jueves, marzo 15, 2007

tanto de mí

Hoy disfruté mucho escribiendo para la revista.
No sé si me había pasado antes.

Entrevisté a mucha gente y me di cuenta de cuánto me gusta eso de escuchar y contar historias, y quizá siempre lo supe en el fondo, bien en el fondo, pero me faltaba recordarlo. Así que bueno. Estoy cansada, pero contenta. Al fin hice algo productivo.

Mi novio volvió de La Serena hoy en la mañana. Por suerte. Me podía morir otra noche tan vacía. Claro que el departamento del vecino tiene algún problema con la luz y la radio porque no hay nadie pero se pasa prendida toda la noche a máximo volumen y no me deja dormir en paz. Filo, la cuenta será su castigo por mi insomnio.

Estoy leyendo a Birmajer y me encanta.
Franco me trajo un libro de regalo y papayas confitadas y una cosa de damascos que no he probado nunca.
Voy a almorzar un sandwich de quesillo.

lunes, marzo 12, 2007

tu dirección

Mañana mi novio viaja a La Serena a ver a su hija.
Me cuesta tanto cuando se va.

Claro que, independiente de la pena que me da pensar que durante dos noches estaré sin Franco, siento que cada quien tiene que contar con el espacio y la instancia de escribir su propia historia.

Acá nos quedamos mi apoyo y mi silencio. Mis abrazos, mis palabras y mi compañía. Acá nos quedamos, esperando y sonriendo tristes, contando las horas desde mañana y hasta el jueves, mi soledad tan sola. Y yo.

Fuerza mi amor.
Vamos al infinito.

domingo, marzo 11, 2007

dos enamorados

Desde Copiapó, al lado de una taza con trix mientras mi novio juega play.
A punto de que termine el fin de semana.

El viaje en bus hasta acá se convirtió en una alucinación y otra y mil. Vi a la Toña en la pantalla de la tele y al ex de mi hermana en un reportaje del Clinic. Toda una locura que me hizo pensar que quizá perdí definitivamente esa línea delgadita que separa la realidad de la fantasía.

Ayer fuimos a Bahía Inglesa y nos sacamos fotos, además me puse un alga de tobillera porque eran verdes claras súper bonitas y tomamos sol pero no mucho porque yo siempre me aburro rápido excepto esa vez que terminamos insolados.

Fueron días complejos, pero necesarios. Fueron días que terminaron de asegurarme otra vez que me gusta la vida que estamos construyendo con Franco. Que me gusta sentirlo a mi lado cuando despierto, y caminar de la mano, y encontrar ese punto exacto donde coincidimos, incluso en las cosas más sencillas.

Es que, a veces, no tenemos más que hacer que seguir adelante.
Y yo me doy vuelta y lo miro a los ojos.
Y lo amo.

martes, marzo 06, 2007

sube la marea

Siempre he pensado que acá está lleno de cámaras que nos siguen todo el día a todas partes.
Me gustaría conocer a Agustín Edwards.
Yo creo que le caería bien.

Tres semanas y contando, y hoy con toda la nostalgia de haber descubierto que la magia también existe entre las paredes con aire acondicionado. A veces, lo más sencillo. Esa torta de chocolate que le dieron a la Sole por su cumpleaños y el libro que me prestó la Pilar porque me encanta leer las columnas de Birmajer. No me arrepiento del comienzo difícil, ni de las tardes llorando en Starbucks. No me arrepiento porque, al final, y con el apoyo paciente de mi novio, siento que estoy conquistando lo imposible.

En dos días más, Copiapó.
Ahora tranquila, en silencio, respirando, viva.

lunes, marzo 05, 2007

amor escandaloso

Tengo el pelo rojo y corto y me encanta.

Ayer, cuando uno de mis clientes me preguntó a que se debía el new look, le expliqué que tiene más que ver con el antiguo en mi forma de vida. Radical, creo que es la palabra. Sin grises ni medias tintas.

Me quedan tres semanas de práctica, ya van diez, y resulta que he aprendido un montón. A cumplir compromisos adquiridos libremente, a quedarme en vez de salir corriendo, a encontrar mi esencia intacta cuando creía haberla perdido. Las cartas tenían razón, obvio. Era una oportunidad y sólo de mí dependía aprovecharla.

