Tuve un fin de semana increíble.
Me hace falta un mes de lo mismo.
Es que fuimos al campo de la Camila, que es como la versión chilena de la casa de Paris Hilton, con la piscina más exquisita del mundo. Estuve con mis amigas y mi pololo, comimos cosas ricas, tomamos vino con durazno, dormimos sin despertador, jugamos pool, pinpón, tacataca, póker y guitar hero y me reí como hace mucho tiempo que no me reía. Además, fue bacán saber que por primera vez estoy con alguien que puede compartir con la gente que me importa, participar de las sesiones tontas de fotos, quedarse y pasarlo bien conmigo. Mati es el mejor.
Recién, leyendo The Devil Wears Prada y pensando en qué tanto se podría parecer a mi vida - en especial por eso de entrar a una revista glamorosa sin tener idea qué ponerme para cada ocasión, porque mi jefa no tiene nada que ver con Miranda y de hecho, justo al contrario, es una de mis personas preferidas del lugar - me di cuenta de que es un poco lo mismo. La chiquilla inocentona con intereses altruistas que quiere ser escritora y dedicarse a los grandes problemas mundiales, termina escribiendo de algo que nunca le interesó en realidad, metiéndose hasta lo más profundo en el tema, y dejando de lado su vida. Nadie me obligó, es cierto, y yo asumo toda la responsabilidad de llevar casi dos años sin tener claro qué espero del futuro. Y olvidando que el futuro no existe, que la vida es ahora (como el lema de la tarjeta Visa que tanto me gusta), y que el presente es lo único que tengo.
Sólo un poco de reflexiones desde mi cama mientras me como otra cucharada de cerelac y me tomo un tecito caliente sin azúcar.
Estoy enamorada de Mati.
Ya va a ser mi cumpleaños otra vez.
martes, noviembre 25, 2008
jueves, noviembre 20, 2008
that is that
Yo siempre escribo.
Aunque no siempre actualice mi blog.
Ayer fue un buen día, a pesar de los dos eventos que tuvieron ocupada mi mañana hasta después de almuerzo. Primero, otra clase de maquillaje. Después, un perfume demasiado dulce. Pero conocí a gente simpática, conversé harto y se me pasó rápido. En la tarde tuve mi última clase con los chicos de Súmate y me encantó. La verdad es que todo el curso fue entretenido, los amé con locura y pasión desde el principio, y descubrí que enseñar me motiva más que cualquier otra cosa que conozca. Quizá a eso debiera dedicar mi vida. No sé. Ya no me quiero cuestionar más, por lo menos por un par de meses.
El lunes, en el Drugstore, encontré el oráculo de las diosas que buscaba hace mucho, desde que la Siri partió al sur y se lo llevó con ella y seguro que ahora lo lee mientras mira la lluvia. Así que lo compré y, de repente, mi vida empezó a sentirse más liviana. Tal vez todo se resume en que necesito recordar mi camino de verdad, el que va más allá de este mundo, más allá de las ilusiones y de maya y de las cárceles que uno mismo crea para encerrar el alma y que se quede en silencio. Tal vez sólo necesito recordar que soy libre y feliz porque elegí serlo, y de esas decisiones uno no puede llegar y escaparse. Que nada es tan bueno ni tan malo, ni tan absoluto en definitiva.
Yo soy lo que soy y nada más.
Yo no soy mi cuerpo, eso está claro.
Yo soy mi alma.
Aunque no siempre actualice mi blog.
Ayer fue un buen día, a pesar de los dos eventos que tuvieron ocupada mi mañana hasta después de almuerzo. Primero, otra clase de maquillaje. Después, un perfume demasiado dulce. Pero conocí a gente simpática, conversé harto y se me pasó rápido. En la tarde tuve mi última clase con los chicos de Súmate y me encantó. La verdad es que todo el curso fue entretenido, los amé con locura y pasión desde el principio, y descubrí que enseñar me motiva más que cualquier otra cosa que conozca. Quizá a eso debiera dedicar mi vida. No sé. Ya no me quiero cuestionar más, por lo menos por un par de meses.
El lunes, en el Drugstore, encontré el oráculo de las diosas que buscaba hace mucho, desde que la Siri partió al sur y se lo llevó con ella y seguro que ahora lo lee mientras mira la lluvia. Así que lo compré y, de repente, mi vida empezó a sentirse más liviana. Tal vez todo se resume en que necesito recordar mi camino de verdad, el que va más allá de este mundo, más allá de las ilusiones y de maya y de las cárceles que uno mismo crea para encerrar el alma y que se quede en silencio. Tal vez sólo necesito recordar que soy libre y feliz porque elegí serlo, y de esas decisiones uno no puede llegar y escaparse. Que nada es tan bueno ni tan malo, ni tan absoluto en definitiva.
Yo soy lo que soy y nada más.
Yo no soy mi cuerpo, eso está claro.
Yo soy mi alma.
miércoles, noviembre 12, 2008
you found me
Trabajo, trabajo, trabajo.
Siempre me acuerdo de ese señor que era candidato a algo y aparecía como tres segundos en la tele.
El último tiempo he andado con las energías bajas. Cansada. Como si, por un momento de calma, hubiera perdido la capacidad de moverme. Quiero dormir una semana, bañarme en el mar, que Mati me abrace y comer cosas dulces. No estoy triste, sólo desganada. Sin motivación. Aburrida. Con sueño.
Igual me echo de menos, porque quiero sentirme bien y hacer cosas otra vez, no pensar todo el día en que quiero que sea de noche para llegar a mi cama. El próximo lunes cumplo cinco meses con Mati y es como si fuera una vida. Si de algo tengo certeza, es de que mi futuro aparece más brillante y más sencillo desde que él está a mi lado.
Mil suspiros al mismo tiempo.
Quiero acurrucarme y que me cuiden.
Me siento como una niñita chica.
Siempre me acuerdo de ese señor que era candidato a algo y aparecía como tres segundos en la tele.
