La próxima semana nos vamos a Copiapó con Franco.
Se casa mi primo y seguro que daremos una vuelta por Bahía Inglesa.
Llevo todo el día bostezando y creo que lo que pasa es que no estoy durmiendo bien, qué sé yo por qué si ni siquiera tengo sueños malos, sino que sólo sueños. Echo de menos mi vida, pero tengo la certeza de que ya estará de vuelta. Los ramos de la universidad este semestre son maravillosos porque no me queda casi nada de periodismo y en cambio tomé electivos de arte y literatura.
Quiero comer un chocolatito.
Cuento los días para ver el mar.
Y amo a mi novio guapo.
martes, febrero 27, 2007
lunes, febrero 26, 2007
me quedo muda
Vamos que se puede.
Sólo queda un mes.
Y es que aunque tengo que admitir que trabajar con la Pilar, mi editora, es un agrado, y que he aprendido a pasarlo bien a veces frente al computador, y que los almuerzos con la Toña definitivamente alivianan los días, no lo es mío. Y no hay más cuestionamientos.
Creo que mi práctica se ha convertido en una buena experiencia. Claro que pienso que entré a periodismo soñando con dedicarme nada más que a esto y me da como pena, pero filo. Sé lo que quiero, al fin. Nada con oficinas, ni jardines por los que no se puede caminar.
Pedí el fin de semana sin sueldo en Starbucks y me dediqué a descansar, excepto el sábado en la tarde que tuvimos que ir al centro con mi novio a ordenar la pieza para el nuevo inquilino de David. En la noche, la Toña, la Tere y la Fran fueron a conocer el departamento mientras Franco trabajaba y lo pasé increíble. Tomamos alto del carmen con sprite y comimos pringles de queso.
Ayer fue perfecto. Con mi novio nos pasamos el día viendo programas malos de tele, repetimos "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", jugamos DS, conversamos, y no sé, fue tan rico estar juntos sin una alarma que recordara que hay que correr a ninguna parte. Me hizo muy bien.
Voy a escribir sobre la violencia escolar.
Echo de menos a Franco.
Necesito vacaciones.
Sólo queda un mes.
Y es que aunque tengo que admitir que trabajar con la Pilar, mi editora, es un agrado, y que he aprendido a pasarlo bien a veces frente al computador, y que los almuerzos con la Toña definitivamente alivianan los días, no lo es mío. Y no hay más cuestionamientos.
Creo que mi práctica se ha convertido en una buena experiencia. Claro que pienso que entré a periodismo soñando con dedicarme nada más que a esto y me da como pena, pero filo. Sé lo que quiero, al fin. Nada con oficinas, ni jardines por los que no se puede caminar.
Pedí el fin de semana sin sueldo en Starbucks y me dediqué a descansar, excepto el sábado en la tarde que tuvimos que ir al centro con mi novio a ordenar la pieza para el nuevo inquilino de David. En la noche, la Toña, la Tere y la Fran fueron a conocer el departamento mientras Franco trabajaba y lo pasé increíble. Tomamos alto del carmen con sprite y comimos pringles de queso.
Ayer fue perfecto. Con mi novio nos pasamos el día viendo programas malos de tele, repetimos "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", jugamos DS, conversamos, y no sé, fue tan rico estar juntos sin una alarma que recordara que hay que correr a ninguna parte. Me hizo muy bien.
Voy a escribir sobre la violencia escolar.
Echo de menos a Franco.
Necesito vacaciones.
miércoles, febrero 21, 2007
no turning back
Me acabo de suscribir a Cosmo en Estados Unidos.
Las tarjetas de crédito son lo máximo.
En un ratito más me viene a buscar la Toña porque vamos a almorzar a su casa otra vez y me encanta porque lo paso increíble con ella y porque las mejores amigas son el mejor invento del mundo. Esto de descubrir las compras por internet me parece malo porque cuando estoy muy aburrida me dan ganas de tenerlo todo y eso solamente por el agrado de apretar un botoncito y no ver cómo el dinero desaparece.
Tengo tema para el diario y mañana entrevisto a un sicólogo así que quizá esta semana esté más ocupada y se pase más rápido, sobre todo porque se viene fin de semana sin sueldo y domingo con mi novio sin compromisos. A diferencia de ayer, hoy me sobra energía y me ando riendo sola y escribo sin alcanzar a pensar en redacción ni frases lindas ni nada de eso. Por suerte. No me gustan los días tristes seguidos, hacen que parezca que la pena no se acaba nunca.
Amo a Franco y quiero que nos casemos y tengamos muchos hijos, pero sin repetir nuestros nombres.
Está nublado pero da lo mismo.
Me puse las botas de la Toña y un chaleco blanco y no tengo nada de frío.
Las tarjetas de crédito son lo máximo.
En un ratito más me viene a buscar la Toña porque vamos a almorzar a su casa otra vez y me encanta porque lo paso increíble con ella y porque las mejores amigas son el mejor invento del mundo. Esto de descubrir las compras por internet me parece malo porque cuando estoy muy aburrida me dan ganas de tenerlo todo y eso solamente por el agrado de apretar un botoncito y no ver cómo el dinero desaparece.