El sábado invité a mi novio a comer al Piola y lo pasamos muy bien. Además, es bueno darnos tiempo para salir solos, sin más compromisos ni horarios que los que nosotros queremos.

Estoy bien.
Cantando otra vez mientras camino.
Y más enamorada que nunca.

jueves, marzo 01, 2007

every step

Estuve viendo mi fotolog y recordé muchas cosas.

En veintidós años, he sido triste y feliz. He amado cada vez como si fuera la única y la última, he caminado sin zapatos por el pasto, por la tierra, por el cemento, por las alfombras de los pasillos de los hoteles donde todas las demás se balancean en tacos. He bailado con lluvia y con sol y sin música, he cantado bajo la nieve y el cielo blanco, me he caído mil veces y, aunque no lo haya creído, siempre me he vuelto a levantar.

Sé lo que es la plenitud de corazón, esa que se te desborda y pareciera que te ahoga y hace que se te olvide que te mueres de miedo. Sé lo que es trabajar. Sé lo que es la libertad. Sé lo que se siente cuando después de luchar hasta el extremo de las fuerzas, se gana una batalla chiquitita.

Conozco mis temores más profundos, mis peleas, mis dramas. Conozco mis sueños, mis certezas, mis silencios. Conozco mi capacidad de asombro sin tregua, mi mundo de fantasía tan real, mi soledad de alma acompañada.

Siento que me falta tanto.
Vivir hasta que se me acabe la vida.

martes, febrero 27, 2007

timeless zone

La próxima semana nos vamos a Copiapó con Franco.
Se casa mi primo y seguro que daremos una vuelta por Bahía Inglesa.

Llevo todo el día bostezando y creo que lo que pasa es que no estoy durmiendo bien, qué sé yo por qué si ni siquiera tengo sueños malos, sino que sólo sueños. Echo de menos mi vida, pero tengo la certeza de que ya estará de vuelta. Los ramos de la universidad este semestre son maravillosos porque no me queda casi nada de periodismo y en cambio tomé electivos de arte y literatura.

Quiero comer un chocolatito.
Cuento los días para ver el mar.
Y amo a mi novio guapo.

lunes, febrero 26, 2007

me quedo muda

Vamos que se puede.
Sólo queda un mes.

Y es que aunque tengo que admitir que trabajar con la Pilar, mi editora, es un agrado, y que he aprendido a pasarlo bien a veces frente al computador, y que los almuerzos con la Toña definitivamente alivianan los días, no lo es mío. Y no hay más cuestionamientos.

Creo que mi práctica se ha convertido en una buena experiencia. Claro que pienso que entré a periodismo soñando con dedicarme nada más que a esto y me da como pena, pero filo. Sé lo que quiero, al fin. Nada con oficinas, ni jardines por los que no se puede caminar.

Pedí el fin de semana sin sueldo en Starbucks y me dediqué a descansar, excepto el sábado en la tarde que tuvimos que ir al centro con mi novio a ordenar la pieza para el nuevo inquilino de David. En la noche, la Toña, la Tere y la Fran fueron a conocer el departamento mientras Franco trabajaba y lo pasé increíble. Tomamos alto del carmen con sprite y comimos pringles de queso.

Ayer fue perfecto. Con mi novio nos pasamos el día viendo programas malos de tele, repetimos "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", jugamos DS, conversamos, y no sé, fue tan rico estar juntos sin una alarma que recordara que hay que correr a ninguna parte. Me hizo muy bien.

Voy a escribir sobre la violencia escolar.
Echo de menos a Franco.
Necesito vacaciones.

miércoles, febrero 21, 2007

no turning back

Me acabo de suscribir a Cosmo en Estados Unidos.
Las tarjetas de crédito son lo máximo.

En un ratito más me viene a buscar la Toña porque vamos a almorzar a su casa otra vez y me encanta porque lo paso increíble con ella y porque las mejores amigas son el mejor invento del mundo. Esto de descubrir las compras por internet me parece malo porque cuando estoy muy aburrida me dan ganas de tenerlo todo y eso solamente por el agrado de apretar un botoncito y no ver cómo el dinero desaparece.

Tengo tema para el diario y mañana entrevisto a un sicólogo así que quizá esta semana esté más ocupada y se pase más rápido, sobre todo porque se viene fin de semana sin sueldo y domingo con mi novio sin compromisos. A diferencia de ayer, hoy me sobra energía y me ando riendo sola y escribo sin alcanzar a pensar en redacción ni frases lindas ni nada de eso. Por suerte. No me gustan los días tristes seguidos, hacen que parezca que la pena no se acaba nunca.

