martes, junio 03, 2008

you make me smile

En el diario.
Tengo sueño y hambre y estoy contenta.

Anoche iba caminando con Mati por Luis Thayer Ojeda cuando de repente, y después de que un señor medio loco gritara que tenía una espada, me dijo espérame. Y lo esperé. Y retrocedió un poquito, hasta una florería, y me compró una rosa. Fue bacán. Me acordé de que antes, hace no tanto, un par de años quizá, cada vez que yo salía con alguien esperaba a que se le ocurrieran cosas así y nunca pasaba. Ahora, que dejé de esperar, llega. Obvio. El universo es perfecto.

Es loco pero siento que es momento de dejar de cuestionarme. De agradecer y vivir, nada más. De no buscar explicaciones mi motivos, ni intentar entender hacia dónde estoy yendo. De caminar sin rumbo fijo, al infinito. Quién sabe lo que va a pasar. Qué importa.

Estoy tranquila.
Inmóvil.
En paz.

sábado, mayo 31, 2008

dualidad

Y fui al casting de amor ciego.
Lo pasé bacán.

Claro, ni la Antonia ni Felipe ni mi hermana entienden que yo lo ande publicando en todas partes, pero la verdad es que, para mí, es una de las experiencias más entretenidas esa de sentarse frente a la cámara y contarlo todo. Todo. Me preguntan y respondo. Sin dramas. Sin rollos. Sin medias verdades ni palabras bonitas. Es loco. Soy yo pero no soy yo. Es ella. La Caro egocéntrica, segura, canchera, ondera, linda, coqueta. Mina, obvio. Pauteada por sus experiencias. Real pero falsa, tan falsa en el fondo. Y ahí está mi dualidad. El amorodio más grande que he sentido.

A la Caro de la tele le encantaría mi trabajo. Vestirse pensando en los eventos y maquillarse todos los días, el pelo liso, la chasquilla recién cortada, la sonrisa intacta, el colegio en la punta de la lengua porque es el recurso perfecto cuando ya no hay nada de qué hablar.

Pero esa no soy yo.
Esa es la otra.
Fue un casting muy importante.

miércoles, mayo 28, 2008

detrás de mí

A veces quiero ser famosa.
Hasta he pensado en ir al casting de amor ciego dos.

Lo que pasa es que de repente me pongo a ver tele y me acuerdo de que las cámaras son mis amigas y que en el fondo amo los aplausos aunque vengan acompañados de gritos en la calle y de críticas y dramas porque bueno, no es mi culpa, tengo ascendente leo y es lo que hay. Filo. No creo que lo haga. Quizá igual soy un poco cobarde, aunque ya no le tenga miedo a los asesinos cuando estoy sola en mi casa tratando de quedarme dormida.

Ahora en el diario, esperando a que sean las cinco porque tengo una reunión, y con tanto, tanto frío, que sé que si me pudiera acostar en este minuto, no me levantaría hasta el próximo lunes. Tengo ganas de envolverme en frazadas y terminar de leer el elogio de la madrastra, abrazar al Conde, tomar un tecito con azúcar, mirar por mi ventana y tostar un pan para echarle mantequilla.

Quién sabe si un día se van a cumplir todos mis sueños.
Ojalá.
De momento, me basta.

sábado, mayo 24, 2008

good to me

Me encanta vivir sola.
Es exactamente igual que como lo imaginaba cuando chica.

Estoy en pijama, acabo de prepararme un almuerzo rico y miro por la ventana un Santiago medio nublado mientras Conde pasea haciendo sonar la campanita verde que tiene en el cuello. Amanecí un poco resfriada, pero filo. También amanecí tranquila. Contenta. Esperanzada. Con la certeza de que estoy decidiendo bien, y a tiempo. Sabiendo que, por ahora, mi único compromiso es conmigo misma y mi mujer salvaje y mi alma. Nada más.

Ayer, mientras leía el tarot, me acordé de que mi camino ya está decidido, hace tiempo, y que sólo tengo que esperar un poquito porque todo es cuando tiene que ser, y porque ya llegará el momento de vivirlo plenamente.

Hoy estoy en paz. Sola.
Echaba de menos el silencio.

viernes, mayo 23, 2008

lonely

Si yo pudiera elegir hacer desaparecer para siempre a una persona de mi vida, sería a mi papá.
A ese hombre que me mintió tanto y me dejó tan poco.

