miércoles, agosto 29, 2007

staying up

Sola en el diario.
Manicure, anillo nuevo, collar calipso y la polera bonita que me prestó mi hermana.

Me gusta esto de andar producida por el mundo, sobre todo cuando hoy en la tarde, caminando, encontré esa pizzería que Nico Ferrari me dijo que iba a instalar tan cerca de mi casa y entré y estaba Nico Opazo y no me reconoció al principio.

Es divertido estar aquí ahora que no queda casi nadie, me imagino que estoy trabajando hasta tarde porque soy muy responsable pero es mentira. Lo que pasa es que tengo que ir a un evento y estoy esperando que se desocupe algún auto, andan todos colapsados con las protestas. Igual yo una vez fui a una protesta. Estaba con parka roja reporteando para mi clase de audiovisual y quedé casi ciega con las lacrimógenas. Fue toda una experiencia.

Mañana, clases.
La vida universitaria es casi eterna.
Estoy contenta, viva y con ganas de salir.

sábado, agosto 25, 2007

tiempo de partir

Pensé en muchas cosas para escribir mientras venía en la micro.
Ya se me olvidaron todas.

Yo sé que me he ido antes de Starbucks, y que dejar este trabajo por otro mejor pagado y que a fin de cuentas es lo que llevo estudiando casi cinco años me debería bastar para no sentir esta nostalgia absurda que siempre me llega en los finales y las despedidas. Pero no.

Cuando recién entré a hacer la práctica al diario y todo me cargaba porque tenía al frente un mundo nuevo que me parecía tan ajeno y frío, fue la Pepa Salas, mi gerenta de distrito en Colón, la que me subió un domingo en la mañana a su auto y me llevó a una hora de masajes en un spa para que me relajara.

Pero fue en Parque Arauco, en mi tienda, donde más me tocó vivir. Cuando después de siete años de silencio apareció el hombre que alguna vez fue mi papá, colgué la pechera verde quince minutos y a la Sandra, mi supervisora, no tuve que explicarle ni una palabra. Cuando ese sábado después de terminar con Claudio me tocó ir a trabajar ocho horas, las pasé encerrada llorando mientras lavaba platos y escuchaba radio, sin que nunca nadie me insinuara que tenía que ir a atender clientes o a limpiar mesas. Cuando conocí a Franco trabajando juntos y me enamoré y todo el mundo lo supo, no hubo más que abrazos y felicitaciones. Cuando después de renunciar dos veces, quise volver, todas las puertas seguían abiertas para la hija pródiga de una empresa que está llena de amigos.

Yo, al final, aprendí las lecciones de vida más grandes detrás de esa barra de espresso. Aprendí que cada persona, desde sí misma, tiene un mundo que entregar. Que en la diversidad se encuentra la verdadera riqueza. Y que sí, quizás no cumplimos todos esos principios de la misión que nos tenemos que aprender cuando entramos, pero sí cumplimos con lo más importante: tenemos pasión, cariño, respeto. Sobre todo, tenemos fija en la mente esa idea de que lo que hacemos, lo podemos hacer mejor.

Me voy con el corazón en la mano.
Cierro una etapa que empezó hace tres años, un martes en la mañana.
Dejo todas mis sonrisas en el lugar donde he sido más feliz.

miércoles, agosto 22, 2007

celebrating life

En la mañana vi un pajarito de muchos colores.
Ando ultra resfriada y con ganas de dormir.

Haciendo un recuento, esto es lo que ha pasado en mi vida: renuncié a Starbucks pero igual trabajo hasta el próximo viernes porque me ofrecieron la belleza de la revista Ya que es solamente el lugar donde he querido trabajar toda la vida, así que aquí estoy ahora, sentada en el computador de Juan Luis que anda en Buenos Aires y con un montón de frutas y flores para hacer una foto.

Feliz.

Igual tengo un poco de susto, porque esto es todo nuevo y las cosas nuevas hacen que me duela la guata de repente. Pero también tengo la certeza de que Dios por algo hace lo que hace y no pienso entrometerme en sus planes para mí.

A vivir, no más.
Se vienen domingos libres y mucha primavera.
Me voy a pintar las uñas.

sábado, agosto 18, 2007

el sentido de las calles

Semana de cambios y oportunidades.
Vestida de blanco, resfriada, en el diario.

En la mañana fui a la Estación Mapocho al día de la fotografía y lo pasé ultra bien, después de que todos hablaron comí queso y tomé un poquito de vino. He visto varias exposiciones porque con mi novio dejamos el miércoles feriado como día cultural y paseamos por el Bellas Artes y el edificio de la Telefónica. Echaba de menos mi lado favorito de Santiago, y creo que si algo me dejó mi colegio fue el gusto adquirido por el arte, aunque de conocimiento no tenga nada.

