miércoles, diciembre 20, 2006
whatever you do
Algo está mal y no sé qué es.
Me gusta Santiago de noche, ayer cortaron la luz en el edificio y no se notó nada porque afuera ilumina tanto, además no tengo cortinas en la pieza. Acabo de trabajar toda la tarde pero cero cansancio. Tengo ganas de comer un sandwich con tomate y wasabi, eso sí. Mi novio recién puso esa música que odio porque la gente grita como si estuviera siempre enojada.
Quiero que pase el tiempo y que sea verano y que todo tenga sentido otra vez. Quiero la navidad, ahora que mi mamá me regaló un pesebre chiquitito. Quiero llorar un rato pero no tengo motivos. Ando muy hormonal. Un poco triste.
Igual está todo bien. Ayer fui a un casting a canal 13 y me reí mil horas con gente muy simpática. Hoy, Franco me regaló una rosa. Mañana en vez de trabajar en la tienda tengo un día de clases Starbucks y el sábado llega mi hermano con los niños.
A la Siri no la vi más.
Ayer soñé que era el cumpleaños de Nico Ferrari y era cierto.
Gatina está al lado mío mordiendo un sillón.
miércoles, diciembre 13, 2006
born sleepy
Escribo en pijama, ventana abierta frente al Santa Lucía.
Tengo un poco de sueño.
Ayer en la tarde fuimos con mi novio al Hoyts de
Quedan once días para navidad, me acabo de dar cuenta que es primer año que no tengo arbolito en mi casa y eso que es mi fiesta preferida, porque a pesar de la distorsión general en la percepción que hace que los malls se llenen a las diez de la mañana, es la fiesta de los niños. Cuando era chica, me encantaba salir a buscar al viejo pascuero a la vereda y más de una vez escuchamos con mi prima los pasos de los renos del trineo. Ahora, hace tiempo igual, me gusta mirar las estrellas y decirle feliz cumpleaños al niño Jesús. Dicen que nació en agosto y que es Leo, no Capricornio, lo que me hace bastante sentido porque Dios ilumina como el sol, pero filo. La fecha no es tan importante, porque el tiempo no existe. Basta con que el momento exista. Para mí, por lo menos.
El sábado celebré mi cumpleaños desde la una de la tarde hasta las once de la noche, con piscina, frutas y verduras, en la casa de mi tata. Fue muy piola. Llegó mucha más gente de la que esperaba y me dieron regalos bacanes. Hasta un juego de loza. Estoy tan grande.
Ya empecé a escribir mi libro.
A todo esto, Gatini es Gatina, me lo dijo el veterinario que la vacunó y la hizo llorar un poquito.
Quiero almorzar ensalada.
viernes, diciembre 08, 2006
cuestión de confesar
Ayer me eché Taller III.
Ahora que tengo veintidós y no morí a los veintiuno como dije tantas veces que pasaría cuando era chica, quizá sea un mensaje del universo para hacer algo distinto con mi vida. No sé. Pero sé que tengo pena y rabia y ganas de seguir llorando y de que se me deshaga el nudo de la garganta porque me cuesta tragar.
Mi cumpleaños estuvo bellísimo. Mi novio me invitó a comer a un restaurant de Bellavista que se llama "Como agua para el chocolate" y tomé tequila con pétalos de rosa, sentada al lado de una fuente de agua. Antes, en la tarde, fuimos al Liguria. El día anterior, comida familiar esperando las doce. Mi mamá me regaló unos vestidos preciosos y lloré con la carta de la Chica.
No sé qué hacer.
Ando media perdida ahora.
Cuatro años y quizá nunca fue lo mío.
sábado, noviembre 25, 2006
limón y sal
Mi novio me regaló una radio.
A las once y media de la mañana tuve clases, corrección de taller que otra vez fue tan tan malo que el profesor dijo que mejor rehiciéramos la trabajos. Si no, todos nos vamos a echar el ramo. Filo. Cuando se acabó partí a San Gregorio a buscar a mis niños y fuimos a tomar helados al Plaza Vespucio. Corrí de vuelta a mi casa a cambiarme, entrevisté a Nico Quesille y trabajé hasta hace una hora.