Es que claro, yo entiendo a la gente que cree que perdonar y olvidar es la solución a todos los problemas de la humanidad. Entiendo que existen quienes piensan que nada puede ser tan malo como para no tener explicación, excusas, respuestas. Pero yo no soy de esas personas. Yo he aprendido, a golpes, que uno es responsable de cada uno de sus actos ante Dios, ante los demás, ante el destino, ante el universo y sobre todo, ante uno mismo. El karma es ley. Y, como ley, se cumple. Así de simple. Yo perdono y no guardo rencor. Pero creo que olvidar lo vivido es una tontera. Que, a pesar de que las consecuencias se pueden esconder, no desaparecen.

Prefiero ser honesta.
Por eso hoy dejo escrito que mi papá, para mí, se murió hace diez años, el mismo día en que cruzó la puerta y se le olvidó volver.
Eso es todo.
Para que no queden dudas.

lunes, mayo 19, 2008

take a second

Me encanta cómo suenan los ventanales con el viento.
Parece que las nubes estuvieran cantando.

Como he leído mucho últimamente mis cuadernos antiguos, siento que estoy reencontrando una parte media perdida de mí. Es que claro, cuando chica, antes de que un mal pololeo me hiciera perder toda la confianza en las personas y me demorara varios años y muchos porrazos en recuperarla de a poco, yo era muy buena. Inocente. Estaba segura de que nadie actuaba jamás con malas intenciones, pensaba que todo se podía y debía perdonar, aun a costa de mí misma, y no entendía que enojarse y pelear a veces es sano. Que forma parte de la supervivencia.

Hoy, mientras miro las páginas con lápices de colores, me da un poquito de nostalgia y pienso que antes quizá era más feliz porque tenía algo que defender, aunque estuviera equivocada. Pero, a la vez, entiendo que lo que pasa es que al fin estoy dejando de ser la niña demasiado buena, demasiado dulce, y me estoy convirtiendo en una mujer de mirada atenta y despierta, en una mujer que sabe defenderse, que no se expone, que no se vende, que tiene la certeza de lo que está bien y mal, de sus propios límites. Estoy dejando de decir que sí para que me quieran y empezando a decir que no cuando quiero. Olvidando las normas sociales de quedarse en silencio y sentadita para no molestar a nadie, y aprendiendo a levantar la voz, a gritar más fuerte cuando me hacen callar.

Ya no soy ingenua, ni tímida.
Ya no soy esa niñita linda indefensa que aprendió a sobrevivir a costa de su vida.
Ahora soy libre.
Al fin.

miércoles, mayo 14, 2008

fuera de mí

Quizás ahora que tengo computador vuelva a escribir.
Ojalá.

Anoche fuimos a comer a la casa del hermano de Matías y lo pasé ultra bien. Yo comí sushi vegetariano y tomamos vino y fue rico porque me encanta conocer a personas que viven su vida en paz. Además, las sobrinas de Mati son preciosas y me hicieron recordar a mis sobrinos que ahora están tan lejos y no los veo hace siglos. Tengo ganas de viajar. De perderme. De desaparecer un ratito, como antes, como cuando la libertad era más que una palabra y una mariposa en mi espalda.

A veces siento que nunca voy a lograr comprometerme con nada ni con nadie, ni siquiera con mis ideas más importantes ni con lo que quiero lograr. Menos con un romance. Al final siempre me voy, como la protagonista de Chocolate que por eso me gustó tanto, con el viento del norte que me llama y me lleva. Cuando hace diez años nos preguntaron en el colegio cómo nos veíamos en diez años más, la respuesta fue viviendo sola, en un departamento chiquitito, con un computador encima de la cama y rodeada de papeles y libros. Si hoy agrego a mi gato, tengo todo lo que soñé.

¿Es así la felicidad?
Sin zapatos, pelo suelto, aros plateados, cubrecama naranjo y cortinas fucsia.
Suspiro y pienso.

lunes, mayo 12, 2008

no one else

De vuelta al mundo real.
Estoy más flaca y más triste.

Ando existencialista, tratando de que no me importe nada pero sin lograrlo porque al final miro mi vida y me doy cuenta de que quizás me convertí en una de esas personitas grises de las que tanto nos reíamos con Julio cuando yo era chica y caminaba por Providencia con lluvia y el pelo recién teñido y pensaba que se me iba a salir el color con el agua. No quiero que llegue el día en que mi alma cansada se aburra de pelear por existir, por ser, por defender algo que importe de verdad y que tenga sentido. No sé qué hacer.