El último tiempo he andado con las energías bajas. Cansada. Como si, por un momento de calma, hubiera perdido la capacidad de moverme. Quiero dormir una semana, bañarme en el mar, que Mati me abrace y comer cosas dulces. No estoy triste, sólo desganada. Sin motivación. Aburrida. Con sueño.
Igual me echo de menos, porque quiero sentirme bien y hacer cosas otra vez, no pensar todo el día en que quiero que sea de noche para llegar a mi cama. El próximo lunes cumplo cinco meses con Mati y es como si fuera una vida. Si de algo tengo certeza, es de que mi futuro aparece más brillante y más sencillo desde que él está a mi lado.
Mil suspiros al mismo tiempo.
Quiero acurrucarme y que me cuiden.
Me siento como una niñita chica.
jueves, octubre 30, 2008
es un soplo la vida
Tengo mucho sueño.
Por suerte mañana es feriado.
El martes en la noche fue mi ceremonia de titulación, después de haber pasado todo el fin de semana y desde el jueves en cama sin comer por culpa de un virus. La ceremonia fue fome, porque el discurso fue fome, pero igual terminar la universidad al fin no deja de ser emocionante, sobre todo porque desde primer año yo pensaba que me iba a salir a mitad de camino. Y no. Lo logré. Soy periodista, con cartón y todo. Nos juntamos en la casa de mi mamá con mis amigas y mis amigos y mi familia y Mati para celebrar. Estuvo muy lindo.
Ayer en la tarde fui a comer una ensalada de frutas con crema al Café el Patio, caminé por Providencia, escuché música vieja y buena y dejé que me mojaran las gotitas de agua de la fuente de Salvador. Lo pasé bien. Me gustó estar sola. En la noche escribí mucho rato, me tomé una copa de vino y comí aceitunas. A veces siento que mi vida no es más que una suma de detalles, y que cada segundo cuenta como un mundo entero.
Tengo ganas de ir a la playa.
Me hace tanta falta un poco de mar.
Por suerte mañana es feriado.
El martes en la noche fue mi ceremonia de titulación, después de haber pasado todo el fin de semana y desde el jueves en cama sin comer por culpa de un virus. La ceremonia fue fome, porque el discurso fue fome, pero igual terminar la universidad al fin no deja de ser emocionante, sobre todo porque desde primer año yo pensaba que me iba a salir a mitad de camino. Y no. Lo logré. Soy periodista, con cartón y todo. Nos juntamos en la casa de mi mamá con mis amigas y mis amigos y mi familia y Mati para celebrar. Estuvo muy lindo.
Ayer en la tarde fui a comer una ensalada de frutas con crema al Café el Patio, caminé por Providencia, escuché música vieja y buena y dejé que me mojaran las gotitas de agua de la fuente de Salvador. Lo pasé bien. Me gustó estar sola. En la noche escribí mucho rato, me tomé una copa de vino y comí aceitunas. A veces siento que mi vida no es más que una suma de detalles, y que cada segundo cuenta como un mundo entero.
Tengo ganas de ir a la playa.
Me hace tanta falta un poco de mar.
domingo, octubre 19, 2008
dreaming of you
Éste es mi post trescientos sesenta y cinco.
Obvio que voy a celebrar.
Ha sido un fin de semana increíble. El viernes con Mati cumplimos cuatro meses y me invitó a Wisin y Yandel. Fue un hit. Bailamos todo el rato, blingbling y cintillo brillante incluidos. Después, cuando se acabó, fuimos al casino nuevo de Rancagua y jugamos hasta las cuatro y media de la mañana. Ayer nos levantamos a las tres de la tarde y en la noche tuvimos un matrimonio con todos sus compañeros de pega que son adorables. Pusieron mil canciones viejas, hasta esa de Martín Ricca que canta para Britney Spears y hubo mucho cotillón y sacamos fotitos y lo pasé bacán.
Lejos lo mejor de días como estos es que me doy cuenta de que, por primera vez, tengo un partner. Alguien que se ríe conmigo, que juega, que le da lo mismo lo que piensen los demás y si escuchamos reggaetón o música electrónica o rock pesado. Que me entiende y si no me entiende, trata. Que me acompaña y me invita y quiere que estemos juntos. Que además de mi pololo, es mi amigo de verdad. Con el que puedo conversarlo todo, conocerlo todo, vivirlo todo. Sin juicios ni peros ni preguntas ni porqués ni para qués, que son peores.
Mati es el hombre con el que descubro, todos los días, que se puede ser feliz de a dos.
Ahora estoy en su casa, sin zapatos, frente al ventanal del living.
Y me siento en paz.
Obvio que voy a celebrar.
Ha sido un fin de semana increíble. El viernes con Mati cumplimos cuatro meses y me invitó a Wisin y Yandel. Fue un hit. Bailamos todo el rato, blingbling y cintillo brillante incluidos. Después, cuando se acabó, fuimos al casino nuevo de Rancagua y jugamos hasta las cuatro y media de la mañana. Ayer nos levantamos a las tres de la tarde y en la noche tuvimos un matrimonio con todos sus compañeros de pega que son adorables. Pusieron mil canciones viejas, hasta esa de Martín Ricca que canta para Britney Spears y hubo mucho cotillón y sacamos fotitos y lo pasé bacán.
Lejos lo mejor de días como estos es que me doy cuenta de que, por primera vez, tengo un partner. Alguien que se ríe conmigo, que juega, que le da lo mismo lo que piensen los demás y si escuchamos reggaetón o música electrónica o rock pesado. Que me entiende y si no me entiende, trata. Que me acompaña y me invita y quiere que estemos juntos. Que además de mi pololo, es mi amigo de verdad. Con el que puedo conversarlo todo, conocerlo todo, vivirlo todo. Sin juicios ni peros ni preguntas ni porqués ni para qués, que son peores.
Mati es el hombre con el que descubro, todos los días, que se puede ser feliz de a dos.