Se me había olvidado que, en el fondo, me encanta hacer cosas.
Me encanta ser.
Amo a Franco.
miércoles, noviembre 22, 2006
hips don't lie
A diez minutos de salir camino al Estadio Nacional.
Tengo ganas de no venir más clases ni a trabajar en mi tienda nueva, porque aunque la gente me encanta parece que el sistema no. Quiero quedarme en cama varios días. No quiero despertadores, ni trabajos finales, ni San Gregorio, ni temas de taller, ni las pulgas de Gatini porque no tengo plata para llevarlo al doctor.
Dormiría hasta marzo.
Otra vez.
Nunca se acaba el abismo, parece.
Me pesan los ojos y el corazón.
lunes, noviembre 20, 2006
hello kitty
Me acordé ahora.
Siento como si no hubiera escrito en un mes, y eso que no han pasado tantas cosas. Pero igual sí. Me fui a Viña por el día, un miércoles. Terminé con un gatito en el bus de vuelta, sola, claro, porque era de esos viajes para encontrarme conmigo cuando estoy demasiado cansada del Santiago gris que intento odiar pero no puedo, y ahora está en la terraza del departamento haciendo miau todo el día y rascándose porque es chiquitito, tiene pulgas y hasta el treinta no tengo plata para llevarlo al veterinario. Eso. Se llama Gatini. Soy pésima para los nombres y los títulos. Me lo dio un señor en la calle. Es blanco con negro y tiene los ojos medios verdes.
Creo que quiero salir a vacaciones. Como que me duele la cabeza con la universidad, no tengo ganas de seguir viniendo. A ver si me consigo un computador y empiezo a escribir mi libro.
Tengo que arreglar mi trabajo de prensa.
El profesor odia mis temas.
Si no me va bien, me quedo sin práctica.
domingo, noviembre 12, 2006
stars are blind
Mañana, tienda nueva.
Vine a almorzar con mi familia y me vestí de rojo porque hace frío. No sé si tengo mucho que contar. El jueves en el langard me encontré con Pedro que no veía hace meses, desde que una vez se lo llevaron preso. Me habló del Poeta. Tampoco lo veo hace tiempo.
Ando toda nostálgica. Starbucks Parque Arauco me recuerda demasiadas cosas importantes, y me asusta un poco otro comienzo. Está pasando todo rápido, y está bien. Pero eso no implica que no tenga esa sensación de garganta apretada, de algo más que se acaba, de etapas que se cierran y personas que desaparecen y al final quizá es sólo para que aprenda de una vez que nada es para siempre.
Con mi novio, feliz. Descubriendo un mundo que no conocía. Aprendiendo a mirar de frente, tantas veces lo dije y nunca lo había hecho. Caminando de a dos. Plena, creo que es la palabra.
Y, en general, entre sonrisas y magia y canciones. Me vendría bien poder escribir más seguido. Me sacaron la foto para El Mercurio y salí horrible. Mi otra pieza, la de esta casa, sigue del color que la dejé y con las estrellitas brillantes. Tengo una herida en el labio y me arde. De desayuno, me comí un alfajor.
Me encantan los ascensores.
Eso lo descubrí ayer.
Quedan veintidós días para mi cumpleaños.
martes, noviembre 07, 2006
just for one day
El domingo dejo Starbucks Parque Arauco.
La Pepa me lo dijo hace un rato. Me dio tanta pena, que lloré un poquito. Es que ahí me ha pasado de todo. Amores y desamores y reencuentros y peleas y qué sé yo. Pero bueno. Será para mejor, supongo.
Quién diría que hace un año justo entregué una libretita llena de frases, esperando encontrar respuesta. Quién diría que ha sido tiempo suficiente para amar sin cuestionarme al fin, para entregarme a la vida y sacarme los zapatos y tomar sol con mi novio en la plaza, al lado de ese árbol de Salvador que me encanta. Qué rápido se mueve el mundo a veces.
Tengo como, no sé, como la sensación de que la eternidad existe.
Eso.
miércoles, noviembre 01, 2006
todo lo que fui
Quedé en la práctica de El Mercurio, Revista YA.