Amo a Franco y quiero que nos casemos y tengamos muchos hijos, pero sin repetir nuestros nombres.
Está nublado pero da lo mismo.
Me puse las botas de la Toña y un chaleco blanco y no tengo nada de frío.

martes, febrero 20, 2007

a sad song

Un poco triste.
Insegura, no sé.
Miedosa.
Como con ese dolor de guata.
Y, quizá, ganas de ponerme a llorar.

lunes, febrero 19, 2007

sunny day

Conseguí reemplazo y me tomé el domingo libre.
Fue bueno dormir sin despertador.

El viernes en la tarde tenía que ir a la villa Arcoiris, en Puente Alto, a ver si encontrábamos a Caroleyn para entrevistarla, pero no quise porque estaba lloviendo y yo tengo esa cábala de no ir cuando está lloviendo a lugares que pueden ser peligrosos. Filo. Ya la entrevistaron en otros diarios así que el tema no va. El destino me evitó una visita innecesaria.

Lo que queda de febrero se viene tranquilo. Fin de semana sin sueldo y ojalá el sábado girl's night porque tengo ganas de ver a mis amigas y tomar mango sour. Además, encontré un blog de Cosmo en internet y me paso todo el día leyéndolo. Ya no se me hace tan largo el horario de oficina.

Quiero estar con mi novio porque parece que nunca pasamos suficiente tiempo juntos.
Estoy bien.
Más enamorada que nunca y soñando hasta el infinito.
Con ganas de comer chocolate blanco.

miércoles, febrero 14, 2007

love day

Me estaba riendo menos.
Y ya no se me achicaban nunca los ojos, ni me encogía de hombros, ni me quedaba soplando dientes de león en el camino.
Algo estaba mal.

Creo que lo que más me hacía falta de mí era esa consciencia de que la vida es lo que es y no lo que queremos que sea. Me hacía falta sonreír con los piropos divertidos, en vez de enojarme. Me hacía falta caminar cantando por la calle con una flor en el pelo. Me hacía falta leer sentada en un sillón, ver capítulos de reality, besar a mi novio más seguido.

Ayer, media hora antes de entrar a Starbucks me di cuenta que no dependo de mi entorno, ni de mis horarios. Recordé que lo que soy no se destruye ni se transa. Que sigo siendo libre.

Porque aunque bostece todo el día y me pase haciendo transbordos de micros, cambiándome de semiformal a partner, inventando diarios por leer en Internet, anhelando una semana de vacaciones y de mar, tengo la certeza de que mi espíritu sigue intacto. Esa certeza que había perdido y que hoy reaparece, más fuerte que nunca.

La mujer salvaje está a salvo.
Es la mejor noticia del mundo.

lunes, febrero 12, 2007

horario de oficina

Quedarse, partir, aprender, estar.
Lo que te haga reír más, me recordó mi prima.

Me pasé el fin de semana pensando que, a fin de cuentas, yo elegí estar acá y que no sé si sea lo mejor salir corriendo apenas pueda, aunque sí sea lo que quiero. Pero, ¿cómo se distinguen los deseos profundos del alma de los caprichos? Todavía me queda la mitad de la práctica. Todavía me faltan siete semanas de setenta horas. Todavía más de un mes para tener más de dos días libres y eso que sin sueldo y como un favor especial de Starbucks.

Pero quizá sea mi aprendizaje. No sé, hasta ahora, qué puedo sacar en limpio del encierro frente al computador, aparte de que definitivamente y sin dudas no es a lo que me quiero dedicar en adelante. Algo más tendré que aprender. Por algo estoy acá. Total, yo elijo mi camino y soy la única responsable.

Sólo espero que se me aliviane el corazón.
Ayer me reí toda la tarde con mi novio y me hizo bien.
El departamento está bellísimo y con cortinas calipso instaladas.

viernes, febrero 09, 2007

el don del exilio

Nunca me habían sacado una muela.
Creí que moría de miedo.

Resulta que el miércoles amanecí con un dolor horrible en el lado derecho de la cara y llamé a mi mamá para que me acompañara al dentista. Dos horas después estaba sentada con anestesia y los guantes del doctor adentro de mi boca. Pasé la tarde en cama con mi novio cuidándome y ayer no trabajé. Me hizo bien dormir un poco.