Ahora estoy en su casa, sin zapatos, frente al ventanal del living.
Y me siento en paz.
jueves, octubre 09, 2008
i'll stay alive
En el diario.
Traje frutillas de La Vega para el almuerzo.
Hace un tiempo, cuando empecé a trabajar en la belleza de la revista, me perdí y casi caigo enferma de frivolidad. Empecé a comprar ropa con plata que no tenía, a encantarme con tonteritas como carteras para los eventos y zapatos de taco que nunca usé, a pasar mis tardes de compras en los malls, a disfrutar más de una manicure de peluquería que de un libro acostada en el pasto, a tomar taxis que pagaba con mi línea de crédito a fin de mes. Empecé a olvidarme de las cosas importantes. Dejé mi vida y mis sueños, mi energía creativa, mis letras, mis ideas.
Pero me salvé.
Hoy, ya no me importa si toda mi ropa nueva la compro en la ropa usada. No necesito sentir que invierto en mi look, porque no necesito tener un look más que para los eventos, que son mi trabajo. No trato de caminar sobre siete centímetros ni sobre diez ni sobre veinte, porque amo mis zapatitos planos y mis zapatillas de cebra. Hoy, ya no finjo. No pretendo. No me interesa llegar a ser alguien en un universo que para mí está tan lleno de nadies.
Me siento en paz.
Segura de que, en el fondo, no nací para ser gris.
El mundo está lleno de colores.
Traje frutillas de La Vega para el almuerzo.
Hace un tiempo, cuando empecé a trabajar en la belleza de la revista, me perdí y casi caigo enferma de frivolidad. Empecé a comprar ropa con plata que no tenía, a encantarme con tonteritas como carteras para los eventos y zapatos de taco que nunca usé, a pasar mis tardes de compras en los malls, a disfrutar más de una manicure de peluquería que de un libro acostada en el pasto, a tomar taxis que pagaba con mi línea de crédito a fin de mes. Empecé a olvidarme de las cosas importantes. Dejé mi vida y mis sueños, mi energía creativa, mis letras, mis ideas.
Pero me salvé.
Hoy, ya no me importa si toda mi ropa nueva la compro en la ropa usada. No necesito sentir que invierto en mi look, porque no necesito tener un look más que para los eventos, que son mi trabajo. No trato de caminar sobre siete centímetros ni sobre diez ni sobre veinte, porque amo mis zapatitos planos y mis zapatillas de cebra. Hoy, ya no finjo. No pretendo. No me interesa llegar a ser alguien en un universo que para mí está tan lleno de nadies.
Me siento en paz.
Segura de que, en el fondo, no nací para ser gris.
El mundo está lleno de colores.
jueves, octubre 02, 2008
don't you forget
Ya van a ser tres años desde que empecé a escribir mi blog.
Mi vida ha cambiado un mundo en todo ese tiempo.
Es que claro, primero vivía con mi mamá y estaba en la universidad y trabajaba en Starbucks y me gustaba Claudio. Después, pasé a vivir con mis amigos en el centro mientras pololeaba con Franco y seguía trabajando. Viví con Franco un año cuatro meses, hice mi práctica y me quedé en la revista Ya mientras hacía una ayudantía en Actividad Cultural del diario, dejé Starbucks entremedio, hice clases de inglés y de tarot y hace poco de periodismo en una universidad privada. Empecé a vivir sola y terminé con Franco y mi vida como estudiante al fin, me dio apendicitis, sigo en la revista y pololeo con Mati hace casi cuatro meses. Todo pasa muy rápido.
Hoy, mirando con distancia, sólo puedo agradecer por este espacio que me ha ayudado a no olvidar. Siento que uno tiende a pensar en tiempos pasados como tiempos mejores, y eso no es verdad. No hay mejor tiempo que el presente. También siento que escribir es mi libertad más grande, la que nadie me puede quitar. Que es cuando escribo que soy yo misma, sin máscaras, sin medias sonrisas, sin rendirle cuentas a nadie. Sin olvidar que mi alma está intacta a pesar de todo, que lo que soy no se destruye, ni se transa, ni se transforma, sino simplemente aprende. Crece.
Estoy tranquila y decidida a aceptar lo que el universo elija para mí.
Ahora voy a comprar unas galletas al kiosco.
Tengo mucha hambre.
Mi vida ha cambiado un mundo en todo ese tiempo.
Es que claro, primero vivía con mi mamá y estaba en la universidad y trabajaba en Starbucks y me gustaba Claudio. Después, pasé a vivir con mis amigos en el centro mientras pololeaba con Franco y seguía trabajando. Viví con Franco un año cuatro meses, hice mi práctica y me quedé en la revista Ya mientras hacía una ayudantía en Actividad Cultural del diario, dejé Starbucks entremedio, hice clases de inglés y de tarot y hace poco de periodismo en una universidad privada. Empecé a vivir sola y terminé con Franco y mi vida como estudiante al fin, me dio apendicitis, sigo en la revista y pololeo con Mati hace casi cuatro meses. Todo pasa muy rápido.
Hoy, mirando con distancia, sólo puedo agradecer por este espacio que me ha ayudado a no olvidar. Siento que uno tiende a pensar en tiempos pasados como tiempos mejores, y eso no es verdad. No hay mejor tiempo que el presente. También siento que escribir es mi libertad más grande, la que nadie me puede quitar. Que es cuando escribo que soy yo misma, sin máscaras, sin medias sonrisas, sin rendirle cuentas a nadie. Sin olvidar que mi alma está intacta a pesar de todo, que lo que soy no se destruye, ni se transa, ni se transforma, sino simplemente aprende. Crece.
Estoy tranquila y decidida a aceptar lo que el universo elija para mí.
Ahora voy a comprar unas galletas al kiosco.
Tengo mucha hambre.
lunes, septiembre 29, 2008
afraid
Desinspirada.
No sé dónde se quedaron mis ideas.
