viernes, enero 26, 2007

tanta explicación

Hay momentos en mi vida en que me he sentido bien.
Ahora no es uno de ellos.

Y es que, definitivamente, aquí no calzo. No entiendo que uno no se pueda sentar en el pasto a mirar el cielo, que las personas apenas se saluden y a veces ni siquiera, o que sea tan difícil ofrecer ayuda, apoyo, cariño, cualquier cosa. No entiendo que se pueda vivir sin vibrar, aunque sea un poquito, sin apasionarse, sin ese motivo de fondo que nos mueve a hacer lo que estamos haciendo.

En la mañana, mientras caminaba desde el metro hacia el bus de El Mercurio, encontré un letrerito que decía que hay que armarse de valor y humildad para defender que la vida existe para disfrutarla.

Sé que es mi nueva tarea.
A ver si lo logro.

jueves, enero 25, 2007

finding neverland

Soy un mapita bicolor.
Ayer me empecé a despellejar.

Me acabo de dar cuenta de que no puedo tratar a las personas de usted. Hablo con las ministras y las alcadesas y las actrices y a todas las tuteo. Cuando era chica, tenía una nana que reclamaba por eso. Ni su marido la trataba de tú, y yo sí. Como que me cuesta hacer diferencias. Para mí, las personas son personas y somos todos iguales. El respeto va más allá de una palabra.

Ayer lo pasé bien en Starbucks porque soy coach de un niño nuevo y me encanta enseñar. Pero hoy no tenía ganas de venir al Mercurio. Hoy quería quedarme en la casa, con mi novio, ver alguna película y no tener sueño. Anoche me preparó una comida riquísima. Y yo lo echo tanto de menos todo este tiempo de trabajar 70 horas semanales. Quiero que sea abril. Ahora.

Mientras veníamos caminando a la revista, la Maida me dijo que yo vivo en un mundo Bilz y Pap, como si estuviera siempre flotando y que quizá debería crecer. Y me pregunto si crecer será, verdaderamente, cerrar un poquito los ojos, con la boca en línea recta y una agenda bien al día. Y no lo creo. Quizás crecer sea, solamente, ser capaz de mirarlo todo y seguir creyendo.

No sé si soy grande.
Sí sé que soy sincera.
Con eso me basta.

miércoles, enero 24, 2007

in the world

La Josefa me trajo una cremita de hierbas mexicanas para la piel.
Ayer fui al doctor y me dijo que estaba deshidratada.

Hoy perdí el bus de El Mercurio y tuve que tomar la 329, cuando llegué acá me enteré que fue el mismo número de la que quemaron a las cinco y media de la mañana. Algo que quizá no había alcanzado a imaginar, porque en mi cabeza los tipos siempre se subían con pistolas y disparaban, o secuestraban la micro, pasajeros incluidos. Pero no. No murió nadie. A mí tampoco me gusta el Transantiago, aunque no sé si es para tanto.

No he tomado desayuno, sí un litro de agua, y tengo hambre. Quiero uno de esos panes con queso del casino. Y quiero dormir, claro que anoche igual tuve como diez horas de sueño. Acabo de visitar los blogs de las entrevistadas y fue emocionante saber que la gente leyó y pasó a saludar. Es raro. Es como si, de repente, comprendiera la magnitud de las palabras. O sea, claro, para mí siempre han sido inmensas. Pero, esta vez, miro para los demás. El poder de publicar es muy grande y más vale que lo empecemos a encauzar bien.

Por ahora, me echo un poquito más de crema mágica.
Espero que me respondan los flashback y voy por el segundo litro de agua.
Extraño a mi novio.

martes, enero 23, 2007

stayin' alive

Como pancoras.
Eso nos dijo a Franco y a mí una viejita que estaba haciendo una colecta el domingo en el terminal y yo no sabía lo que era una pancora, pero siempre supe que eran rojas.
Ahí lo reafirmé.

Resulta que nos fuimos a Viña el fin de semana y estuvo topísimo. Nos quedamos en un hostal muy lindo cerca de la Avenida Perú, paseamos por la feria del libro, almorzamos en el Tip y Tap después de dejar todo un plato recién servido en el Cuernavaca porque no le quisieron cambiar la cerveza tibia a mi novio y fuimos al casino. Franco ganó, yo perdí. Así que después celebramos en un pub. Lo pasamos increíble.