Tengo tema para el diario y mañana entrevisto a un sicólogo así que quizá esta semana esté más ocupada y se pase más rápido, sobre todo porque se viene fin de semana sin sueldo y domingo con mi novio sin compromisos. A diferencia de ayer, hoy me sobra energía y me ando riendo sola y escribo sin alcanzar a pensar en redacción ni frases lindas ni nada de eso. Por suerte. No me gustan los días tristes seguidos, hacen que parezca que la pena no se acaba nunca.
Amo a Franco y quiero que nos casemos y tengamos muchos hijos, pero sin repetir nuestros nombres.
Está nublado pero da lo mismo.
Me puse las botas de la Toña y un chaleco blanco y no tengo nada de frío.
martes, febrero 20, 2007
a sad song
Un poco triste.
Insegura, no sé.
Miedosa.
Como con ese dolor de guata.
Y, quizá, ganas de ponerme a llorar.
Insegura, no sé.
Miedosa.
Como con ese dolor de guata.
Y, quizá, ganas de ponerme a llorar.
lunes, febrero 19, 2007
sunny day
Conseguí reemplazo y me tomé el domingo libre.
Fue bueno dormir sin despertador.
El viernes en la tarde tenía que ir a la villa Arcoiris, en Puente Alto, a ver si encontrábamos a Caroleyn para entrevistarla, pero no quise porque estaba lloviendo y yo tengo esa cábala de no ir cuando está lloviendo a lugares que pueden ser peligrosos. Filo. Ya la entrevistaron en otros diarios así que el tema no va. El destino me evitó una visita innecesaria.
Lo que queda de febrero se viene tranquilo. Fin de semana sin sueldo y ojalá el sábado girl's night porque tengo ganas de ver a mis amigas y tomar mango sour. Además, encontré un blog de Cosmo en internet y me paso todo el día leyéndolo. Ya no se me hace tan largo el horario de oficina.
Quiero estar con mi novio porque parece que nunca pasamos suficiente tiempo juntos.
Estoy bien.
Más enamorada que nunca y soñando hasta el infinito.
Con ganas de comer chocolate blanco.
Fue bueno dormir sin despertador.
El viernes en la tarde tenía que ir a la villa Arcoiris, en Puente Alto, a ver si encontrábamos a Caroleyn para entrevistarla, pero no quise porque estaba lloviendo y yo tengo esa cábala de no ir cuando está lloviendo a lugares que pueden ser peligrosos. Filo. Ya la entrevistaron en otros diarios así que el tema no va. El destino me evitó una visita innecesaria.
Lo que queda de febrero se viene tranquilo. Fin de semana sin sueldo y ojalá el sábado girl's night porque tengo ganas de ver a mis amigas y tomar mango sour. Además, encontré un blog de Cosmo en internet y me paso todo el día leyéndolo. Ya no se me hace tan largo el horario de oficina.
Quiero estar con mi novio porque parece que nunca pasamos suficiente tiempo juntos.
Estoy bien.
Más enamorada que nunca y soñando hasta el infinito.
Con ganas de comer chocolate blanco.
miércoles, febrero 14, 2007
love day
Me estaba riendo menos.
Y ya no se me achicaban nunca los ojos, ni me encogía de hombros, ni me quedaba soplando dientes de león en el camino.
Algo estaba mal.
Creo que lo que más me hacía falta de mí era esa consciencia de que la vida es lo que es y no lo que queremos que sea. Me hacía falta sonreír con los piropos divertidos, en vez de enojarme. Me hacía falta caminar cantando por la calle con una flor en el pelo. Me hacía falta leer sentada en un sillón, ver capítulos de reality, besar a mi novio más seguido.
Ayer, media hora antes de entrar a Starbucks me di cuenta que no dependo de mi entorno, ni de mis horarios. Recordé que lo que soy no se destruye ni se transa. Que sigo siendo libre.
Porque aunque bostece todo el día y me pase haciendo transbordos de micros, cambiándome de semiformal a partner, inventando diarios por leer en Internet, anhelando una semana de vacaciones y de mar, tengo la certeza de que mi espíritu sigue intacto. Esa certeza que había perdido y que hoy reaparece, más fuerte que nunca.
La mujer salvaje está a salvo.
Es la mejor noticia del mundo.
Y ya no se me achicaban nunca los ojos, ni me encogía de hombros, ni me quedaba soplando dientes de león en el camino.
Algo estaba mal.
Creo que lo que más me hacía falta de mí era esa consciencia de que la vida es lo que es y no lo que queremos que sea. Me hacía falta sonreír con los piropos divertidos, en vez de enojarme. Me hacía falta caminar cantando por la calle con una flor en el pelo. Me hacía falta leer sentada en un sillón, ver capítulos de reality, besar a mi novio más seguido.
Ayer, media hora antes de entrar a Starbucks me di cuenta que no dependo de mi entorno, ni de mis horarios. Recordé que lo que soy no se destruye ni se transa. Que sigo siendo libre.
Porque aunque bostece todo el día y me pase haciendo transbordos de micros, cambiándome de semiformal a partner, inventando diarios por leer en Internet, anhelando una semana de vacaciones y de mar, tengo la certeza de que mi espíritu sigue intacto. Esa certeza que había perdido y que hoy reaparece, más fuerte que nunca.
La mujer salvaje está a salvo.
Es la mejor noticia del mundo.
lunes, febrero 12, 2007
horario de oficina
Quedarse, partir, aprender, estar.
