viernes, octubre 28, 2005

never say goodbye

Hoy fue el funeral de la abuelita de Esteban.

Pensar en la muerte no me da pena. Ni miedo. Sí un poco de curiosidad.

Sé que no soy este cuerpo, y que lo que soy no se destruye. Pero me gusta estar viva. Me gusta ser en físico. Hay sensaciones que amo. El sol en las mañanas cuando todavía no es primavera pero ya casi dejó de ser invierno, el ruido del hielo que se quiebra en un vaso con agua, los pies sin zapatos en el pasto mojado, un chocolate medio derretido, de esos que después de comer, dejan las manos enteras manchadas.

Creo que lo que más me cuesta de la idea de morir es saber que, en otro plano, las sensaciones son diferentes. Saber que paso a ser lo que soy, independiente del cuerpo que ahora me limita pero a veces me libera. Saber que quizá nunca más tenga sueño, ni hambre, ni frío.

Hoy la muerte está un poco más cerca que ayer.
Escribiendo, sigo viva.

1 comentario:

AnaMaría dijo...

Entiendo tanto lo que dices. Constantemente lo pienso, sólo que de manera más pesimista. No había pensado que el cuerpo pueda liberarnos. Le daré unas vueltas a esa idea. Me gusta.

Saludos.
AnaMaría.