El tema fue la playa. Porque claro, no hacía tanto calor y el viento y blablabla... resulta que ayer no pude levantarme para trabajar. Franco tenía libre, así que nos pasamos echando aloe vera y a las cuatro de la mañana una farmacia llegó a tocarnos el timbre con Solarcaine. Igual no se nos ha pasado.

Hoy, muriendo de frío, roja y con dolor de guata en El Mercurio.
Salió el reportaje de los blogs en la Ya.
Echo de menos a mi novio.

viernes, enero 19, 2007

no estoy aquí

Hoy, mi mente divaga.
Cualquier cosa menos días oscuros.

Lo más loco de toda esta experiencia de oficina ha sido que, de repente, me sentí tan grande porque los zapatos sonaban como los de mi mamá cuando yo era chica. Y no sé. Quizás soy grande ahora también.

No me gusta cuando Franco está triste. No me gusta la impotencia de no poder ayudarlo porque en el fondo cada uno tiene sus procesos a su tiempo y yo sólo puedo quedarme a su lado y abrazarlo y decirle que lo amo hasta el infinito infinitas veces.

Mañana, Viña.
Al fin libre después de tres semanas de trabajo continuado.
Quiero dormir sin despertador.

jueves, enero 18, 2007

la vida que me alcanza

En once minutos más salgo a esperar micro.
Tengo una charla de medicina natural.

Acabo de terminar mi primer reportaje, en conjunto con la Sylvia que es un amor y también está haciendo la práctica. Definitivamente, me gusta cuando el trabajo está listo. Me gusta mi nombre abajo del título y haber formado parte de todo el proceso. Pero no sé si me gusta tanto el camino que hay que seguir para llegar al final. Me quedan dos meses y medio para descubrirlo.

Mi tata estuvo en la clínica dos días por exámenes y mi mamá ultra asustada. Me dio mucha pena, porque a veces no sé cómo acompañar a las personas, en especial cuando son temas que quizás para mí son menos fuertes porque mi guata me dice que me quede en paz y yo sólo le obedezco.

Estoy contenta. Tranquila. Como si hubiera superado una crisis que nunca supe cuál fue, pero que seguro significó una oportunidad de crecimiento.

miércoles, enero 17, 2007

mágico delirio

Hoy, leyendo el blog de Sombra, me acordé de un par de cosas.
No siempre he sido como soy.

De hecho, hasta antes de conocer a Franco yo nunca quise algo serio. O sea, claro, decía que sí, pero cuando llegaba alguien y aparecía la posibilidad de amar, salía corriendo. Creo que un par de veces no lo hice. Pero entonces quienes salieron corriendo fueron ellos y, para que haya una pareja, todo debe ser mutuo. No tener miedo y sí tener amor, paciencia, capacidad de entregarse y soñar y construir el mundo juntos.

Yo era de aventuras. Ahora me doy cuenta, obvio. En su momento, hubiera jurado de guata que todo era sincero cuando en realidad buscaba la emoción, el juego. Ese típico gallo que se las da de guapo inalcanzable y que en realidad no es capaz de asumir un compromiso. Pero es difícil, cuando una no se quiere tanto, darse cuenta que la otra persona tampoco la quiere. Más que difícil, casi imposible. Para mí, por lo menos, fue un proceso.

Fueron muchos capítulos de libros, tiradas de tarot y un taller de mujeres donde hicimos pan amasado. Fue cantar fuerte en la calle hasta que se me acabó la vergüenza. Fue llorar en las micros y en los paraderos y mientras escribía mi blog. Fue caerme tan, tan fuerte, y tantas veces, que llegué a pensar que nunca más me levantaría. Fue tener miedo y sentirme sola, infinitamente sola.

Fue descubrir que Franco es más que un montón de adrenalina. Que es mañanas y noches, almuerzos, peleas, resfríos, cumpleaños, sorpresas y costumbres.

