Acabo de llegar del cine con la guata revuelta y el corazón en la mano.
Vimos 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Yo casi nunca lloro con las películas. Claro, lloré con Mi vida sin mí y con la última media hora de El gran pez, pero no es lo común. Tampoco lloré hoy. De hecho, hoy la angustia fue tanta que llorar no hubiera servido de nada. Es la mejor película que he visto en mucho tiempo.
Tengo tantas cosas que escribir y no sé cómo. Quiero decir que este fin de semana con Mati fue bacán, sobre todo ayer que fuimos a pasear al centro y tomamos té de un capullo que se convertía en flor con el agua, que me encanta Santiago justo antes de que llueva, que aunque a veces creo que el miedo - a la vida, al dolor, a todo - me va a ganar, al final siempre termino mirando de frente con los ojos bien abiertos, hasta el infinito.
Quiero decir que puedo rayar mi pared entera y nunca voy a lograr decirlo todo, que me encanta estar sola pero de repente necesito un abrazo para poder dormir bien, que a pesar de que he amado con todo mi corazón muchas veces, nadie me había enseñado tanto de amor como Matías.
Quiero decir que siento que estoy empezando a encontrarme y a encontrar mi camino. Que quizá me demore, y me cueste, y me asuste, y que seguramente voy a necesitar algo más que las flores de Bach que me regaló el universo. Pero sé que de alguna forma, aunque sea de a pasitos cortos y con muchos descansos intermedios, voy a llegar.
Mi gato se pasa mirando fijo a un punto vacío.
Seguro ve mucho más allá que yo.
lunes, agosto 11, 2008
lunes, agosto 04, 2008
el momento es
La semana pasada tuve dos viajes.
Buenos Aires y Arica.
Hoy, en Santiago otra vez, en la misma silla frente al mismo computador, sólo puedo decir que fueron días que me sirvieron para recordar quién soy yo de verdad. Y es que yo no pertenezco a la sociedad del glamour ni a los zapatos de taco. Yo no sirvo para decir las palabras precisas en el momento perfecto, ni para saber qué ropa se debe usar en qué ocasión importante, rodeada de personas importantes, en lugares importantes.
Por eso hoy elijo el colchón en el suelo antes que la cama alta de sábanas tan blancas. Elijo las ventanas abiertas en vez de las cortinas de terciopelo. Elijo la cara con tierra sin maquillaje, y los pies descalzos en el pasto, y la ropa usada que venden en la feria.
Hoy, conscientemente, elijo la libertad.
Que Dios y las Diosas me acompañen y me muestren el camino.
Tengo la certeza de que lo sabré seguir.
Buenos Aires y Arica.
Hoy, en Santiago otra vez, en la misma silla frente al mismo computador, sólo puedo decir que fueron días que me sirvieron para recordar quién soy yo de verdad. Y es que yo no pertenezco a la sociedad del glamour ni a los zapatos de taco. Yo no sirvo para decir las palabras precisas en el momento perfecto, ni para saber qué ropa se debe usar en qué ocasión importante, rodeada de personas importantes, en lugares importantes.
Por eso hoy elijo el colchón en el suelo antes que la cama alta de sábanas tan blancas. Elijo las ventanas abiertas en vez de las cortinas de terciopelo. Elijo la cara con tierra sin maquillaje, y los pies descalzos en el pasto, y la ropa usada que venden en la feria.
Hoy, conscientemente, elijo la libertad.
Que Dios y las Diosas me acompañen y me muestren el camino.
Tengo la certeza de que lo sabré seguir.
jueves, julio 31, 2008
cenicienta ilegal
En el diario.
Hoy me puse mi polera azul nueva.
Anoche, cuando llegué del evento en Buenos Aires y acababa de pasar mi maleta por esas cintas de aeropuerto que ven todo, una señora me preguntó de la nada: ¿usted qué lleva en dos envases de vidrio?. Obviamente yo pensé que eran perfumes. Pero no. Eran los frasquitos de manjar y miel que me había traído de recuerdo. Y me denunciaron, me citaron, me hicieron firmar una declaración y pagar una multa. Como toda una delincuente. Igual fueron simpáticos, y aunque anoche lloré porque era el frasco de miel más caro de mi vida, hoy mi tata me pagó de vuelta para que se me acabara la angustia. Ahora que lo pienso, es divertido. Ayer mientras pasaba, era horrible.
El viaje me sirvió para darme cuenta de todo lo que me gusta Mati, para borrar varios prejuicios y para descansar. Estuve en un hotel ultra lindo, me vestí Magnifique, conocí un montón de gente y comí mucha comida vegetariana. Ahora voy a ver a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos después de casi siete meses.
Estoy contenta, con risa, y segura de que se viene algo bueno.
Después de Arica, el infinito.
Gracias al universo por todo.
Hoy me puse mi polera azul nueva.
Anoche, cuando llegué del evento en Buenos Aires y acababa de pasar mi maleta por esas cintas de aeropuerto que ven todo, una señora me preguntó de la nada: ¿usted qué lleva en dos envases de vidrio?. Obviamente yo pensé que eran perfumes. Pero no. Eran los frasquitos de manjar y miel que me había traído de recuerdo. Y me denunciaron, me citaron, me hicieron firmar una declaración y pagar una multa. Como toda una delincuente. Igual fueron simpáticos, y aunque anoche lloré porque era el frasco de miel más caro de mi vida, hoy mi tata me pagó de vuelta para que se me acabara la angustia. Ahora que lo pienso, es divertido. Ayer mientras pasaba, era horrible.
El viaje me sirvió para darme cuenta de todo lo que me gusta Mati, para borrar varios prejuicios y para descansar. Estuve en un hotel ultra lindo, me vestí Magnifique, conocí un montón de gente y comí mucha comida vegetariana. Ahora voy a ver a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos después de casi siete meses.