Ahora estoy en la revista, tratando de escribir la belleza de la próxima semana, y pensando en que afuera el día está tan lindo y en que me gustaría estar sentada frente al mar con los pies en la arena. Creo que voy a dedicar mi tarde a leer. O a dormir, no sé todavía. Tengo tanto sueño todo el tiempo que a veces me cuestiono cómo es posible que me mantenga de pie o sentada, cuando lo único que quiero es quedarme acostada y abrazar a Mati mil horas.
Anoche fuimos a ver La Niebla y me gustó, aunque insisto en ver películas de terror de noche y después tengo pesadillas. Igual no me dio miedo, sólo angustia, y en esa sensación soy experta. Se me cierra la garganta, me muerdo los dedos, me cuesta respirar. Es lo peor. De repente me pasa también cuando tengo que ir a los baños del cine sola. Siempre pienso que alguien va a estar esperando a que aparezca para matarme. No sé por qué siempre pienso que la gente me quiere matar.
Hice una lista de canciones muy viejas y las escuché mucho rato.
Ando llena de pasado, pero sin una gota de nostalgia.
Necesito un chocolate caliente.
No sé dónde se quedaron mis ideas.
Ahora estoy en la revista, tratando de escribir la belleza de la próxima semana, y pensando en que afuera el día está tan lindo y en que me gustaría estar sentada frente al mar con los pies en la arena. Creo que voy a dedicar mi tarde a leer. O a dormir, no sé todavía. Tengo tanto sueño todo el tiempo que a veces me cuestiono cómo es posible que me mantenga de pie o sentada, cuando lo único que quiero es quedarme acostada y abrazar a Mati mil horas.
Anoche fuimos a ver La Niebla y me gustó, aunque insisto en ver películas de terror de noche y después tengo pesadillas. Igual no me dio miedo, sólo angustia, y en esa sensación soy experta. Se me cierra la garganta, me muerdo los dedos, me cuesta respirar. Es lo peor. De repente me pasa también cuando tengo que ir a los baños del cine sola. Siempre pienso que alguien va a estar esperando a que aparezca para matarme. No sé por qué siempre pienso que la gente me quiere matar.
Hice una lista de canciones muy viejas y las escuché mucho rato.
Ando llena de pasado, pero sin una gota de nostalgia.
Necesito un chocolate caliente.
lunes, septiembre 15, 2008
all that i want
Pienso tanto que a veces creo que me voy a volver loca.
De verdad.
Es que me paso preguntando si existo, si existimos todos y no somos más que un montón de ilusiones. El sinsentido del sentido de la vida me colapsa un poco y de tanto cuestionarme no puedo dormir. Pero bueno. Trato de acostumbrarme a la idea de que el mundo es incomprensible y nada más. Me como un chocolate, o un alfajor, y compro carne de soya para este dieciocho que se viene, espero el bus del diario, vengo, escribo, y ya. No sé quiénes somos ni hacia dónde vamos, cuál es mi meta, mi misión, mi objetivo, qué es ser. Ocupar un espacio, un momento. ¿Existe algo de verdad? ¿O es sólo lo que pensamos que estamos viviendo? ¿Será que cada uno crea su propia historia, su propio destino, al punto de que nada está escrito de antemano y todo es posible? Siento que me hace falta creer en algo, creer de todo corazón, como antes, en un sentido y un motivo, en un ser superior que guía mis pasos hacia algún lugar en el infinito.
Mi cabeza da tantas vueltas y yo sólo quiero descansar.
Tengo un poco de frío por el aire acondicionado.
No sé con quién dejar al Conde el fin de semana.
De verdad.
Es que me paso preguntando si existo, si existimos todos y no somos más que un montón de ilusiones. El sinsentido del sentido de la vida me colapsa un poco y de tanto cuestionarme no puedo dormir. Pero bueno. Trato de acostumbrarme a la idea de que el mundo es incomprensible y nada más. Me como un chocolate, o un alfajor, y compro carne de soya para este dieciocho que se viene, espero el bus del diario, vengo, escribo, y ya. No sé quiénes somos ni hacia dónde vamos, cuál es mi meta, mi misión, mi objetivo, qué es ser. Ocupar un espacio, un momento. ¿Existe algo de verdad? ¿O es sólo lo que pensamos que estamos viviendo? ¿Será que cada uno crea su propia historia, su propio destino, al punto de que nada está escrito de antemano y todo es posible? Siento que me hace falta creer en algo, creer de todo corazón, como antes, en un sentido y un motivo, en un ser superior que guía mis pasos hacia algún lugar en el infinito.
Mi cabeza da tantas vueltas y yo sólo quiero descansar.
Tengo un poco de frío por el aire acondicionado.
No sé con quién dejar al Conde el fin de semana.
lunes, septiembre 08, 2008
vivir un siglo
Me encanta escuchar canciones viejas.
Estoy tomando agüita de manzanilla.
No sé por qué me ha costado tanto volver a escribir. Volver a enfrentarme a la pantalla en blanco, a las letras del teclado, a mi cuaderno. Volver a sentarme en silencio con alguna canción mala de fondo y un chocolate y todo el tiempo del mundo. Escribir implica, para mí, muchas cosas. Un espacio de calma, de expresión de rabia y de pena y de todo. Implica que me escucho y me dejo en testimonio. En palabras. Escribir es obligarme a no olvidar, a no inventarme castillos en el aire porque la idea de que todo tiempo pasado fue mejor es absurda y más todavía con tantas frases de testigos presenciales.
Quizá lo que pasa es que a veces vuelvo a sentir que el mundo me arrastra y me lleva, y que yo no estoy haciendo nada por detenerlo y que tal vez sea tarde muy luego y ya nunca me pueda bajar. Vivo rodeada de tanto y de tan poco, de desayunos donde el tema central son las cremas y cómo usarlas y cuándo y yo miro mi vida y no puedo creer que esté donde estoy. Si alguien me hubiera preguntado alguna vez, si me preguntan todavía, a qué sería lo más improbable que me dedicara, respondería que a hacer vida social. Claro, mi trabajo tiene otros beneficios. Mucho tiempo libre y pocas responsabilidades. Pero no tiene pasión. Ni vida. Ni sueños. Ella, la que se alisa el pelo y se pinta los labios, la que sonríe para las fotos, la que se compra ropa y se hace manicures, no soy yo. Ahora está bien, es cierto. Sólo me cuestiono de repente, pero no soy malagradecida y siento que el universo supo regalarme a la vez todo lo que le pedí.