Y ahora cierro los ojos y lo veo.
Y lo amo.
Y me encanta ser tan feliz, tan completa, tan mujer.

martes, enero 16, 2007

perder la compostura

Media taza llena de espresso.
Escucho Miranda.
Hoy publicaron por primera vez mi nombre en la revista Ya.

Poti, el hamster de la Maida, está enfermo y resulta que los veterinarios no ven hamsters, qué sé yo por qué para ellos la vida de un roedor pequeñito vale tanto menos que la de cualquier otro animal con cuatro patas grandes. Si muere será pura negligencia médica.

Anoche, cumpleaños de la Coté. Me encantó pasarlo bien con mi novio y creo que nos hace falta más tiempo sin obligaciones urgentes. Porque yo, con setenta y cinco horas de trabajo semanales, no alcanzo ni a dormir. Quiero que se acabe el verano y tener vida otra vez, aunque en este momento exacto esté disfrutando mi práctica frente al computador.

No me gusta el día oscuro.
Prefiero derretirme almorzando al sol, que morir de frío en verano.
Voy a convertirme en soldadita de la Revolución de la Cuchara.

lunes, enero 15, 2007

just upon a smile

Lunes otra vez.
Me siento como Garfield.

Muero de sueño frente al computador y no puedo esperar a que sea sábado para irnos a la playa con Franco en el fin de semana que pedí sin sueldo. Días libres, al fin. No tengo uno desde el año nuevo.

La conversación de la madrugada del domingo me hizo bien. Y releer los últimos dos capítulos de "Mujeres que corren con los lobos", también. Es que claro, empiezo a no tener tiempo y me pierdo. Se me olvida que no sólo me gusta, sino que necesito el espacio para respirar y estar sola conmigo. Para regresar al hogar, recordar quién soy y qué estoy haciendo acá.

Mi novio, también, es mi maestro y mi amigo.
Es el hombre que más admiro y el único que amo.
Hoy, rosada y bostezando.

martes, enero 09, 2007

a whole new world

Éste es mi post número 200.

Cuando empecé a escribir, nunca había visto un blog. Me acuerdo. Y fui al cine ese día, aunque no tengo idea qué película. Fue hace un año y medio. Acá, con fondo negro y letras blancas, ha quedado registro de los cambios más importantes en mi vida. Alguna vez que no exagere. Mi mujer interna y yo sabemos que es cierto hasta los huesos.

No podría dejar este espacio. Claro, paso por etapas de abandono y negación, a veces incluso se me olvida que escribo porque es mi forma de respirar, de dejar de sentirme ahogada cuando el mundo me pesa tanto, de encontrarle un sentido a los detalles de todos los días, de recordar la verdad en los momentos en que la memoria me quiere engañar para que crea que todo tiempo pasado fue mejor, aunque sé que ésa es la mentira más grande. En tiempos pasados, hubo de todo y ahora también y mañana no me cabe duda.

Me gusta que me lean. Me gusta que me comenten, que con algunos nos hayamos hecho amigos tomando café o hablando por Messenger. Me gusta haber llegado a las cuatro mil visitas con que soñaba desde que empecé a postear y leía el blog de Ana María, a su vez, mi primera fiel lectora. Me gustan las letras como me han gustado siempre.

Cuando era chica nunca tuve muchas amigas. Quizá si no hubiera pasado tantos recreos en la biblioteca del colegio, nunca hubiera descubierto cuánto me apasiona la fantasía. Porque, a fin de cuentas y hoy sentada en el diario El Mercurio con tarjeta de crédito en la billetera y un novio que es casi marido, sé, sin dudas, que lo que me mueve y por lo que me levanto todos los días es porque creo que hay algo más. Que no somos, solamente, un montón de papeles vacíos.

Somos historias de magia, de dolor, de risa.
Pero, sobre todo, somos historias que viven y existen.
Somos la fantasía.

lunes, enero 08, 2007

flores amarillas

Me acabo de comer una ciruela y estaba dulce.
Hoy se cumplen seis meses desde que conocí a Franco.

Me acuerdo que la primera vez que hablamos yo le dije muerta de la risa que lo amaba. Y era verdad.

