdo qué comida llevamos.
Desde entonces, han pasado más de tres meses. Ahora vive por ahí, y yo siempre quiero verlo porque quizá lo amo un poco, con la calle y con toda la vida que lleva en la espalda. Hoy lo encontré otra vez. Nos quedamos conversando, él con la cabeza en mis piernas y yo haciéndole cariño. Le dije que lo quiero. Me dijo que él también.
Conocer al Poeta ha sido descubrir que el mundo siempre va a escapar a mi comprensión. Que hay quienes lo tienen todo, y no son nada. Y hay quienes no tienen nada, y lo son todo.
Yo no sé qué hace el Poeta todo el día, ni me importa. No sé cuáles son sus peleas más grandes, ni las manchas de su historia. No le pregunto, tampoco. Con el Poeta, me permito sentir sin intentar comprender. Darnos unos segundos de cielo. Mirar desde la vereda cómo pasa el tiempo.
Lo mejor son los jueves en la noche.
Repartir comida es la excusa.
En realidad, no es más que el día fijo de visita a mis amigos.
miércoles, julio 05, 2006
fading like a flower
Desde ayer, diecinueve horas de estudio seguidas.
Son las tres de la tarde, y ya dormí un ratito desde un poco antes que se fuera la Maida a dar el examen y hasta que me duché y me senté a tomar sopa y a leer sobre Michelle, pero eso no quita que me pese la noche en blanco, punto cúlmine después del amacener de hoy a partir del amuerzo de ayer, cuando empezamos a resumir la materia de clases internacional. Odio los exámenes orales.
Me da risa mientras escribo, paso por la etapa de cambiar las letras y me equivoco cuando tipeo así que me estoy demorando el doble en que las palabras se vean como deben para poder leerse después.
Tengo ganas de vestirme linda y salir a tomar café con alguien, a pesar de mi guata destrozada después de toda la cafeína de ayer. Se viene otra noche más. Vamos que se puede. Keep walking y todo eso.
Prendí un incienso de vainilla.
Tengo mucho, mucho sueño, y los ojos se me cierran solos de repente.
Escucho Roxette.
Quiero mil abrazos.