Lo que te haga reír más, me recordó mi prima.
Me pasé el fin de semana pensando que, a fin de cuentas, yo elegí estar acá y que no sé si sea lo mejor salir corriendo apenas pueda, aunque sí sea lo que quiero. Pero, ¿cómo se distinguen los deseos profundos del alma de los caprichos? Todavía me queda la mitad de la práctica. Todavía me faltan siete semanas de setenta horas. Todavía más de un mes para tener más de dos días libres y eso que sin sueldo y como un favor especial de Starbucks.
Pero quizá sea mi aprendizaje. No sé, hasta ahora, qué puedo sacar en limpio del encierro frente al computador, aparte de que definitivamente y sin dudas no es a lo que me quiero dedicar en adelante. Algo más tendré que aprender. Por algo estoy acá. Total, yo elijo mi camino y soy la única responsable.
Sólo espero que se me aliviane el corazón.
Ayer me reí toda la tarde con mi novio y me hizo bien.
El departamento está bellísimo y con cortinas calipso instaladas.
Lo que te haga reír más, me recordó mi prima.
Me pasé el fin de semana pensando que, a fin de cuentas, yo elegí estar acá y que no sé si sea lo mejor salir corriendo apenas pueda, aunque sí sea lo que quiero. Pero, ¿cómo se distinguen los deseos profundos del alma de los caprichos? Todavía me queda la mitad de la práctica. Todavía me faltan siete semanas de setenta horas. Todavía más de un mes para tener más de dos días libres y eso que sin sueldo y como un favor especial de Starbucks.
Pero quizá sea mi aprendizaje. No sé, hasta ahora, qué puedo sacar en limpio del encierro frente al computador, aparte de que definitivamente y sin dudas no es a lo que me quiero dedicar en adelante. Algo más tendré que aprender. Por algo estoy acá. Total, yo elijo mi camino y soy la única responsable.
Sólo espero que se me aliviane el corazón.
Ayer me reí toda la tarde con mi novio y me hizo bien.
El departamento está bellísimo y con cortinas calipso instaladas.
viernes, febrero 09, 2007
el don del exilio
Nunca me habían sacado una muela.
Creí que moría de miedo.
Resulta que el miércoles amanecí con un dolor horrible en el lado derecho de la cara y llamé a mi mamá para que me acompañara al dentista. Dos horas después estaba sentada con anestesia y los guantes del doctor adentro de mi boca. Pasé la tarde en cama con mi novio cuidándome y ayer no trabajé. Me hizo bien dormir un poco.
Después de mi crisis del martes en la noche la decisión está tomada. Si de aquí a fines de febrero no soy feliz con lo que estoy haciendo, me voy. Ya no hay más plazo. Es la fecha límite para mí misma.
A veces, siento que soy chiquitita.
A veces no.
Pero siempre, aunque bien en el fondo, siento que soy.
Y eso es lo importante.
Creí que moría de miedo.
Resulta que el miércoles amanecí con un dolor horrible en el lado derecho de la cara y llamé a mi mamá para que me acompañara al dentista. Dos horas después estaba sentada con anestesia y los guantes del doctor adentro de mi boca. Pasé la tarde en cama con mi novio cuidándome y ayer no trabajé. Me hizo bien dormir un poco.
Después de mi crisis del martes en la noche la decisión está tomada. Si de aquí a fines de febrero no soy feliz con lo que estoy haciendo, me voy. Ya no hay más plazo. Es la fecha límite para mí misma.
A veces, siento que soy chiquitita.
A veces no.
Pero siempre, aunque bien en el fondo, siento que soy.
Y eso es lo importante.
martes, febrero 06, 2007
es mi mamá
Usa zapatillas como yo, y bailamos juntas rock and roll.
Ésa era la parte que más me gustaba de la canción de Topo Gigio.
Mi mamá siempre ha sido la persona que cumple mis caprichos más extravagantes. Cuando era chica, una vez recorrimos Viña entero en invierno porque yo quería una palmera con chocolate. Siempre, a cualquier hora, partíamos a buscar helados, papas fritas o donuts y mi mamá manejaba sin manos con la música del cassette de Juan Luis Guerra de fondo.
Con mi mamá, nunca han faltado vacaciones en la playa comiendo hot dogs en estaciones de servicio, bailando en la puerta de una salsoteca, cantando desde la galería del Festival de Viña. Mi mamá siempre se aprende las canciones que escuchamos con la Chica y nos acompaña a cuanto evento exista aunque sea el compromiso más fome. Cuando pasa algo importante, mi mamá aparece con un ramo de flores, incluso cortadas del jardín. Mi mamá era la única que partía a buscarme a los carretes a las cuatro de la mañana, a las cinco, y a dejar a todos mis amigos por Santiago cuando yo ya estaba en primero de universidad. Y, a veces, carretiábamos juntas en el Cutto's y se subía al escenario conmigo. Y si yo había terminado con un novio y tenía mucha pena, ella tomaba el auto y manejaba a la Dehesa sólo para que la Toña me pudiera consolar.
Mi mamá es la mujer más fuerte y más entregada y más sencilla que conozco. En la vida, hemos tenido diferencias y desencuentros y penas. Pero también hemos tenido los momentos más mágicos, los más divertidos, los que más me han hecho crecer. Y hoy, comprendo que de ella he aprendido a mirar la vida con la consciencia de que hay más personas en el mundo. Que se debe vivir no sólo por uno mismo, sino también por los demás.
