Me encanta cómo suenan los ventanales con el viento.
Parece que las nubes estuvieran cantando.
Como he leído mucho últimamente mis cuadernos antiguos, siento que estoy reencontrando una parte media perdida de mí. Es que claro, cuando chica, antes de que un mal pololeo me hiciera perder toda la confianza en las personas y me demorara varios años y muchos porrazos en recuperarla de a poco, yo era muy buena. Inocente. Estaba segura de que nadie actuaba jamás con malas intenciones, pensaba que todo se podía y debía perdonar, aun a costa de mí misma, y no entendía que enojarse y pelear a veces es sano. Que forma parte de la supervivencia.
Hoy, mientras miro las páginas con lápices de colores, me da un poquito de nostalgia y pienso que antes quizá era más feliz porque tenía algo que defender, aunque estuviera equivocada. Pero, a la vez, entiendo que lo que pasa es que al fin estoy dejando de ser la niña demasiado buena, demasiado dulce, y me estoy convirtiendo en una mujer de mirada atenta y despierta, en una mujer que sabe defenderse, que no se expone, que no se vende, que tiene la certeza de lo que está bien y mal, de sus propios límites. Estoy dejando de decir que sí para que me quieran y empezando a decir que no cuando quiero. Olvidando las normas sociales de quedarse en silencio y sentadita para no molestar a nadie, y aprendiendo a levantar la voz, a gritar más fuerte cuando me hacen callar.
Ya no soy ingenua, ni tímida.
Ya no soy esa niñita linda indefensa que aprendió a sobrevivir a costa de su vida.
Ahora soy libre.
Al fin.
lunes, mayo 19, 2008
miércoles, mayo 14, 2008
fuera de mí
Quizás ahora que tengo computador vuelva a escribir.
Ojalá.
Anoche fuimos a comer a la casa del hermano de Matías y lo pasé ultra bien. Yo comí sushi vegetariano y tomamos vino y fue rico porque me encanta conocer a personas que viven su vida en paz. Además, las sobrinas de Mati son preciosas y me hicieron recordar a mis sobrinos que ahora están tan lejos y no los veo hace siglos. Tengo ganas de viajar. De perderme. De desaparecer un ratito, como antes, como cuando la libertad era más que una palabra y una mariposa en mi espalda.
A veces siento que nunca voy a lograr comprometerme con nada ni con nadie, ni siquiera con mis ideas más importantes ni con lo que quiero lograr. Menos con un romance. Al final siempre me voy, como la protagonista de Chocolate que por eso me gustó tanto, con el viento del norte que me llama y me lleva. Cuando hace diez años nos preguntaron en el colegio cómo nos veíamos en diez años más, la respuesta fue viviendo sola, en un departamento chiquitito, con un computador encima de la cama y rodeada de papeles y libros. Si hoy agrego a mi gato, tengo todo lo que soñé.
¿Es así la felicidad?
Sin zapatos, pelo suelto, aros plateados, cubrecama naranjo y cortinas fucsia.
Suspiro y pienso.
Ojalá.
Anoche fuimos a comer a la casa del hermano de Matías y lo pasé ultra bien. Yo comí sushi vegetariano y tomamos vino y fue rico porque me encanta conocer a personas que viven su vida en paz. Además, las sobrinas de Mati son preciosas y me hicieron recordar a mis sobrinos que ahora están tan lejos y no los veo hace siglos. Tengo ganas de viajar. De perderme. De desaparecer un ratito, como antes, como cuando la libertad era más que una palabra y una mariposa en mi espalda.
A veces siento que nunca voy a lograr comprometerme con nada ni con nadie, ni siquiera con mis ideas más importantes ni con lo que quiero lograr. Menos con un romance. Al final siempre me voy, como la protagonista de Chocolate que por eso me gustó tanto, con el viento del norte que me llama y me lleva. Cuando hace diez años nos preguntaron en el colegio cómo nos veíamos en diez años más, la respuesta fue viviendo sola, en un departamento chiquitito, con un computador encima de la cama y rodeada de papeles y libros. Si hoy agrego a mi gato, tengo todo lo que soñé.
¿Es así la felicidad?
Sin zapatos, pelo suelto, aros plateados, cubrecama naranjo y cortinas fucsia.
Suspiro y pienso.
lunes, mayo 12, 2008
no one else
De vuelta al mundo real.
Estoy más flaca y más triste.
Ando existencialista, tratando de que no me importe nada pero sin lograrlo porque al final miro mi vida y me doy cuenta de que quizás me convertí en una de esas personitas grises de las que tanto nos reíamos con Julio cuando yo era chica y caminaba por Providencia con lluvia y el pelo recién teñido y pensaba que se me iba a salir el color con el agua. No quiero que llegue el día en que mi alma cansada se aburra de pelear por existir, por ser, por defender algo que importe de verdad y que tenga sentido. No sé qué hacer.