Estoy contenta, con risa, y segura de que se viene algo bueno.
Después de Arica, el infinito.
Gracias al universo por todo.
jueves, julio 17, 2008
hay amores
Hoy estoy de santo.
Hoy, también, Mati y yo cumplimos un mes.
Hace casi una semana que soy periodista. Se acabó. Después de cinco años y medio, dejo la universidad y, a diferencia de otros finales, no siento nada. Ni siquiera un poco de nostalgia. No añoro lo vivido. No miro al infinito por la ventana mientras pienso que todo tiempo pasado fue mejor. No escucho la misma canción mil veces caminando bajo la lluvia. Sólo doy gracias a Dios porque voy a tener más tiempo, el bien más escaso de mi vida. Creo que a los economistas les encantaría analizar cuánto pagaría uno para ser libre.
El sábado fuimos con Mati a Viña, apostamos en el casino con sus papás y no es que me esté volviendo jugadora porque en realidad sería un vicio muy caro de mantener, pero me entretienen mucho las maquinitas, sobre todo cuando tienen dibujos lindos. Se supone que íbamos por el día, pero al final nos quedamos hasta el domingo que amaneció precioso, nos tomamos fotos, me mojó una ola caminando por la Avenida Perú y metí los pies al mar.
Estoy contenta.
Quiero que pasen dos semanas rápido, para ir a Arica.
Y que sean muchos meses más.
Hoy, también, Mati y yo cumplimos un mes.
Hace casi una semana que soy periodista. Se acabó. Después de cinco años y medio, dejo la universidad y, a diferencia de otros finales, no siento nada. Ni siquiera un poco de nostalgia. No añoro lo vivido. No miro al infinito por la ventana mientras pienso que todo tiempo pasado fue mejor. No escucho la misma canción mil veces caminando bajo la lluvia. Sólo doy gracias a Dios porque voy a tener más tiempo, el bien más escaso de mi vida. Creo que a los economistas les encantaría analizar cuánto pagaría uno para ser libre.
El sábado fuimos con Mati a Viña, apostamos en el casino con sus papás y no es que me esté volviendo jugadora porque en realidad sería un vicio muy caro de mantener, pero me entretienen mucho las maquinitas, sobre todo cuando tienen dibujos lindos. Se supone que íbamos por el día, pero al final nos quedamos hasta el domingo que amaneció precioso, nos tomamos fotos, me mojó una ola caminando por la Avenida Perú y metí los pies al mar.
Estoy contenta.
Quiero que pasen dos semanas rápido, para ir a Arica.
Y que sean muchos meses más.
lunes, julio 14, 2008
bon voyage
Hoy le escribo a mi hermana.
A la viajera que cumple un sueño.
La Isi siempre logra lo que quiere. Se queda, y pelea hasta el final. Defiende su postura y sus creencias, sus ideas, sus ideales y sus mañas con la sonrisa rápida y los brazos abiertos. Y aunque nadie sepa nunca de sus luchas internas, yo, que la conozco, sé que la vida no le ha salido fácil. Que se ha tenido que bancar tantas cosas, desde tan chiquitita. Que se construido a sí misma, a fuerza de porrazos. Yo sé que la Isi, más que nadie, se merece este premio y tantos otros. Este avión, este viaje, este hotel. Se lo merece todo.
La Isi, mi hermana chica que ya hace rato es grande, es también mi ejemplo. Va de frente, sin miedo, con la verdad de la mano, con la certeza de estar haciendo lo correcto. No lo que todos quieren, no lo que haría una niñita bien para calzar en un mundo bien con amigos bien, no lo que algún día le enseñaron que tenía que hacer. Lo correcto de verdad. Lo que ella quiere. La Isi es esa mujer a quien no le sirven las historias a medias. Lo que hay que vivir, se vive. Hasta el final.
Hoy, la Isi recibe esa oportunidad que tanto buscó.
Esto es el premio de tu trabajo, Chica linda.
Felicitaciones y un millón y medio de besos y abrazos de tu hermana que te quiere con todo el corazón.
Que tengas el mejor de los viajes.
A la viajera que cumple un sueño.
La Isi siempre logra lo que quiere. Se queda, y pelea hasta el final. Defiende su postura y sus creencias, sus ideas, sus ideales y sus mañas con la sonrisa rápida y los brazos abiertos. Y aunque nadie sepa nunca de sus luchas internas, yo, que la conozco, sé que la vida no le ha salido fácil. Que se ha tenido que bancar tantas cosas, desde tan chiquitita. Que se construido a sí misma, a fuerza de porrazos. Yo sé que la Isi, más que nadie, se merece este premio y tantos otros. Este avión, este viaje, este hotel. Se lo merece todo.
La Isi, mi hermana chica que ya hace rato es grande, es también mi ejemplo. Va de frente, sin miedo, con la verdad de la mano, con la certeza de estar haciendo lo correcto. No lo que todos quieren, no lo que haría una niñita bien para calzar en un mundo bien con amigos bien, no lo que algún día le enseñaron que tenía que hacer. Lo correcto de verdad. Lo que ella quiere. La Isi es esa mujer a quien no le sirven las historias a medias. Lo que hay que vivir, se vive. Hasta el final.
Hoy, la Isi recibe esa oportunidad que tanto buscó.
Esto es el premio de tu trabajo, Chica linda.
Felicitaciones y un millón y medio de besos y abrazos de tu hermana que te quiere con todo el corazón.
Que tengas el mejor de los viajes.
lunes, julio 07, 2008
it's about time
Necesito salir de la universidad.
El tiempo hasta el miércoles se me hace poco y eterno.