Creo que no es fácil dejar entrar a alguien en la vida. Para mí, no fue fácil comprender que ya no era una, que ya no estaba sola, que, de repente, existía un nosotros que iba más allá de un ratito o de la emoción máxima eterna del principio.

Pero existe y ahora lo sé. Hay un camino adelante y a veces será tomarnos la mano y a veces correr en distintas direcciones, y a veces nos amaremos y nos odiaremos y quizá, sólo quizá, descubriremos que el cielo es lo que existe cuando estamos juntos y abrazados con los ojos tan abiertos y dormidos.

Amor, mi amor.
Toda la vida no alcanza a ser suficiente tiempo.
Yo me quedo contigo.

jueves, enero 04, 2007

princesas de cristal

Sentada acá de nuevo.
Hoy, con polerón y un café de vainilla.

Estoy en shock después de haber leído muchísimas páginas web pro Mía y Ana. Bulimia y anorexia, en sus nombres tradicionales. Niñitas de quince años que se están matando todos los días y se ayudan a eso con consejos para vomitar mejor y más veces y para que se acabe el hambre y con un credo que termina en amén y que dice que creen en el infierno porque sienten que viven ahí todos los días.

Cuando yo estaba en el colegio, una de mis mejores amigas tuvo anorexia. Más allá de todo lo que significó a nivel físico, también quiso decir que la perdimos durante mucho tiempo. Ahora está mejor, claro. Y más linda. Porque el cuerpo perfecto no es el de las modelos que aparecen en la tele. El cuerpo perfecto es el de cada una, es la magia de las diferencias, de lo único, de lo propio. Cada cuerpo es perfecto en sí mismo porque, a pesar de los intentos, es imposible de igualar. Viene con marcas, con formas, con pliegues. Viene llamado a cumplir la función de transportar nuestra alma. Y si cada cuerpo tiene sus limitaciones, tiene también sus ventajas. Y si somos como somos y no como la sociedad nos quiere imponer, quizá descubramos al fin que la fuerza de todos los cuerpos juntos es más fuerte.

Tengo un poco de angustia.
¿Quién quiere cambiar el mundo conmigo?

miércoles, enero 03, 2007

the only way

Y empecé la práctica.
Computador y teléfono todo el día.

Ahora estoy comiendo un chocolate con avellanas que me regaló anoche mi novio junto con unos canapés bacanes que preparó para celebrar el comienzo de mi vida de estudiante casi profesional.

No sé si me gusta, todavía. Sé que me gusta el lugar, claro, y que la gente es simpática y que es topísimo tener credencial con foto y almuerzo todos los días, pero no tengo claro si quiero dedicarme a esto para siempre. No sé si soy amiga del aire acondicionado y de las sillas que dan vueltas, aunque es algo con lo que me encanta jugar cuando hay poca gente mirando. No sé si adoro hablar por teléfono con personas que no conozco para conseguir entrevistas y frases y fotos. No sé.

Creo que estos tres meses determinarán lo que haga con mi futuro.
Si no me acostumbro, no pienso ser periodista.
Y eso es definitivo.

lunes, enero 01, 2007

happy new year

Este año, mi diosa es Lilith.
Encontrarme con mi sombra.

Anoche mi primer abrazo fue para Franco, nunca había empezado enero con ningún novio y menos con fecha para casarnos en veintidós meses y diez días más. Creo que ya pasé todos los primeros cambios grandes. Creo que ahora viene establecerme, crecer, cimentar mi espacio en el mundo.

Empecé el año con las uñas fucsia y polera blanca, en el pasto de la casa de mi tata. Empecé el año con un poco de miedo pero igual certezas. No sé si estoy más o menos rodeada de gente, pero sé que estoy menos sola. Y aunque a veces siento que me perdí y que quizá no me encuentre más, al final siempre aparezco sentada frente al mar.

Quiero dejar escrito que la felicidad es un momento eterno.
Bienvenido 2007.

sábado, diciembre 30, 2006

me and myself

Hay días en que no sé nada.
Hoy sólo sé que quiero volver a dormir bien.

