Siempre he sido una solitaria.
Me encantan los viajes en bus al lado de la ventana y con la música bien fuerte.
Estamos de vacaciones con mi novio, por primera vez tantos días libres juntos y en el norte y ha sido bacán porque lo amo infinito. Además, hoy mi sobrino cumplió ocho años en el día sin tiempo y aproveché de pedir tres deseos porque vi la primera estrella al lado del mar y porque es el año nuevo maya.
En la mañana había sol y una mariposa. Ahora hace mucho frío, pero filo. Estoy feliz cerca de Franco viendo tele. Hoy pensé que cada uno tiene un día y una hora para morir y que dan lo mismo las circunstancias, entonces quizás el peligro en realidad no existe.
Ahora vamos a salir yo creo.
Tengo ganas de bañarme en una piscina temperada.
jueves, julio 26, 2007
sábado, julio 21, 2007
sleepy morning
Estoy tomando leche con chocolate caliente.
Hoy me puse mi parka dorada.
Acabo de pasar tres días en Viña con mi mamá y mi hermana y me hizo bien. Fuimos al casino (perdí un poquito), paseamos por ferias artesanales, dormimos en un hotel muy lindo y eché de menos a mi novio aunque se compensaba un poco con esa vista del mar y el ruido de las olas que me encantan, además, igual metí los pies al agua llenos de arena, vi una puesta de sol de ésas que aparecen en El Principito y canté mucho con la ventana abierta y el viento frío en la cara.
Nunca había hablado con Marie Rose Mc Gill por teléfono, pero llamó recién y le contesté. En el diario, obvio. Fue divertido porque es ultra simpática y me dijo que era un amor.
Hace tiempo que no tenía vacaciones, y aunque no han sido tantos días y aunque claro, no puedo dejarlo todo de una vez y tengo que ir por partes, siento que estoy descansando. Yo elijo ser feliz, de eso me acordé en Viña y en el tarot que me lo dijo tan claro, vienen cambios y quizás viajes y sobre todo celebraciones, y espero no olvidarlo.
Estoy viva.
Es una gran noticia.
Hoy me puse mi parka dorada.
Acabo de pasar tres días en Viña con mi mamá y mi hermana y me hizo bien. Fuimos al casino (perdí un poquito), paseamos por ferias artesanales, dormimos en un hotel muy lindo y eché de menos a mi novio aunque se compensaba un poco con esa vista del mar y el ruido de las olas que me encantan, además, igual metí los pies al agua llenos de arena, vi una puesta de sol de ésas que aparecen en El Principito y canté mucho con la ventana abierta y el viento frío en la cara.
Nunca había hablado con Marie Rose Mc Gill por teléfono, pero llamó recién y le contesté. En el diario, obvio. Fue divertido porque es ultra simpática y me dijo que era un amor.
Hace tiempo que no tenía vacaciones, y aunque no han sido tantos días y aunque claro, no puedo dejarlo todo de una vez y tengo que ir por partes, siento que estoy descansando. Yo elijo ser feliz, de eso me acordé en Viña y en el tarot que me lo dijo tan claro, vienen cambios y quizás viajes y sobre todo celebraciones, y espero no olvidarlo.
Estoy viva.
Es una gran noticia.
martes, julio 17, 2007
accidentally in love
Anoche tuve una pesadilla horrible.
Mi mamá, mi hermana y yo secuestradas por un caníbal.
La semana pasada, el jueves doce para ser exacta, cumplimos un año con Franco. Fue un gran aniversario, que terminó con nosotros tomando tequila margarita y comiendo pasta en La Pizza Nostra, todo por culpa de la cancioncita esa.
Ha sido un gran año. El mejor, de hecho. El año en que más he puesto en práctica lo aprendido, y en que más he podido conocer la realidad de cerca. Con mi novio, ya no me siento sola. Adoro la certeza de que no importa lo que pase, de que no importa si un día nos dejamos de querer, porque ya nos amamos profundamente, ya vivimos, ya somos.
A Franco, el infinito, el universo, los sueños y las hadas y los arcoiris.
Al mundo que estamos construyendo juntos, de a poquito, todos los días, la fe y la fuerza.
A Dios, mil gracias.
Hoy de vacaciones casi totales. Vamos que se puede.
Mi mamá, mi hermana y yo secuestradas por un caníbal.
La semana pasada, el jueves doce para ser exacta, cumplimos un año con Franco. Fue un gran aniversario, que terminó con nosotros tomando tequila margarita y comiendo pasta en La Pizza Nostra, todo por culpa de la cancioncita esa.
Ha sido un gran año. El mejor, de hecho. El año en que más he puesto en práctica lo aprendido, y en que más he podido conocer la realidad de cerca. Con mi novio, ya no me siento sola. Adoro la certeza de que no importa lo que pase, de que no importa si un día nos dejamos de querer, porque ya nos amamos profundamente, ya vivimos, ya somos.
A Franco, el infinito, el universo, los sueños y las hadas y los arcoiris.
Al mundo que estamos construyendo juntos, de a poquito, todos los días, la fe y la fuerza.
A Dios, mil gracias.
Hoy de vacaciones casi totales. Vamos que se puede.
sábado, julio 14, 2007
seven seconds away
Todavía en shock.
Asesinaron a la misma Natalia que yo conocí el martes en la noche.
La historia salió en todos los diarios y en todas las noticias. Su ex pololo la degolló, mató a su papá, atacó a su hermana chica y después se suicidó.
Y es tan irreal, porque no sé, porque yo estuve frente a ella y no vi ningún tipo de señales, porque solamente tenía ojos de pena y transmitía esa sensación de vivir angustiada, igual que miles de personas, igual que yo durante tanto tiempo. ¿Será que uno no siente nada, que no presiente la muerte, que entra por la ventana con un cuchillo, y todo se acaba y uno ya no respira, ni tiene frío, ni tiene sueños? ¿Será que somos, solamente, un montón de mañanas que no llegan?