El sábado fui con Mati al Hipódromo y apostamos toda la tarde. Fue bacán. Ahora tengo mucho sueño porque anoche me quedé hasta la una y media de la mañana haciendo una traducción, pero filo. Fue un buen fin de semana. También comimos en la casa de la Trini, carretiamos donde la Fran y bailamos reggaetón un poquito en un cumpleaños. Ayer almorzamos donde mi madre y en la tarde hice clases de tarot. Me acuerdo de cuando trabajaba todos los sábados y domingos y sólo puedo dar gracias por la posibilidad de dormir sin despertador y quedarme en pijama sin compromisos.
Hoy quiero terminar mi trabajo de tele y el tema de la revista, tomar un café mirando el cielo nublado y pensar que, si todo resulta, quedan tres días para egresar de la universidad, menos de un mes para volver a ver a mis sobrinos, y una semana para que mi hermana cumpla un sueño.
Tiempo de trabajar y esperar.
Las cartas me dicen que disfrute, que es real, que es ahora.
Y yo sé que sí.
El tiempo hasta el miércoles se me hace poco y eterno.
El sábado fui con Mati al Hipódromo y apostamos toda la tarde. Fue bacán. Ahora tengo mucho sueño porque anoche me quedé hasta la una y media de la mañana haciendo una traducción, pero filo. Fue un buen fin de semana. También comimos en la casa de la Trini, carretiamos donde la Fran y bailamos reggaetón un poquito en un cumpleaños. Ayer almorzamos donde mi madre y en la tarde hice clases de tarot. Me acuerdo de cuando trabajaba todos los sábados y domingos y sólo puedo dar gracias por la posibilidad de dormir sin despertador y quedarme en pijama sin compromisos.
Hoy quiero terminar mi trabajo de tele y el tema de la revista, tomar un café mirando el cielo nublado y pensar que, si todo resulta, quedan tres días para egresar de la universidad, menos de un mes para volver a ver a mis sobrinos, y una semana para que mi hermana cumpla un sueño.
Tiempo de trabajar y esperar.
Las cartas me dicen que disfrute, que es real, que es ahora.
Y yo sé que sí.
martes, julio 01, 2008
give me some time
En el estrés.
Si todo sale bien, estoy a ocho días de ser periodista.
Si no, no.
Tengo mucho sueño y ganas de estar con Mati y de comer chocolate con almendras. Hoy mientras venía en la micro pensaba qué rara va a ser mi vida cuando sólo tenga que trabajar, después de que ya llevo tantos años haciendo tantas cosas a la vez. Igual me va a venir bien, lo sé. Me siento un poco cansada y eso que igual soy chica todavía y que no he vivido casi nada.
Anoche vimos Amor Ciego.
Mati me preparó philadelphia con soya y sésamo y tomamos cerveza.
Lo pasé ultra bien.
Si todo sale bien, estoy a ocho días de ser periodista.
Si no, no.
Tengo mucho sueño y ganas de estar con Mati y de comer chocolate con almendras. Hoy mientras venía en la micro pensaba qué rara va a ser mi vida cuando sólo tenga que trabajar, después de que ya llevo tantos años haciendo tantas cosas a la vez. Igual me va a venir bien, lo sé. Me siento un poco cansada y eso que igual soy chica todavía y que no he vivido casi nada.
Anoche vimos Amor Ciego.
Mati me preparó philadelphia con soya y sésamo y tomamos cerveza.
Lo pasé ultra bien.
miércoles, junio 25, 2008
what to believe
Ayer cumplí una semana pololeando.
Mati me regaló flores y fuimos a comer pizza y al cine.
Cuando veo películas como El fin de los tiempos, siempre me cuestiono. Es verdad que no entiendo casi nada del mundo, y quizá es la norma general, pero me pasa que quiero entender. Que quiero saber. Que si la muerte es muerte, es paso, es estado, es vida. Que al final si todos somos energía, tenemos que ser un poco más conscientes de lo que hacemos y cómo, porque las cosas se devuelven siempre y quién sabe cómo irá a terminar la historia si no cambiamos a tiempo. Tal vez ya no lo hicimos. O tal vez en eso estamos.
No me asusta pensar en lo incomprensible, pero me intriga. Desde que era chica las preguntas nunca me han dejado en paz. Siempre me he cuestionado cuál es mi propósito en la vida, si existo de verdad, si no seré más que una ilusión en una realidad llena de ilusiones. Vivimos en un mundo de fantasía, en maya, como dice mi hermano. A veces me da miedo olvidar que no comprendemos casi nada. O nada. Y que creemos que lo sabemos todo.
Ayer hice un queque de chocolate y ahora me lo estoy comiendo.
Si todo sale bien, me quedan dos semanas como estudiante universitaria.
Vamos que se puede Caro.
Mati me regaló flores y fuimos a comer pizza y al cine.
Cuando veo películas como El fin de los tiempos, siempre me cuestiono. Es verdad que no entiendo casi nada del mundo, y quizá es la norma general, pero me pasa que quiero entender. Que quiero saber. Que si la muerte es muerte, es paso, es estado, es vida. Que al final si todos somos energía, tenemos que ser un poco más conscientes de lo que hacemos y cómo, porque las cosas se devuelven siempre y quién sabe cómo irá a terminar la historia si no cambiamos a tiempo. Tal vez ya no lo hicimos. O tal vez en eso estamos.
No me asusta pensar en lo incomprensible, pero me intriga. Desde que era chica las preguntas nunca me han dejado en paz. Siempre me he cuestionado cuál es mi propósito en la vida, si existo de verdad, si no seré más que una ilusión en una realidad llena de ilusiones. Vivimos en un mundo de fantasía, en maya, como dice mi hermano. A veces me da miedo olvidar que no comprendemos casi nada. O nada. Y que creemos que lo sabemos todo.
Ayer hice un queque de chocolate y ahora me lo estoy comiendo.
Si todo sale bien, me quedan dos semanas como estudiante universitaria.
Vamos que se puede Caro.
miércoles, junio 18, 2008
antigua esperanza
Volver a empezar.
