viernes, diciembre 30, 2005

get up, stand up

Odio el transantiago.

En la tarde fuimos con la chica a comprar el regalo de cumpleaños de la Toña y de repente me di cuenta de que ahora andar en micro es casi igual de fome que andar en metro, si no fuera por el paisaje. Ya nadie se sube a cantar ni a vender helados ni a ofrecer sólo por hoy esta espectacular oferta que me ha encargado la importadora, señor, señorita, una moneda por favor, apoyemos al arte y la cultura en la calle, teatro, monólogos, guitarras y voces que a veces tiritan. Nada. Silencio. No hay saltos ni frenadas bruscas. No hay me lleva por cien, aunque a veces igual funciona. No hay cumbias ni banderas ni peluches colgando ni Dios es mi copiloto. Ya las micros no paran donde no deben, ni aceleran a más de 50 kilómetros por hora, ni abren las puertas para que cuando están demasiado llenas se pueda respirar.

El transantiago es más limpio, más seguro, más de colores.
En menos de un año, ya no habrá micros amarillas.
Un minuto de silencio por el espacio perdido.

3 comentarios:

young_supersonic dijo...

OYE. A MI ME GUSTA ANDAR EN MICRO,PERO MIL VECES PREFIERO EL METRO. LO AMO. ESPECIALMENTE LA LÍNEA 5.
ASÍ APRENDÍ A MOVERME EN STGO. IGUAL COMPRENDE QUE LOS PROVINCIANOS TBIÈN TENEMOS MICROS, Y EL METRO ES UNA JOYITA QUE SÓLO ALGUNOS TIENEN...
IGUAL FOME QUE EXTRAÑES LAS AMARILLAS. PERO QUIZÁS DE A POCO LE TOMES EL GUSTO A LAS VERDES.
ENFERMO DE LA GUATITA. NUNCA MÁS CERDEO TANTO, SNIF
BESOS

Nacho dijo...

de verdad echarás de menos las micros amarillas??
son un desastre... una cosa es que sean folclóricas, con sus tiritones y los miles de adornos que cuelgan en ellas, pero son un pésimo servicio, poco seguro, contaminante y que pa más remate es caro. que viva el metro no más.
(no es que quiera entrar en una polémica, pero quería reivindicar un poco a Segurito jajaja)

AnaMaría dijo...

Los medios de transporte son, en general, un tedio.
Yo sueño con teletransportarme.

Trato de caminar para no darle el gusto a ninguno, pero cuando las distancias se vuelven excesivas, prefiero el metro.

Aunque nada se compara al auto.

Saludos y feliz año.
AnaMaría.