Mi mamá es esa mujer que lucha todos los días para que sus hijos y sus nietos tengan una vida mejor. Que es capaz de dejar la vida en defendernos. Que no aguanta una palabra en contra de las personas que ama incondicionalmente y con todo el corazón.
Si pudiera elegir a cualquier mamá en el mundo, la volvería a elegir a ella.
Y es una certeza que hoy tengo más que nunca antes.
Ésa era la parte que más me gustaba de la canción de Topo Gigio.
Mi mamá siempre ha sido la persona que cumple mis caprichos más extravagantes. Cuando era chica, una vez recorrimos Viña entero en invierno porque yo quería una palmera con chocolate. Siempre, a cualquier hora, partíamos a buscar helados, papas fritas o donuts y mi mamá manejaba sin manos con la música del cassette de Juan Luis Guerra de fondo.
Con mi mamá, nunca han faltado vacaciones en la playa comiendo hot dogs en estaciones de servicio, bailando en la puerta de una salsoteca, cantando desde la galería del Festival de Viña. Mi mamá siempre se aprende las canciones que escuchamos con la Chica y nos acompaña a cuanto evento exista aunque sea el compromiso más fome. Cuando pasa algo importante, mi mamá aparece con un ramo de flores, incluso cortadas del jardín. Mi mamá era la única que partía a buscarme a los carretes a las cuatro de la mañana, a las cinco, y a dejar a todos mis amigos por Santiago cuando yo ya estaba en primero de universidad. Y, a veces, carretiábamos juntas en el Cutto's y se subía al escenario conmigo. Y si yo había terminado con un novio y tenía mucha pena, ella tomaba el auto y manejaba a la Dehesa sólo para que la Toña me pudiera consolar.
Mi mamá es la mujer más fuerte y más entregada y más sencilla que conozco. En la vida, hemos tenido diferencias y desencuentros y penas. Pero también hemos tenido los momentos más mágicos, los más divertidos, los que más me han hecho crecer. Y hoy, comprendo que de ella he aprendido a mirar la vida con la consciencia de que hay más personas en el mundo. Que se debe vivir no sólo por uno mismo, sino también por los demás.
Mi mamá es esa mujer que lucha todos los días para que sus hijos y sus nietos tengan una vida mejor. Que es capaz de dejar la vida en defendernos. Que no aguanta una palabra en contra de las personas que ama incondicionalmente y con todo el corazón.
Si pudiera elegir a cualquier mamá en el mundo, la volvería a elegir a ella.
Y es una certeza que hoy tengo más que nunca antes.
lunes, febrero 05, 2007
en medio de la ciudad
Nublado y yo con frío.
Estoy muy cansada.
Anoche vimos "Little Miss Sunshine" y me encantó. No sé por qué ando hace días como con la guata apretada y un poco de pena, supongo que tiene que ver con que no alcanzo a hacer todo lo que quisiera, que es, en definitiva, nada. Porque lo que quiero es dormir un día entero, quedarme en pijama comiendo galletitas y leyendo o jugando Mario o en la piscina con mi novio y mi familia o tomando café con mi hermana que la echo tanto de menos además, o caminando por los parques de Tobalaba con la Mili.
No sé.
Siento que, en cualquier minuto, exploto.
Y eso que estoy feliz con el departamento nuevo y las cortinas calipso que nos regaló el suegro y el mueble para la tele que mandó mi mamá y con el espacio que ahora es sólo nuestro. Pero mi mujer interna reclama que llevo todo el verano sin dedicarle por lo menos una tarde sin compromisos de ningún tipo. Y me aprieta la garganta y me dan ganas de dejar todo a medias y subirme a un bus camino a Viña a mirar el mar.
Un poco de sonrisas, por favor.
Media hora de café cargado.
Y un minuto de silencio.
Estoy muy cansada.
Anoche vimos "Little Miss Sunshine" y me encantó. No sé por qué ando hace días como con la guata apretada y un poco de pena, supongo que tiene que ver con que no alcanzo a hacer todo lo que quisiera, que es, en definitiva, nada. Porque lo que quiero es dormir un día entero, quedarme en pijama comiendo galletitas y leyendo o jugando Mario o en la piscina con mi novio y mi familia o tomando café con mi hermana que la echo tanto de menos además, o caminando por los parques de Tobalaba con la Mili.
No sé.
Siento que, en cualquier minuto, exploto.
Y eso que estoy feliz con el departamento nuevo y las cortinas calipso que nos regaló el suegro y el mueble para la tele que mandó mi mamá y con el espacio que ahora es sólo nuestro. Pero mi mujer interna reclama que llevo todo el verano sin dedicarle por lo menos una tarde sin compromisos de ningún tipo. Y me aprieta la garganta y me dan ganas de dejar todo a medias y subirme a un bus camino a Viña a mirar el mar.
Un poco de sonrisas, por favor.
Media hora de café cargado.
Y un minuto de silencio.
jueves, febrero 01, 2007
keep shining
Ya era tiempo de salir del negro.
Ahora tengo un blog blanco y con colores y me encanta.