Claro que también han pasado cosas buenas. Ayer estuve con mi mamá todo el día y fuimos a comprar un mueble muy lindo para guardar mis libros. Tengo un gatito precioso, se llama Conde como el Conde de Montecristo que es mi nueva novela preferida porque estoy enamorada hasta el infinito de Edmundo Dantés, y un amigo personal, Matías, que me consiente como si yo fuera la mujer más importante del mundo y me encanta porque quizás soy un poco egoísta pero necesito mucho dejarme querer.

Me hace falta un mes de introspección sentada sola frente al mar.
Ando apagada, lo sé.
Me siento un poco perdida.

miércoles, abril 30, 2008

nowhere to go

El diagnóstico del domingo en la tarde fue apendicitis aguda.
Y me operaron tres horas después.

Ahora estoy por unos días en la casa de mi madre, en la misma pieza que fue mía tantos años y me siento un poco inútil porque no puedo hacer nada sola y porque quiero estar trabajando y caminando en la lluvia y andando en micros vacías y no sé. Siento que tengo que darle un giro a mi vida, y rápido, pero no tengo claro hacia dónde. ¿Será que siempre uno termina avanzando sin rumbo, o en algún momento uno para y dice claro, esto era, para acá voy bien?

Tiempo de cuestionamientos.
Otra vez.
Y yo sólo quiero encontrar mis respuestas.

jueves, abril 24, 2008

ojos brujos

Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudió.
Ése es uno de mis proverbios preferidos.

Me he dado cuenta de que cada vez soy menos susceptible a las opiniones ajenas, buenas o malas, que cada vez me produce menos satisfacción el reconocimiento externo que el propio, que de repente quizás llegue un día en que de verdad no me importe absolutamente nada lo que nadie piense de mí. Quizá es bueno. Quizá no. Pero es.

Hace dos días vi a Franco por primera vez desde que terminamos. Fue loco. Fue lindo igual, porque yo pensaba que de repente no íbamos a saber de qué hablar ni cómo, y no; fue caminar y sentarnos y conversar de todo lo mismo que cuando estábamos juntos, como si nunca nos hubiéramos separado. Franco será eternamente el hombre que se quedó conmigo, que se atrevió, que se la jugó y me amó de verdad, tal como soy, y me enseñó tanto de la vida, del día a día, de las historias que se construyen trabajando. A él siempre lo voy a querer hasta el infinito, aunque el amor se nos haya escapado sin que lo pudiéramos retener.

Hoy me vestí de rojo y tengo ganas de almorzar algo rico.
Ya terminé los temas de la revista del próximo martes.
Ahora quiero seguir leyendo El Conde de Montecristo.

martes, abril 22, 2008

cascadas de miel

A veces creo que soy dulce y buena.
Después me doy cuenta de que no.

Hoy ando bonita porque estoy contenta, con la guata un poco apretada (¿más cambios? ¿otra vez?), y con ganas de... no sé, de seguir leyendo El Conde de Montecristo quizá, acostada en mi cama tomando sopita y aprovechando que hace frío y que está nublado y que desde mi casa se ve tan lindo el cielo.

Cuando pienso en el amor, pienso en tardes frías con abrazos, en domingos de silencio, en besos y sonrisas y cosas lindas como una cartita abajo de la almohada o un chocolate en la mochila, en lágrimas de repente, en la palabra precisa en el momento perfecto, en minutos de magia abajo de la lluvia o en la playa o en Providencia de noche. Pienso en un montón de detalles chiquititos, en marraquetas con mantequilla al desayuno, en caminatas por el parque vacío, en una copa de vino conversada.

Yo he vivido el amor.
Entiendo que viene, que se va, que es libre y hace lo que quiere.
Lo que importa es que cuando llegue, encuentre siempre la puerta abierta.

jueves, abril 17, 2008

nothing in between

Nunca me ha gustado la gente lais.
Y eso que estudié en uno de esos colegios.

Aunque lo que de verdad me molesta es la poca capacidad de algunas personas de hacer algo por sus vidas. De valerse por sí mismas. De elegir y tomar decisiones conscientes, sabiendo que se trata de la propia historia, que cada uno construye su camino. Ahora que tengo tanto tiempo libre y sola, pienso mucho. Y pienso que el día que yo vuelva a enamorarme, será de alguien que entienda que todo se consigue con trabajo y perseverancia, sin echarse a morir, sin agotarse, sin ser cómodo ni quedarse sentado esperando a que las cosas pasen. Si algo admiro de Franco, si algo me gustó siempre de él es, justamente, su capacidad de levantarse y volverlo a intentar mil veces.