Otra vez, mil veces, hasta el infinito.
En su casa, mientras esperábamos que llegara el sushi vegetariano y tomábamos vino frente al ventanal sin cortinas, Mati me pidió pololeo. Y yo le dije que sí. Lo dudé, claro. Obvio. Si igual tengo un poco de miedo. Es que a veces siento que no importa cuánto quiera la felicidad, siempre se me escapa de las manos. Creo que es la libertad, y no. Que es el amor, y tampoco. Que es la paz. Quizá la felicidad sea la paz.
Hoy sólo sé que dejo mi pasado y mis historias antiguas, tan lindas algunas, tan dulces, y otras tan tristes, con dolores tan grandes que los años no han podido borrar del todo, y empiezo a caminar de a poquito, de a pasos cortos, sin lanzarme al vacío esta vez, sin pensar en mañana ni en el futuro incierto, sin expectativas ni sueños que me quedan demasiado grandes. Hoy soy una mujer que aprende a ser querida y a recibir, a dejar que cada día me sorprenda con su magia, a no pedirlo todo de una vez, porque la vida tiene su propio ritmo y su debido tiempo. Hoy me despido de esa Caro que, por ganar a alguien, era capaz de perderse a sí misma.
Matías me quiere tal como soy.
Yo cierro los ojos y dejo que me tome en brazos, que me acurruque y me sane.
Y me salve.
Otra vez, mil veces, hasta el infinito.
En su casa, mientras esperábamos que llegara el sushi vegetariano y tomábamos vino frente al ventanal sin cortinas, Mati me pidió pololeo. Y yo le dije que sí. Lo dudé, claro. Obvio. Si igual tengo un poco de miedo. Es que a veces siento que no importa cuánto quiera la felicidad, siempre se me escapa de las manos. Creo que es la libertad, y no. Que es el amor, y tampoco. Que es la paz. Quizá la felicidad sea la paz.
Hoy sólo sé que dejo mi pasado y mis historias antiguas, tan lindas algunas, tan dulces, y otras tan tristes, con dolores tan grandes que los años no han podido borrar del todo, y empiezo a caminar de a poquito, de a pasos cortos, sin lanzarme al vacío esta vez, sin pensar en mañana ni en el futuro incierto, sin expectativas ni sueños que me quedan demasiado grandes. Hoy soy una mujer que aprende a ser querida y a recibir, a dejar que cada día me sorprenda con su magia, a no pedirlo todo de una vez, porque la vida tiene su propio ritmo y su debido tiempo. Hoy me despido de esa Caro que, por ganar a alguien, era capaz de perderse a sí misma.
Matías me quiere tal como soy.
Yo cierro los ojos y dejo que me tome en brazos, que me acurruque y me sane.
Y me salve.
viernes, junio 13, 2008
me he vuelto a perder
Escuchando canciones viejas.
Sin zapatos, pelo suelto, un poco de frío.
A veces me pasa que ya no sé qué es el amor. ¿Es esa euforia que hace que cada beso se sienta como el primero? ¿La calma de saber que alguien espera en la casa cuando hace frío? ¿La certeza de un abrazo en el momento preciso? ¿El miedo de perder lo que se ha logrado construir? ¿La alegría de los detalles? ¿Las lágrimas compartidas? ¿La aventura del futuro incierto? ¿Qué? ¿Es amor cuando mañana no existe y sólo queda hoy, sólo tenemos ahora, y es suficiente? ¿O, al contrario, es amor la proyección, los planes, los sueños? ¿El amor duele, quema, sonríe? ¿Es amor dejarlo todo, perderlo todo, entregarlo todo, que ya no importe nada más? ¿O es amor esperar, lanzarse al vacío, luchar? ¿Qué es el amor? ¿La tregua, la paz, el silencio? ¿La amistad? ¿El esfuerzo?
Hoy sólo tengo vacío. Soy un montón de guerras perdidas, un montón de pedacitos rotos, un montón de desilusiones. Hoy no queda de mí más que el alma dormida. El corazón cansado. Los ojos tristes. Hoy me acuesto encima de la cama, al lado de mi gato, y lloro un poco por todo lo vivido. Por esas penas antiguas que nunca lloré. Porque a veces sigo siendo la niñita tímida y sola, en la biblioteca del colegio, con tanto miedo a la vida. Porque a veces necesito que alguien me recoja, me tome en brazos y me acurruque hasta que me duerma. Porque sí, soy adulta, independiente y capaz, pero adentro, bien al fondo, una Caro chiquitita pide a gritos que la quieran. Que la salven. Que se queden con ella. Conmigo.
A veces me siento tan, tan sola.
Sin zapatos, pelo suelto, un poco de frío.
A veces me pasa que ya no sé qué es el amor. ¿Es esa euforia que hace que cada beso se sienta como el primero? ¿La calma de saber que alguien espera en la casa cuando hace frío? ¿La certeza de un abrazo en el momento preciso? ¿El miedo de perder lo que se ha logrado construir? ¿La alegría de los detalles? ¿Las lágrimas compartidas? ¿La aventura del futuro incierto? ¿Qué? ¿Es amor cuando mañana no existe y sólo queda hoy, sólo tenemos ahora, y es suficiente? ¿O, al contrario, es amor la proyección, los planes, los sueños? ¿El amor duele, quema, sonríe? ¿Es amor dejarlo todo, perderlo todo, entregarlo todo, que ya no importe nada más? ¿O es amor esperar, lanzarse al vacío, luchar? ¿Qué es el amor? ¿La tregua, la paz, el silencio? ¿La amistad? ¿El esfuerzo?