Claro que también han pasado cosas buenas. Ayer estuve con mi mamá todo el día y fuimos a comprar un mueble muy lindo para guardar mis libros. Tengo un gatito precioso, se llama Conde como el Conde de Montecristo que es mi nueva novela preferida porque estoy enamorada hasta el infinito de Edmundo Dantés, y un amigo personal, Matías, que me consiente como si yo fuera la mujer más importante del mundo y me encanta porque quizás soy un poco egoísta pero necesito mucho dejarme querer.
Me hace falta un mes de introspección sentada sola frente al mar.
Ando apagada, lo sé.
Me siento un poco perdida.
Estoy más flaca y más triste.
Ando existencialista, tratando de que no me importe nada pero sin lograrlo porque al final miro mi vida y me doy cuenta de que quizás me convertí en una de esas personitas grises de las que tanto nos reíamos con Julio cuando yo era chica y caminaba por Providencia con lluvia y el pelo recién teñido y pensaba que se me iba a salir el color con el agua. No quiero que llegue el día en que mi alma cansada se aburra de pelear por existir, por ser, por defender algo que importe de verdad y que tenga sentido. No sé qué hacer.
Claro que también han pasado cosas buenas. Ayer estuve con mi mamá todo el día y fuimos a comprar un mueble muy lindo para guardar mis libros. Tengo un gatito precioso, se llama Conde como el Conde de Montecristo que es mi nueva novela preferida porque estoy enamorada hasta el infinito de Edmundo Dantés, y un amigo personal, Matías, que me consiente como si yo fuera la mujer más importante del mundo y me encanta porque quizás soy un poco egoísta pero necesito mucho dejarme querer.
Me hace falta un mes de introspección sentada sola frente al mar.
Ando apagada, lo sé.
Me siento un poco perdida.
miércoles, abril 30, 2008
nowhere to go
El diagnóstico del domingo en la tarde fue apendicitis aguda.
Y me operaron tres horas después.
Ahora estoy por unos días en la casa de mi madre, en la misma pieza que fue mía tantos años y me siento un poco inútil porque no puedo hacer nada sola y porque quiero estar trabajando y caminando en la lluvia y andando en micros vacías y no sé. Siento que tengo que darle un giro a mi vida, y rápido, pero no tengo claro hacia dónde. ¿Será que siempre uno termina avanzando sin rumbo, o en algún momento uno para y dice claro, esto era, para acá voy bien?
Tiempo de cuestionamientos.
Otra vez.
Y yo sólo quiero encontrar mis respuestas.
Y me operaron tres horas después.
Ahora estoy por unos días en la casa de mi madre, en la misma pieza que fue mía tantos años y me siento un poco inútil porque no puedo hacer nada sola y porque quiero estar trabajando y caminando en la lluvia y andando en micros vacías y no sé. Siento que tengo que darle un giro a mi vida, y rápido, pero no tengo claro hacia dónde. ¿Será que siempre uno termina avanzando sin rumbo, o en algún momento uno para y dice claro, esto era, para acá voy bien?
Tiempo de cuestionamientos.
Otra vez.
Y yo sólo quiero encontrar mis respuestas.
jueves, abril 24, 2008
ojos brujos
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudió.
Ése es uno de mis proverbios preferidos.
Me he dado cuenta de que cada vez soy menos susceptible a las opiniones ajenas, buenas o malas, que cada vez me produce menos satisfacción el reconocimiento externo que el propio, que de repente quizás llegue un día en que de verdad no me importe absolutamente nada lo que nadie piense de mí. Quizá es bueno. Quizá no. Pero es.
Hace dos días vi a Franco por primera vez desde que terminamos. Fue loco. Fue lindo igual, porque yo pensaba que de repente no íbamos a saber de qué hablar ni cómo, y no; fue caminar y sentarnos y conversar de todo lo mismo que cuando estábamos juntos, como si nunca nos hubiéramos separado. Franco será eternamente el hombre que se quedó conmigo, que se atrevió, que se la jugó y me amó de verdad, tal como soy, y me enseñó tanto de la vida, del día a día, de las historias que se construyen trabajando. A él siempre lo voy a querer hasta el infinito, aunque el amor se nos haya escapado sin que lo pudiéramos retener.
Hoy me vestí de rojo y tengo ganas de almorzar algo rico.
Ya terminé los temas de la revista del próximo martes.
Ahora quiero seguir leyendo El Conde de Montecristo.
Ése es uno de mis proverbios preferidos.
Me he dado cuenta de que cada vez soy menos susceptible a las opiniones ajenas, buenas o malas, que cada vez me produce menos satisfacción el reconocimiento externo que el propio, que de repente quizás llegue un día en que de verdad no me importe absolutamente nada lo que nadie piense de mí. Quizá es bueno. Quizá no. Pero es.
Hace dos días vi a Franco por primera vez desde que terminamos. Fue loco. Fue lindo igual, porque yo pensaba que de repente no íbamos a saber de qué hablar ni cómo, y no; fue caminar y sentarnos y conversar de todo lo mismo que cuando estábamos juntos, como si nunca nos hubiéramos separado. Franco será eternamente el hombre que se quedó conmigo, que se atrevió, que se la jugó y me amó de verdad, tal como soy, y me enseñó tanto de la vida, del día a día, de las historias que se construyen trabajando. A él siempre lo voy a querer hasta el infinito, aunque el amor se nos haya escapado sin que lo pudiéramos retener.