El martes, cuando la conocí en la casa de una amiga, la Natalia quería irse temprano porque su papá era muy estricto. Comimos pan con mantequilla y tomamos té con cubitos de azúcar. El pololo de mi amiga la fue a dejar al metro y nosotras caminamos pensando que quizá ellos se gustaban.
No sé por qué la alcancé a conocer.
La vida es tan frágil.
Tengo escalofríos.
Asesinaron a la misma Natalia que yo conocí el martes en la noche.
La historia salió en todos los diarios y en todas las noticias. Su ex pololo la degolló, mató a su papá, atacó a su hermana chica y después se suicidó.
Y es tan irreal, porque no sé, porque yo estuve frente a ella y no vi ningún tipo de señales, porque solamente tenía ojos de pena y transmitía esa sensación de vivir angustiada, igual que miles de personas, igual que yo durante tanto tiempo. ¿Será que uno no siente nada, que no presiente la muerte, que entra por la ventana con un cuchillo, y todo se acaba y uno ya no respira, ni tiene frío, ni tiene sueños? ¿Será que somos, solamente, un montón de mañanas que no llegan?
El martes, cuando la conocí en la casa de una amiga, la Natalia quería irse temprano porque su papá era muy estricto. Comimos pan con mantequilla y tomamos té con cubitos de azúcar. El pololo de mi amiga la fue a dejar al metro y nosotras caminamos pensando que quizá ellos se gustaban.
No sé por qué la alcancé a conocer.
La vida es tan frágil.
Tengo escalofríos.
viernes, julio 06, 2007
estudiante eterna
Vamos que se puede.
Sólo queda una entrega de taller.
Obvio que me eché objetivos y métodos, no podía ser de otra manera, pero filo porque me acaba de ir muy bien en el examen de derecho, quizás porque en el fondo siempre he tenido alma de abogada. Y ya voy a estar de vacaciones. Al fin.
La motivación, bien. Siento que se viene algo grande, no sé qué. Quizás cambios. Ando contenta y cantando y tomando mucho chocolate caliente del nuevo que sacó Starbucks. Me gusta mi novio. Me gusta caminar con lluvia. Me gusta sentir que el mundo no es una amenaza, sino un regalo. Y eso sólo pasa cuando estoy bien.
¿Desear la muerte a alguien es maldad?
Yo no creo.
Sólo queda una entrega de taller.
Obvio que me eché objetivos y métodos, no podía ser de otra manera, pero filo porque me acaba de ir muy bien en el examen de derecho, quizás porque en el fondo siempre he tenido alma de abogada. Y ya voy a estar de vacaciones. Al fin.
La motivación, bien. Siento que se viene algo grande, no sé qué. Quizás cambios. Ando contenta y cantando y tomando mucho chocolate caliente del nuevo que sacó Starbucks. Me gusta mi novio. Me gusta caminar con lluvia. Me gusta sentir que el mundo no es una amenaza, sino un regalo. Y eso sólo pasa cuando estoy bien.
¿Desear la muerte a alguien es maldad?
Yo no creo.
lunes, julio 02, 2007
sunday night
Hay gente que no le tiene miedo a nada.
Yo no soy de esa gente.
Recapitulando, Sebastián Puga es el mismo Sebastián del que alguna vez escribí muy poco con nombre pero mucho sin, más o menos en noviembre de hace dos años. Bueno, ya lo entrevisté y ya hice su perfil y me encantó todo.
Ahora estoy en la casa de la Coté porque tenemos carrete y me di cuenta que echaba mucho de menos tener una tarde de hacer nada y arreglarme. Están dando la era del hielo, amo al tigre cuando dice no ta bebé. Mientras caminaba hacia acá por Parque Bustamante me di cuenta que el fútbol mueve masas por lo menos en Santiago, porque en la calle sólo andaban los skaters y un par de personas con pinta de estar caminando a ver las exposiciones del Bellas Artes. Y yo, claro, que no hacía ninguna de las dos cosas.
Escribo porque me encanta mi blog.
Estoy contenta y con ganas de carretiar.
La Coté me acaba de tirar el teléfono en la cara.
Yo no soy de esa gente.
Recapitulando, Sebastián Puga es el mismo Sebastián del que alguna vez escribí muy poco con nombre pero mucho sin, más o menos en noviembre de hace dos años. Bueno, ya lo entrevisté y ya hice su perfil y me encantó todo.
Ahora estoy en la casa de la Coté porque tenemos carrete y me di cuenta que echaba mucho de menos tener una tarde de hacer nada y arreglarme. Están dando la era del hielo, amo al tigre cuando dice no ta bebé. Mientras caminaba hacia acá por Parque Bustamante me di cuenta que el fútbol mueve masas por lo menos en Santiago, porque en la calle sólo andaban los skaters y un par de personas con pinta de estar caminando a ver las exposiciones del Bellas Artes. Y yo, claro, que no hacía ninguna de las dos cosas.
Escribo porque me encanta mi blog.
Estoy contenta y con ganas de carretiar.
La Coté me acaba de tirar el teléfono en la cara.
viernes, junio 29, 2007
running for life
Corriendo para variar.
Escribo de pasada.
Resulta que tengo que hacer un perfil para taller y claro, había pensado en Sebastián Puga pero me daba como cosa llamarlo porque después de tanto tiempo y todo eso. Hasta el sábado. Iba yo saliendo de la exposición de los anteojos de Allende en el Bellas Artes cuando, sin aviso, apareció al frente mío con una polola toda pelolais que me miró ultra feo. Y le pregunté. Y me dijo que ya. Y ahora voy saliendo a tomar el transantiago bien rápido para llegar a preguntarle de su vida. Quién diría.
