domingo, abril 23, 2006

qué estás buscando

Destinada a la soledad.

Cuando era un poco más chica, siempre escribía que no lograba entender por qué mi vida amorosa estaba destinada al fracaso. Y me gustaba sentirme un poco Consuelo Aldunate, y copiar esa frase maestra "being single is an important fashion statement", y ver películas rosadas los catorce de febrero.

Dicen que lo que pasa es que vivo un eterno romance de fantasía. Que un príncipe azul, nunca. Que aprenda de una vez.

Pero si me he sentido - y no lo niego - tan cerca del cielo con alguien, por qué no esperar hasta que pase de nuevo. Por qué no seguir creyendo, por qué ese aterrizaje forzoso inútil que quizá implique una relación que no sería de verdad porque yo sólo siento lo que siento y no lo que me gustaría.

No sirvo para buscar lo que me conviene.
Prefiero ese frío, este frío, que aparece aunque haga calor.
Y la certeza de que no soy capaz de serme infiel.

sábado, abril 22, 2006

sólo quédate en silencio

Canto todo el día.
Y si estoy triste, canto canciones tristes, obvio.

De hecho, me acuerdo que cuando era chica y salía a comprar con mi papá, él se moría de vergüenza porque yo no me quedaba callada. A mí me da mismo. A veces bailo también, si es que estoy contenta o aburrida de esperar.

Aunque lejos lo mejor es ir con el mp3 de la Chica, la misma canción millones de veces y sin escucharme yo a mí, por lo fuerte de la música. Me da risa cuando alguien me mira mucho. Por lo general no pasa. La gente se ríe y nos saludamos y a veces, en la micro por ejemplo, terminamos conversando de la vida un rato.

Ese afán de musicalizarlo todo.
Y con canciones malas, más encima.
Tomé desayuno en Starbucks con la Siri y lo pasé muy bien.

viernes, abril 21, 2006

just be

Me gané un Baileys.

Fuimos con Christian al Mosaicafé de la rotonda, jugué en una ruletita con un promotor muy simpático que parecía siempre haber querido ser argentino y, justo al lado del sigue participando, gané.

Soy una mujer feliz que come chocolate.
Y, esta vez, no lo necesito.
Aunque no tuviera chocolate, sería una mujer feliz igual.

jueves, abril 20, 2006

muñeca de trapo

¿La verdad?

Tengo ganas de muchos días como hoy, en pijama desde las dos de la tarde frente a una película, sola, tomando mate mientras releo otra vez mis cuadernos de cuando era un poco más chica y pensaba lo mismo que ahora.

Me hace falta escribir más. Me hace falta un taller de teatro, un curso de literatura, una clase de filosofía, cualquiera de esos lugares donde personas que saben más que yo me obligan a pensar en cosas que de verdad me apasionan.

Siento que, de tanto ahora y de tanto cumplir, se me olvida lo que es mío.

Los sueños que no tienen límites.
La vida que se vive desde los días de magia.
La libertad de ser quien soy y nadie más.

martes, abril 18, 2006

quieren dinero

Mi hermana es una loca obsesiva que ama messenger y casi no me deja usar mi computador en mi pieza. Filo.

Después de dos noches durmiendo poco y respirando y comiendo datos sobre la pobreza, terminé mi monografía de Información. Antes de escribirla, sabía que había desigualdad en Chile, pero no tanto como que la diferencia es de treinta y seis veces entre quienes ganan más y quienes tienen menos.

No sabía que hay casi un millón de indigentes, que no alcanzan a tener suficiente dinero para comer todos los días. Ni que la línea que divide la pobreza de la abundancia se traza en poco más de cuarenta y tres mil pesos, donde caben más de dos millones de personas. Tampoco que si esa línea mágica divisoria se aumentara a sesenta mil per cápita al mes, el treinta y cinco por ciento del país sería pobre. Ni que mantener el IVA en un 19% hace que el gobierno gane, además de lo que invertirá en pensiones, 420 millones de dólares.

El mundo me sobrepasa a veces.
Casi siempre.
Y me siento tan pequeña y tan lejos y tan cerca de todo.

lunes, abril 17, 2006

holy weekend

Ocho mil chocolates, y no exagero tanto.

Acabo de pasar un fin de semana precioso. Los retiros de La Anunciación siempre hacen que me encuentre con partes de mí que no había alcanzado a conocer antes.

Lloré un montón, por suerte, me hacía falta.
Escribí cuatro páginas de mi cuaderno.
Monitoreé dos grupos de conversación y hablamos de la vida y me sentí muy a gusto siendo cristiana, aunque no católica como expliqué varias veces antes de contar la historia de Perséfone o de sugerir lecturas de tarot y carta astral.