Hoy me vestí de rojo y tengo ganas de almorzar algo rico.
Ya terminé los temas de la revista del próximo martes.
Ahora quiero seguir leyendo El Conde de Montecristo.
martes, abril 22, 2008
cascadas de miel
A veces creo que soy dulce y buena.
Después me doy cuenta de que no.
Hoy ando bonita porque estoy contenta, con la guata un poco apretada (¿más cambios? ¿otra vez?), y con ganas de... no sé, de seguir leyendo El Conde de Montecristo quizá, acostada en mi cama tomando sopita y aprovechando que hace frío y que está nublado y que desde mi casa se ve tan lindo el cielo.
Cuando pienso en el amor, pienso en tardes frías con abrazos, en domingos de silencio, en besos y sonrisas y cosas lindas como una cartita abajo de la almohada o un chocolate en la mochila, en lágrimas de repente, en la palabra precisa en el momento perfecto, en minutos de magia abajo de la lluvia o en la playa o en Providencia de noche. Pienso en un montón de detalles chiquititos, en marraquetas con mantequilla al desayuno, en caminatas por el parque vacío, en una copa de vino conversada.
Yo he vivido el amor.
Entiendo que viene, que se va, que es libre y hace lo que quiere.
Lo que importa es que cuando llegue, encuentre siempre la puerta abierta.
Después me doy cuenta de que no.
Hoy ando bonita porque estoy contenta, con la guata un poco apretada (¿más cambios? ¿otra vez?), y con ganas de... no sé, de seguir leyendo El Conde de Montecristo quizá, acostada en mi cama tomando sopita y aprovechando que hace frío y que está nublado y que desde mi casa se ve tan lindo el cielo.
Cuando pienso en el amor, pienso en tardes frías con abrazos, en domingos de silencio, en besos y sonrisas y cosas lindas como una cartita abajo de la almohada o un chocolate en la mochila, en lágrimas de repente, en la palabra precisa en el momento perfecto, en minutos de magia abajo de la lluvia o en la playa o en Providencia de noche. Pienso en un montón de detalles chiquititos, en marraquetas con mantequilla al desayuno, en caminatas por el parque vacío, en una copa de vino conversada.
Yo he vivido el amor.
Entiendo que viene, que se va, que es libre y hace lo que quiere.
Lo que importa es que cuando llegue, encuentre siempre la puerta abierta.
jueves, abril 17, 2008
nothing in between
Nunca me ha gustado la gente lais.
Y eso que estudié en uno de esos colegios.
Aunque lo que de verdad me molesta es la poca capacidad de algunas personas de hacer algo por sus vidas. De valerse por sí mismas. De elegir y tomar decisiones conscientes, sabiendo que se trata de la propia historia, que cada uno construye su camino. Ahora que tengo tanto tiempo libre y sola, pienso mucho. Y pienso que el día que yo vuelva a enamorarme, será de alguien que entienda que todo se consigue con trabajo y perseverancia, sin echarse a morir, sin agotarse, sin ser cómodo ni quedarse sentado esperando a que las cosas pasen. Si algo admiro de Franco, si algo me gustó siempre de él es, justamente, su capacidad de levantarse y volverlo a intentar mil veces.
Por eso no podría enamorarme de un lais. De esos hombres que casi tienen treinta y no hacen nada. De los que no saben preparar su comida, ni lavar su ropa. De los que siguen preguntando de qué colegio saliste apenas te conocen, y eso que ya hace rato dejaron de estudiar. De los típicos que necesitan a una mina linda y media tonta, que los entretenga y ojalá no tenga opinión, no se cuestione, no piense, no se atreva a nada que vaya en contra de las reglas establecidas y socialmente aceptadas.
Yo no tengo que darle explicaciones a nadie.
Soy una mujer libre y en paz.
Estoy orgullosa de cada día que he vivido.
Y eso que estudié en uno de esos colegios.
Aunque lo que de verdad me molesta es la poca capacidad de algunas personas de hacer algo por sus vidas. De valerse por sí mismas. De elegir y tomar decisiones conscientes, sabiendo que se trata de la propia historia, que cada uno construye su camino. Ahora que tengo tanto tiempo libre y sola, pienso mucho. Y pienso que el día que yo vuelva a enamorarme, será de alguien que entienda que todo se consigue con trabajo y perseverancia, sin echarse a morir, sin agotarse, sin ser cómodo ni quedarse sentado esperando a que las cosas pasen. Si algo admiro de Franco, si algo me gustó siempre de él es, justamente, su capacidad de levantarse y volverlo a intentar mil veces.