No sé que vamos a hacer con Gatina ahora que nos cambiamos, porque en el contrato decía que no podemos tener animales, así que hablé con mi gerenta para dejarla en el patio de Starbucks a ver si algún cliente la quiere cuidar y darle casa. Igual va a ser bueno que conozca a otros gatitos yo creo. Me da un poco de pena eso sí.
Hay olor a manzanilla con miel, nunca me ha gustado porque es tan dulce y como que marea. Tengo mucho sueño porque estuve embalando hasta las tres de la mañana. Ya quiero que sea de noche para dormir. El día se me ha hecho eterno y eso que recién llevo una hora y media acá.
Voy a llamar a mi mamá a ver si almuerzo con ella porque la echo de menos y voy a ir a buscar un café a ver si dejo de bostezar, que es tan poco elegante y cero acorde con mi lugar de trabajo de vacaciones. Me da risa porque nadie hace muchos gestos y yo en cambio, expresiva hasta decir basta, me veo tan fuera de lugar cantando despacito cada vez que bajo del bus.
Quiero estar con Franco y tener un día libre juntos.
Me hace tanta falta descansar un poco.
Tengo ganas de ir al teleférico.
Ahora tengo un blog blanco y con colores y me encanta.
No sé que vamos a hacer con Gatina ahora que nos cambiamos, porque en el contrato decía que no podemos tener animales, así que hablé con mi gerenta para dejarla en el patio de Starbucks a ver si algún cliente la quiere cuidar y darle casa. Igual va a ser bueno que conozca a otros gatitos yo creo. Me da un poco de pena eso sí.
Hay olor a manzanilla con miel, nunca me ha gustado porque es tan dulce y como que marea. Tengo mucho sueño porque estuve embalando hasta las tres de la mañana. Ya quiero que sea de noche para dormir. El día se me ha hecho eterno y eso que recién llevo una hora y media acá.
Voy a llamar a mi mamá a ver si almuerzo con ella porque la echo de menos y voy a ir a buscar un café a ver si dejo de bostezar, que es tan poco elegante y cero acorde con mi lugar de trabajo de vacaciones. Me da risa porque nadie hace muchos gestos y yo en cambio, expresiva hasta decir basta, me veo tan fuera de lugar cantando despacito cada vez que bajo del bus.
Quiero estar con Franco y tener un día libre juntos.
Me hace tanta falta descansar un poco.
Tengo ganas de ir al teleférico.
miércoles, enero 31, 2007
otra vuelta de tuerca
El universo se mueve para hacerme feliz.
Tenemos departamento nuevo.
Ayer firmamos contrato con la dueña y hoy fuimos a buscar las llaves de un ambiente, sexto piso con paredes blancas y alfombra peludita de ésas que siempre había querido. Estoy feliz porque significa un espacio propio en un lugar que me encanta y más cerca de todo. Para mí, vivir en el centro nunca fue muy central. Aunque sigo amando los cafés al lado del Bellas Artes.
Franco entra en marzo a estudiar medicina natural. Han pasado casi siete meses desde ese ocho de julio en que el destino me llevó de vuelta a Starbucks, no dudo que sólo para conocerlo a él y darme cuenta que amar no es más que soñar y construir un camino juntos. Las luchas del camino siempre serán crecimiento. Para los dos.
La magia de sentir que no puedo controlar nada me tiene sonriendo desde que desperté.
Me fascina cuando Dios me toma en brazos y yo cierro los ojos y nos vamos.
Mi mujer interna anda saltando por todas partes. No hay cómo dejarla quieta. Ni para qué.
Tenemos departamento nuevo.
Ayer firmamos contrato con la dueña y hoy fuimos a buscar las llaves de un ambiente, sexto piso con paredes blancas y alfombra peludita de ésas que siempre había querido. Estoy feliz porque significa un espacio propio en un lugar que me encanta y más cerca de todo. Para mí, vivir en el centro nunca fue muy central. Aunque sigo amando los cafés al lado del Bellas Artes.
Franco entra en marzo a estudiar medicina natural. Han pasado casi siete meses desde ese ocho de julio en que el destino me llevó de vuelta a Starbucks, no dudo que sólo para conocerlo a él y darme cuenta que amar no es más que soñar y construir un camino juntos. Las luchas del camino siempre serán crecimiento. Para los dos.
La magia de sentir que no puedo controlar nada me tiene sonriendo desde que desperté.
Me fascina cuando Dios me toma en brazos y yo cierro los ojos y nos vamos.
Mi mujer interna anda saltando por todas partes. No hay cómo dejarla quieta. Ni para qué.
martes, enero 30, 2007
the days go by
Tengo ganas de ver un reality.
Lo malo es que siempre estoy trabajando a esas horas.
Me sigo despellejando, de polera rosada y pulsera negra con lentejuelas. Ayer con Franco fuimos a hablar con la dueña de un departamentito muy lindo que ojalá arrendemos hoy a la hora de almuerzo. Siempre quise vivir en el centro pero parece que no me gustó, excepto cuando vino la pequeña gigante y la pudimos ir a ver caminando. Fue lindísimo.
Estoy sentada en el computador de la Josefa y me dan ganas de abrir la ventana y tirarme a nadar a la fuente de agua que hay acá al lado. Hace tiempo que no me baño en una piscina. El domingo estuve con mi mamá y mi hermana y mis sobrinos y fue bacán porque los echaba de menos.
Eterna divagante.
Mis ideas del momento, inconexas.