Sólo un informativo de último momento.
Un aviso de utilidad pública.
Qué sé yo.
Ya tendré más detalles.
Escribo de pasada.
Resulta que tengo que hacer un perfil para taller y claro, había pensado en Sebastián Puga pero me daba como cosa llamarlo porque después de tanto tiempo y todo eso. Hasta el sábado. Iba yo saliendo de la exposición de los anteojos de Allende en el Bellas Artes cuando, sin aviso, apareció al frente mío con una polola toda pelolais que me miró ultra feo. Y le pregunté. Y me dijo que ya. Y ahora voy saliendo a tomar el transantiago bien rápido para llegar a preguntarle de su vida. Quién diría.
Sólo un informativo de último momento.
Un aviso de utilidad pública.
Qué sé yo.
Ya tendré más detalles.
sábado, junio 23, 2007
free to fly
Trabajando en el veganismo.
Mi novio está en La Serena.
Ayer fui a reportear para taller al lado del Líder de General Velásquez, en una veterinaria chiquitita que estaba llena de perritos de la calle empapados, calentádose frente a una estufa a gas. Me encantó. Andaba sin paraguas así que yo también me mojé entera, pero filo. De ahí acompañé a David al Hogar de Cristo pero terminé tomando un taxi de vuelta a la Alameda antes de que él hiciera su entrevista porque hacía demasiado frío.
Alojé en la casa de la Toña, tomamos bacardi coco con cocacola y nos reímos mucho. Tuve dos pesadillas eso sí; en la primera, Franco me ofrecía cuatro millones si terminaba con él pero yo no quería, y en la segunda un tipo me trataba de asaltar en inglés cuando yo subía un cerro camino a misa y después nos hacíamos amigos pero él desaparecía antes de que me pudiera despedir.
Echo de menos a mi novio.
Su hija ya cumplió un año y a nosotros nos falta poco.
Tengo tantas ganas de ver el mar.
Mi novio está en La Serena.
Ayer fui a reportear para taller al lado del Líder de General Velásquez, en una veterinaria chiquitita que estaba llena de perritos de la calle empapados, calentádose frente a una estufa a gas. Me encantó. Andaba sin paraguas así que yo también me mojé entera, pero filo. De ahí acompañé a David al Hogar de Cristo pero terminé tomando un taxi de vuelta a la Alameda antes de que él hiciera su entrevista porque hacía demasiado frío.
Alojé en la casa de la Toña, tomamos bacardi coco con cocacola y nos reímos mucho. Tuve dos pesadillas eso sí; en la primera, Franco me ofrecía cuatro millones si terminaba con él pero yo no quería, y en la segunda un tipo me trataba de asaltar en inglés cuando yo subía un cerro camino a misa y después nos hacíamos amigos pero él desaparecía antes de que me pudiera despedir.
Echo de menos a mi novio.
Su hija ya cumplió un año y a nosotros nos falta poco.
Tengo tantas ganas de ver el mar.
lunes, junio 18, 2007
childhood
Ayer en el metro pensé que es loco ser niño.
El mundo parece tan grande.
Lo que pasa es que yo estaba sentada en el suelo y miraba arriba a todo el montón de cabezas y me acordé que cuando era chica me daba miedo que mi hermano creciera tanto que rompiera el techo de la casa. En esa misma época, también estaba segura de que adentro de la radio había gente chiquitita cantando, y de que el Pollo Fuentes me podía ver cuando yo estaba en pijama frente a la televisión blanco y negro.
Cuando yo era chica, mi casita de muñecas había llegado en helicóptero, el conejito pasaba a dejar chocolates antes del amanecer, los peluches despertaban de noche a conversar y los árboles de las plazas eran pedazos de bosques. Nunca tuve amigos imaginarios pero acostumbraba hablarle al vacío como si mucha gente me pudiera escuchar (y lo sigo haciendo).
Creo que, cuando yo era chica, adquirí todas mis costumbres. Supongo que me gusta subir a los árboles porque siempre pensé que desde ahí era más fácil llegar al cielo, que salto en las pozas de agua porque ya nadie me dice que me voy a resfriar con los zapatos mojados, que canto con lluvia tomando helado de chocolate y paseo en teleférico y escribo cartas de colores porque he aprendido que sólo puedo ser a través de las cosas simples.
Cuando yo era chica, leía tanto que a veces me pasaba el día sin hablar. Mi color preferido era el morado. Lo que más me daba miedo era que una noche entrara un asesino a mi casa y me matara sólo por ser la única despierta.
Quizás sigo siendo chica.
No he dejado de creer.
Y me encanta jugar con barro.
El mundo parece tan grande.
Lo que pasa es que yo estaba sentada en el suelo y miraba arriba a todo el montón de cabezas y me acordé que cuando era chica me daba miedo que mi hermano creciera tanto que rompiera el techo de la casa. En esa misma época, también estaba segura de que adentro de la radio había gente chiquitita cantando, y de que el Pollo Fuentes me podía ver cuando yo estaba en pijama frente a la televisión blanco y negro.
Cuando yo era chica, mi casita de muñecas había llegado en helicóptero, el conejito pasaba a dejar chocolates antes del amanecer, los peluches despertaban de noche a conversar y los árboles de las plazas eran pedazos de bosques. Nunca tuve amigos imaginarios pero acostumbraba hablarle al vacío como si mucha gente me pudiera escuchar (y lo sigo haciendo).