Por eso no podría enamorarme de un lais. De esos hombres que casi tienen treinta y no hacen nada. De los que no saben preparar su comida, ni lavar su ropa. De los que siguen preguntando de qué colegio saliste apenas te conocen, y eso que ya hace rato dejaron de estudiar. De los típicos que necesitan a una mina linda y media tonta, que los entretenga y ojalá no tenga opinión, no se cuestione, no piense, no se atreva a nada que vaya en contra de las reglas establecidas y socialmente aceptadas.
Yo no tengo que darle explicaciones a nadie.
Soy una mujer libre y en paz.
Estoy orgullosa de cada día que he vivido.
jueves, abril 10, 2008
un espejo de cristal
Escribo desde un cibercafé en Escuela Militar.
Hoy temprano tuve un desayuno y otra vez aprendí a maquillarme.
Como este martes no se publica nada mío en la revista me tomé la tarde libre, dejé de pensar en que mañana tengo prueba de filosofía y acá estoy, después de haber visto 31 minutos sola en la sala de cine vacía del Parque Arauco, de haberme columpiado mucho en Vespucio mientras cantaba canciones buenas y las niñitas me miraban desde los autos y les daba risa y de haber almorzado una ensalada del Subway que es, solamente, mi comida preferida del momento.
Estoy contenta. Siento que estoy recuperando una parte de mí. Siento que me debía mucho tiempo también, y que entre tantos días se me escapan las horas y que al final me paso cumpliendo y se me olvida todo lo demás. No es que me haya vuelto frívola, aunque lo temí en algún minuto, sino que estoy ahogada con el sistema. Filo. Siempre hay una salida.
Por ahora, sé que me veo linda aunque no me mire en ningún ventanal.
Cierro los ojos y sonrío y doy gracias por la tarde en que recordé que estoy viva.
Todo pasa por algo, que no se me olvide nunca.
Hoy temprano tuve un desayuno y otra vez aprendí a maquillarme.
Como este martes no se publica nada mío en la revista me tomé la tarde libre, dejé de pensar en que mañana tengo prueba de filosofía y acá estoy, después de haber visto 31 minutos sola en la sala de cine vacía del Parque Arauco, de haberme columpiado mucho en Vespucio mientras cantaba canciones buenas y las niñitas me miraban desde los autos y les daba risa y de haber almorzado una ensalada del Subway que es, solamente, mi comida preferida del momento.
Estoy contenta. Siento que estoy recuperando una parte de mí. Siento que me debía mucho tiempo también, y que entre tantos días se me escapan las horas y que al final me paso cumpliendo y se me olvida todo lo demás. No es que me haya vuelto frívola, aunque lo temí en algún minuto, sino que estoy ahogada con el sistema. Filo. Siempre hay una salida.
Por ahora, sé que me veo linda aunque no me mire en ningún ventanal.
Cierro los ojos y sonrío y doy gracias por la tarde en que recordé que estoy viva.
Todo pasa por algo, que no se me olvide nunca.
lunes, abril 07, 2008
worth all the while
Casi las once de la mañana y yo escribo que tengo frío.
Sigo odiando el aire acondicionado.
Llevo una semana sola y soltera, paseando con mis amigas y saliendo a carretear de repente, triste al principio y tranquila ahora porque en el fondo se veía venir tanto y hace tanto tiempo que siento como si ya hubiera vivido un luto de un siglo. Ayer me inscribí en el café literario de Providencia a ver si vuelvo a leer, empecé a Vargas Llosa y me gustó tanto que después no me podía dormir. Además, el sábado mi hermana me invitó a tomar café helado al Sebastián y lo pasamos ultra bien. En la noche, en la micro a la casa de la Antonia, miré por la ventana y me di cuenta de que esto es la vida. Nada más. La independencia, la libertad, las decisiones que me han llevado a cumplir cada uno de mis sueños de a poquito. Mi mp3 acompañándome a las once de la noche camino a La Dehesa y después la conversación con el chofer, porque fui la última en bajarme.
Siento que todo se acaba y empieza.
Para Franco, pido la felicidad más infinita.
Para mí también.
Sigo odiando el aire acondicionado.
Llevo una semana sola y soltera, paseando con mis amigas y saliendo a carretear de repente, triste al principio y tranquila ahora porque en el fondo se veía venir tanto y hace tanto tiempo que siento como si ya hubiera vivido un luto de un siglo. Ayer me inscribí en el café literario de Providencia a ver si vuelvo a leer, empecé a Vargas Llosa y me gustó tanto que después no me podía dormir. Además, el sábado mi hermana me invitó a tomar café helado al Sebastián y lo pasamos ultra bien. En la noche, en la micro a la casa de la Antonia, miré por la ventana y me di cuenta de que esto es la vida. Nada más. La independencia, la libertad, las decisiones que me han llevado a cumplir cada uno de mis sueños de a poquito. Mi mp3 acompañándome a las once de la noche camino a La Dehesa y después la conversación con el chofer, porque fui la última en bajarme.
Siento que todo se acaba y empieza.
Para Franco, pido la felicidad más infinita.