He pasado un tiempo muy lindo, de volver a ver a personas y caminar otra vez por las calles del centro que tenía medias abandonadas. Anoche fuimos a tomar pisco sour con mi novio. También fui sola al supermercado a comprar comida y casi morí con las bolsas en la micro, pero filo. Una señora y un tipo muy simpático me ayudaron y después otra señora me acompañó hasta la puerta del edificio antes de que el conserje saliera corriendo a dejarme todo en el ascensor. El esfuerzo siempre es recompensado, me dijo el tipo buena onda de la micro. Usaba anteojos. Y hoy, en la calle, me regalaron un póster de Crash. Eso. También me compré una polera a mil pesos en Patronato y una cartera rosada con lentejuelas. Parece que, en vez de leer, completo las palabras por inercia, porque en un letrero en que la liquidación era gigante yo estaba segura que decía licuadora y me pasé mucho rato pensando en para qué la usarían.
Me gusta que haya sol, queda un mes para mi cumpleaños.
Ando toda sonriente con aros distintos.
Gracias a Dios y a las Diosas por la cantidad de favores concedidos.
jueves, octubre 26, 2006
just a girl
Tanto estrés por llegar a la hora al Mercurio.
Yo escribo. Eso hago. Y no sólo mientras me siento frente al computador de esta sala siempre llena, sino también mientras miro el paisaje en la micro y ordeno mi pieza y repito Amélie, que, a todo esto, anoche no terminamos de ver porque yo moría de sueño.
Escribí mientras perseguía al señor en el sur que se había robado mi celular y mi billetera hace dos años, y seguí escribiendo mientras le pedía por favor mis cosas de vuelta, y me las entregaba, y yo me ponía a llorar. Escribí cantando que llegó la hora de decir adiós en ese colegio que nunca llegué a querer, y, después, en mi primer día de universidad perdida en una micro que recorría Santiago. Escribo, todavía, cada vez que voy a San Gregorio (sangre cuchillo y velorio dice un grito por ahí) y pienso que puede ser la última vez. Escribo cuando hace frío los jueves en la noche y estamos comiendo en platos de plumavit y alguien que no conozco me explica que es rebelde porque el mundo lo ha hecho así.
Escribir es mi silencio y mi llamado. Es mi mente, que nunca me deja en paz. Es encontrar las palabras perfectas para que no sobren ni falten, para hacer el intento de no exagerar (aunque siempre es un poco inevitable). Es dejar testimonio de las mariposas blancas y las nubes grises que aparecieron hoy. Es ese dolor de guata cuando me estoy perdiendo un segundo de magia encerrada en una prueba de economía.
Mi novio, trabajando.
Quiero un café con vainilla.
Voy a almorzar con la Toña.
miércoles, octubre 25, 2006
all you need is love
te escribo
que me gusta soñar al lado tuyo
y esa sonrisa que te cierra un poquito los ojos.
Que amo tu forma de mirarme,
tan fijo,
tan de cerca.
Que me gusta que me defiendas,
pasear de noche sin miedo,
tomar helados contigo,
caminar sin zapatos,
mirar las estrellas y soplar esas florcitas
y pedirles deseos.
Que ahora que todo es un poquito más difícil para ti
yo estoy siempre a tu lado.
Que conocerte fue conocer el mundo.
Que a veces quizá no quiero saber de ti
Que, de todas las personas que han aparecido en mi vida,
tú eres el más importante.
Que antes yo era sólo yo,
y era feliz.
Que ahora que somos nosotros,
ser feliz tiene sentido.
lunes, octubre 23, 2006
sunshine
Me encanta que haya sol.
Hoy se cumple una semana exacta desde que terminé de sacar las cosas de mi pieza antigua y me cambié de cama a la que me prestó la Ale, casi en el suelo, piso dieciocho. Estoy feliz. No sólo es que no tengo que separarme de mi novio por ningún motivo, exceptuando, claro, esas dos noches de visita, sino que en mi barrio nuevo todo queda tan cerca y a una micro de distancia, y que si se me ocurre cerrar la puerta de la pieza nadie va a pensar en abrirla. Me gusta preparar mi comida y elegir qué comprar justo antes. Me gusta ordenar sin tiempo. Me gusta cómo se ven las luces de Santiago en la noche desde mi ventana.