Creo que, cuando yo era chica, adquirí todas mis costumbres. Supongo que me gusta subir a los árboles porque siempre pensé que desde ahí era más fácil llegar al cielo, que salto en las pozas de agua porque ya nadie me dice que me voy a resfriar con los zapatos mojados, que canto con lluvia tomando helado de chocolate y paseo en teleférico y escribo cartas de colores porque he aprendido que sólo puedo ser a través de las cosas simples.
Cuando yo era chica, leía tanto que a veces me pasaba el día sin hablar. Mi color preferido era el morado. Lo que más me daba miedo era que una noche entrara un asesino a mi casa y me matara sólo por ser la única despierta.
Quizás sigo siendo chica.
No he dejado de creer.
Y me encanta jugar con barro.
viernes, junio 15, 2007
you can set me free
De repente creo que no tengo nada más que escribir.
Pero siempre se me ocurre algo.
Ayer anduve en micro con lluvia y la ventana un poquito abierta y fue bacán. La Mili cumplió diecinueve años y yo me acuerdo que a esa edad, no hace tanto, yo estaba locamente enamorada de Nico Ferrari, visitándolo en su taller, cocinándole pies de limón y mandándole cartas por correo porque siempre he sido ultra romántica aunque a veces no se me note.
Ahora con Franco llevamos once meses y es loco, porque hace ocho años que no llevaba tanto tiempo con nadie, excepto cuando me gustó Claudio que igual no es lo mismo porque casi siempre estábamos separados. Yo cuando chica quería un príncipe y lo quise durante mucho tiempo, quizás hasta que conocí a mi novio y me di cuenta que la magia del amor es la que se construye todos los días. Creo que amar es vivir un montón de experiencias de a dos, y quedarse.
Es cierto que quizá yo un día me vaya.
Siempre me voy, al final.
No es que le tenga miedo al compromiso, ni que no me imagine a los noventa años al lado de Franco. No es que no quiera hijos y nietos, y convertirme en una matriarca. No es que no sueñe con contar esas historias de parejas de toda la vida. Es que tengo la certeza de que no puedo serme infiel. Y de que siempre estaré dispuesta a dejarlo todo por no perderme.
Por hoy, aquí me quedo.
En la libertad infinita de amar sin medida.
A un paso de mis vacaciones en la arena.
Pero siempre se me ocurre algo.
Ayer anduve en micro con lluvia y la ventana un poquito abierta y fue bacán. La Mili cumplió diecinueve años y yo me acuerdo que a esa edad, no hace tanto, yo estaba locamente enamorada de Nico Ferrari, visitándolo en su taller, cocinándole pies de limón y mandándole cartas por correo porque siempre he sido ultra romántica aunque a veces no se me note.
Ahora con Franco llevamos once meses y es loco, porque hace ocho años que no llevaba tanto tiempo con nadie, excepto cuando me gustó Claudio que igual no es lo mismo porque casi siempre estábamos separados. Yo cuando chica quería un príncipe y lo quise durante mucho tiempo, quizás hasta que conocí a mi novio y me di cuenta que la magia del amor es la que se construye todos los días. Creo que amar es vivir un montón de experiencias de a dos, y quedarse.
Es cierto que quizá yo un día me vaya.
Siempre me voy, al final.
No es que le tenga miedo al compromiso, ni que no me imagine a los noventa años al lado de Franco. No es que no quiera hijos y nietos, y convertirme en una matriarca. No es que no sueñe con contar esas historias de parejas de toda la vida. Es que tengo la certeza de que no puedo serme infiel. Y de que siempre estaré dispuesta a dejarlo todo por no perderme.
Por hoy, aquí me quedo.
En la libertad infinita de amar sin medida.
A un paso de mis vacaciones en la arena.
domingo, junio 10, 2007
welcome to the jungle
Casi una semana en cama.
Y me hizo bien.
Después del diagnóstico de influenza y bronquitis obstructiva, terminé convencida de que era tiempo de alejarme del mundo. Al margen de pruebas y trabajos, de horarios sin cumplir en Starbucks, de dos días menos en el diario, descubrí que mi vida tiene su propio ritmo y sus propios ciclos, que despierto y duermo sin horas y sin fecha, que mi corazón siente más profundo cuando se rodea de silencio. Me acordé que puedo vivir sin correr todo el día, que es mi deber encontrar espacios para que mi yo descanse y retome la esperanza de un mundo mejor. Es un trabajo de todos los días, y de todos.
Soy capaz de dejar mi vida por un sueño.
Todavía no estoy tan recuperada, pero tengo la certeza y la calma que creía haber perdido. Tengo el corazón latiendo firme, las manos dispuestas a trabajar, la mente centrada en el infinito. Porque la eternidad y la magia no me las quita nadie. Porque Dios y las Diosas me dan paz, fuerza y fe. Porque estar conmigo, al fondo del abismo, fue la mejor forma de renacer.
La nada me trajo de vuelta el mundo entero.
Estoy tranquila.
De pie.
Sonriendo.
Y me hizo bien.
Después del diagnóstico de influenza y bronquitis obstructiva, terminé convencida de que era tiempo de alejarme del mundo. Al margen de pruebas y trabajos, de horarios sin cumplir en Starbucks, de dos días menos en el diario, descubrí que mi vida tiene su propio ritmo y sus propios ciclos, que despierto y duermo sin horas y sin fecha, que mi corazón siente más profundo cuando se rodea de silencio. Me acordé que puedo vivir sin correr todo el día, que es mi deber encontrar espacios para que mi yo descanse y retome la esperanza de un mundo mejor. Es un trabajo de todos los días, y de todos.
Soy capaz de dejar mi vida por un sueño.