Para mí también.
domingo, marzo 30, 2008
jueves, marzo 27, 2008
al lado del camino
En el diario.
Ojos brillantes, uñas pintadas, zapatos negros.
Acabo de volver de tomar una coca cola con Felipe afuera del Unimarc de la rotonda Lo Curro, sentados en la vereda del estacionamiento. Creo que lo que más me gusta de conversar con él es que el tiempo pasa tan rápido, lo he dicho y pensado un montón de veces ya, y eso que fue como una hora y el suelo igual estaba frío, pero la verdad es que me encantó. La simplicidad siempre supera a lo ostentoso, igual que la fantasía a la realidad.
Anoche, evento de Yves Saint Laurent. Lo pasamos bien. Fui con la Cami y la Cony, ya están terminando la práctica y las voy a echar de menos porque la revista es más alegre cuando hay más gente, da lo mismo que no alcancen los computadores. No tengo problemas en compartir.
Mi corazón está tranquilo después de mucho tiempo.
Se cierran unas historias y empiezan otras.
Al final, la vida es un montón de círculos perfectos.
Ojos brillantes, uñas pintadas, zapatos negros.
Acabo de volver de tomar una coca cola con Felipe afuera del Unimarc de la rotonda Lo Curro, sentados en la vereda del estacionamiento. Creo que lo que más me gusta de conversar con él es que el tiempo pasa tan rápido, lo he dicho y pensado un montón de veces ya, y eso que fue como una hora y el suelo igual estaba frío, pero la verdad es que me encantó. La simplicidad siempre supera a lo ostentoso, igual que la fantasía a la realidad.
Anoche, evento de Yves Saint Laurent. Lo pasamos bien. Fui con la Cami y la Cony, ya están terminando la práctica y las voy a echar de menos porque la revista es más alegre cuando hay más gente, da lo mismo que no alcancen los computadores. No tengo problemas en compartir.
Mi corazón está tranquilo después de mucho tiempo.
Se cierran unas historias y empiezan otras.
Al final, la vida es un montón de círculos perfectos.
Este texto es parte del fabuloso destino de
carolita
y fue publicado a las
21:32
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lunes, marzo 24, 2008
unsuspected truth
Pasé el fin de semana en Algarrobo y ayer buscamos huevitos en el jardín.
Tengo tos y frío y quiero irme a mi casa.
Hace unos días recibí una llamada ultra importante que terminó cerrando círculos y haciéndome entender, de repente, que la vida es solamente lo que es ahora, que todo tiempo pasado no fue ni mejor ni peor sino que fue, nada más, y que la vida sigue y avanza y a veces, sólo a veces, uno se queda atrás, soñando, viviendo de mentira y a ratitos en lugar de caminar de frente, de cara al mundo, de verdad.
Le doy gracias a mi amiga eterna por aparecer en el momento preciso, ella con lluvia y yo con sol, por encontrarme en el lugar más insospechado una tarde de martes cualquiera. Le mando por aire una sonrisa y un abrazo y un poquito de nostalgia de esa que siempre me queda cuando todo vuelve a ser como antes aunque ya hace tiempo no lo sea.
Tengo mucho que asimilar todavía.
Fue una semana llena de emociones.
Mis defensas me abandonaron y ahora estoy resfriada.
Tengo tos y frío y quiero irme a mi casa.
Hace unos días recibí una llamada ultra importante que terminó cerrando círculos y haciéndome entender, de repente, que la vida es solamente lo que es ahora, que todo tiempo pasado no fue ni mejor ni peor sino que fue, nada más, y que la vida sigue y avanza y a veces, sólo a veces, uno se queda atrás, soñando, viviendo de mentira y a ratitos en lugar de caminar de frente, de cara al mundo, de verdad.
Le doy gracias a mi amiga eterna por aparecer en el momento preciso, ella con lluvia y yo con sol, por encontrarme en el lugar más insospechado una tarde de martes cualquiera. Le mando por aire una sonrisa y un abrazo y un poquito de nostalgia de esa que siempre me queda cuando todo vuelve a ser como antes aunque ya hace tiempo no lo sea.
Tengo mucho que asimilar todavía.
Fue una semana llena de emociones.
Mis defensas me abandonaron y ahora estoy resfriada.
martes, marzo 18, 2008
blind faith
Tengo mucho sueño.
Anoche estuve con Felipe en el Xampanyet.
Siempre que voy a ese lugar me acuerdo de la cita con Claudio hace ya cuatro años, cuando nos sentamos y nos miramos de frente y él me contó tantas cosas y yo me tomé ese vaso grande de the little deeper y era tan dulce y tenía chocolate y leche condensada y quizás no me di cuenta de que era uno de los minutos más importantes de mi vida.
Hoy, ahora, cuando ha pasado el tiempo y ha pasado de todo, sentada frente a un computador de la revista otra vez, agradezco la historia más linda y más amarga, esa llena de amaneceres y de silencios y de canciones perfectas en los momentos precisos. Me acuerdo de que gran parte de mí se formó de repente, de golpe, a porrazos, cuando no entendía nada y sólo quería quedarme durmiendo para siempre, abrigadita en mi cama, rodeada de algodones rosados.