Hoy sólo tengo vacío. Soy un montón de guerras perdidas, un montón de pedacitos rotos, un montón de desilusiones. Hoy no queda de mí más que el alma dormida. El corazón cansado. Los ojos tristes. Hoy me acuesto encima de la cama, al lado de mi gato, y lloro un poco por todo lo vivido. Por esas penas antiguas que nunca lloré. Porque a veces sigo siendo la niñita tímida y sola, en la biblioteca del colegio, con tanto miedo a la vida. Porque a veces necesito que alguien me recoja, me tome en brazos y me acurruque hasta que me duerma. Porque sí, soy adulta, independiente y capaz, pero adentro, bien al fondo, una Caro chiquitita pide a gritos que la quieran. Que la salven. Que se queden con ella. Conmigo.
A veces me siento tan, tan sola.
lunes, junio 09, 2008
este mundo va
En la mañana estuve en la Biblioteca Nacional haciendo el trabajo de seminario de investigación.
En la tarde me fui a Viña.
Hace tiempo que no me tomaba un día para mirar el mar y mojarme un poquito los pies en el agua helada escuchando mil veces la misma canción que hoy fue esa de Carla Bruni que nunca he podido cantar porque no sé francés. Me hizo bien. Cada vez que voy, me acuerdo de qué significa volver al hogar. Obvio. Si la rutina me mata de a poquito, mejor la mato yo antes.
Apagué el celular y sólo lo prendí cuando ya volvía, para llamar a Mati. Caminé por la playa y miré la puesta de sol y le pedí tres deseos al mar. También comí torta tres leches y me tomé un espresso. No conversé con nadie, porque no tenía ganas. Escribí, pero no tanto. Entré a una iglesia y a una exposición de fotos. Sobre todo me quedé en silencio, escuchando nada, con el corazón en paz y los ojos abiertos.
Fue una tarde linda y brillante.
Estuve conmigo.
Igual me echaba de menos.
En la tarde me fui a Viña.
Hace tiempo que no me tomaba un día para mirar el mar y mojarme un poquito los pies en el agua helada escuchando mil veces la misma canción que hoy fue esa de Carla Bruni que nunca he podido cantar porque no sé francés. Me hizo bien. Cada vez que voy, me acuerdo de qué significa volver al hogar. Obvio. Si la rutina me mata de a poquito, mejor la mato yo antes.
Apagué el celular y sólo lo prendí cuando ya volvía, para llamar a Mati. Caminé por la playa y miré la puesta de sol y le pedí tres deseos al mar. También comí torta tres leches y me tomé un espresso. No conversé con nadie, porque no tenía ganas. Escribí, pero no tanto. Entré a una iglesia y a una exposición de fotos. Sobre todo me quedé en silencio, escuchando nada, con el corazón en paz y los ojos abiertos.
Fue una tarde linda y brillante.
Estuve conmigo.
Igual me echaba de menos.
sábado, junio 07, 2008
nobody knows
Sola.
El Conde duerme a los pies de mi cama.
Antes, hace un par de años, cada vez que terminaba una relación amorosa juraba que nunca más me iba a enamorar. Leí tantas veces esa columna de Claudia Aldana, "Resaca de amor", que me encantaba repetir de memoria que el amor es mi peor borrachera. Y claro, caía una y mil veces porque de repente aparecía Nico Ferrari tan mino y tan canchero, tan Alex Mercader en ese tiempo aunque ahora esté convertido en un hombre serio y responsable, o llegaba Sebastián Puga a Starbucks, riéndose de mí y de todos, inteligente, rápido, con esa sonrisa que me derretía. Y mis decisiones quedaban en nada. Como si nunca las hubiera tomado.
Lo que me pasa ahora es que siento que estoy retrocediendo. Que estoy volviendo a pensar que nunca, nunca más. Y no sé. A veces creo que lo que pasa es que, de a poco, he perdido mi capacidad de amar. Claro, el desapego es bueno, lo dicen todos los sabios. Pero del desapego a la indiferencia hay un paso. Y quizá lo estoy dando en este preciso momento.
No quiero despertar un día y darme cuenta de que ya no siento nada.
Me asusta un poco pensar en el futuro.
Al final, quizá todo se resume en que le tengo terror al compromiso.
Ya no sé.
El Conde duerme a los pies de mi cama.
Antes, hace un par de años, cada vez que terminaba una relación amorosa juraba que nunca más me iba a enamorar. Leí tantas veces esa columna de Claudia Aldana, "Resaca de amor", que me encantaba repetir de memoria que el amor es mi peor borrachera. Y claro, caía una y mil veces porque de repente aparecía Nico Ferrari tan mino y tan canchero, tan Alex Mercader en ese tiempo aunque ahora esté convertido en un hombre serio y responsable, o llegaba Sebastián Puga a Starbucks, riéndose de mí y de todos, inteligente, rápido, con esa sonrisa que me derretía. Y mis decisiones quedaban en nada. Como si nunca las hubiera tomado.
Lo que me pasa ahora es que siento que estoy retrocediendo. Que estoy volviendo a pensar que nunca, nunca más. Y no sé. A veces creo que lo que pasa es que, de a poco, he perdido mi capacidad de amar. Claro, el desapego es bueno, lo dicen todos los sabios. Pero del desapego a la indiferencia hay un paso. Y quizá lo estoy dando en este preciso momento.
No quiero despertar un día y darme cuenta de que ya no siento nada.
Me asusta un poco pensar en el futuro.
Al final, quizá todo se resume en que le tengo terror al compromiso.
Ya no sé.
martes, junio 03, 2008
you make me smile
En el diario.
Tengo sueño y hambre y estoy contenta.
Anoche iba caminando con Mati por Luis Thayer Ojeda cuando de repente, y después de que un señor medio loco gritara que tenía una espada, me dijo espérame. Y lo esperé. Y retrocedió un poquito, hasta una florería, y me compró una rosa. Fue bacán. Me acordé de que antes, hace no tanto, un par de años quizá, cada vez que yo salía con alguien esperaba a que se le ocurrieran cosas así y nunca pasaba. Ahora, que dejé de esperar, llega. Obvio. El universo es perfecto.