Todavía no estoy tan recuperada, pero tengo la certeza y la calma que creía haber perdido. Tengo el corazón latiendo firme, las manos dispuestas a trabajar, la mente centrada en el infinito. Porque la eternidad y la magia no me las quita nadie. Porque Dios y las Diosas me dan paz, fuerza y fe. Porque estar conmigo, al fondo del abismo, fue la mejor forma de renacer.
La nada me trajo de vuelta el mundo entero.
Estoy tranquila.
De pie.
Sonriendo.
martes, junio 05, 2007
hunter
Debería estar en cama pero estoy en un cibercafé.
En realidad, debería estar en El Mercurio.
Pasa que las cosas nunca son como deberían.
Tanta pena hoy en la mañana. Tantos sueños, además, y todos distintos y más encima vi a la Siri y la quería abrazar y al final no me acuerdo qué pasaba. Ayer cerré Starbucks y el taxi no llegó a buscarnos así que pasamos una hora muertas de frío sentadas en una escalera y yo no sé cómo lo hará la gente que duerme en la calle, porque claro, me dicen que se acostumbran, pero me pregunto si sería capaz. Creo que la respuesta es no.
Yo pedí tres días para mí, y sé que éste es el tercero que me manda el universo. Con dolor de garganta y otros, pero si no cómo. Lo vale, a fin de cuentas.
Me vuelvo a acostar, ahora.
Tres pruebas mañana y mucho que pensar.
O sentir.
No lo tengo claro.
En realidad, debería estar en El Mercurio.
Pasa que las cosas nunca son como deberían.
Tanta pena hoy en la mañana. Tantos sueños, además, y todos distintos y más encima vi a la Siri y la quería abrazar y al final no me acuerdo qué pasaba. Ayer cerré Starbucks y el taxi no llegó a buscarnos así que pasamos una hora muertas de frío sentadas en una escalera y yo no sé cómo lo hará la gente que duerme en la calle, porque claro, me dicen que se acostumbran, pero me pregunto si sería capaz. Creo que la respuesta es no.
Yo pedí tres días para mí, y sé que éste es el tercero que me manda el universo. Con dolor de garganta y otros, pero si no cómo. Lo vale, a fin de cuentas.
Me vuelvo a acostar, ahora.
Tres pruebas mañana y mucho que pensar.
O sentir.
No lo tengo claro.
sábado, junio 02, 2007
visionaria
Es como si tuviera mucho que escribir.
De ahí lo pienso y creo que no.
Hoy pasé la mañana escuchando a la sinfónica juvenil porque era el aniversario de las orquestas y me mandaron a Matucana 100. Fue muy lindo, aparte que un niñito de Puerto Montt tocó violín solo y yo me emocioné porque creo que la música puede salvar tantas vidas. Ahora me tomo un cortado frente al computador y espero a que sea hora de salir para ver a mi novio. Me tinca que todo el mundo piensa que estoy a dieta porque siempre pido ensaladas cuando como, pero no. Lo que pasa es que no venden muchas cosas sin carne. Aparte, me encantan el chocolate y la crema, odio las cosas light porque tienen gusto a sacarina y nunca en mi vida he hecho una dieta.
Tengo ganas de ir al cine y no sé, de caminar creo, aunque igual caminé harto ya. Ayer con Daniel hicimos un seminario en Starbucks y estuvo ultra entretenido, sobre todo porque pensé que me iba a dar mucha vergüenza, pero como que me salió personalidad de alguna parte aunque igual me dolía un poquito la guata antes de empezar. Es como cuando iba a la tele. La gente que estuvo con nosotros era muy simpática y contaba sus anécdotas de infancia con olor a canela y a limón.
Le saqué la lengua a una niñita de rosado en el metro y parece que se asustó.
Franco pasó a verme mientras yo almorzaba un vegetariano en Elkika.
Le puse repeat a la canción del desastre total y he pasado más de dos horas escuchándola.
De ahí lo pienso y creo que no.
Hoy pasé la mañana escuchando a la sinfónica juvenil porque era el aniversario de las orquestas y me mandaron a Matucana 100. Fue muy lindo, aparte que un niñito de Puerto Montt tocó violín solo y yo me emocioné porque creo que la música puede salvar tantas vidas. Ahora me tomo un cortado frente al computador y espero a que sea hora de salir para ver a mi novio. Me tinca que todo el mundo piensa que estoy a dieta porque siempre pido ensaladas cuando como, pero no. Lo que pasa es que no venden muchas cosas sin carne. Aparte, me encantan el chocolate y la crema, odio las cosas light porque tienen gusto a sacarina y nunca en mi vida he hecho una dieta.
Tengo ganas de ir al cine y no sé, de caminar creo, aunque igual caminé harto ya. Ayer con Daniel hicimos un seminario en Starbucks y estuvo ultra entretenido, sobre todo porque pensé que me iba a dar mucha vergüenza, pero como que me salió personalidad de alguna parte aunque igual me dolía un poquito la guata antes de empezar. Es como cuando iba a la tele. La gente que estuvo con nosotros era muy simpática y contaba sus anécdotas de infancia con olor a canela y a limón.
Le saqué la lengua a una niñita de rosado en el metro y parece que se asustó.
Franco pasó a verme mientras yo almorzaba un vegetariano en Elkika.
Le puse repeat a la canción del desastre total y he pasado más de dos horas escuchándola.
jueves, mayo 31, 2007
piedra sobre piedra
Me tomé el día libre.
De a poco, vuelvo a escuchar a mi mujer interna.