Quiero tantas cosas.
Por ahora, aprendo a esperar y a saber que la paciencia es una virtud, a fin de cuentas, que no puedo lograrlo todo en un segundo, que ya viviré lo que me falta porque las historias inconclusas siempre vuelven a empezar en su justo momento.
Voy a almorzar.
Ayer usé tacos pero hoy no.
Igual me duelen un poquito los pies.
Anoche estuve con Felipe en el Xampanyet.
Siempre que voy a ese lugar me acuerdo de la cita con Claudio hace ya cuatro años, cuando nos sentamos y nos miramos de frente y él me contó tantas cosas y yo me tomé ese vaso grande de the little deeper y era tan dulce y tenía chocolate y leche condensada y quizás no me di cuenta de que era uno de los minutos más importantes de mi vida.
Hoy, ahora, cuando ha pasado el tiempo y ha pasado de todo, sentada frente a un computador de la revista otra vez, agradezco la historia más linda y más amarga, esa llena de amaneceres y de silencios y de canciones perfectas en los momentos precisos. Me acuerdo de que gran parte de mí se formó de repente, de golpe, a porrazos, cuando no entendía nada y sólo quería quedarme durmiendo para siempre, abrigadita en mi cama, rodeada de algodones rosados.
Quiero tantas cosas.
Por ahora, aprendo a esperar y a saber que la paciencia es una virtud, a fin de cuentas, que no puedo lograrlo todo en un segundo, que ya viviré lo que me falta porque las historias inconclusas siempre vuelven a empezar en su justo momento.
Voy a almorzar.
Ayer usé tacos pero hoy no.
Igual me duelen un poquito los pies.
martes, marzo 11, 2008
standing up
Vengo llegando de un desayuno en el Radisson.
Cada vez me acostumbro más a las reuniones donde no conozco a casi nadie.
Ayer con Franco fuimos a tomar helados al Emporio. También fui a mi primera clase del semestre donde el profesor desalentó todas nuestras esperanzas investigadoras diciendo que si no perdíamos la vista revisando diarios viejos en microfilm nos iban a quedar las manos negras con los papeles llenos de polvo. Filo. Hice una ayudantía en la Universidad del Desarrollo y lo pasé bien. Queda en el fin del mundo, eso sí.
Mañana voy a ver si me resulta un taller de literatura en mi colegio. Me encantaría. Sé que sería loco volver, después de tanto tiempo y de tantas historias y de tanta vida, pero también creo que sería bueno. Un encuentro con el pasado. Con mi otra yo. Con la Caro chiquitita y asustada en ese mundo tan grande.
El año empieza al fin.
Un montón de oportunidades.
Es tiempo de avanzar.
Cada vez me acostumbro más a las reuniones donde no conozco a casi nadie.
Ayer con Franco fuimos a tomar helados al Emporio. También fui a mi primera clase del semestre donde el profesor desalentó todas nuestras esperanzas investigadoras diciendo que si no perdíamos la vista revisando diarios viejos en microfilm nos iban a quedar las manos negras con los papeles llenos de polvo. Filo. Hice una ayudantía en la Universidad del Desarrollo y lo pasé bien. Queda en el fin del mundo, eso sí.
Mañana voy a ver si me resulta un taller de literatura en mi colegio. Me encantaría. Sé que sería loco volver, después de tanto tiempo y de tantas historias y de tanta vida, pero también creo que sería bueno. Un encuentro con el pasado. Con mi otra yo. Con la Caro chiquitita y asustada en ese mundo tan grande.
El año empieza al fin.
Un montón de oportunidades.
Es tiempo de avanzar.
jueves, marzo 06, 2008
ensayo y error
Si hay un sueño que yo recuerdo haber tenido desde que era chiquitita, mucho antes de que me dejaran ir a comprar a la esquina sin adultos, ése era vivir sola en un departamento con paredes blancas, piso de madera y ventanales.
Hace seis días lo acabo de cumplir.
Es loco pensar que quizá estoy haciendo las cosas al revés. Todavía no termino de estudiar y ya hace tiempo estoy trabajando. Primero viví con mi novio, ahora sola. No creo que la vida tenga un orden determinado, pero sí creo que cada cosa y cada experiencia tiene su tiempo y su razón de ser y que de repente mi historia se escribe a un ritmo distinto que lo considerado lógico. Racional. Normal, a fin de cuentas.
Estoy feliz.
Siento que construyo mi camino.
Dios está a mi lado.
Hace seis días lo acabo de cumplir.
Es loco pensar que quizá estoy haciendo las cosas al revés. Todavía no termino de estudiar y ya hace tiempo estoy trabajando. Primero viví con mi novio, ahora sola. No creo que la vida tenga un orden determinado, pero sí creo que cada cosa y cada experiencia tiene su tiempo y su razón de ser y que de repente mi historia se escribe a un ritmo distinto que lo considerado lógico. Racional. Normal, a fin de cuentas.