Mi trabajo es también mi libertad.
Es sólo que me falta algo.
Y no sé dónde encontrarlo.
Estoy tomando agüita de manzanilla.
No sé por qué me ha costado tanto volver a escribir. Volver a enfrentarme a la pantalla en blanco, a las letras del teclado, a mi cuaderno. Volver a sentarme en silencio con alguna canción mala de fondo y un chocolate y todo el tiempo del mundo. Escribir implica, para mí, muchas cosas. Un espacio de calma, de expresión de rabia y de pena y de todo. Implica que me escucho y me dejo en testimonio. En palabras. Escribir es obligarme a no olvidar, a no inventarme castillos en el aire porque la idea de que todo tiempo pasado fue mejor es absurda y más todavía con tantas frases de testigos presenciales.
Quizá lo que pasa es que a veces vuelvo a sentir que el mundo me arrastra y me lleva, y que yo no estoy haciendo nada por detenerlo y que tal vez sea tarde muy luego y ya nunca me pueda bajar. Vivo rodeada de tanto y de tan poco, de desayunos donde el tema central son las cremas y cómo usarlas y cuándo y yo miro mi vida y no puedo creer que esté donde estoy. Si alguien me hubiera preguntado alguna vez, si me preguntan todavía, a qué sería lo más improbable que me dedicara, respondería que a hacer vida social. Claro, mi trabajo tiene otros beneficios. Mucho tiempo libre y pocas responsabilidades. Pero no tiene pasión. Ni vida. Ni sueños. Ella, la que se alisa el pelo y se pinta los labios, la que sonríe para las fotos, la que se compra ropa y se hace manicures, no soy yo. Ahora está bien, es cierto. Sólo me cuestiono de repente, pero no soy malagradecida y siento que el universo supo regalarme a la vez todo lo que le pedí.
Mi trabajo es también mi libertad.
Es sólo que me falta algo.
Y no sé dónde encontrarlo.
domingo, agosto 31, 2008
miércoles, agosto 27, 2008
alegría
Llegando de Cirque du Soleil.
Estuvo increíble.
A Mati le regalaron entradas, así que estuvimos en todos los lugares vip y al lado del escenario. Fue lindísimo. Sobre todo porque durante dos horas y media me olvidé de todo, de los designios divinos que no entiendo y seguramente nunca entenderé, de las cosas pendientes para la revista, de la poca plata que me queda siempre a fin de mes, y sólo tuve ojos para las luces y los trajes, y oídos para la música, y todos los sentidos puestos en el escenario donde el tiempo voló y la gente también.
Ahora, después de la magia, vuelvo a la realidad con un poquito más de esperanza. Y rezo para que esa personita que tanto quiero no siga con esa pena tan grande. Para que se le sanen las heridas del corazón. Para que deje de sentirse sola.
Mati se acaba de ir.
Escucho a Francesca Ancarola mientras le hago cariño a mi gato.
Me voy a acostar ahora.
Estuvo increíble.
A Mati le regalaron entradas, así que estuvimos en todos los lugares vip y al lado del escenario. Fue lindísimo. Sobre todo porque durante dos horas y media me olvidé de todo, de los designios divinos que no entiendo y seguramente nunca entenderé, de las cosas pendientes para la revista, de la poca plata que me queda siempre a fin de mes, y sólo tuve ojos para las luces y los trajes, y oídos para la música, y todos los sentidos puestos en el escenario donde el tiempo voló y la gente también.
Ahora, después de la magia, vuelvo a la realidad con un poquito más de esperanza. Y rezo para que esa personita que tanto quiero no siga con esa pena tan grande. Para que se le sanen las heridas del corazón. Para que deje de sentirse sola.
Mati se acaba de ir.
Escucho a Francesca Ancarola mientras le hago cariño a mi gato.
Me voy a acostar ahora.
lunes, agosto 18, 2008
all that you are
En mi casa.
Con la guata un poco apretada y segura de que viene algo grande.
Hoy, en la micro camino al diario y mientras pensaba en Mati, me acordé de las conversaciones con la Siri. Es que uno puede amar a cualquier persona, sólo basta con ser capaz de descubrirla, porque al final porque cada uno es un mundo en sí mismo. Nadie es tan bueno, ni tan malo, ni tan lindo, ni tan feo. Algunos tenemos un poco más de miedo, es cierto, venimos un poco más heridos porque quizá hemos vivido menos pero lo hemos sentido tan profundamente, y algunos, en cambio, tienen esa virtud, esa capacidad de sanar. De amar sin medida, hasta que se pase todo, hasta desbordarse de amor.
Mati es distinto a todo lo que yo siempre pensé que quería. Es ingeniero, piscis, cuadradito, planificador hasta el último detalle. También es tierno, dulce, alegre, mateo, inteligente, y con una paciencia infinita. Mati me da mi espacio, aunque a veces no lo entienda. Deja que me vaya lejos, y me está esperando cuando vuelvo. Me abraza cuando lloro. Cuando me duermo a su lado. Cuando ando mañosa y no quiero nada y me enojo a la primera palabra. Mati hace que me sienta segura. Querida. Amada.
Antes, yo pensaba que la felicidad venía de la mano con el cielo y el infierno.
Por eso agradezco a Dios por cada paso con que he construido mi camino, por cada historia.
Hoy sé que la felicidad sólo se encuentra cuando se vive en paz.
Con la guata un poco apretada y segura de que viene algo grande.