Ahora ando de paseo por la universidad porque me dieron ganas de escribir mi blog, caminé toda la mañana por Providencia y terminé tomando un chocolate caliente ultra rico por acá cerca. Me compré un libro nuevo y uno usado de la Simone de Beauvoir, un capri de trufa y uno de frutilla de los chiquititos y una dobladita con queso. Canté todo el rato esa canción de Alejandra Guzmán que le ponen a la Cata en Papi Ricky y salté en las pozas de agua que dejó la lluvia de alguna hora que no tuve idea, pero antes de llegar acá estaba empezando a llover otra vez por suerte, así no me lo pierdo de nuevo. Pasé a mi árbol preferido en la plaza cerca de Salvador y esa iglesia que queda en Lastarria para darle gracias a Jesusito porque estoy muy feliz.
Me acuerdo que el invierno pasado fue romántico hasta decir basta y que me pasé bailando y rodeada de mariposas. No sé qué vendrá ahora. Quizá la soledad profunda que me anunciaron las cartas, yo conmigo. Estoy dispuesta a vivir lo que me toque. En poquito tiempo más, volveré a ser capaz de defenderme y de enfrentar el mundo. Lo siento. Estoy viva.
En el lugar donde me tomé el chocolate me atendió un tipo muy simpático y me preguntó si nos conocíamos de otra parte y yo le dije que quizás.
Leí mucho rato sobre sanaciones en un libro que me encantó.
Voy a tomar una sopita acostada en mi cama con guatero.
De a poco, vuelvo a escuchar a mi mujer interna.
Ahora ando de paseo por la universidad porque me dieron ganas de escribir mi blog, caminé toda la mañana por Providencia y terminé tomando un chocolate caliente ultra rico por acá cerca. Me compré un libro nuevo y uno usado de la Simone de Beauvoir, un capri de trufa y uno de frutilla de los chiquititos y una dobladita con queso. Canté todo el rato esa canción de Alejandra Guzmán que le ponen a la Cata en Papi Ricky y salté en las pozas de agua que dejó la lluvia de alguna hora que no tuve idea, pero antes de llegar acá estaba empezando a llover otra vez por suerte, así no me lo pierdo de nuevo. Pasé a mi árbol preferido en la plaza cerca de Salvador y esa iglesia que queda en Lastarria para darle gracias a Jesusito porque estoy muy feliz.
Me acuerdo que el invierno pasado fue romántico hasta decir basta y que me pasé bailando y rodeada de mariposas. No sé qué vendrá ahora. Quizá la soledad profunda que me anunciaron las cartas, yo conmigo. Estoy dispuesta a vivir lo que me toque. En poquito tiempo más, volveré a ser capaz de defenderme y de enfrentar el mundo. Lo siento. Estoy viva.
En el lugar donde me tomé el chocolate me atendió un tipo muy simpático y me preguntó si nos conocíamos de otra parte y yo le dije que quizás.
Leí mucho rato sobre sanaciones en un libro que me encantó.
Voy a tomar una sopita acostada en mi cama con guatero.
miércoles, mayo 30, 2007
kiss me so sweet
Amo a mi novio.
Ha pasado casi un año desde que trabajamos juntos, creo que fue un miércoles, y yo lo miré y le dije que me gustaba.
Y hemos construido el cielo.
Franco me conoce como nadie más. Sabe que cuando tengo frío me duele la cabeza, que odio la sacarina y las cosas light, que en las noches, a veces, me despierto con susto por alguna pesadilla y no puedo volver a dormir si no me abraza. Franco ha vivido conmigo mis procesos más oscuros y los más brillantes. Me ha visto llorar dos semanas seguidas con esa pena que parecía que iba a durar para siempre, y después sacarme los zapatos para caminar en el pasto mojado y cantar tan fuerte. A Franco no le importa si yo a veces no sé nada. No me cuestiona cuando quiero dejarlo todo. Me compra chocolates, me prepara desayuno, se levanta y va corriendo a buscar marraquetas cuando me dan ganas de comer pan con mantequilla.
Amo a mi novio por los detalles. Por la cotidianeidad. Porque todos los días descubro que mi casa sin él no es mía. Porque me gusta cuando comemos sushi y vemos películas, y cuando él juega DS mientras yo leo la Cosmo. Porque a veces, cuando pienso que funciono tan bien sola, leo mi blog y me acuerdo que mi sueño más grande siempre fue encontrar a un compañero. Porque, a su lado, soy más mujer.
Franco no sólo es mi novio.
También es mi mejor amigo.
El regalo más lindo del cielo.
Ha pasado casi un año desde que trabajamos juntos, creo que fue un miércoles, y yo lo miré y le dije que me gustaba.
Y hemos construido el cielo.
Franco me conoce como nadie más. Sabe que cuando tengo frío me duele la cabeza, que odio la sacarina y las cosas light, que en las noches, a veces, me despierto con susto por alguna pesadilla y no puedo volver a dormir si no me abraza. Franco ha vivido conmigo mis procesos más oscuros y los más brillantes. Me ha visto llorar dos semanas seguidas con esa pena que parecía que iba a durar para siempre, y después sacarme los zapatos para caminar en el pasto mojado y cantar tan fuerte. A Franco no le importa si yo a veces no sé nada. No me cuestiona cuando quiero dejarlo todo. Me compra chocolates, me prepara desayuno, se levanta y va corriendo a buscar marraquetas cuando me dan ganas de comer pan con mantequilla.
Amo a mi novio por los detalles. Por la cotidianeidad. Porque todos los días descubro que mi casa sin él no es mía. Porque me gusta cuando comemos sushi y vemos películas, y cuando él juega DS mientras yo leo la Cosmo. Porque a veces, cuando pienso que funciono tan bien sola, leo mi blog y me acuerdo que mi sueño más grande siempre fue encontrar a un compañero. Porque, a su lado, soy más mujer.
Franco no sólo es mi novio.
También es mi mejor amigo.
El regalo más lindo del cielo.
martes, mayo 29, 2007
la loba
Soñé con la Siri y Claudio.
Ayer se acabó mi crisis.