Estoy feliz.
Siento que construyo mi camino.
Dios está a mi lado.
miércoles, febrero 27, 2008
para Franco
Hoy mis palabras son para ti.
Me voy.
Y me conoces tanto, que no te sorprendiste cuando te conté, llorando un poquito, que Buenos Aires me había entregado tantas respuestas. Y me quieres tanto, al final, que dejas que me vaya porque entiendes que es mi camino, mi presente, mi libertad. Y me apoyas tanto que, aunque tengo miedo, sé que voy a ser capaz. Que estoy haciendo lo que me dice el corazón. Que estoy cumpliendo un sueño, de esos de cuando era chica y miraba por la ventana y estaba lloviendo y yo quería bañarme en la piscina y no me dejaban.
No me voy porque te quiera menos, o porque no te quiera. Vivir contigo ha sido mi experiencia más linda. No me voy porque me haya cansado de descubrir cómo es el mundo al lado tuyo. Me voy porque si no lo hago ahora no lo voy a hacer nunca, y va a ser otra más de esas historias que llenan tantas páginas, de tantas mujeres que se construyen hasta la mitad. Pero me quedo contigo, también. Me voy de la casa, solamente, no de ti.
Te dejo, mi amor, todas esas canciones que no te gusta que repita en las mañanas, las tardes tomando helados y las caminatas de noche, cuando siempre terminaba muerta de miedo aunque fuera temprano. Te dejo este año y medio y un poco más, para que lo guardes siempre, para que lo envuelvas bien y lo pongas abajo de tu almohada, para que sueñes conmigo las noches en que no estemos juntos.
Nuestra historia no termina acá.
Tenemos el infinito por descubrir.
Gracias por entender mi libertad.
Me voy.
Y me conoces tanto, que no te sorprendiste cuando te conté, llorando un poquito, que Buenos Aires me había entregado tantas respuestas. Y me quieres tanto, al final, que dejas que me vaya porque entiendes que es mi camino, mi presente, mi libertad. Y me apoyas tanto que, aunque tengo miedo, sé que voy a ser capaz. Que estoy haciendo lo que me dice el corazón. Que estoy cumpliendo un sueño, de esos de cuando era chica y miraba por la ventana y estaba lloviendo y yo quería bañarme en la piscina y no me dejaban.
No me voy porque te quiera menos, o porque no te quiera. Vivir contigo ha sido mi experiencia más linda. No me voy porque me haya cansado de descubrir cómo es el mundo al lado tuyo. Me voy porque si no lo hago ahora no lo voy a hacer nunca, y va a ser otra más de esas historias que llenan tantas páginas, de tantas mujeres que se construyen hasta la mitad. Pero me quedo contigo, también. Me voy de la casa, solamente, no de ti.
Te dejo, mi amor, todas esas canciones que no te gusta que repita en las mañanas, las tardes tomando helados y las caminatas de noche, cuando siempre terminaba muerta de miedo aunque fuera temprano. Te dejo este año y medio y un poco más, para que lo guardes siempre, para que lo envuelvas bien y lo pongas abajo de tu almohada, para que sueñes conmigo las noches en que no estemos juntos.
Nuestra historia no termina acá.
Tenemos el infinito por descubrir.
Gracias por entender mi libertad.
lunes, febrero 25, 2008
fairy tale
Si todo funciona, marzo es el primer mes del resto de mi vida.
En mi guata no caben más mariposas.
El sábado me fui a Viña a ver a mi mamá y a la Isi, jugué en el casino y perdí. Lo pasé bien igual. Además, caminé Reñaca mil veces escuchando música y vi tanto amor en todas partes que volví toda sonriente. Estoy en medio de la euforia, pidiéndole al universo que no vaya a cambiar de opinión porque todo está saliendo tan bien, y porque los deseos se cumplen y la magia existe y eso no se me puede olvidar nunca.
Hoy llega la Toña de República Dominicana.
Al fin.
Me estaba volviendo loca sin mi mejor amiga.
En mi guata no caben más mariposas.
El sábado me fui a Viña a ver a mi mamá y a la Isi, jugué en el casino y perdí. Lo pasé bien igual. Además, caminé Reñaca mil veces escuchando música y vi tanto amor en todas partes que volví toda sonriente. Estoy en medio de la euforia, pidiéndole al universo que no vaya a cambiar de opinión porque todo está saliendo tan bien, y porque los deseos se cumplen y la magia existe y eso no se me puede olvidar nunca.
Hoy llega la Toña de República Dominicana.
Al fin.
Me estaba volviendo loca sin mi mejor amiga.
miércoles, febrero 20, 2008
jump in
Estoy escribiendo poco, lo sé.
Es que a veces siento que no tengo nada que contar.
Hoy almorcé con Felipe en el Ruby Tuesday del Parque Arauco. Me encanta conversar con él, porque sabe escuchar y porque es honesto. Cuando me venía a dejar al diario pasó una mariposa blanca frente al auto. Fue muy lindo.