El viernes y el domingo almorcé con mi mamá y no sé si habrá comprendido todavía mis motivos. Todo a su tiempo. Y mi hermana está triste porque anda media peleada con el novio y a mí me da pena porque yo no estoy para acompañarla, pero confío en que mis rezos van a llegar a su destino y que ella superará todo. La Chica es lo mejor.
Creo que empezar una etapa que llevaba tanto tiempo en standby, y que el tarot me venía anunciando sin que yo escuchara mucho aunque dijera que sí, ha hecho que también se empiecen a mover otras partes de mi vida. Que el destino decida por mí, porque siempre lo hace tan bien.
Artemisa y Afrodita no sólo estaban de paso y saludando. Se quedaron y son absolutamente bienvenidas. Quizá no pueda comprar libros o viajar otra vez hasta quién sabe cuándo. Quizá haya noches en que preferiría llegar a una cama abierta con un chocolate en la almohada. Quizá en lo que queda del mes, sólo alcance a pagar la micro, y estudiante.
Sonrisa fácil, ojos abiertos, corazón entregado, sueños y vuelo alto, tan alto, en lo más profundo del bosque.
Soy una mujer libre que ama.
Mi alma vive en paz.
miércoles, octubre 18, 2006
i walk beside you
Es que anoche estuve en crisis.
A las seis de la tarde llegó la ex de mi novio con la Flo, que resultó ser una de las guaguas más lindas y de mirada más sabia aunque un poco triste que he conocido en la vida. Las fuimos a buscar al terminal. Tres horas y media después yo lloraba en pijama celeste en mi cama tan vacía.
Comprendo que esa mujer no quiera verme, ni que quiera que vea a su hija. Pero lo que de verdad me dolió fue la incertidumbre, ese ven, mejor no vengas, ven, que terminó con un bolso lleno de ropa y un agüita de menta que me regaló David cuando yo necesitaba algo a qué echarle azúcar. Sé que para Franco es difícil. Sé que colapsa, que quizás se siente solo, que son sus procesos y sólo a él le toca vivirlos. Pero es la impotencia, la rabia de no poder acompañarlo, de que nadie lo defiende.
Tengo el corazón pesado.
Sentí venir la semana difícil.
Sólo quiero que mi novio sea feliz.
lunes, octubre 16, 2006
another turning point
Feliz aniversario.
Ya está todo. Independance day, como me dijo mi tío por teléfono. Acabo de guardar lo que quedaba de mi ropa en ese bolso morado que me acompaña a todas partes y escribo con un poquito de pena por la pieza tan vacía. Esto es lo que conozco. Nada más. Nunca he vivido en otro lugar, o con otras personas. Nunca he tenido que preparar mi comida, ni lavar mi ropa, de lunes a sábado ni siquiera hacer mi cama. No sé lo que es hacerme cargo de mí. Y no es que tenga miedo, pero sí ansiedad. No es angustia, pero sí tristeza infinita. No es añoranza, pero sí nostalgia.
Me acuerdo de cuando era chica, de mis veranos de piscina y mis noches de hermanas, de los almuerzos familiares gigantes mientras mi abuelita vivía. Llevo veintiún años mirando por la ventana un patio que cuando amanece tiene muchos colores. Me siento tan niña a veces.
Le pido a Dios y a todas las Diosas y al Universo que me guíen y que mi camino sea siempre hacia la luz. Le dejo besos de buenas noches a mi mamá y canciones a mi hermana. Me voy con los ojos abiertos y el corazón latiendo fuerte. Con las piernas firmes, la frente alta, los brazos abiertos.
Me voy con un grito de libertad en la garganta.
Llena de lágrimas y de sueños.
Hoy empieza el resto de mi vida.
miércoles, octubre 11, 2006
free falling
Me hice dos trenzas y parezco campesina.