Después de mi crisis del martes en la noche la decisión está tomada. Si de aquí a fines de febrero no soy feliz con lo que estoy haciendo, me voy. Ya no hay más plazo. Es la fecha límite para mí misma.

A veces, siento que soy chiquitita.
A veces no.
Pero siempre, aunque bien en el fondo, siento que soy.
Y eso es lo importante.

martes, febrero 06, 2007

es mi mamá

Usa zapatillas como yo, y bailamos juntas rock and roll.
Ésa era la parte que más me gustaba de la canción de Topo Gigio.

Mi mamá siempre ha sido la persona que cumple mis caprichos más extravagantes. Cuando era chica, una vez recorrimos Viña entero en invierno porque yo quería una palmera con chocolate. Siempre, a cualquier hora, partíamos a buscar helados, papas fritas o donuts y mi mamá manejaba sin manos con la música del cassette de Juan Luis Guerra de fondo.

Con mi mamá, nunca han faltado vacaciones en la playa comiendo hot dogs en estaciones de servicio, bailando en la puerta de una salsoteca, cantando desde la galería del Festival de Viña. Mi mamá siempre se aprende las canciones que escuchamos con la Chica y nos acompaña a cuanto evento exista aunque sea el compromiso más fome. Cuando pasa algo importante, mi mamá aparece con un ramo de flores, incluso cortadas del jardín. Mi mamá era la única que partía a buscarme a los carretes a las cuatro de la mañana, a las cinco, y a dejar a todos mis amigos por Santiago cuando yo ya estaba en primero de universidad. Y, a veces, carretiábamos juntas en el Cutto's y se subía al escenario conmigo. Y si yo había terminado con un novio y tenía mucha pena, ella tomaba el auto y manejaba a la Dehesa sólo para que la Toña me pudiera consolar.

Mi mamá es la mujer más fuerte y más entregada y más sencilla que conozco. En la vida, hemos tenido diferencias y desencuentros y penas. Pero también hemos tenido los momentos más mágicos, los más divertidos, los que más me han hecho crecer. Y hoy, comprendo que de ella he aprendido a mirar la vida con la consciencia de que hay más personas en el mundo. Que se debe vivir no sólo por uno mismo, sino también por los demás.

Mi mamá es esa mujer que lucha todos los días para que sus hijos y sus nietos tengan una vida mejor. Que es capaz de dejar la vida en defendernos. Que no aguanta una palabra en contra de las personas que ama incondicionalmente y con todo el corazón.

Si pudiera elegir a cualquier mamá en el mundo, la volvería a elegir a ella.
Y es una certeza que hoy tengo más que nunca antes.

lunes, febrero 05, 2007

en medio de la ciudad

Nublado y yo con frío.
Estoy muy cansada.

Anoche vimos "Little Miss Sunshine" y me encantó. No sé por qué ando hace días como con la guata apretada y un poco de pena, supongo que tiene que ver con que no alcanzo a hacer todo lo que quisiera, que es, en definitiva, nada. Porque lo que quiero es dormir un día entero, quedarme en pijama comiendo galletitas y leyendo o jugando Mario o en la piscina con mi novio y mi familia o tomando café con mi hermana que la echo tanto de menos además, o caminando por los parques de Tobalaba con la Mili.

No sé.
Siento que, en cualquier minuto, exploto.

Y eso que estoy feliz con el departamento nuevo y las cortinas calipso que nos regaló el suegro y el mueble para la tele que mandó mi mamá y con el espacio que ahora es sólo nuestro. Pero mi mujer interna reclama que llevo todo el verano sin dedicarle por lo menos una tarde sin compromisos de ningún tipo. Y me aprieta la garganta y me dan ganas de dejar todo a medias y subirme a un bus camino a Viña a mirar el mar.

Un poco de sonrisas, por favor.
Media hora de café cargado.
Y un minuto de silencio.

jueves, febrero 01, 2007

keep shining

Ya era tiempo de salir del negro.
Ahora tengo un blog blanco y con colores y me encanta.

No sé que vamos a hacer con Gatina ahora que nos cambiamos, porque en el contrato decía que no podemos tener animales, así que hablé con mi gerenta para dejarla en el patio de Starbucks a ver si algún cliente la quiere cuidar y darle casa. Igual va a ser bueno que conozca a otros gatitos yo creo. Me da un poco de pena eso sí.