Jesús resucitó y yo también.
Comprendo mi abismo ahora.
Agradezco al cielo los días que me regaló.
Y espero una llamada de teléfono.

jueves, abril 13, 2006

mutismo selectivo

Aunque a veces pido a gritos cariño, no soy capaz de quedarme con lo que se me ofrece, e insisto en recibir lo que quiero.

Fui a ver 'La sagrada familia'. El cine casi vacío, hora de almuerzo para la mayoría de la gente y qué buena película. Como siempre que algo me gusta mucho, caminé sin palabras hasta mi casa con un vaso de café cargado, sin azúcar.

Me encanta que haga frío. Siempre me siento más cerca de mí en invierno.

Ayer encontré en 'Mujeres que corren con los lobos' la frase perfecta de mi estado actual. En esta etapa, lo que más siente una mujer es tedio. No sabe lo que quiere y le atribuye ese nerviosismo eterno a cualquier cosa que le falta. Pero, a la vez, sabe que está avanzando. Como dijeron hoy en la película, esperar no es detenerse, sino prepararse para algo más.

Jueves Santo.
En un ratito más, tengo retiro.
Me hace falta un tiempo sola con Dios.

miércoles, abril 12, 2006

aún hay algo

Un gato negro acaba de tratar de entrar a mi casa pero no lo dejamos y la Toña se dio mil vueltas para no tener mala suerte. Terminó mareada. Obvio.

Mientras iba camino a la casa de Jose, a las nueve cuarenta y siete de la mañana, mi micro atropelló a una señora. Casi lloro. Estaba let go de fondo, y desde la ventana sólo alcanzaba a ver sus zapatos con taco. Una vez abajo, el charquito de sangre y sus anteojos puestos. Estaba despierta. No sé qué pasó después.

Sebastián está pololeando. Víctor se va a vivir con su novia. Le leí el tarot a Jose y me regaló el compact que escucho mientras escribo. Almorcé con Pablo y su papá, los dos personas increíbles, cobré mi cheque y otro Sebastián me invitó a comer al Piola. Lo pasé muy bien. Me encanta que me inviten.

Con la Toña íbamos a carretiar pero nos arrepentimos.
Tengo sueño y estoy un poco triste.
Que el destino se decida y deje que me enamore en paz.

lunes, abril 10, 2006

baila morena

La vida es un paréntesis.

Por algún motivo, hace varios días que me siento viviendo fuera de mí. No sé cómo explicarlo. Es como si estuviera ocupando un cuerpo prestado, un ratito, antes de seguir mi camino en un mundo sin formas. Me cuesta entender el concepto de levantarse para trabajar, o estudiar, o lo que corresponda, porque yo no me levanto para eso.

Creo que me levanto para ver qué me regala el día. Para sentir cosas. Para pensar. Para disfrutar mi paso por la tierra, porque es rico tener frío y darme cuenta de que estoy viva. Que no sólo existo en espíritu, también en cuerpo. Que soy fondo y forma. Me encanta esa capacidad que tiene el corazón de latir sin que se lo pida. No dejan de asombrarme los mil sabores distintos del mismo chocolate en diferentes momentos, los mensajes escondidos de las películas que repito, la cantidad de personas por descubrir que viajan a mi lado en la micro, las mariposas blancas que me encuentro siempre cuando estoy contenta.

Anoche perdí mis zapatillas y estaba segura que un asesino esperaba escondido a que me diera cuenta que se las había llevado para demostrarme que podía entrar a mi pieza sin que me diera cuenta, pero resultó que las había dejado en la terraza. Para variar.

Hace dos días que me duele la cabeza, aunque no he peleado con nadie.
Bailé 'pásame la botella' todo el rato antes de ir a la universidad.
Me acabo de soltar el pelo y tengo los labios un poco partidos.

sábado, abril 08, 2006

día lejano

Escucho Sozihno mil veces.
Tengo la ventana abierta y es casi de noche.

No sé qué escribir. Qué ñoña. Como si porque fuera mi post número cien, se tratara de un aniversario, o un cambio de etapa, algo medio simbólico. Es que siento eso, igual. Escribo en un momento en que las dudas se aclaran y los sueños reaparecen.

Ha pasado mucho desde octubre. Han pasado personas, lugares, romances a medias, desencuentros, conversaciones finales, cartas de renuncia, certezas, crisis, búsquedas.

Cinco meses de letras con música de fondo, a ver si yo misma me entiendo. Y esos comentarios perfectos de personas que no conozco, aparecen de la nada y siempre me aclaran un poco.

Me gusta este espacio.
Mi profesor dijo que era una escritora frustrada.
Quizás tiene algo de razón.

jueves, abril 06, 2006

in the waiting line

Este es mi post número noventa y nueve.
Igual va a ser emocionante cuando lleve cien.