No he terminado de embalar porque recién usé la última caja, la pared de mi pieza es un montón de clavos y a Margarita de Rubén Darío cambió de orden porque dí vuelta los cajones del clóset. Ahora la princesa primero le dice al papá y después va a buscar la estrella. Crisis. Ayer también, pero peor. Me lo lloré todo sentada afuera de Starbucks mientras esperaba al guapo de mi novio. Ando toda llorona, lo sé. Filo. Hoy tengo mucha risa. No sé si llevarme la piñata de corazón. Otra de mis decisiones importantes respecto al futuro cercano en alfombra roja gastada.
Quiero dormir, parece.
Me acabo de enterar que mañana tengo prueba de estadística, obvio que no he estudiado nada y no se me ocurre en qué minuto dedicarme a ejercicios de distribución normal o lo que sea con tantos recuerdos en mi cabeza.
Ando en calcetines de esos cortitos que me compré el otro día en la micro. Almorcé tallarines con aceite de oliva y en la mañana pasé por el departamento nuevo (aunque es antiguo, tanto que hay que saltar arriba del ascensor antes de que se cierre la puerta) para ver qué cosas me queda comprar. Necesito cortinas, primero. No me quiero despertar al amanecer todos los días.
Extraño a mi novio.
Ahora, cafecito con la Toña y la Fran.
Voy a meter mis cojines a la lavadora.
domingo, octubre 08, 2006
dejando el corazón
Hace que lo sienta tan lejos.
Con el tiempo he ido cambiando mis lugares para llorar. Antes siempre eran mi cama o la ducha, sola, en silencio, media escondida. Ahora lloro en las micros. No hago escándalo ni nada pero me subo en uno de los últimos asientos, cerca de una ventana abierta y dejo que caigan lágrimas y a veces me las trago después. Hoy me pasó. Ya no tengo pena, eso sí. Ando como zigzagueando de repente, demasiadas emociones juntas y ese mareo eterno que no se acaba ni con suficientes horas de sueño.
Voy. Recuerdo que tengo que ir, y voy. Camino, me caigo, me levanto. Tengo ganas de volar tan arriba que ya no sea capaz de ver el suelo. Y el miedo, no sé. No está. Ya ni me acuerdo cómo era cerrar los ojos y mentir. Ahora no soy capaz. Ahora voy. Y voy de frente.
Con la Chica comimos donuts y tomamos juguito y conversamos un montón. Fue bueno. Pude explicarle, ojalá haya comprendido, que no porque no esté en la casa estaré lejos. Al revés. Quizá estemos más cerca que nunca.
No sé qué siento. Ese vacío (este vacío). Como el mundo siguiendo sin mí. Y yo en mi mundo.
Viene Franco.
Escucho Floricienta.
Tengo los ojos agotados.
sábado, octubre 07, 2006
you'll be a woman soon
Acabo de hablar con mi tata.
Le dije que me voy.
En la mañana acompañé a mi novio al registro civil y después lo fui a dejar a Starbucks, en micro, obvio, y caminando rápido para que no llegara tarde. Mi desayuno nutritivo fue un superocho y medio y otras cosas dulces que le compré a la señora estafadora del kiosco de los Dominicos.
Fui a la universidad, paseo inútil porque como tenía que llegar a San Gregorio no alcancé a ver la corrección del trabajo de la Siri Sat, filo, la profesora dijo que estaban mejores los de la primera semana de taller.
Con los niños hicimos una torta que no quedó muy rica pero a ellos les encantó. Jugamos don Juan de la barriga y chocochocolala chocochocotete. Estuvo bacán. Claro, llegué a trabajar y supongo que fue por cansancio acumulado o qué sé yo que me empecé a sentir pésimo y a tener ese frío horrible que me da cuando estoy triste o nerviosa bordeando la histeria y al final me mandaron a mi casa. Franco me vino a dejar y jugamos un rato Tony Hawk. Él juega demasiado bien y no habla y yo me aburro. Filo. Igual me encantó que me acompañara. Se ve bien con el pelo corto. Y lo miro y no dejo de cantar 'aprendí a ser formal y cortés'.
