sábado, enero 07, 2006

come what may

Ayer hablé con Claudio.

Por messenger eso sí, que jamás será lo mismo ni parecido que una conversación en persona, de frente, mirándose a los ojos. Me acuerdo que antes, hace dos años o uno incluso, me escapaba cuando podía de hablar y me dedicaba a escribir. Cartas, cuadernos, lo que fuera con tal de no sentir ese dolor de guata con mariposas que me viene a veces cuando los temas son demasiado importantes.

Pero ya no. Al revés. Ahora escribo para mí. Cuando digo algo, prefiero la cercanía. Saber que las palabras no bastan y que, al contrario, por lo general sobran.

No sé a dónde iremos, o si iremos hacia alguna parte.
No me preocupa tampoco.
Por ahora, paciencia.
Y un plato de cereales con leche antes de ir a trabajar.

1 comentario:

AnaMaría dijo...

Mmm, sabes? Te he visto en Starbucks, pero aún no logro descifrar en qué programa participaste.

Fuera de eso, te entiendo. Yo también huía de las conversaciones "peligrosas". Me sentía vulnerable y pequeña, pero ahora creo que la cercanía en un paraíso de las relaciones humanas.

Ojalá que tú y aquel muchacho sepan encontrar en ese paraíso un buen pretexto para que sus conversaciones se materialicen.

Muchos saludos!
AnaMaría.