Tomé una decisión importante y ahora sólo tengo que cumplirla. Espero que el universo me acompañe, que el miedo no me paralice y que la verdad siempre guíe mis pasos.
Estoy contenta.
En paz.
Ayer nos juntamos a ver las cartas.
Se viene el abismo otra vez.
Es que a veces siento que no tengo nada que contar.
Hoy almorcé con Felipe en el Ruby Tuesday del Parque Arauco. Me encanta conversar con él, porque sabe escuchar y porque es honesto. Cuando me venía a dejar al diario pasó una mariposa blanca frente al auto. Fue muy lindo.
Tomé una decisión importante y ahora sólo tengo que cumplirla. Espero que el universo me acompañe, que el miedo no me paralice y que la verdad siempre guíe mis pasos.
Estoy contenta.
En paz.
Ayer nos juntamos a ver las cartas.
Se viene el abismo otra vez.
jueves, febrero 14, 2008
la vida entera
De vuelta en Santiago.
Los diez días en Buenos Aires me cambiaron la vida.
Viajar sola fue, lejos, la mejor decisión que he tomado en el último tiempo. Claro, allá está parte de mi familia, que me recibió como la sobrina-nieta-prima-tía pródiga y me regaloneó desde el primer hasta el último día. Pero caminar sola por esas calles que me encantan, tomar el trencito de la costa con mi mp3 bien fuerte y entrar a las tiendas a hacer preguntas con un acento tan distinto al que escuchaba fueron, lejos, las mejores experiencias del viaje.
También fui a que me tatuaran una mariposa morada y calipso en la espalda. Me volví a teñir el pelo de mi color. Me regalé espressos y alfajores en muchas cafeterías. Descansé, dormí, vi tele con tevecable, escribí y pensé. Anduve sin celular, en silencio, perdida a veces. Y todo me hizo tan bien que ahora, sentada frente al computador y con el aire acondicionado encima, sólo puedo agradecer al universo que me recordó que lo que más me importa y lo único que me motiva es la libertad. Ese afán de descubrirlo y sentirlo todo, de conocer, de aprender, de avanzar a mi propio ritmo y con mi propia mirada.
Estoy de regreso después de casi dos años de perderme en lo más profundo.
Contenta.
Dispuesta a lanzarme al abismo y alcanzar el infinito otra vez, mil veces.
Los diez días en Buenos Aires me cambiaron la vida.
Viajar sola fue, lejos, la mejor decisión que he tomado en el último tiempo. Claro, allá está parte de mi familia, que me recibió como la sobrina-nieta-prima-tía pródiga y me regaloneó desde el primer hasta el último día. Pero caminar sola por esas calles que me encantan, tomar el trencito de la costa con mi mp3 bien fuerte y entrar a las tiendas a hacer preguntas con un acento tan distinto al que escuchaba fueron, lejos, las mejores experiencias del viaje.
También fui a que me tatuaran una mariposa morada y calipso en la espalda. Me volví a teñir el pelo de mi color. Me regalé espressos y alfajores en muchas cafeterías. Descansé, dormí, vi tele con tevecable, escribí y pensé. Anduve sin celular, en silencio, perdida a veces. Y todo me hizo tan bien que ahora, sentada frente al computador y con el aire acondicionado encima, sólo puedo agradecer al universo que me recordó que lo que más me importa y lo único que me motiva es la libertad. Ese afán de descubrirlo y sentirlo todo, de conocer, de aprender, de avanzar a mi propio ritmo y con mi propia mirada.
Estoy de regreso después de casi dos años de perderme en lo más profundo.
Contenta.
Dispuesta a lanzarme al abismo y alcanzar el infinito otra vez, mil veces.
sábado, febrero 02, 2008
ser o no ser
Desconectada del mundo.
Cómo no escribir aunque sea un poquito.
Ayer el avión estuvo increíble, no hay nada más lindo que pasar justo al medio de las nubes y ver las formas tan lindas en el cielo. Ando paseando sin hora y sin celular, por calles que me encantan y sólo echo muchísimo de menos a Franco. Me gustaría que estuviera acá, conmigo, buscando los libros que queremos leer y las películas que no hemos visto. Mis tíos llevan cincuenta años juntos. Quizá, algún día, nosotros también lo logremos.
No sé qué pasará de aquí a Chile.
Pero no importa.
Estoy viva y hay sol y amo a mi novio.
Cómo no escribir aunque sea un poquito.
Ayer el avión estuvo increíble, no hay nada más lindo que pasar justo al medio de las nubes y ver las formas tan lindas en el cielo. Ando paseando sin hora y sin celular, por calles que me encantan y sólo echo muchísimo de menos a Franco. Me gustaría que estuviera acá, conmigo, buscando los libros que queremos leer y las películas que no hemos visto. Mis tíos llevan cincuenta años juntos. Quizá, algún día, nosotros también lo logremos.
No sé qué pasará de aquí a Chile.
Pero no importa.
Estoy viva y hay sol y amo a mi novio.
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