domingo, octubre 16, 2005

casi las tres

Vengo llegando de trabajar. No tengo nada de sueño, aunque tampoco hubiera carretiado.

Estuve en mi colegio en la tarde, en la kermesse donde bailaba mi hermana.

Fue raro...
de hecho, la sensación más fuerte fue saber que mis hijas no van a educarse así, con todas esas niñitas gritando y queriendo ser un poco más, sólo un poco más que la que la está al lado. La competencia por quién se viste mejor, o con ropa más cara, más de marca, más exclusiva. Quién conoce a más gente correcta. Quién es más rubia, más flaca, más popular. Los más que, para mí, son tan menos. Alguna vez quise ser así, lo sé. Toda mi vida de colegio la pasé tratando de encajar. Nunca lo hice. Y ahora, a mis veinte, entro de nuevo al viemei donde están todas las sisters comiendo hotdogs y proclamando el school spirit y todas las girls cantando el alma mater mientras planean el donut dance. Nada. Cero nostalgia. Y me da un poco de rabia, y un poco de pena, porque me encantaría mirar atrás y decir 'esta época fue feliz' y querer volver allá.

Excelentes profesores. Excelentes resultados. Excelente conducta.
Felicitaciones.
Usted ha sobrevivido.
Acá está su diploma.

2 comentarios:

Daniel Jácome dijo...

normalmente pensamos lo que no queremos, pero piensa tambien que te vas a procurar, es mas facil comenzar por ahi. ah, y no dejes de leer tu literatura varata como le llaman, la verdad es que no conozco a tu autor, pero que carambas, cada quien no?

Paul :-) dijo...

Así es el colegio.

Menos mal que no pudieron con nosotros.

:-)