Anoche soñé con Franco y Daniel, y no me acuerdo de qué se trataba el sueño, pero desperté muy contenta aunque media resfriada, he tomado tanto propóleo que me voy a terminar convirtiendo en abeja.

Otra vez escribiendo sobre el veganismo.
Bostezo, café con leche y el teléfono en silencio.
Se viene el salto de mi vida.

sábado, agosto 11, 2007

preparando cicatrices

Libertad.
Escribo desde el diario, con sueño, falda a cuadritos y lo que queda de mi espresso sin azúcar.

Acabo de imprimir el libro "Mujeres que aman demasiado" porque alguna vez, hace mucho tiempo, la Siri me dijo que lo leyera y hace dos días lo encontré y me puse a hojearlo sentada en esa librería que me encanta y recibí varios mensajes. A ver si escucho bien ahora y no termino de nuevo perdiéndome en el camino.

Me duele un poco la cabeza, pasé la mañana muy enojada y eso repercute. Pero ya no más. En la tarde voy a ir al cine con Franco y espero dormir bien hoy porque mañana me toca trabajar muchas horas.

Almorcé papas con tortilla de verduras y ensalada de pepinos.
Quiero hacer ese pedido de comida vegetariana rica que tengo listo en internet.
Se viene el carrete de mujeres Starbucks.

jueves, agosto 09, 2007

timeless zone

Yo creo que la Siri y Claudio ya están en la cuarta dimensión.
La era de Acuario se me anda apareciendo por todas partes.

Me tomé la mañana libre después de caminar en la nieve anoche y dormí hasta tarde, fue rico. Siento que mi cuerpo necesita descanso y no pretendo negarle nada de lo que me pida. Ayer además escribí en la Ya y fue ultra entretenido, porque parece que echaba un poco de menos.

A veces pienso que si Franco me dedicara a mí la mitad del tiempo libre que le regala a Starbucks, yo no le pediría nada más. Acabo de almorzar sushi en un restaurant que siempre había querido conocer. Hace frío y me puse el chaleco que me regaló mi suegra. Quiero comprar unos audífonos buenos porque los que tengo se escuchan por un lado solamente y no puedo cantar tranquila en la calle.

Ya casi nunca tengo miedo.
Me imagino una luz dorada y siento que viene algo grande.
Pido que todas las almas nos elevemos a tiempo.

martes, agosto 07, 2007

nearby

Ayer me tomé día libre.
Me vestí de blanco y rosado.

Estuve acostada leyendo cuadernos antiguos hasta las cinco de la tarde y después fui a pasear por Providencia. Me habló un tipo muy simpático que era de Puerto Varas y andaba vendiendo poesías y me dijo que no recibían ayuda del gobierno para el arte y todo eso así que le compré una. Antes, apareció al frente mío en la calle una cuponera de Sodexho llena y decidí que era un regalo del cielo porque sólo me quedan mil pesos y ni siquiera tengo cargada la bip. Después, llegué caminando hasta la fuente bonita de Salvador y me quedé un rato mirando el agua. A la vuelta me tomé un café en el Havanna, comí pan con queso y me encontré con dos compañeras de universidad que me caen bien así que estuve un rato conversando acerca del novio de una de ellas, que está muy feliz y se nota.

Fue un buen lunes, gracias a ese post anónimo que me devolvió la sonrisa.
En la noche vi Papi Ricky y comí Subway con mi novio.
Me hacía mucha falta estar cerca mío.

sábado, agosto 04, 2007

hard to find relief

Me siento sola.

Hace tiempo que ando con la sensación de que lo he dejado todo, y que quizá, un día cercano, ya no me quede nada. Anoche, a las doce, la Toña me fue a buscar a mi casa. Me quedé a alojar en la suya, me vio las cartas, conversamos y fue muy bueno porque Franco había salido con sus amigos y yo no quería más de ese silencio tan oscuro y sin estrellas en el departamento vacío.

Ando triste, con ganas de llorar a ratos, con el corazón pesado y las manos blancas. Mi alma me pide que encuentre mi espacio otra vez, que salga del negro y de la boca seria, de los párpados tan ciegos, de la guata vacía. Siento y no siento, vivo y no vivo, a veces estoy. Ando lejos, en el silencio, en el abismo, bien al fondo. Me quedo en la nada, ojos cerrados, sin respirar para no hacer ruido, ni un poquitito, para que no se moleste nadie, para no existir.