Es loco pero siento que es momento de dejar de cuestionarme. De agradecer y vivir, nada más. De no buscar explicaciones mi motivos, ni intentar entender hacia dónde estoy yendo. De caminar sin rumbo fijo, al infinito. Quién sabe lo que va a pasar. Qué importa.
Estoy tranquila.
Inmóvil.
En paz.
Tengo sueño y hambre y estoy contenta.
Anoche iba caminando con Mati por Luis Thayer Ojeda cuando de repente, y después de que un señor medio loco gritara que tenía una espada, me dijo espérame. Y lo esperé. Y retrocedió un poquito, hasta una florería, y me compró una rosa. Fue bacán. Me acordé de que antes, hace no tanto, un par de años quizá, cada vez que yo salía con alguien esperaba a que se le ocurrieran cosas así y nunca pasaba. Ahora, que dejé de esperar, llega. Obvio. El universo es perfecto.
Es loco pero siento que es momento de dejar de cuestionarme. De agradecer y vivir, nada más. De no buscar explicaciones mi motivos, ni intentar entender hacia dónde estoy yendo. De caminar sin rumbo fijo, al infinito. Quién sabe lo que va a pasar. Qué importa.
Estoy tranquila.
Inmóvil.
En paz.
sábado, mayo 31, 2008
dualidad
Y fui al casting de amor ciego.
Lo pasé bacán.
Claro, ni la Antonia ni Felipe ni mi hermana entienden que yo lo ande publicando en todas partes, pero la verdad es que, para mí, es una de las experiencias más entretenidas esa de sentarse frente a la cámara y contarlo todo. Todo. Me preguntan y respondo. Sin dramas. Sin rollos. Sin medias verdades ni palabras bonitas. Es loco. Soy yo pero no soy yo. Es ella. La Caro egocéntrica, segura, canchera, ondera, linda, coqueta. Mina, obvio. Pauteada por sus experiencias. Real pero falsa, tan falsa en el fondo. Y ahí está mi dualidad. El amorodio más grande que he sentido.
A la Caro de la tele le encantaría mi trabajo. Vestirse pensando en los eventos y maquillarse todos los días, el pelo liso, la chasquilla recién cortada, la sonrisa intacta, el colegio en la punta de la lengua porque es el recurso perfecto cuando ya no hay nada de qué hablar.
Pero esa no soy yo.
Esa es la otra.
Fue un casting muy importante.
Lo pasé bacán.
Claro, ni la Antonia ni Felipe ni mi hermana entienden que yo lo ande publicando en todas partes, pero la verdad es que, para mí, es una de las experiencias más entretenidas esa de sentarse frente a la cámara y contarlo todo. Todo. Me preguntan y respondo. Sin dramas. Sin rollos. Sin medias verdades ni palabras bonitas. Es loco. Soy yo pero no soy yo. Es ella. La Caro egocéntrica, segura, canchera, ondera, linda, coqueta. Mina, obvio. Pauteada por sus experiencias. Real pero falsa, tan falsa en el fondo. Y ahí está mi dualidad. El amorodio más grande que he sentido.
A la Caro de la tele le encantaría mi trabajo. Vestirse pensando en los eventos y maquillarse todos los días, el pelo liso, la chasquilla recién cortada, la sonrisa intacta, el colegio en la punta de la lengua porque es el recurso perfecto cuando ya no hay nada de qué hablar.
Pero esa no soy yo.
Esa es la otra.
Fue un casting muy importante.
miércoles, mayo 28, 2008
detrás de mí
A veces quiero ser famosa.
Hasta he pensado en ir al casting de amor ciego dos.
Lo que pasa es que de repente me pongo a ver tele y me acuerdo de que las cámaras son mis amigas y que en el fondo amo los aplausos aunque vengan acompañados de gritos en la calle y de críticas y dramas porque bueno, no es mi culpa, tengo ascendente leo y es lo que hay. Filo. No creo que lo haga. Quizá igual soy un poco cobarde, aunque ya no le tenga miedo a los asesinos cuando estoy sola en mi casa tratando de quedarme dormida.
Ahora en el diario, esperando a que sean las cinco porque tengo una reunión, y con tanto, tanto frío, que sé que si me pudiera acostar en este minuto, no me levantaría hasta el próximo lunes. Tengo ganas de envolverme en frazadas y terminar de leer el elogio de la madrastra, abrazar al Conde, tomar un tecito con azúcar, mirar por mi ventana y tostar un pan para echarle mantequilla.
Quién sabe si un día se van a cumplir todos mis sueños.
Ojalá.
De momento, me basta.
Hasta he pensado en ir al casting de amor ciego dos.
Lo que pasa es que de repente me pongo a ver tele y me acuerdo de que las cámaras son mis amigas y que en el fondo amo los aplausos aunque vengan acompañados de gritos en la calle y de críticas y dramas porque bueno, no es mi culpa, tengo ascendente leo y es lo que hay. Filo. No creo que lo haga. Quizá igual soy un poco cobarde, aunque ya no le tenga miedo a los asesinos cuando estoy sola en mi casa tratando de quedarme dormida.
Ahora en el diario, esperando a que sean las cinco porque tengo una reunión, y con tanto, tanto frío, que sé que si me pudiera acostar en este minuto, no me levantaría hasta el próximo lunes. Tengo ganas de envolverme en frazadas y terminar de leer el elogio de la madrastra, abrazar al Conde, tomar un tecito con azúcar, mirar por mi ventana y tostar un pan para echarle mantequilla.
Quién sabe si un día se van a cumplir todos mis sueños.
Ojalá.
De momento, me basta.
sábado, mayo 24, 2008
good to me
Me encanta vivir sola.
