viernes, noviembre 18, 2005

en la cama

Nunca he tenido sexo.

De hecho, en veinte años, veintiuno en un par de semanas, nunca he dormido toda la noche al lado de alguien, ni he visto a un hombre sin ropa ni me ha visto nadie a mí tampoco, a excepción de una aventura con un ex [pero creo que no vale, porque estaba casi oscuro y yo quería salir corriendo] y bueno, mi experiencia sexual es mínima. Eso.

El punto de todo esto es que acabo de ver la película de Matías Bize y aluciné. Si hay algo que me fascina del cine, y que no he encontrado ni en libros, ni en teatro, ni en tele, es que puedo estar en la historia. Puedo ser la mina que está en la cama. No pensar que soy ella. Ser. El cine envuelve.

Pero, a diferencia de muchos, creo que 'en la cama', no se trata de amor.
Tampoco de sexo.

Creo que es una hora cuarenta que muestra, sin más pretensiones que mostrar, el encuentro entre dos personas que son lo que son, con miedos y trancas y rollos. Con partes de matrimonio en la cartera y una ex que llama a las cuatro de la mañana. Blanca bailando Supernova y Valenzuela cabeza abajo apoyado en la pared. Miradas profundas y a veces tristes, diálogos casi sin guión, y esa forma de enfrentarse en silencio.

Creo que, 'en la cama', es pura química.

Lo que hizo la historia de Bize conmigo fue llevarme a un motel, y una sola vez he entrado a uno, con la Bárbara, en primero, para una entrevista que nos tocó hacer juntas. Entonces estar ahí, con un tipo que era insoportable y encantador , pero sobre todo, sincero, me dejó en silencio escuchando la canción final hasta que prendieron las luces y pasé a columpiarme camino a mi casa. La nostalgia de otra vida, seguro.

Nunca he tenido una pareja. Novios sí, varios. Pero ninguno que me mirara a los ojos y me dijera, oye, qué te gusta. Qué te hace feliz. Quién eres. Caminemos juntos y odiémonos a veces, pero volvamos siempre o casi siempre, y démonos cuenta que el futuro no existe, que el tiempo no existe, que todo es ahora y mañana no es que no importe, pero no nos asusta. Nunca un novio ha sido mi mejor amigo.

No creo en los procesos, ni en los convencionalismos.
Creo en lo espontáneo.
En esa sonrisa media absurda que hace que me brillen los ojos.

6 comentarios:

AnaMaría dijo...

Esa complicidad es una maravilla, pero una vez que se acaba, una vez que se pierde, el desconsuelo es tan tremendo que uno sinceramente se plantea si valió la pena haberla conseguido.
La respuesta varía con el día.

Saludos,
AnaMaría.

Mica dijo...

Muy bueno...a mi a veces, me suele pasar lo mismo..

Celeste dijo...

A todos les toca en algún momento de sus vidas, conocer al verdadero amor, ese que te lleva a caminar de la mano de un hombre, por un largo camino, con flores, pero también con piedras y hoyos. Ese que te mira a los ojos y sabe qué te pasa o qué es lo que quieres. Ese que es tu mejor amigo. A algunos les llega antes y a otros después, pero siempre llega...

Blanca Lewin dijo...

Lindísimo Carola, muchas gracias, de verdad.
Cariños.

gab diaz dijo...

te pasaste carola. pocas veces se leen posts tan honestos y desprejuiciados. tal como "en la cama" te llevo a ese motel, tu post me llevo un rato a tu vida y tus pensamientos/sentimientos. mucha suerte en general y en particular con el extraño amor que seguro viviras de tantas maneras durante tanta vida que te queda por delante.
gab diaz (director de foto de En La Cama).

coordinación Film&Run dijo...

Si hay algo de lo que estoy seguro, es que en tu futuro iras muchas veces a moteles, con las personas correctas e incorrectas, y siempre existira esa sensacion de "ultima vez", de momento unico. y al final, como dice Borges, lo que queda son las palabras, las palabras que se dicen entre las sabanas y que quedan como tatuajes. Gracias por tu comentario.