Me siento sola.
Tan sola.

martes, julio 31, 2007

back in town

En el mundo, en Santiago, en el diario.
De vuelta al frío y las nubes después de casi una semana de sol.

Me tuve que sacar la pintura roja de las uñas ahora que me toca otra vez Starbucks, pero filo. Igual echo un poco de menos preparar café y conversar con los clientes simpáticos. Ayer en la noche mi mente quiso tener pesadillas y le dije que no, así que terminé soñando que un candidato a presidente me daba una entrevista y me ofrecía un millón de pesos por inventariarle unas repisas con libros.

Hace mucho que no abría Mujeres que corren con lobos, entonces obvio que el mensaje fue claro y preciso, es tiempo de darme tiempo. No puede ser que lleve tantos meses sin una vuelta por Viña, sin andar en teleférico, sin pasear entre los puestos de la Vega, sin ver Amélie. Además, tengo que escribir un libro. Y luego.

No sé cuánto le queda a mi vida con tres trabajos.
Hasta que termine de pagar las tarjetas, supongo.
Y después nada.
Libertad.
Total, Dios y el universo proveen siempre.

sábado, julio 28, 2007

la sonrisa perfecta

Mi novio está de cumpleaños y ahora tiene veintinueve.
Él ve los Simpsons. Yo escribo que lo amo.

Anoche fuimos a tomar algo rico a un lugar donde igual peleamos un poco con la galla que nos atendió porque nos quería cobrar de más - siempre nos pasa eso, me pregunto si tendremos cara de millonarios pero no creo -, hoy almorzamos con la abuela de Franco y vamos a ir a comer con su mamá. En verdad he comido un montón todos estos días y ha sido ultra rico.

Siempre he defendido la idea de pensar positivo. Incluso antes de la campaña esa de un gobierno hace no tanto, donde cantaban papapapapa-pa-pa. Y más todavía desde que un par de personas muy sabias me enseñaron que ser feliz se elige, y que las palabras decretan realidades. Entonces claro, no sé si seré optimista o qué, pero siempre creo que las cosas van a funcionar. Cuando dejo de creerlo, y empiezo a pensar que me voy a morir porque un asesino está esperando en mi ventana a que me duerma, quiere decir que necesito descansar.

Por eso este viaje me hizo bien.
Vive, Carolina, que sólo existe ahora.
Voy a darle un besito a mi novio guapo.

jueves, julio 26, 2007

the answer lies within

Siempre he sido una solitaria.
Me encantan los viajes en bus al lado de la ventana y con la música bien fuerte.

Estamos de vacaciones con mi novio, por primera vez tantos días libres juntos y en el norte y ha sido bacán porque lo amo infinito. Además, hoy mi sobrino cumplió ocho años en el día sin tiempo y aproveché de pedir tres deseos porque vi la primera estrella al lado del mar y porque es el año nuevo maya.

En la mañana había sol y una mariposa. Ahora hace mucho frío, pero filo. Estoy feliz cerca de Franco viendo tele. Hoy pensé que cada uno tiene un día y una hora para morir y que dan lo mismo las circunstancias, entonces quizás el peligro en realidad no existe.

Ahora vamos a salir yo creo.
Tengo ganas de bañarme en una piscina temperada.

sábado, julio 21, 2007

sleepy morning

Estoy tomando leche con chocolate caliente.
Hoy me puse mi parka dorada.

Acabo de pasar tres días en Viña con mi mamá y mi hermana y me hizo bien. Fuimos al casino (perdí un poquito), paseamos por ferias artesanales, dormimos en un hotel muy lindo y eché de menos a mi novio aunque se compensaba un poco con esa vista del mar y el ruido de las olas que me encantan, además, igual metí los pies al agua llenos de arena, vi una puesta de sol de ésas que aparecen en El Principito y canté mucho con la ventana abierta y el viento frío en la cara.

Nunca había hablado con Marie Rose Mc Gill por teléfono, pero llamó recién y le contesté. En el diario, obvio. Fue divertido porque es ultra simpática y me dijo que era un amor.

Hace tiempo que no tenía vacaciones, y aunque no han sido tantos días y aunque claro, no puedo dejarlo todo de una vez y tengo que ir por partes, siento que estoy descansando. Yo elijo ser feliz, de eso me acordé en Viña y en el tarot que me lo dijo tan claro, vienen cambios y quizás viajes y sobre todo celebraciones, y espero no olvidarlo.