La Toña me leyó el tarot y me quedó claro que no es tiempo de tomar decisiones. Por ahora, se trata de vivir. De recordar que no me gusta llegar temprano y acostarme a ver televisión, sino caminar por Santiago de noche y mirar las estrellas y cantar, cantar fuerte, hasta recoger todos los huesos y reconstruirme mil veces, mientras sea necesario. De recordar que Franco es mi compañero de vida ahora, y que quizá un día nos separemos y sigamos caminos distintos porque no estamos amarrados a amarnos para siempre. Porque somos libres.
Ayer estuve en cama todo el día y me hizo bien. En la noche, como a las once, me puse parka encima del pijama y me tomé mi agüita de melisa en el balcón, sintiendo que el frío me recordaba la magia de estar viva. Ayer quise darle las gracias a Daniel por aparecer de repente y devolverme la fe. Ayer leí otra vez "mujeres que corren con lobos", escribí, pinté, lloré un poquito y me reí mucho. Fue mi día para mí.
Hoy, en El Mercurio.
Dispuesta a ponerme de pie eternamente.
Ya va un abismo menos.
Ayer se acabó mi crisis.
La Toña me leyó el tarot y me quedó claro que no es tiempo de tomar decisiones. Por ahora, se trata de vivir. De recordar que no me gusta llegar temprano y acostarme a ver televisión, sino caminar por Santiago de noche y mirar las estrellas y cantar, cantar fuerte, hasta recoger todos los huesos y reconstruirme mil veces, mientras sea necesario. De recordar que Franco es mi compañero de vida ahora, y que quizá un día nos separemos y sigamos caminos distintos porque no estamos amarrados a amarnos para siempre. Porque somos libres.
Ayer estuve en cama todo el día y me hizo bien. En la noche, como a las once, me puse parka encima del pijama y me tomé mi agüita de melisa en el balcón, sintiendo que el frío me recordaba la magia de estar viva. Ayer quise darle las gracias a Daniel por aparecer de repente y devolverme la fe. Ayer leí otra vez "mujeres que corren con lobos", escribí, pinté, lloré un poquito y me reí mucho. Fue mi día para mí.
Hoy, en El Mercurio.
Dispuesta a ponerme de pie eternamente.
Ya va un abismo menos.
domingo, mayo 27, 2007
just to break my fall
No quiero escribir cosas tristes.
Hoy fui a reportear el día del partimonio.
Ayer tuve un día bueno y malo. Bueno porque conocí a la hija de Daniel que es ultra linda y se llama Sofía Paz, a mí igual me hubiera gustado llamarme así, aparte que se ríe harto y adora a su papá y a mí su papá me cae muy bien porque sabe escuchar y tiene el corazón gigante, aunque no sé si lo sabe. Y malo porque en la tarde apareció la hermana de Franco, entonces yo nunca pensé que podía odiar a nadie pero parece que a ella la odio porque me hizo tanto tanto mal y me puse a llorar de rabia cuando la vi y me dolió la guata y me tuvieron que dar agüita con azúcar.
Filo.
Ahora estoy en el diario, con parka. En la mañana llovieron hojas mientras caminaba hacia el metro y me encantó. He escuchado todo el día Fidelity y a veces me río sola y me dan ganas de ir al cine y dos minutos después se me llenan los ojos de lágrimas porque siento que no me quiero levantar nunca más.
Tanta dualidad, Carolina.
Tanto apego.
Tanta libertad que te llama a gritos.
Hoy fui a reportear el día del partimonio.
Ayer tuve un día bueno y malo. Bueno porque conocí a la hija de Daniel que es ultra linda y se llama Sofía Paz, a mí igual me hubiera gustado llamarme así, aparte que se ríe harto y adora a su papá y a mí su papá me cae muy bien porque sabe escuchar y tiene el corazón gigante, aunque no sé si lo sabe. Y malo porque en la tarde apareció la hermana de Franco, entonces yo nunca pensé que podía odiar a nadie pero parece que a ella la odio porque me hizo tanto tanto mal y me puse a llorar de rabia cuando la vi y me dolió la guata y me tuvieron que dar agüita con azúcar.
Filo.
Ahora estoy en el diario, con parka. En la mañana llovieron hojas mientras caminaba hacia el metro y me encantó. He escuchado todo el día Fidelity y a veces me río sola y me dan ganas de ir al cine y dos minutos después se me llenan los ojos de lágrimas porque siento que no me quiero levantar nunca más.
Tanta dualidad, Carolina.
Tanto apego.
Tanta libertad que te llama a gritos.
miércoles, mayo 23, 2007
one foot on the ground
Ese sabor amargo
de besos que no se dan
y de tardes,
de amaneceres,
de inviernos tan fríos,
sola.
Me acuesto bien tapada,
como dos chocolates grandes
(uno con almendras),
prendo la radio, la tele, la luz.
Es de día y está oscuro.
Los ojos nublados,
el corazón quieto,
las manos secas,
chaleco gris.
Me faltan los colores de la canción perfecta,
en la pena infinita del vacío más absurdo.
Ese sabor amargo
de la sensación y la certeza
de que nunca podremos ser nosotros.
De que siempre,
siempre,
siempre,
seré sólo
yo.
de besos que no se dan
y de tardes,
de amaneceres,
de inviernos tan fríos,
sola.
Me acuesto bien tapada,
como dos chocolates grandes
(uno con almendras),
prendo la radio, la tele, la luz.
Es de día y está oscuro.
Los ojos nublados,
el corazón quieto,
las manos secas,
chaleco gris.
Me faltan los colores de la canción perfecta,
en la pena infinita del vacío más absurdo.
Ese sabor amargo
de la sensación y la certeza
de que nunca podremos ser nosotros.