Por eso no podría enamorarme de un lais. De esos hombres que casi tienen treinta y no hacen nada. De los que no saben preparar su comida, ni lavar su ropa. De los que siguen preguntando de qué colegio saliste apenas te conocen, y eso que ya hace rato dejaron de estudiar. De los típicos que necesitan a una mina linda y media tonta, que los entretenga y ojalá no tenga opinión, no se cuestione, no piense, no se atreva a nada que vaya en contra de las reglas establecidas y socialmente aceptadas.

Yo no tengo que darle explicaciones a nadie.
Soy una mujer libre y en paz.
Estoy orgullosa de cada día que he vivido.

jueves, abril 10, 2008

un espejo de cristal

Escribo desde un cibercafé en Escuela Militar.
Hoy temprano tuve un desayuno y otra vez aprendí a maquillarme.

Como este martes no se publica nada mío en la revista me tomé la tarde libre, dejé de pensar en que mañana tengo prueba de filosofía y acá estoy, después de haber visto 31 minutos sola en la sala de cine vacía del Parque Arauco, de haberme columpiado mucho en Vespucio mientras cantaba canciones buenas y las niñitas me miraban desde los autos y les daba risa y de haber almorzado una ensalada del Subway que es, solamente, mi comida preferida del momento.

Estoy contenta. Siento que estoy recuperando una parte de mí. Siento que me debía mucho tiempo también, y que entre tantos días se me escapan las horas y que al final me paso cumpliendo y se me olvida todo lo demás. No es que me haya vuelto frívola, aunque lo temí en algún minuto, sino que estoy ahogada con el sistema. Filo. Siempre hay una salida.

Por ahora, sé que me veo linda aunque no me mire en ningún ventanal.
Cierro los ojos y sonrío y doy gracias por la tarde en que recordé que estoy viva.
Todo pasa por algo, que no se me olvide nunca.

lunes, abril 07, 2008

worth all the while

Casi las once de la mañana y yo escribo que tengo frío.
Sigo odiando el aire acondicionado.

Llevo una semana sola y soltera, paseando con mis amigas y saliendo a carretear de repente, triste al principio y tranquila ahora porque en el fondo se veía venir tanto y hace tanto tiempo que siento como si ya hubiera vivido un luto de un siglo. Ayer me inscribí en el café literario de Providencia a ver si vuelvo a leer, empecé a Vargas Llosa y me gustó tanto que después no me podía dormir. Además, el sábado mi hermana me invitó a tomar café helado al Sebastián y lo pasamos ultra bien. En la noche, en la micro a la casa de la Antonia, miré por la ventana y me di cuenta de que esto es la vida. Nada más. La independencia, la libertad, las decisiones que me han llevado a cumplir cada uno de mis sueños de a poquito. Mi mp3 acompañándome a las once de la noche camino a La Dehesa y después la conversación con el chofer, porque fui la última en bajarme.

Siento que todo se acaba y empieza.
Para Franco, pido la felicidad más infinita.
Para mí también.

domingo, marzo 30, 2008

abrazarse al dolor

Se acabó.
Franco y yo terminamos.

jueves, marzo 27, 2008

al lado del camino

En el diario.
Ojos brillantes, uñas pintadas, zapatos negros.

Acabo de volver de tomar una coca cola con Felipe afuera del Unimarc de la rotonda Lo Curro, sentados en la vereda del estacionamiento. Creo que lo que más me gusta de conversar con él es que el tiempo pasa tan rápido, lo he dicho y pensado un montón de veces ya, y eso que fue como una hora y el suelo igual estaba frío, pero la verdad es que me encantó. La simplicidad siempre supera a lo ostentoso, igual que la fantasía a la realidad.

Anoche, evento de Yves Saint Laurent. Lo pasamos bien. Fui con la Cami y la Cony, ya están terminando la práctica y las voy a echar de menos porque la revista es más alegre cuando hay más gente, da lo mismo que no alcancen los computadores. No tengo problemas en compartir.