Estoy viva.
Es una gran noticia.

martes, julio 17, 2007

accidentally in love

Anoche tuve una pesadilla horrible.
Mi mamá, mi hermana y yo secuestradas por un caníbal.

La semana pasada, el jueves doce para ser exacta, cumplimos un año con Franco. Fue un gran aniversario, que terminó con nosotros tomando tequila margarita y comiendo pasta en La Pizza Nostra, todo por culpa de la cancioncita esa.

Ha sido un gran año. El mejor, de hecho. El año en que más he puesto en práctica lo aprendido, y en que más he podido conocer la realidad de cerca. Con mi novio, ya no me siento sola. Adoro la certeza de que no importa lo que pase, de que no importa si un día nos dejamos de querer, porque ya nos amamos profundamente, ya vivimos, ya somos.

A Franco, el infinito, el universo, los sueños y las hadas y los arcoiris.
Al mundo que estamos construyendo juntos, de a poquito, todos los días, la fe y la fuerza.
A Dios, mil gracias.

Hoy de vacaciones casi totales. Vamos que se puede.

sábado, julio 14, 2007

seven seconds away

Todavía en shock.
Asesinaron a la misma Natalia que yo conocí el martes en la noche.

La historia salió en todos los diarios y en todas las noticias. Su ex pololo la degolló, mató a su papá, atacó a su hermana chica y después se suicidó.

Y es tan irreal, porque no sé, porque yo estuve frente a ella y no vi ningún tipo de señales, porque solamente tenía ojos de pena y transmitía esa sensación de vivir angustiada, igual que miles de personas, igual que yo durante tanto tiempo. ¿Será que uno no siente nada, que no presiente la muerte, que entra por la ventana con un cuchillo, y todo se acaba y uno ya no respira, ni tiene frío, ni tiene sueños? ¿Será que somos, solamente, un montón de mañanas que no llegan?

El martes, cuando la conocí en la casa de una amiga, la Natalia quería irse temprano porque su papá era muy estricto. Comimos pan con mantequilla y tomamos té con cubitos de azúcar. El pololo de mi amiga la fue a dejar al metro y nosotras caminamos pensando que quizá ellos se gustaban.

No sé por qué la alcancé a conocer.
La vida es tan frágil.
Tengo escalofríos.

viernes, julio 06, 2007

estudiante eterna

Vamos que se puede.
Sólo queda una entrega de taller.

Obvio que me eché objetivos y métodos, no podía ser de otra manera, pero filo porque me acaba de ir muy bien en el examen de derecho, quizás porque en el fondo siempre he tenido alma de abogada. Y ya voy a estar de vacaciones. Al fin.

La motivación, bien. Siento que se viene algo grande, no sé qué. Quizás cambios. Ando contenta y cantando y tomando mucho chocolate caliente del nuevo que sacó Starbucks. Me gusta mi novio. Me gusta caminar con lluvia. Me gusta sentir que el mundo no es una amenaza, sino un regalo. Y eso sólo pasa cuando estoy bien.

¿Desear la muerte a alguien es maldad?
Yo no creo.

lunes, julio 02, 2007

sunday night

Hay gente que no le tiene miedo a nada.
Yo no soy de esa gente.

Recapitulando, Sebastián Puga es el mismo Sebastián del que alguna vez escribí muy poco con nombre pero mucho sin, más o menos en noviembre de hace dos años. Bueno, ya lo entrevisté y ya hice su perfil y me encantó todo.

Ahora estoy en la casa de la Coté porque tenemos carrete y me di cuenta que echaba mucho de menos tener una tarde de hacer nada y arreglarme. Están dando la era del hielo, amo al tigre cuando dice no ta bebé. Mientras caminaba hacia acá por Parque Bustamante me di cuenta que el fútbol mueve masas por lo menos en Santiago, porque en la calle sólo andaban los skaters y un par de personas con pinta de estar caminando a ver las exposiciones del Bellas Artes. Y yo, claro, que no hacía ninguna de las dos cosas.

Escribo porque me encanta mi blog.
Estoy contenta y con ganas de carretiar.
La Coté me acaba de tirar el teléfono en la cara.

viernes, junio 29, 2007

running for life

Corriendo para variar.
Escribo de pasada.

Resulta que tengo que hacer un perfil para taller y claro, había pensado en Sebastián Puga pero me daba como cosa llamarlo porque después de tanto tiempo y todo eso. Hasta el sábado. Iba yo saliendo de la exposición de los anteojos de Allende en el Bellas Artes cuando, sin aviso, apareció al frente mío con una polola toda pelolais que me miró ultra feo. Y le pregunté. Y me dijo que ya. Y ahora voy saliendo a tomar el transantiago bien rápido para llegar a preguntarle de su vida. Quién diría.