Ayer trabajé por última vez en Piola y fue lindo. Después de una conversación de media hora con el dueño, salí con la certeza de lo correcto. Gabriel me apoyó, me entendió, y me pidió disculpas por un arrebato que le podría haber tocado escuchar a cualquiera. No así Gonzalo, el jefe histérico por quien ahora soy una cesante más. Filo. Cosas que pasan.

Vengo llegando de ver 'Fuga' con la Toña. Me gustó. Mucho. También fuimos a tomar helados al Bravíssimo y café gratis al Starbucks. Un mago hizo desaparecer una caja de cartas. Fue lo mejor.

Revisé el guión con Marcos en ese café que siempre había querido conocer, en la plaza frente al metro Salvador. Sacamos un par de escenas y arreglamos otras. Casi listo el casting. A ver si me convierto en directora al fin.

Anoche carretiamos y bailé reggaeton todo el rato.
Me quedé dormida en la mañana y no llegué a Información.
Mañana tengo mi último taller tele.

martes, abril 04, 2006

vuelve a ti

Renuncié.

El sábado tuve una pelea con uno de los jefes y uno de los dueños, y, como protesta pasiva ante la manera que tienen los dos de tratar a la gente, me voy. Es que no creo en las relaciones de trabajo donde no se respeta a cada uno. Y aunque a mi otro jefe lo amo porque es lo mejor de la vida, no puedo ser parte de un lugar en que el dueño se pone de pie al lado mío para hablarme acerca de lo imbéciles que son sus garzones. Ni tampoco tolero que se me levante la voz.

Una sola vez se me falta el respeto. Y si tengo que renunciar mil veces por eso, lo haré. No dudo que Dios provee siempre.

Filo, sigo el camino de mi alma y no siento dualidad.
Tampoco intento ya que la voluntad le gane a las certezas.
Estoy tranquila, contenta, en paz.
Y segura de que se acaba una etapa de pruebas finales.

domingo, abril 02, 2006

otra vez

Nostalgia de algo que nunca he tenido.

Ganas de despertar al lado de alguien y contarle qué soñé, de un compañero de viaje que me revolucione las hormonas, de un amigo que además sea amor y cómplice y todo.

Me gusta el rumbo que sigue mi vida sin rumbo.
Me gusta saber que cuando me hagan callar, voy a hablar más fuerte.
Me gusta mirar por la ventana de la micro y ver que una persona camina disfrazada de rey.

Pero tengo esa nostalgia absurda de los domingos en la tarde, ahora que empieza a hacer frío. Quiero tomar un chocolate abrazada, repetir alguna película y besar a alguien sin pensar.

Me siento sola.
Hace tiempo no me pasaba.

sábado, abril 01, 2006

waking up

En la casa de la Toña.

Anoche carretiamos con un amaretto sour medio mal hecho por mí. Es que la Toña quiso ponerle azúcar. Filo. Estaba rico igual. También comimos pie de limón y pie de chocolate con manjar, y a las cinco y media de la mañana pensamos que un asesino estaba escondido en el clóset, pero no. La Mili en un acto de heroismo desenfrenado abrió la puerta y la persona era una almohada. Eso pasó después de que la gente que había venido y que no veía hace mucho tiempo, ya se había ido.

Tengo ese dolor de guata de cuando va a pasar algo bueno.
Quizás me enamore o qué sé yo.
Estoy contenta.

viernes, marzo 31, 2006

benigno

Acabo de despertar.

Ayer, cinco para las ocho de la mañana, ya iba tarde a taller. Me subí a la doscientos veinticinco, aunque no me sirve tanto porque tengo que caminar tres cuadras hasta la u, porque fue la primera que pasó. Y filo. Me fui sentada todo el camino, mirando el paisaje. Cuando ya casi eran las ocho y media y todavía me faltaba bajar dos cuadras después y caminar diez minutos, un señor carabinero desvió mi micro. En vez de tomar Santo Domingo, el chofer tuvo que tomar la Alameda, derecho. Qué sé yo por qué. Él tampoco tuvo idea. Así es la ley, fue todo lo que dijo medio murmurando. Y me bajé en la puerta. Y llegué a la hora.

Fue perfecto.
Dios tiene esa manera de hacer las cosas que hace que no quiera cuestionarle nada.
Mis exámenes salieron malos.
Un nódulo y un cálculo, aunque el doctor dice que no me preocupe.

jueves, marzo 30, 2006

written somewhere else

Hay veces en que es bueno esuchar las cosas.

En que no basta con uno sienta, o sepa, o crea, sino se agradece que alguien más lo reafirme. Por eso me gusta leer el tarot. Porque las cartas dictan al oído las palabras perfectas en el momento preciso. Así, quien pregunta se da cuenta de que siempre supo su respuesta.