Es exactamente igual que como lo imaginaba cuando chica.
Estoy en pijama, acabo de prepararme un almuerzo rico y miro por la ventana un Santiago medio nublado mientras Conde pasea haciendo sonar la campanita verde que tiene en el cuello. Amanecí un poco resfriada, pero filo. También amanecí tranquila. Contenta. Esperanzada. Con la certeza de que estoy decidiendo bien, y a tiempo. Sabiendo que, por ahora, mi único compromiso es conmigo misma y mi mujer salvaje y mi alma. Nada más.
Es exactamente igual que como lo imaginaba cuando chica.
Estoy en pijama, acabo de prepararme un almuerzo rico y miro por la ventana un Santiago medio nublado mientras Conde pasea haciendo sonar la campanita verde que tiene en el cuello. Amanecí un poco resfriada, pero filo. También amanecí tranquila. Contenta. Esperanzada. Con la certeza de que estoy decidiendo bien, y a tiempo. Sabiendo que, por ahora, mi único compromiso es conmigo misma y mi mujer salvaje y mi alma. Nada más.
Ayer, mientras leía el tarot, me acordé de que mi camino ya está decidido, hace tiempo, y que sólo tengo que esperar un poquito porque todo es cuando tiene que ser, y porque ya llegará el momento de vivirlo plenamente.
Hoy estoy en paz. Sola.
Echaba de menos el silencio.
viernes, mayo 23, 2008
lonely
Si yo pudiera elegir hacer desaparecer para siempre a una persona de mi vida, sería a mi papá.
A ese hombre que me mintió tanto y me dejó tan poco.
Es que claro, yo entiendo a la gente que cree que perdonar y olvidar es la solución a todos los problemas de la humanidad. Entiendo que existen quienes piensan que nada puede ser tan malo como para no tener explicación, excusas, respuestas. Pero yo no soy de esas personas. Yo he aprendido, a golpes, que uno es responsable de cada uno de sus actos ante Dios, ante los demás, ante el destino, ante el universo y sobre todo, ante uno mismo. El karma es ley. Y, como ley, se cumple. Así de simple. Yo perdono y no guardo rencor. Pero creo que olvidar lo vivido es una tontera. Que, a pesar de que las consecuencias se pueden esconder, no desaparecen.
Prefiero ser honesta.
Por eso hoy dejo escrito que mi papá, para mí, se murió hace diez años, el mismo día en que cruzó la puerta y se le olvidó volver.
Eso es todo.
Para que no queden dudas.
A ese hombre que me mintió tanto y me dejó tan poco.
Es que claro, yo entiendo a la gente que cree que perdonar y olvidar es la solución a todos los problemas de la humanidad. Entiendo que existen quienes piensan que nada puede ser tan malo como para no tener explicación, excusas, respuestas. Pero yo no soy de esas personas. Yo he aprendido, a golpes, que uno es responsable de cada uno de sus actos ante Dios, ante los demás, ante el destino, ante el universo y sobre todo, ante uno mismo. El karma es ley. Y, como ley, se cumple. Así de simple. Yo perdono y no guardo rencor. Pero creo que olvidar lo vivido es una tontera. Que, a pesar de que las consecuencias se pueden esconder, no desaparecen.
Prefiero ser honesta.
Por eso hoy dejo escrito que mi papá, para mí, se murió hace diez años, el mismo día en que cruzó la puerta y se le olvidó volver.
Eso es todo.
Para que no queden dudas.
lunes, mayo 19, 2008
take a second
Me encanta cómo suenan los ventanales con el viento.
Parece que las nubes estuvieran cantando.
Como he leído mucho últimamente mis cuadernos antiguos, siento que estoy reencontrando una parte media perdida de mí. Es que claro, cuando chica, antes de que un mal pololeo me hiciera perder toda la confianza en las personas y me demorara varios años y muchos porrazos en recuperarla de a poco, yo era muy buena. Inocente. Estaba segura de que nadie actuaba jamás con malas intenciones, pensaba que todo se podía y debía perdonar, aun a costa de mí misma, y no entendía que enojarse y pelear a veces es sano. Que forma parte de la supervivencia.
Hoy, mientras miro las páginas con lápices de colores, me da un poquito de nostalgia y pienso que antes quizá era más feliz porque tenía algo que defender, aunque estuviera equivocada. Pero, a la vez, entiendo que lo que pasa es que al fin estoy dejando de ser la niña demasiado buena, demasiado dulce, y me estoy convirtiendo en una mujer de mirada atenta y despierta, en una mujer que sabe defenderse, que no se expone, que no se vende, que tiene la certeza de lo que está bien y mal, de sus propios límites. Estoy dejando de decir que sí para que me quieran y empezando a decir que no cuando quiero. Olvidando las normas sociales de quedarse en silencio y sentadita para no molestar a nadie, y aprendiendo a levantar la voz, a gritar más fuerte cuando me hacen callar.
Ya no soy ingenua, ni tímida.
Ya no soy esa niñita linda indefensa que aprendió a sobrevivir a costa de su vida.
Ahora soy libre.
Al fin.
Parece que las nubes estuvieran cantando.
Como he leído mucho últimamente mis cuadernos antiguos, siento que estoy reencontrando una parte media perdida de mí. Es que claro, cuando chica, antes de que un mal pololeo me hiciera perder toda la confianza en las personas y me demorara varios años y muchos porrazos en recuperarla de a poco, yo era muy buena. Inocente. Estaba segura de que nadie actuaba jamás con malas intenciones, pensaba que todo se podía y debía perdonar, aun a costa de mí misma, y no entendía que enojarse y pelear a veces es sano. Que forma parte de la supervivencia.