Hay olor a manzanilla con miel, nunca me ha gustado porque es tan dulce y como que marea. Tengo mucho sueño porque estuve embalando hasta las tres de la mañana. Ya quiero que sea de noche para dormir. El día se me ha hecho eterno y eso que recién llevo una hora y media acá.

Voy a llamar a mi mamá a ver si almuerzo con ella porque la echo de menos y voy a ir a buscar un café a ver si dejo de bostezar, que es tan poco elegante y cero acorde con mi lugar de trabajo de vacaciones. Me da risa porque nadie hace muchos gestos y yo en cambio, expresiva hasta decir basta, me veo tan fuera de lugar cantando despacito cada vez que bajo del bus.

Quiero estar con Franco y tener un día libre juntos.
Me hace tanta falta descansar un poco.
Tengo ganas de ir al teleférico.

miércoles, enero 31, 2007

otra vuelta de tuerca

El universo se mueve para hacerme feliz.
Tenemos departamento nuevo.

Ayer firmamos contrato con la dueña y hoy fuimos a buscar las llaves de un ambiente, sexto piso con paredes blancas y alfombra peludita de ésas que siempre había querido. Estoy feliz porque significa un espacio propio en un lugar que me encanta y más cerca de todo. Para mí, vivir en el centro nunca fue muy central. Aunque sigo amando los cafés al lado del Bellas Artes.

Franco entra en marzo a estudiar medicina natural. Han pasado casi siete meses desde ese ocho de julio en que el destino me llevó de vuelta a Starbucks, no dudo que sólo para conocerlo a él y darme cuenta que amar no es más que soñar y construir un camino juntos. Las luchas del camino siempre serán crecimiento. Para los dos.

La magia de sentir que no puedo controlar nada me tiene sonriendo desde que desperté.
Me fascina cuando Dios me toma en brazos y yo cierro los ojos y nos vamos.
Mi mujer interna anda saltando por todas partes. No hay cómo dejarla quieta. Ni para qué.

martes, enero 30, 2007

the days go by

Tengo ganas de ver un reality.
Lo malo es que siempre estoy trabajando a esas horas.

Me sigo despellejando, de polera rosada y pulsera negra con lentejuelas. Ayer con Franco fuimos a hablar con la dueña de un departamentito muy lindo que ojalá arrendemos hoy a la hora de almuerzo. Siempre quise vivir en el centro pero parece que no me gustó, excepto cuando vino la pequeña gigante y la pudimos ir a ver caminando. Fue lindísimo.

Estoy sentada en el computador de la Josefa y me dan ganas de abrir la ventana y tirarme a nadar a la fuente de agua que hay acá al lado. Hace tiempo que no me baño en una piscina. El domingo estuve con mi mamá y mi hermana y mis sobrinos y fue bacán porque los echaba de menos.

Eterna divagante.
Mis ideas del momento, inconexas.
Tengo muchísimo sueño.

lunes, enero 29, 2007

brújula interior

Siempre me estoy escapando de gente que no me persigue.
Quizás soy un poco paranoica.

Me pasa mientras estoy barriendo la vereda en Starbucks y es de noche, o cuando me subo a una micro o al metro lleno (no entiendo dónde van a meter al doble de pasajeros, quizás hagan parrillas arriba de los techos o camas debajo de los vagones) que si alguien me mira fijo es, definitivamente, un asesino en serie que me persigue desde hace tiempo para secuestrarme aunque nunca tengo claros los motivos.

Y a veces me da risa. Cuando alcanzo a imaginar tanto, que se trata de un lector compulsivo que con datos de mi blog ha seguido mis pasos, o de un admirador anónimo obsesionado, o de alguien que me confundió con una persona importante, ligada al narcotráfico o cualquier cosa.

Pero a veces me da miedo. A veces termino agarrando fuerte mi cartera, mirando por la ventana o entrando rápido a esconderme mientras canto Hare Krishna o rezo un Padre Nuestro. Como anoche, que escuché ruidos durante la hora y media que estuve sola en el departamento con el teléfono en la mano y eso que vivo en un piso dieciocho.

Es mi mente.
Mi imaginación ilimitada que desde chica me mezcla los sueños con la vida real y quizá la vida de los sueños sea más real.
Voy a tomar un café.