Hoy, en la micro camino al diario y mientras pensaba en Mati, me acordé de las conversaciones con la Siri. Es que uno puede amar a cualquier persona, sólo basta con ser capaz de descubrirla, porque al final porque cada uno es un mundo en sí mismo. Nadie es tan bueno, ni tan malo, ni tan lindo, ni tan feo. Algunos tenemos un poco más de miedo, es cierto, venimos un poco más heridos porque quizá hemos vivido menos pero lo hemos sentido tan profundamente, y algunos, en cambio, tienen esa virtud, esa capacidad de sanar. De amar sin medida, hasta que se pase todo, hasta desbordarse de amor.
Mati es distinto a todo lo que yo siempre pensé que quería. Es ingeniero, piscis, cuadradito, planificador hasta el último detalle. También es tierno, dulce, alegre, mateo, inteligente, y con una paciencia infinita. Mati me da mi espacio, aunque a veces no lo entienda. Deja que me vaya lejos, y me está esperando cuando vuelvo. Me abraza cuando lloro. Cuando me duermo a su lado. Cuando ando mañosa y no quiero nada y me enojo a la primera palabra. Mati hace que me sienta segura. Querida. Amada.
Antes, yo pensaba que la felicidad venía de la mano con el cielo y el infierno.
Por eso agradezco a Dios por cada paso con que he construido mi camino, por cada historia.
Hoy sé que la felicidad sólo se encuentra cuando se vive en paz.
lunes, agosto 11, 2008
chocolate con almendras
Acabo de llegar del cine con la guata revuelta y el corazón en la mano.
Vimos 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Yo casi nunca lloro con las películas. Claro, lloré con Mi vida sin mí y con la última media hora de El gran pez, pero no es lo común. Tampoco lloré hoy. De hecho, hoy la angustia fue tanta que llorar no hubiera servido de nada. Es la mejor película que he visto en mucho tiempo.
Tengo tantas cosas que escribir y no sé cómo. Quiero decir que este fin de semana con Mati fue bacán, sobre todo ayer que fuimos a pasear al centro y tomamos té de un capullo que se convertía en flor con el agua, que me encanta Santiago justo antes de que llueva, que aunque a veces creo que el miedo - a la vida, al dolor, a todo - me va a ganar, al final siempre termino mirando de frente con los ojos bien abiertos, hasta el infinito.
Quiero decir que puedo rayar mi pared entera y nunca voy a lograr decirlo todo, que me encanta estar sola pero de repente necesito un abrazo para poder dormir bien, que a pesar de que he amado con todo mi corazón muchas veces, nadie me había enseñado tanto de amor como Matías.
Quiero decir que siento que estoy empezando a encontrarme y a encontrar mi camino. Que quizá me demore, y me cueste, y me asuste, y que seguramente voy a necesitar algo más que las flores de Bach que me regaló el universo. Pero sé que de alguna forma, aunque sea de a pasitos cortos y con muchos descansos intermedios, voy a llegar.
Mi gato se pasa mirando fijo a un punto vacío.
Seguro ve mucho más allá que yo.
Vimos 4 meses, 3 semanas y 2 días.
Yo casi nunca lloro con las películas. Claro, lloré con Mi vida sin mí y con la última media hora de El gran pez, pero no es lo común. Tampoco lloré hoy. De hecho, hoy la angustia fue tanta que llorar no hubiera servido de nada. Es la mejor película que he visto en mucho tiempo.
Tengo tantas cosas que escribir y no sé cómo. Quiero decir que este fin de semana con Mati fue bacán, sobre todo ayer que fuimos a pasear al centro y tomamos té de un capullo que se convertía en flor con el agua, que me encanta Santiago justo antes de que llueva, que aunque a veces creo que el miedo - a la vida, al dolor, a todo - me va a ganar, al final siempre termino mirando de frente con los ojos bien abiertos, hasta el infinito.
Quiero decir que puedo rayar mi pared entera y nunca voy a lograr decirlo todo, que me encanta estar sola pero de repente necesito un abrazo para poder dormir bien, que a pesar de que he amado con todo mi corazón muchas veces, nadie me había enseñado tanto de amor como Matías.
Quiero decir que siento que estoy empezando a encontrarme y a encontrar mi camino. Que quizá me demore, y me cueste, y me asuste, y que seguramente voy a necesitar algo más que las flores de Bach que me regaló el universo. Pero sé que de alguna forma, aunque sea de a pasitos cortos y con muchos descansos intermedios, voy a llegar.
Mi gato se pasa mirando fijo a un punto vacío.
Seguro ve mucho más allá que yo.
lunes, agosto 04, 2008
el momento es
La semana pasada tuve dos viajes.
Buenos Aires y Arica.
Hoy, en Santiago otra vez, en la misma silla frente al mismo computador, sólo puedo decir que fueron días que me sirvieron para recordar quién soy yo de verdad. Y es que yo no pertenezco a la sociedad del glamour ni a los zapatos de taco. Yo no sirvo para decir las palabras precisas en el momento perfecto, ni para saber qué ropa se debe usar en qué ocasión importante, rodeada de personas importantes, en lugares importantes.
Por eso hoy elijo el colchón en el suelo antes que la cama alta de sábanas tan blancas. Elijo las ventanas abiertas en vez de las cortinas de terciopelo. Elijo la cara con tierra sin maquillaje, y los pies descalzos en el pasto, y la ropa usada que venden en la feria.
Hoy, conscientemente, elijo la libertad.
Que Dios y las Diosas me acompañen y me muestren el camino.
Tengo la certeza de que lo sabré seguir.
Buenos Aires y Arica.
Hoy, en Santiago otra vez, en la misma silla frente al mismo computador, sólo puedo decir que fueron días que me sirvieron para recordar quién soy yo de verdad. Y es que yo no pertenezco a la sociedad del glamour ni a los zapatos de taco. Yo no sirvo para decir las palabras precisas en el momento perfecto, ni para saber qué ropa se debe usar en qué ocasión importante, rodeada de personas importantes, en lugares importantes.
