sábado, diciembre 10, 2005

omnisciencia

Ese afán de clasificar a la gente.

Cuica, flaite, pindy, seguro-le-pone-el-gorro-a-la-polola, gay (no, bisexual es más factible), pendejo, hueca, fácil, teñida, liposucción-de-todas-maneras-y-esas-pechugas-no-pueden-ser-reales, roto con plata (new rich suena más high, dear), jote, perno, te-apuesto-que-no-tiene-con-quien-carretiar-hoy-en-la-noche...

Trato de no ser prejuiciosa, pero lo soy. Uno de mis peores defectos.

Hoy me dolió la cabeza las seis horas que trabajé. Ya me siento mejor. Mientras volvía a mi casa, sentada al lado de una ventana medio abierta y una galla que compró helado de manzana y se manchó la polera, me di cuenta que uno de los motivos porque amo las micros es la cantidad de personas diferentes que se suben camino a alguna parte.

Mil historias.
Siempre quiero enterarme de todas.
Voy a ordenar mi pieza.

2 comentarios:

Lilith dijo...

Jaja
me gusto tu post
yo también soy así
siempre
aunque trato de no tanto

Saludos, te sigo leyendo

pd. Buen blog

Alexis de Ponson du Terrail dijo...

jejeje.. es muy notable que nadie, y creo poder decir que NADIE puede abstraerse de la dinámica del etiquetado.

¿Qué etiqueta me habrás puesto? Sería bueno averiguarlo mañana en el asado electoral

Saludos,