Ya estoy en perfecto estado de salud. Mi novio anda con sus amigos. Quizá me duerma temprano, quizá embale más cosas, quizá me dedique a pasear por los blogs que no he tenido tiempo de leer, quizá abra al azar 'mujeres que corren con lobos' o me saque una tirada rápida de tarot.
Me gusta no tener mi tiempo definido.
Mañana, delantal verde otra vez.
Hasta entonces me dedicaré sólo a mí.
jueves, octubre 05, 2006
escritura subterránea
Pocos días, pocos anuncios, poco camino.
Ya estoy por partir.
En la mañana empecé a embalar mis libros y películas, claro que, por algún motivo, "Amélie" y "El último beso" quedaron afuera. Las veré otra vez antes de sacar el dvd de la que hasta ahora fue mi pieza. Tengo tantas cosas y tan pocas son útiles o es necesario que las lleve conmigo. No creo que use muchas cajas, ni que termine la cinta transparente que compré ayer en el Líder cuando venía de la casa de Randy.
Qué más nos da arriesgar el corazón, canto en silencio sentada en el suelo del metro lleno y tengo un poco de risa y el pulso acelerado. Tengo la ilusión, la fe, las ganas.
Al frente mío, un señor de anteojos con corbata de Popeye habla por celular, supongo, porque no lo escucho con el mp3 del Mono tan fuerte. Se lo voy a devolver, ahora que el banco me va a regalar uno junto con la chequera de cuero por haber firmado un montón de papeles.
A una estación de ver a mi novio.
Todos los pasajeros deben descender.
Y yo, con tarjeta Visa.
Quién diría.
jueves, septiembre 28, 2006
un poco de miedo
En la tarde hablé con mi mamá.
Ahora tengo esa pena absurda, gigante, que sólo me da cuando alguien llora y yo tengo algo que ver. Tengo esa pena de los domingos en la tarde de antes, sola y el mundo a veces tan gris. Tengo esa pena de despedidas, de último día de colegio, de terminar un pololeo de noche y sin estrellas.
También estoy contenta. También me río sola de repente, y escucho a Bebé mil veces, y me encojo de hombros mientras pienso que tengo que empezar a embalar mis cosas, a separar mis libros, a limpiar mis recuerdos y vaciar esas cajas llenas de papeles. A ver qué quemo, qué guardo, qué me importa todavía.
Es la dualidad de las decisiones, supongo. Es el sueño que se cumple y el ciclo que se acaba. Es la certeza de que estoy haciendo lo correcto, de que estoy siguiendo mi camino y que no alcanzo a distinguir quiénes avanzan por un lado distinto.
Si todo sale bien, feliz.
Si todo sale mal, lo intentaré de nuevo.
Ahora tengo a Franco conmigo.
El mundo es de colores.
Doy gracias infinitas a Dios y al universo por esta oportunidad.
martes, septiembre 26, 2006
learned in time
Mi hermana acaba de cumplir catorce años.
En la mañana llegamos con Franco de Viña, viajamos ayer para presentarle a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos y toda esa parte de mi familia que me encanta. Fue lindo. Me gustó que nos sentáramos a mirar las estrellas con un mate y sin calcetines.
Cuando yo tenía catorce, me puse a pololear durante un año, un mes y tres días. Ha sido hasta ahora mi relación más larga, infidelidad de por medio, única y última creo yo. Me acuerdo que conocí a los que siempre fueron mis mejores amigos y que íbamos al cine a ver películas malas y que me encantaba porque me dejaban andar en micro y antes no. A mi hermana, le escribí una carta larga y con fotos. Feliz cumpleaños.
Me duele un poco la guata porque me comí tres pedazos de esa torta de mazapán de nuez que estaba tan rica. Conversé un ratito con la Mili pero igual quedó medio pendiente. En la tarde me junté con la Toña y tomamos bebida afuera del metro El Golf, hace tiempo no la veía y la echaba montones de menos. Es bueno tener cerca a la mejor amiga.
Mi novio, ocupado con Starbucks.
Yo, empezando a ordenar definitivamente mis cajones.
Ya tengo pieza nueva.
Casi nadie sabe todavía.