Tengo muchísimo sueño.
Lo malo es que siempre estoy trabajando a esas horas.
Me sigo despellejando, de polera rosada y pulsera negra con lentejuelas. Ayer con Franco fuimos a hablar con la dueña de un departamentito muy lindo que ojalá arrendemos hoy a la hora de almuerzo. Siempre quise vivir en el centro pero parece que no me gustó, excepto cuando vino la pequeña gigante y la pudimos ir a ver caminando. Fue lindísimo.
Estoy sentada en el computador de la Josefa y me dan ganas de abrir la ventana y tirarme a nadar a la fuente de agua que hay acá al lado. Hace tiempo que no me baño en una piscina. El domingo estuve con mi mamá y mi hermana y mis sobrinos y fue bacán porque los echaba de menos.
Eterna divagante.
Mis ideas del momento, inconexas.
Tengo muchísimo sueño.
lunes, enero 29, 2007
brújula interior
Siempre me estoy escapando de gente que no me persigue.
Quizás soy un poco paranoica.
Me pasa mientras estoy barriendo la vereda en Starbucks y es de noche, o cuando me subo a una micro o al metro lleno (no entiendo dónde van a meter al doble de pasajeros, quizás hagan parrillas arriba de los techos o camas debajo de los vagones) que si alguien me mira fijo es, definitivamente, un asesino en serie que me persigue desde hace tiempo para secuestrarme aunque nunca tengo claros los motivos.
Y a veces me da risa. Cuando alcanzo a imaginar tanto, que se trata de un lector compulsivo que con datos de mi blog ha seguido mis pasos, o de un admirador anónimo obsesionado, o de alguien que me confundió con una persona importante, ligada al narcotráfico o cualquier cosa.
Pero a veces me da miedo. A veces termino agarrando fuerte mi cartera, mirando por la ventana o entrando rápido a esconderme mientras canto Hare Krishna o rezo un Padre Nuestro. Como anoche, que escuché ruidos durante la hora y media que estuve sola en el departamento con el teléfono en la mano y eso que vivo en un piso dieciocho.
Es mi mente.
Mi imaginación ilimitada que desde chica me mezcla los sueños con la vida real y quizá la vida de los sueños sea más real.
Voy a tomar un café.
Quizás soy un poco paranoica.
Me pasa mientras estoy barriendo la vereda en Starbucks y es de noche, o cuando me subo a una micro o al metro lleno (no entiendo dónde van a meter al doble de pasajeros, quizás hagan parrillas arriba de los techos o camas debajo de los vagones) que si alguien me mira fijo es, definitivamente, un asesino en serie que me persigue desde hace tiempo para secuestrarme aunque nunca tengo claros los motivos.
Y a veces me da risa. Cuando alcanzo a imaginar tanto, que se trata de un lector compulsivo que con datos de mi blog ha seguido mis pasos, o de un admirador anónimo obsesionado, o de alguien que me confundió con una persona importante, ligada al narcotráfico o cualquier cosa.
Pero a veces me da miedo. A veces termino agarrando fuerte mi cartera, mirando por la ventana o entrando rápido a esconderme mientras canto Hare Krishna o rezo un Padre Nuestro. Como anoche, que escuché ruidos durante la hora y media que estuve sola en el departamento con el teléfono en la mano y eso que vivo en un piso dieciocho.
Es mi mente.
Mi imaginación ilimitada que desde chica me mezcla los sueños con la vida real y quizá la vida de los sueños sea más real.
Voy a tomar un café.
viernes, enero 26, 2007
tanta explicación
Hay momentos en mi vida en que me he sentido bien.
Ahora no es uno de ellos.
Y es que, definitivamente, aquí no calzo. No entiendo que uno no se pueda sentar en el pasto a mirar el cielo, que las personas apenas se saluden y a veces ni siquiera, o que sea tan difícil ofrecer ayuda, apoyo, cariño, cualquier cosa. No entiendo que se pueda vivir sin vibrar, aunque sea un poquito, sin apasionarse, sin ese motivo de fondo que nos mueve a hacer lo que estamos haciendo.
En la mañana, mientras caminaba desde el metro hacia el bus de El Mercurio, encontré un letrerito que decía que hay que armarse de valor y humildad para defender que la vida existe para disfrutarla.
Sé que es mi nueva tarea.
A ver si lo logro.
Ahora no es uno de ellos.
Y es que, definitivamente, aquí no calzo. No entiendo que uno no se pueda sentar en el pasto a mirar el cielo, que las personas apenas se saluden y a veces ni siquiera, o que sea tan difícil ofrecer ayuda, apoyo, cariño, cualquier cosa. No entiendo que se pueda vivir sin vibrar, aunque sea un poquito, sin apasionarse, sin ese motivo de fondo que nos mueve a hacer lo que estamos haciendo.
En la mañana, mientras caminaba desde el metro hacia el bus de El Mercurio, encontré un letrerito que decía que hay que armarse de valor y humildad para defender que la vida existe para disfrutarla.
Sé que es mi nueva tarea.
A ver si lo logro.
jueves, enero 25, 2007
finding neverland
Soy un mapita bicolor.
Ayer me empecé a despellejar.