Me gusta leer el tarot porque no se trata de sesiones adivinatorias de futuros lejanos y acciones probables, aunque sea la idea más expandida al respecto, ni de un montón de predicciones absurdas de momentos que, de cualquier forma, sólo ocurrirán en su debido momento.

Me gusta leer el tarot porque a veces, cuando yo no sé cómo ayudar, o cómo expresar eso que alguna vez aprendí y que creo que puede servir, las cartas hablan solas. Y hablan, directo, al corazón de la persona sentada enfrente.

El tarot es un medio de conocimiento, una herramienta, un mapa del camino.
Yo me limito a leer lo que el cielo tiene por decir.

Dos de la mañana en punto.
En cinco horas más, me levanto para taller.

miércoles, marzo 29, 2006

endless spiral

Hoy me sentí mal.

Terminé bajándome del metro una estación antes de lo que debía para ir al Piola y llamando a mi mamá para que me salvara. Y mientras esperaba a que llegara, sentada en un banquito de Apoquindo, apareció la Celeste que me compró un chocolate. Regalo del cielo, obvio. La mejor manera de sentirse mejor.

Filo, pasé dos horas en la clínica y tengo que hacerme exámenes. Eso es todo. Pero no fui a trabajar y mañana no voy a clases. Una cosa por otra.

Disfruto mi descanso.
Tengo un parche curita en el brazo derecho.
Me saqué los aros y me voy a poner pijama.

lunes, marzo 27, 2006

nómade

Me mordí el labio y tengo una herida que me arde.

Hoy, camino a misa en el auto de la Toña, me di cuenta de que superé mi crisis.
Estábamos escuchando alguna canción mala de la fmdos y de repente el mundo no daba vueltas. Tampoco necesitaba tomar un camino definitivo, optar por ser monja o libertina el resto de la vida, ni decidir hoy cómo despertar mañana. Y ya no me pesaban los ojos como cuando tengo ganas de llorar.

La prédica fue lo mejor. Ama y haz lo que quieras.

Estoy tranquila otra vez. Contenta. Escuchándome antes de escuchar a alguien más. Es que por ahora no soy capaz de quedarme. Quizás, algún día, me siente en una vereda a ver pasar las horas. Quizás me dé cuenta de que nací para echar raíces y crecer. Quizás me establezca y sepa qué esperar y cuándo.

Pero hoy, mi camino no tiene rumbo fijo.
Terminé de escribir mi guión.
Voy a ver 'Amores perros' mientras tomo leche con cereales.

sábado, marzo 25, 2006

que digan lo que quieran

En pijama y despeinada porque bailé mucho rato arriba de la cama.
Me voy a levantar para salir.

Alguien dijo hace poco, textual, que mi blog era un montón de anécdotas absurdas y detalles insignificantes. Y ahora que acabo de hacer un recuento de todos los meses que han pasado desde que me senté por primera vez frente a esta pantallita que dice redactar, creo que por eso él nunca me pudo querer.

Mi blog soy yo. Es un montón de mí. Un diario de vida que antes escribía en papel y ahora en teclado. Pero no hay nada que escriba que no sea, en el momento, lo más trascendente.

Es lo que hay.

Letras sobre cómo entro y salgo de crisis, o qué tan rico estaba el chocolate que tenía ganas de comer, o con cuánta pena lloro, qué sabor tienen las lágrimas, qué canción no me dejó bajar de la micro cuando debía, cómo me vestí y por qué, hacia dónde voy, qué soñé y qué me dijo el tarot, dónde carretié, cuáles son mis miedos, las prédicas de misa los domingos, las conversaciones con la Toña, los almuerzos con Marcos, el encuentro con Paul, el corto con la Mili, los recuerdos de Claudio, las historias de la Chica, y mis miles de amores y desamores y creencias y desencantos.

Escribo para mí.
Publico para que me lean.
No soy más que quien muestro que soy.

viernes, marzo 24, 2006

work hard

Tengo los ojos manchados con rímel.
El pelo amarrado.
Los pies quietos en el suelo.

Desde que desperté, hace veinte horas exactas, recién puedo sentarme tranquila y no pensar en cuánto falta para hacer qué.

Taller [colapso general porque las notas no estaban listas y Osvaldo tuvo miedo, pero salimos muy lindo del paso y Felipe dio a conocer su capacidad de hablar de deportes sin detenerse a pensar en lo que tiene que decir].
Piola [llenísimo, gente que empezó a comer a las doce y media de la noche, mesas esperando a que se desocuparan otras, reservas, hola, buenas noches, chao, gracias, cuidate, vuelve].
Mal de amores [ya casi había que devolverlo y cómo dejar a Ángeles a medias, terminó muy bien además, me encantan los finales felices].


Cierro los ojos mientras bostezo otra vez. Apoyo la cabeza en mi mano izquierda.

Estoy cansada y feliz.
Apagué mi celular.
No me pienso levantar mañana.