Hoy, mientras miro las páginas con lápices de colores, me da un poquito de nostalgia y pienso que antes quizá era más feliz porque tenía algo que defender, aunque estuviera equivocada. Pero, a la vez, entiendo que lo que pasa es que al fin estoy dejando de ser la niña demasiado buena, demasiado dulce, y me estoy convirtiendo en una mujer de mirada atenta y despierta, en una mujer que sabe defenderse, que no se expone, que no se vende, que tiene la certeza de lo que está bien y mal, de sus propios límites. Estoy dejando de decir que sí para que me quieran y empezando a decir que no cuando quiero. Olvidando las normas sociales de quedarse en silencio y sentadita para no molestar a nadie, y aprendiendo a levantar la voz, a gritar más fuerte cuando me hacen callar.
Ya no soy ingenua, ni tímida.
Ya no soy esa niñita linda indefensa que aprendió a sobrevivir a costa de su vida.
Ahora soy libre.
Al fin.
miércoles, mayo 14, 2008
fuera de mí
Quizás ahora que tengo computador vuelva a escribir.
Ojalá.
Anoche fuimos a comer a la casa del hermano de Matías y lo pasé ultra bien. Yo comí sushi vegetariano y tomamos vino y fue rico porque me encanta conocer a personas que viven su vida en paz. Además, las sobrinas de Mati son preciosas y me hicieron recordar a mis sobrinos que ahora están tan lejos y no los veo hace siglos. Tengo ganas de viajar. De perderme. De desaparecer un ratito, como antes, como cuando la libertad era más que una palabra y una mariposa en mi espalda.
A veces siento que nunca voy a lograr comprometerme con nada ni con nadie, ni siquiera con mis ideas más importantes ni con lo que quiero lograr. Menos con un romance. Al final siempre me voy, como la protagonista de Chocolate que por eso me gustó tanto, con el viento del norte que me llama y me lleva. Cuando hace diez años nos preguntaron en el colegio cómo nos veíamos en diez años más, la respuesta fue viviendo sola, en un departamento chiquitito, con un computador encima de la cama y rodeada de papeles y libros. Si hoy agrego a mi gato, tengo todo lo que soñé.
¿Es así la felicidad?
Sin zapatos, pelo suelto, aros plateados, cubrecama naranjo y cortinas fucsia.
Suspiro y pienso.
Ojalá.
Anoche fuimos a comer a la casa del hermano de Matías y lo pasé ultra bien. Yo comí sushi vegetariano y tomamos vino y fue rico porque me encanta conocer a personas que viven su vida en paz. Además, las sobrinas de Mati son preciosas y me hicieron recordar a mis sobrinos que ahora están tan lejos y no los veo hace siglos. Tengo ganas de viajar. De perderme. De desaparecer un ratito, como antes, como cuando la libertad era más que una palabra y una mariposa en mi espalda.
A veces siento que nunca voy a lograr comprometerme con nada ni con nadie, ni siquiera con mis ideas más importantes ni con lo que quiero lograr. Menos con un romance. Al final siempre me voy, como la protagonista de Chocolate que por eso me gustó tanto, con el viento del norte que me llama y me lleva. Cuando hace diez años nos preguntaron en el colegio cómo nos veíamos en diez años más, la respuesta fue viviendo sola, en un departamento chiquitito, con un computador encima de la cama y rodeada de papeles y libros. Si hoy agrego a mi gato, tengo todo lo que soñé.
¿Es así la felicidad?
Sin zapatos, pelo suelto, aros plateados, cubrecama naranjo y cortinas fucsia.
Suspiro y pienso.
lunes, mayo 12, 2008
no one else
De vuelta al mundo real.
Estoy más flaca y más triste.
Ando existencialista, tratando de que no me importe nada pero sin lograrlo porque al final miro mi vida y me doy cuenta de que quizás me convertí en una de esas personitas grises de las que tanto nos reíamos con Julio cuando yo era chica y caminaba por Providencia con lluvia y el pelo recién teñido y pensaba que se me iba a salir el color con el agua. No quiero que llegue el día en que mi alma cansada se aburra de pelear por existir, por ser, por defender algo que importe de verdad y que tenga sentido. No sé qué hacer.
Claro que también han pasado cosas buenas. Ayer estuve con mi mamá todo el día y fuimos a comprar un mueble muy lindo para guardar mis libros. Tengo un gatito precioso, se llama Conde como el Conde de Montecristo que es mi nueva novela preferida porque estoy enamorada hasta el infinito de Edmundo Dantés, y un amigo personal, Matías, que me consiente como si yo fuera la mujer más importante del mundo y me encanta porque quizás soy un poco egoísta pero necesito mucho dejarme querer.
Me hace falta un mes de introspección sentada sola frente al mar.
Ando apagada, lo sé.
Me siento un poco perdida.
Estoy más flaca y más triste.
Ando existencialista, tratando de que no me importe nada pero sin lograrlo porque al final miro mi vida y me doy cuenta de que quizás me convertí en una de esas personitas grises de las que tanto nos reíamos con Julio cuando yo era chica y caminaba por Providencia con lluvia y el pelo recién teñido y pensaba que se me iba a salir el color con el agua. No quiero que llegue el día en que mi alma cansada se aburra de pelear por existir, por ser, por defender algo que importe de verdad y que tenga sentido. No sé qué hacer.
Claro que también han pasado cosas buenas. Ayer estuve con mi mamá todo el día y fuimos a comprar un mueble muy lindo para guardar mis libros. Tengo un gatito precioso, se llama Conde como el Conde de Montecristo que es mi nueva novela preferida porque estoy enamorada hasta el infinito de Edmundo Dantés, y un amigo personal, Matías, que me consiente como si yo fuera la mujer más importante del mundo y me encanta porque quizás soy un poco egoísta pero necesito mucho dejarme querer.
Me hace falta un mes de introspección sentada sola frente al mar.
Ando apagada, lo sé.
Me siento un poco perdida.
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