Me acabo de dar cuenta de que no puedo tratar a las personas de usted. Hablo con las ministras y las alcadesas y las actrices y a todas las tuteo. Cuando era chica, tenía una nana que reclamaba por eso. Ni su marido la trataba de tú, y yo sí. Como que me cuesta hacer diferencias. Para mí, las personas son personas y somos todos iguales. El respeto va más allá de una palabra.
Ayer lo pasé bien en Starbucks porque soy coach de un niño nuevo y me encanta enseñar. Pero hoy no tenía ganas de venir al Mercurio. Hoy quería quedarme en la casa, con mi novio, ver alguna película y no tener sueño. Anoche me preparó una comida riquísima. Y yo lo echo tanto de menos todo este tiempo de trabajar 70 horas semanales. Quiero que sea abril. Ahora.
Mientras veníamos caminando a la revista, la Maida me dijo que yo vivo en un mundo Bilz y Pap, como si estuviera siempre flotando y que quizá debería crecer. Y me pregunto si crecer será, verdaderamente, cerrar un poquito los ojos, con la boca en línea recta y una agenda bien al día. Y no lo creo. Quizás crecer sea, solamente, ser capaz de mirarlo todo y seguir creyendo.
No sé si soy grande.
Sí sé que soy sincera.
Con eso me basta.
Ayer me empecé a despellejar.
Me acabo de dar cuenta de que no puedo tratar a las personas de usted. Hablo con las ministras y las alcadesas y las actrices y a todas las tuteo. Cuando era chica, tenía una nana que reclamaba por eso. Ni su marido la trataba de tú, y yo sí. Como que me cuesta hacer diferencias. Para mí, las personas son personas y somos todos iguales. El respeto va más allá de una palabra.
Ayer lo pasé bien en Starbucks porque soy coach de un niño nuevo y me encanta enseñar. Pero hoy no tenía ganas de venir al Mercurio. Hoy quería quedarme en la casa, con mi novio, ver alguna película y no tener sueño. Anoche me preparó una comida riquísima. Y yo lo echo tanto de menos todo este tiempo de trabajar 70 horas semanales. Quiero que sea abril. Ahora.
Mientras veníamos caminando a la revista, la Maida me dijo que yo vivo en un mundo Bilz y Pap, como si estuviera siempre flotando y que quizá debería crecer. Y me pregunto si crecer será, verdaderamente, cerrar un poquito los ojos, con la boca en línea recta y una agenda bien al día. Y no lo creo. Quizás crecer sea, solamente, ser capaz de mirarlo todo y seguir creyendo.
No sé si soy grande.
Sí sé que soy sincera.
Con eso me basta.
miércoles, enero 24, 2007
in the world
La Josefa me trajo una cremita de hierbas mexicanas para la piel.
Ayer fui al doctor y me dijo que estaba deshidratada.
Hoy perdí el bus de El Mercurio y tuve que tomar la 329, cuando llegué acá me enteré que fue el mismo número de la que quemaron a las cinco y media de la mañana. Algo que quizá no había alcanzado a imaginar, porque en mi cabeza los tipos siempre se subían con pistolas y disparaban, o secuestraban la micro, pasajeros incluidos. Pero no. No murió nadie. A mí tampoco me gusta el Transantiago, aunque no sé si es para tanto.
No he tomado desayuno, sí un litro de agua, y tengo hambre. Quiero uno de esos panes con queso del casino. Y quiero dormir, claro que anoche igual tuve como diez horas de sueño. Acabo de visitar los blogs de las entrevistadas y fue emocionante saber que la gente leyó y pasó a saludar. Es raro. Es como si, de repente, comprendiera la magnitud de las palabras. O sea, claro, para mí siempre han sido inmensas. Pero, esta vez, miro para los demás. El poder de publicar es muy grande y más vale que lo empecemos a encauzar bien.
Por ahora, me echo un poquito más de crema mágica.
Espero que me respondan los flashback y voy por el segundo litro de agua.
Extraño a mi novio.
Ayer fui al doctor y me dijo que estaba deshidratada.
Hoy perdí el bus de El Mercurio y tuve que tomar la 329, cuando llegué acá me enteré que fue el mismo número de la que quemaron a las cinco y media de la mañana. Algo que quizá no había alcanzado a imaginar, porque en mi cabeza los tipos siempre se subían con pistolas y disparaban, o secuestraban la micro, pasajeros incluidos. Pero no. No murió nadie. A mí tampoco me gusta el Transantiago, aunque no sé si es para tanto.
No he tomado desayuno, sí un litro de agua, y tengo hambre. Quiero uno de esos panes con queso del casino. Y quiero dormir, claro que anoche igual tuve como diez horas de sueño. Acabo de visitar los blogs de las entrevistadas y fue emocionante saber que la gente leyó y pasó a saludar. Es raro. Es como si, de repente, comprendiera la magnitud de las palabras. O sea, claro, para mí siempre han sido inmensas. Pero, esta vez, miro para los demás. El poder de publicar es muy grande y más vale que lo empecemos a encauzar bien.
Por ahora, me echo un poquito más de crema mágica.
Espero que me respondan los flashback y voy por el segundo litro de agua.
Extraño a mi novio.
martes, enero 23, 2007
stayin' alive
Como pancoras.
Eso nos dijo a Franco y a mí una viejita que estaba haciendo una colecta el domingo en el terminal y yo no sabía lo que era una pancora, pero siempre supe que eran rojas.
Ahí lo reafirmé.