Mi corazón está tranquilo después de mucho tiempo.
Se cierran unas historias y empiezan otras.
Al final, la vida es un montón de círculos perfectos.

lunes, marzo 24, 2008

unsuspected truth

Pasé el fin de semana en Algarrobo y ayer buscamos huevitos en el jardín.
Tengo tos y frío y quiero irme a mi casa.

Hace unos días recibí una llamada ultra importante que terminó cerrando círculos y haciéndome entender, de repente, que la vida es solamente lo que es ahora, que todo tiempo pasado no fue ni mejor ni peor sino que fue, nada más, y que la vida sigue y avanza y a veces, sólo a veces, uno se queda atrás, soñando, viviendo de mentira y a ratitos en lugar de caminar de frente, de cara al mundo, de verdad.

Le doy gracias a mi amiga eterna por aparecer en el momento preciso, ella con lluvia y yo con sol, por encontrarme en el lugar más insospechado una tarde de martes cualquiera. Le mando por aire una sonrisa y un abrazo y un poquito de nostalgia de esa que siempre me queda cuando todo vuelve a ser como antes aunque ya hace tiempo no lo sea.

Tengo mucho que asimilar todavía.
Fue una semana llena de emociones.
Mis defensas me abandonaron y ahora estoy resfriada.

martes, marzo 18, 2008

blind faith

Tengo mucho sueño.
Anoche estuve con Felipe en el Xampanyet.

Siempre que voy a ese lugar me acuerdo de la cita con Claudio hace ya cuatro años, cuando nos sentamos y nos miramos de frente y él me contó tantas cosas y yo me tomé ese vaso grande de the little deeper y era tan dulce y tenía chocolate y leche condensada y quizás no me di cuenta de que era uno de los minutos más importantes de mi vida.

Hoy, ahora, cuando ha pasado el tiempo y ha pasado de todo, sentada frente a un computador de la revista otra vez, agradezco la historia más linda y más amarga, esa llena de amaneceres y de silencios y de canciones perfectas en los momentos precisos. Me acuerdo de que gran parte de mí se formó de repente, de golpe, a porrazos, cuando no entendía nada y sólo quería quedarme durmiendo para siempre, abrigadita en mi cama, rodeada de algodones rosados.

Quiero tantas cosas.

Por ahora, aprendo a esperar y a saber que la paciencia es una virtud, a fin de cuentas, que no puedo lograrlo todo en un segundo, que ya viviré lo que me falta porque las historias inconclusas siempre vuelven a empezar en su justo momento.

Voy a almorzar.
Ayer usé tacos pero hoy no.
Igual me duelen un poquito los pies.

martes, marzo 11, 2008

standing up

Vengo llegando de un desayuno en el Radisson.
Cada vez me acostumbro más a las reuniones donde no conozco a casi nadie.

Ayer con Franco fuimos a tomar helados al Emporio. También fui a mi primera clase del semestre donde el profesor desalentó todas nuestras esperanzas investigadoras diciendo que si no perdíamos la vista revisando diarios viejos en microfilm nos iban a quedar las manos negras con los papeles llenos de polvo. Filo. Hice una ayudantía en la Universidad del Desarrollo y lo pasé bien. Queda en el fin del mundo, eso sí.

Mañana voy a ver si me resulta un taller de literatura en mi colegio. Me encantaría. Sé que sería loco volver, después de tanto tiempo y de tantas historias y de tanta vida, pero también creo que sería bueno. Un encuentro con el pasado. Con mi otra yo. Con la Caro chiquitita y asustada en ese mundo tan grande.

El año empieza al fin.
Un montón de oportunidades.
Es tiempo de avanzar.

jueves, marzo 06, 2008

ensayo y error

Si hay un sueño que yo recuerdo haber tenido desde que era chiquitita, mucho antes de que me dejaran ir a comprar a la esquina sin adultos, ése era vivir sola en un departamento con paredes blancas, piso de madera y ventanales.

Hace seis días lo acabo de cumplir.

Es loco pensar que quizá estoy haciendo las cosas al revés. Todavía no termino de estudiar y ya hace tiempo estoy trabajando. Primero viví con mi novio, ahora sola. No creo que la vida tenga un orden determinado, pero sí creo que cada cosa y cada experiencia tiene su tiempo y su razón de ser y que de repente mi historia se escribe a un ritmo distinto que lo considerado lógico. Racional. Normal, a fin de cuentas.

Estoy feliz.
Siento que construyo mi camino.
Dios está a mi lado.