Por eso hoy elijo el colchón en el suelo antes que la cama alta de sábanas tan blancas. Elijo las ventanas abiertas en vez de las cortinas de terciopelo. Elijo la cara con tierra sin maquillaje, y los pies descalzos en el pasto, y la ropa usada que venden en la feria.
Hoy, conscientemente, elijo la libertad.
Que Dios y las Diosas me acompañen y me muestren el camino.
Tengo la certeza de que lo sabré seguir.
jueves, julio 31, 2008
cenicienta ilegal
En el diario.
Hoy me puse mi polera azul nueva.
Anoche, cuando llegué del evento en Buenos Aires y acababa de pasar mi maleta por esas cintas de aeropuerto que ven todo, una señora me preguntó de la nada: ¿usted qué lleva en dos envases de vidrio?. Obviamente yo pensé que eran perfumes. Pero no. Eran los frasquitos de manjar y miel que me había traído de recuerdo. Y me denunciaron, me citaron, me hicieron firmar una declaración y pagar una multa. Como toda una delincuente. Igual fueron simpáticos, y aunque anoche lloré porque era el frasco de miel más caro de mi vida, hoy mi tata me pagó de vuelta para que se me acabara la angustia. Ahora que lo pienso, es divertido. Ayer mientras pasaba, era horrible.
El viaje me sirvió para darme cuenta de todo lo que me gusta Mati, para borrar varios prejuicios y para descansar. Estuve en un hotel ultra lindo, me vestí Magnifique, conocí un montón de gente y comí mucha comida vegetariana. Ahora voy a ver a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos después de casi siete meses.
Estoy contenta, con risa, y segura de que se viene algo bueno.
Después de Arica, el infinito.
Gracias al universo por todo.
Hoy me puse mi polera azul nueva.
Anoche, cuando llegué del evento en Buenos Aires y acababa de pasar mi maleta por esas cintas de aeropuerto que ven todo, una señora me preguntó de la nada: ¿usted qué lleva en dos envases de vidrio?. Obviamente yo pensé que eran perfumes. Pero no. Eran los frasquitos de manjar y miel que me había traído de recuerdo. Y me denunciaron, me citaron, me hicieron firmar una declaración y pagar una multa. Como toda una delincuente. Igual fueron simpáticos, y aunque anoche lloré porque era el frasco de miel más caro de mi vida, hoy mi tata me pagó de vuelta para que se me acabara la angustia. Ahora que lo pienso, es divertido. Ayer mientras pasaba, era horrible.
El viaje me sirvió para darme cuenta de todo lo que me gusta Mati, para borrar varios prejuicios y para descansar. Estuve en un hotel ultra lindo, me vestí Magnifique, conocí un montón de gente y comí mucha comida vegetariana. Ahora voy a ver a mi hermano y mi cuñada y mis sobrinos después de casi siete meses.
Estoy contenta, con risa, y segura de que se viene algo bueno.
Después de Arica, el infinito.
Gracias al universo por todo.
jueves, julio 17, 2008
hay amores
Hoy estoy de santo.
Hoy, también, Mati y yo cumplimos un mes.
Hace casi una semana que soy periodista. Se acabó. Después de cinco años y medio, dejo la universidad y, a diferencia de otros finales, no siento nada. Ni siquiera un poco de nostalgia. No añoro lo vivido. No miro al infinito por la ventana mientras pienso que todo tiempo pasado fue mejor. No escucho la misma canción mil veces caminando bajo la lluvia. Sólo doy gracias a Dios porque voy a tener más tiempo, el bien más escaso de mi vida. Creo que a los economistas les encantaría analizar cuánto pagaría uno para ser libre.
El sábado fuimos con Mati a Viña, apostamos en el casino con sus papás y no es que me esté volviendo jugadora porque en realidad sería un vicio muy caro de mantener, pero me entretienen mucho las maquinitas, sobre todo cuando tienen dibujos lindos. Se supone que íbamos por el día, pero al final nos quedamos hasta el domingo que amaneció precioso, nos tomamos fotos, me mojó una ola caminando por la Avenida Perú y metí los pies al mar.
Estoy contenta.
Quiero que pasen dos semanas rápido, para ir a Arica.
Y que sean muchos meses más.
Hoy, también, Mati y yo cumplimos un mes.
Hace casi una semana que soy periodista. Se acabó. Después de cinco años y medio, dejo la universidad y, a diferencia de otros finales, no siento nada. Ni siquiera un poco de nostalgia. No añoro lo vivido. No miro al infinito por la ventana mientras pienso que todo tiempo pasado fue mejor. No escucho la misma canción mil veces caminando bajo la lluvia. Sólo doy gracias a Dios porque voy a tener más tiempo, el bien más escaso de mi vida. Creo que a los economistas les encantaría analizar cuánto pagaría uno para ser libre.
El sábado fuimos con Mati a Viña, apostamos en el casino con sus papás y no es que me esté volviendo jugadora porque en realidad sería un vicio muy caro de mantener, pero me entretienen mucho las maquinitas, sobre todo cuando tienen dibujos lindos. Se supone que íbamos por el día, pero al final nos quedamos hasta el domingo que amaneció precioso, nos tomamos fotos, me mojó una ola caminando por la Avenida Perú y metí los pies al mar.
Estoy contenta.
Quiero que pasen dos semanas rápido, para ir a Arica.
Y que sean muchos meses más.
lunes, julio 14, 2008
bon voyage
Hoy le escribo a mi hermana.
A la viajera que cumple un sueño.
La Isi siempre logra lo que quiere. Se queda, y pelea hasta el final. Defiende su postura y sus creencias, sus ideas, sus ideales y sus mañas con la sonrisa rápida y los brazos abiertos. Y aunque nadie sepa nunca de sus luchas internas, yo, que la conozco, sé que la vida no le ha salido fácil. Que se ha tenido que bancar tantas cosas, desde tan chiquitita. Que se construido a sí misma, a fuerza de porrazos. Yo sé que la Isi, más que nadie, se merece este premio y tantos otros. Este avión, este viaje, este hotel. Se lo merece todo.
