miércoles, febrero 11, 2009

time to change

Siete y media de la tarde.
En mi departamento a medio desarmar, mirando el cielo por la ventana.

Ya estoy en mi segunda semana de vacaciones. El tiempo ha volado entre tantas visitas a lugares para arrendar, pintando las paredes blancas blancas, tomando decisiones sobre qué quiero para mi futuro (y mi presente, que es incluso más importante), y durmiendo mucho, cada vez que puedo, donde sea y sin horario. Igual estoy cansada. Tengo las cosas un poco más claras, obvio, si no para qué serviría el tiempo libre y las sesiones con mi sicóloga y las pastillas maravillosas que me devolvieron al estado zen que creí haber perdido para siempre. Pero me falta. Bastante. A veces creo que nunca voy a encontrar mi camino. Como si la vida no fuera más que un montón de círculos que se abren y se cierran y se tratara sólo de eso. De cerrar uno y empezar otro, eternamente.

Ando mucho menos preocupada de la muerte, también. Y más de mi gato y de que la gente sepa que es bueno ser vegetariano. Yo no me comería al Conde, eso está claro. También estoy contenta con Mati. Es bacán. Es mi mejor amigo, aunque a veces discutamos por las cosas más tontas.

Siento que estoy en un despertar lento, muy lento, pero a paso firme y seguro.
Que voy a volver a ser yo, la misma, la de entonces y la de ahora.
Que voy a volver a creer.

3 comentarios:

sweetlitlegirl dijo...

Todos pasan por una etapa así, la mejor de las suertes para ti, aunque creo que no las necesitaras...
Un abrazo.

Princessa dijo...

Eso es lo importante pensar positivo y saber que aveces pasamos x estados malos pero eso no sera lo definitivo.
Abrazos

Priscila dijo...

Carolita... pase a saludar... veo que estas en tiempos de cambios... esos tiempos siempre son buenos, más aún si se piensan en positivo...

Un abrazo