Resulta que nos fuimos a Viña el fin de semana y estuvo topísimo. Nos quedamos en un hostal muy lindo cerca de la Avenida Perú, paseamos por la feria del libro, almorzamos en el Tip y Tap después de dejar todo un plato recién servido en el Cuernavaca porque no le quisieron cambiar la cerveza tibia a mi novio y fuimos al casino. Franco ganó, yo perdí. Así que después celebramos en un pub. Lo pasamos increíble.
El tema fue la playa. Porque claro, no hacía tanto calor y el viento y blablabla... resulta que ayer no pude levantarme para trabajar. Franco tenía libre, así que nos pasamos echando aloe vera y a las cuatro de la mañana una farmacia llegó a tocarnos el timbre con Solarcaine. Igual no se nos ha pasado.
Hoy, muriendo de frío, roja y con dolor de guata en El Mercurio.
Salió el reportaje de los blogs en la Ya.
Echo de menos a mi novio.
Eso nos dijo a Franco y a mí una viejita que estaba haciendo una colecta el domingo en el terminal y yo no sabía lo que era una pancora, pero siempre supe que eran rojas.
Ahí lo reafirmé.
Resulta que nos fuimos a Viña el fin de semana y estuvo topísimo. Nos quedamos en un hostal muy lindo cerca de la Avenida Perú, paseamos por la feria del libro, almorzamos en el Tip y Tap después de dejar todo un plato recién servido en el Cuernavaca porque no le quisieron cambiar la cerveza tibia a mi novio y fuimos al casino. Franco ganó, yo perdí. Así que después celebramos en un pub. Lo pasamos increíble.
El tema fue la playa. Porque claro, no hacía tanto calor y el viento y blablabla... resulta que ayer no pude levantarme para trabajar. Franco tenía libre, así que nos pasamos echando aloe vera y a las cuatro de la mañana una farmacia llegó a tocarnos el timbre con Solarcaine. Igual no se nos ha pasado.
Hoy, muriendo de frío, roja y con dolor de guata en El Mercurio.
Salió el reportaje de los blogs en la Ya.
Echo de menos a mi novio.
viernes, enero 19, 2007
no estoy aquí
Hoy, mi mente divaga.
Cualquier cosa menos días oscuros.
Lo más loco de toda esta experiencia de oficina ha sido que, de repente, me sentí tan grande porque los zapatos sonaban como los de mi mamá cuando yo era chica. Y no sé. Quizás soy grande ahora también.
No me gusta cuando Franco está triste. No me gusta la impotencia de no poder ayudarlo porque en el fondo cada uno tiene sus procesos a su tiempo y yo sólo puedo quedarme a su lado y abrazarlo y decirle que lo amo hasta el infinito infinitas veces.
Mañana, Viña.
Al fin libre después de tres semanas de trabajo continuado.
Quiero dormir sin despertador.
Cualquier cosa menos días oscuros.
Lo más loco de toda esta experiencia de oficina ha sido que, de repente, me sentí tan grande porque los zapatos sonaban como los de mi mamá cuando yo era chica. Y no sé. Quizás soy grande ahora también.
No me gusta cuando Franco está triste. No me gusta la impotencia de no poder ayudarlo porque en el fondo cada uno tiene sus procesos a su tiempo y yo sólo puedo quedarme a su lado y abrazarlo y decirle que lo amo hasta el infinito infinitas veces.
Mañana, Viña.
Al fin libre después de tres semanas de trabajo continuado.
Quiero dormir sin despertador.
jueves, enero 18, 2007
la vida que me alcanza
En once minutos más salgo a esperar micro.
Tengo una charla de medicina natural.
Acabo de terminar mi primer reportaje, en conjunto con la Sylvia que es un amor y también está haciendo la práctica. Definitivamente, me gusta cuando el trabajo está listo. Me gusta mi nombre abajo del título y haber formado parte de todo el proceso. Pero no sé si me gusta tanto el camino que hay que seguir para llegar al final. Me quedan dos meses y medio para descubrirlo.
Mi tata estuvo en la clínica dos días por exámenes y mi mamá ultra asustada. Me dio mucha pena, porque a veces no sé cómo acompañar a las personas, en especial cuando son temas que quizás para mí son menos fuertes porque mi guata me dice que me quede en paz y yo sólo le obedezco.
Estoy contenta. Tranquila. Como si hubiera superado una crisis que nunca supe cuál fue, pero que seguro significó una oportunidad de crecimiento.
Tengo una charla de medicina natural.
Acabo de terminar mi primer reportaje, en conjunto con la Sylvia que es un amor y también está haciendo la práctica. Definitivamente, me gusta cuando el trabajo está listo. Me gusta mi nombre abajo del título y haber formado parte de todo el proceso. Pero no sé si me gusta tanto el camino que hay que seguir para llegar al final. Me quedan dos meses y medio para descubrirlo.
Mi tata estuvo en la clínica dos días por exámenes y mi mamá ultra asustada. Me dio mucha pena, porque a veces no sé cómo acompañar a las personas, en especial cuando son temas que quizás para mí son menos fuertes porque mi guata me dice que me quede en paz y yo sólo le obedezco.
Estoy contenta. Tranquila. Como si hubiera superado una crisis que nunca supe cuál fue, pero que seguro significó una oportunidad de crecimiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