La Isi, mi hermana chica que ya hace rato es grande, es también mi ejemplo. Va de frente, sin miedo, con la verdad de la mano, con la certeza de estar haciendo lo correcto. No lo que todos quieren, no lo que haría una niñita bien para calzar en un mundo bien con amigos bien, no lo que algún día le enseñaron que tenía que hacer. Lo correcto de verdad. Lo que ella quiere. La Isi es esa mujer a quien no le sirven las historias a medias. Lo que hay que vivir, se vive. Hasta el final.
Hoy, la Isi recibe esa oportunidad que tanto buscó.
Esto es el premio de tu trabajo, Chica linda.
Felicitaciones y un millón y medio de besos y abrazos de tu hermana que te quiere con todo el corazón.
Que tengas el mejor de los viajes.
A la viajera que cumple un sueño.
La Isi siempre logra lo que quiere. Se queda, y pelea hasta el final. Defiende su postura y sus creencias, sus ideas, sus ideales y sus mañas con la sonrisa rápida y los brazos abiertos. Y aunque nadie sepa nunca de sus luchas internas, yo, que la conozco, sé que la vida no le ha salido fácil. Que se ha tenido que bancar tantas cosas, desde tan chiquitita. Que se construido a sí misma, a fuerza de porrazos. Yo sé que la Isi, más que nadie, se merece este premio y tantos otros. Este avión, este viaje, este hotel. Se lo merece todo.
La Isi, mi hermana chica que ya hace rato es grande, es también mi ejemplo. Va de frente, sin miedo, con la verdad de la mano, con la certeza de estar haciendo lo correcto. No lo que todos quieren, no lo que haría una niñita bien para calzar en un mundo bien con amigos bien, no lo que algún día le enseñaron que tenía que hacer. Lo correcto de verdad. Lo que ella quiere. La Isi es esa mujer a quien no le sirven las historias a medias. Lo que hay que vivir, se vive. Hasta el final.
Hoy, la Isi recibe esa oportunidad que tanto buscó.
Esto es el premio de tu trabajo, Chica linda.
Felicitaciones y un millón y medio de besos y abrazos de tu hermana que te quiere con todo el corazón.
Que tengas el mejor de los viajes.
lunes, julio 07, 2008
it's about time
Necesito salir de la universidad.
El tiempo hasta el miércoles se me hace poco y eterno.
El sábado fui con Mati al Hipódromo y apostamos toda la tarde. Fue bacán. Ahora tengo mucho sueño porque anoche me quedé hasta la una y media de la mañana haciendo una traducción, pero filo. Fue un buen fin de semana. También comimos en la casa de la Trini, carretiamos donde la Fran y bailamos reggaetón un poquito en un cumpleaños. Ayer almorzamos donde mi madre y en la tarde hice clases de tarot. Me acuerdo de cuando trabajaba todos los sábados y domingos y sólo puedo dar gracias por la posibilidad de dormir sin despertador y quedarme en pijama sin compromisos.
Hoy quiero terminar mi trabajo de tele y el tema de la revista, tomar un café mirando el cielo nublado y pensar que, si todo resulta, quedan tres días para egresar de la universidad, menos de un mes para volver a ver a mis sobrinos, y una semana para que mi hermana cumpla un sueño.
Tiempo de trabajar y esperar.
Las cartas me dicen que disfrute, que es real, que es ahora.
Y yo sé que sí.
El tiempo hasta el miércoles se me hace poco y eterno.
El sábado fui con Mati al Hipódromo y apostamos toda la tarde. Fue bacán. Ahora tengo mucho sueño porque anoche me quedé hasta la una y media de la mañana haciendo una traducción, pero filo. Fue un buen fin de semana. También comimos en la casa de la Trini, carretiamos donde la Fran y bailamos reggaetón un poquito en un cumpleaños. Ayer almorzamos donde mi madre y en la tarde hice clases de tarot. Me acuerdo de cuando trabajaba todos los sábados y domingos y sólo puedo dar gracias por la posibilidad de dormir sin despertador y quedarme en pijama sin compromisos.
Hoy quiero terminar mi trabajo de tele y el tema de la revista, tomar un café mirando el cielo nublado y pensar que, si todo resulta, quedan tres días para egresar de la universidad, menos de un mes para volver a ver a mis sobrinos, y una semana para que mi hermana cumpla un sueño.
Tiempo de trabajar y esperar.
Las cartas me dicen que disfrute, que es real, que es ahora.
Y yo sé que sí.
martes, julio 01, 2008
give me some time
En el estrés.
Si todo sale bien, estoy a ocho días de ser periodista.
Si no, no.
Tengo mucho sueño y ganas de estar con Mati y de comer chocolate con almendras. Hoy mientras venía en la micro pensaba qué rara va a ser mi vida cuando sólo tenga que trabajar, después de que ya llevo tantos años haciendo tantas cosas a la vez. Igual me va a venir bien, lo sé. Me siento un poco cansada y eso que igual soy chica todavía y que no he vivido casi nada.
Anoche vimos Amor Ciego.
Mati me preparó philadelphia con soya y sésamo y tomamos cerveza.
Lo pasé ultra bien.
Si todo sale bien, estoy a ocho días de ser periodista.
Si no, no.
Tengo mucho sueño y ganas de estar con Mati y de comer chocolate con almendras. Hoy mientras venía en la micro pensaba qué rara va a ser mi vida cuando sólo tenga que trabajar, después de que ya llevo tantos años haciendo tantas cosas a la vez. Igual me va a venir bien, lo sé. Me siento un poco cansada y eso que igual soy chica todavía y que no he vivido casi nada.
Anoche vimos Amor Ciego.
Mati me preparó philadelphia con soya y sésamo y tomamos cerveza.
Lo pasé ultra bien.
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