Sólo un informativo de último momento.
Un aviso de utilidad pública.
Qué sé yo.
Ya tendré más detalles.

sábado, junio 23, 2007

free to fly

Trabajando en el veganismo.
Mi novio está en La Serena.

Ayer fui a reportear para taller al lado del Líder de General Velásquez, en una veterinaria chiquitita que estaba llena de perritos de la calle empapados, calentádose frente a una estufa a gas. Me encantó. Andaba sin paraguas así que yo también me mojé entera, pero filo. De ahí acompañé a David al Hogar de Cristo pero terminé tomando un taxi de vuelta a la Alameda antes de que él hiciera su entrevista porque hacía demasiado frío.

Alojé en la casa de la Toña, tomamos bacardi coco con cocacola y nos reímos mucho. Tuve dos pesadillas eso sí; en la primera, Franco me ofrecía cuatro millones si terminaba con él pero yo no quería, y en la segunda un tipo me trataba de asaltar en inglés cuando yo subía un cerro camino a misa y después nos hacíamos amigos pero él desaparecía antes de que me pudiera despedir.

Echo de menos a mi novio.
Su hija ya cumplió un año y a nosotros nos falta poco.
Tengo tantas ganas de ver el mar.

lunes, junio 18, 2007

childhood

Ayer en el metro pensé que es loco ser niño.
El mundo parece tan grande.

Lo que pasa es que yo estaba sentada en el suelo y miraba arriba a todo el montón de cabezas y me acordé que cuando era chica me daba miedo que mi hermano creciera tanto que rompiera el techo de la casa. En esa misma época, también estaba segura de que adentro de la radio había gente chiquitita cantando, y de que el Pollo Fuentes me podía ver cuando yo estaba en pijama frente a la televisión blanco y negro.

Cuando yo era chica, mi casita de muñecas había llegado en helicóptero, el conejito pasaba a dejar chocolates antes del amanecer, los peluches despertaban de noche a conversar y los árboles de las plazas eran pedazos de bosques. Nunca tuve amigos imaginarios pero acostumbraba hablarle al vacío como si mucha gente me pudiera escuchar (y lo sigo haciendo).

Creo que, cuando yo era chica, adquirí todas mis costumbres. Supongo que me gusta subir a los árboles porque siempre pensé que desde ahí era más fácil llegar al cielo, que salto en las pozas de agua porque ya nadie me dice que me voy a resfriar con los zapatos mojados, que canto con lluvia tomando helado de chocolate y paseo en teleférico y escribo cartas de colores porque he aprendido que sólo puedo ser a través de las cosas simples.

Cuando yo era chica, leía tanto que a veces me pasaba el día sin hablar. Mi color preferido era el morado. Lo que más me daba miedo era que una noche entrara un asesino a mi casa y me matara sólo por ser la única despierta.

Quizás sigo siendo chica.
No he dejado de creer.
Y me encanta jugar con barro.

viernes, junio 15, 2007

you can set me free

De repente creo que no tengo nada más que escribir.
Pero siempre se me ocurre algo.

Ayer anduve en micro con lluvia y la ventana un poquito abierta y fue bacán. La Mili cumplió diecinueve años y yo me acuerdo que a esa edad, no hace tanto, yo estaba locamente enamorada de Nico Ferrari, visitándolo en su taller, cocinándole pies de limón y mandándole cartas por correo porque siempre he sido ultra romántica aunque a veces no se me note.

Ahora con Franco llevamos once meses y es loco, porque hace ocho años que no llevaba tanto tiempo con nadie, excepto cuando me gustó Claudio que igual no es lo mismo porque casi siempre estábamos separados. Yo cuando chica quería un príncipe y lo quise durante mucho tiempo, quizás hasta que conocí a mi novio y me di cuenta que la magia del amor es la que se construye todos los días. Creo que amar es vivir un montón de experiencias de a dos, y quedarse.

Es cierto que quizá yo un día me vaya.
Siempre me voy, al final.

No es que le tenga miedo al compromiso, ni que no me imagine a los noventa años al lado de Franco. No es que no quiera hijos y nietos, y convertirme en una matriarca. No es que no sueñe con contar esas historias de parejas de toda la vida. Es que tengo la certeza de que no puedo serme infiel. Y de que siempre estaré dispuesta a dejarlo todo por no perderme.

Por hoy, aquí me quedo.
En la libertad infinita de amar sin medida.
A un paso de mis vacaciones en la arena.