De que siempre,
siempre,
siempre,
seré sólo
yo.
martes, mayo 22, 2007
finding a way
Nunca se ha tratado de tener.
Siempre de ser.
Hay personas que entienden y otras que no. Mi novio dice que esto ya me había pasado antes, y que seguro es algo específico que me molesta. Miski postea sobre mirar a la gente en las ventanas de los buses y yo lo he vivido tantas veces. La Hormiguita cree que es un malestar material y Daniel, en Starbucks, opina que lo que pasa es que me da por pensar, entonces, como pienso, nunca voy a estar tranquila si no hago algo que me motive de verdad.
¿Y qué me motiva?
Conocer personas y contar historias, entrar en el mundo, en tantos mundos, ir al cine sola, caminar con frío y con lluvia cantando, columpiarme en Vespucio, jugar con los niños y tomar en brazos a las guagüitas para que no lloren. Buscar alguna forma de que ya nadie tenga que pedir dinero para comer y menos para drogarse porque la vida no lo acoge, que la calle no sea la mejor opción ni la única posible, que Randy no crezca un día para darse cuenta que más allá de San Gregorio, cruzando Vespucio, no hay nada.
Necesito salir de la inercia.
Tenerlo todo es la forma más facil de quedarse quieto.
Que Dios me ayude a encontrar mi camino.
Siempre de ser.
Hay personas que entienden y otras que no. Mi novio dice que esto ya me había pasado antes, y que seguro es algo específico que me molesta. Miski postea sobre mirar a la gente en las ventanas de los buses y yo lo he vivido tantas veces. La Hormiguita cree que es un malestar material y Daniel, en Starbucks, opina que lo que pasa es que me da por pensar, entonces, como pienso, nunca voy a estar tranquila si no hago algo que me motive de verdad.
¿Y qué me motiva?
Conocer personas y contar historias, entrar en el mundo, en tantos mundos, ir al cine sola, caminar con frío y con lluvia cantando, columpiarme en Vespucio, jugar con los niños y tomar en brazos a las guagüitas para que no lloren. Buscar alguna forma de que ya nadie tenga que pedir dinero para comer y menos para drogarse porque la vida no lo acoge, que la calle no sea la mejor opción ni la única posible, que Randy no crezca un día para darse cuenta que más allá de San Gregorio, cruzando Vespucio, no hay nada.
Necesito salir de la inercia.
Tenerlo todo es la forma más facil de quedarse quieto.
Que Dios me ayude a encontrar mi camino.
sábado, mayo 19, 2007
manos blancas
Y entonces, esto pasó así:
Ayer me quedé a alojar donde la Toña después de pasar todo el día con mi noviecito lindo en Valparaíso con caminata por los cerros y visita a La Sebastiana incluídas, y encontré la respuesta que necesitaba.
La Toña tiene razón.
Toda la vida he contado con alguien a quien mirar y admirar, alguien a quien seguir y ahora, de repente, sola, me encuentro un poco perdida. Porque en el fondo cuando había estado más cerca mío siempre había sido con ayuda. Con tardes en el Cajón del Maipo y la nieve blanca y el agua congelada del río. Con lecturas de tarot y cursos de mujeres, y antes, mucho antes, con esas conversaciones tan llenas de llanto y chocolates con almendras.
Pero ahora no.
Ahora no sé hacia dónde caminar.
De repente me pasa. Me siento y miro y lo tengo todo. Pero no a mí. Estoy lejos, media enterrada, media ahogada, media casi sin respirar porque sólo así puedo no entrometerme en los logros y olvidar que en realidad yo quiero mucho más, que esto no me basta, que todo, a veces, es nada.
Claro, vengo al Mercurio, tengo mi ropa y mis gustos y tiempo para ver televisión. Tengo otros dos trabajos estables, un hombre al que adoro, y un par de semestres de clases antes del título que ya es casi mío. Tengo mi casa, mi espacio, mi amor.
¿Y qué mas?
¿Y yo?
¿Y mis sueños?
¿Y mi mujer salvaje, dormida, profunda, en silencio, que se aburriría con tantos matinales y tan poca vida real?
¿Dónde estás, Carolina?
Ayer me quedé a alojar donde la Toña después de pasar todo el día con mi noviecito lindo en Valparaíso con caminata por los cerros y visita a La Sebastiana incluídas, y encontré la respuesta que necesitaba.
La Toña tiene razón.
Toda la vida he contado con alguien a quien mirar y admirar, alguien a quien seguir y ahora, de repente, sola, me encuentro un poco perdida. Porque en el fondo cuando había estado más cerca mío siempre había sido con ayuda. Con tardes en el Cajón del Maipo y la nieve blanca y el agua congelada del río. Con lecturas de tarot y cursos de mujeres, y antes, mucho antes, con esas conversaciones tan llenas de llanto y chocolates con almendras.
Pero ahora no.
Ahora no sé hacia dónde caminar.
De repente me pasa. Me siento y miro y lo tengo todo. Pero no a mí. Estoy lejos, media enterrada, media ahogada, media casi sin respirar porque sólo así puedo no entrometerme en los logros y olvidar que en realidad yo quiero mucho más, que esto no me basta, que todo, a veces, es nada.
Claro, vengo al Mercurio, tengo mi ropa y mis gustos y tiempo para ver televisión. Tengo otros dos trabajos estables, un hombre al que adoro, y un par de semestres de clases antes del título que ya es casi mío. Tengo mi casa, mi espacio, mi amor.
¿Y qué mas?
¿Y yo?
¿Y mis sueños?
¿Y mi mujer salvaje, dormida, profunda, en silencio, que se aburriría con tantos matinales y tan poca vida real?
¿Dónde estás, Carolina?
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