Llevo una semana soñando y no logro entender los sueños. Pero me despierto muchas veces y tengo el corazón acelerado y no dejo de dar vueltas en la cama. El martes empiezo la práctica. Tengo un poco de miedo. Será que, en realidad, me asusta quedarme quieta, de repente, quedarme aquí porque así me siento cómoda y no necesito volver a moverme. Me asusta ese momento de soberbia que quizá todos pasamos, donde pueda llegar a creer que esto es lo mejor que puedo lograr, que más allá no hay nada, que quizá es verdad que estamos destinados a convertirnos en un montón de relojes grises.

Me asusta caer en lo que siempre he odiado, convertirme en otra persona del mundo, vestida bonita, labios pintados y zapatos brillantes, peleando por un puesto que está un poco más arriba, peleando por nada porque al final somos quienes somos y nada más.

Por algo el universo me puso acá y eso lo comprendo.
Es sólo que todavía no logro saber por qué.
Me falta un poco de mar.

miércoles, diciembre 27, 2006

no como animales

Me pica el brazo izquierdo.
Gatina sigue con pulgas.

Cuando en febrero, justo antes de viajar a Argentina, decidí dejar las carnes rojas, mi mamá pensó que estaba loca y mi tío que no iba a resistir dos semanas ashá sin probar un buen trozo de filete, viste. Pero no. Ya han pasado diez meses y he ido agregando nuevas abstenciones a mi alimentación: ahora tampoco como pavo, ni pollo, ni cerdo en ninguna de sus presentaciones. Sólo me falta dejar pescados y mariscos, mi adicción más grande. Y eso que yo antes organizaba asados en mi casa, compraba la carne y prendía el fuego una vez a la semana. Pero, de repente, entendí un poco la postura de mi hermano devoto de Krishna. Somos defensores de la vida, y de la vida en todas sus formas. En eso creo yo, por lo menos.

Claro que puedo ir a comer ensaladas mientras todos comen choripán. A mí ya no me dan ni ganas. Al principio sí, obvio, quedaba loca apenas sentía el olorcito de un pollo asado. Un día desperté y ya no. Nada.

Así que amo esa canción de frijoles.
La ley del equilibrio rige al universo y no es mentira.
Voy a jugar Mario 3 mientras espero la llamada de El Mercurio.

lunes, diciembre 25, 2006

ha llegado navidad

Al lado mío, montones de ropa.
Al frente, pantalla casi en blanco.

Eran las siete de la mañana cuando me llamó Javier porque se supone que Starbucks iba a repartir desayuno a las personas frente a la Posta pero llegaron (yo iba a ir y me quedé dormida, obvio) y resultó que ya tenían un festín porque toda la noche les llevaron cosas. Bacán.

Ayer no fui a misa de nochebuena por primera vez en cinco años o más. Pero estuve con mis sobrinos buscando al Viejito Pascuero, y con mi novio y con mi familia en una comida que resultó bellísima porque nos reímos mucho y hubo miles de abrazos.

Desperté con los ojos negros por el rímel, como nunca me pinto no estoy acostumbrada a despintarme.
Franco me regaló la edición grande de "Mujeres que corren con lobos".
Tengo un poco de sueño y estoy feliz.

miércoles, diciembre 20, 2006

whatever you do

Acabo de pasar cuatro días con dolor de cabeza.
Algo está mal y no sé qué es.

Me gusta Santiago de noche, ayer cortaron la luz en el edificio y no se notó nada porque afuera ilumina tanto, además no tengo cortinas en la pieza. Acabo de trabajar toda la tarde pero cero cansancio. Tengo ganas de comer un sandwich con tomate y wasabi, eso sí. Mi novio recién puso esa música que odio porque la gente grita como si estuviera siempre enojada.

Quiero que pase el tiempo y que sea verano y que todo tenga sentido otra vez. Quiero la navidad, ahora que mi mamá me regaló un pesebre chiquitito. Quiero llorar un rato pero no tengo motivos. Ando muy hormonal. Un poco triste.

Igual está todo bien. Ayer fui a un casting a canal 13 y me reí mil horas con gente muy simpática. Hoy, Franco me regaló una rosa. Mañana en vez de trabajar en la tienda tengo un día de clases Starbucks y el sábado llega mi hermano con los niños.

A la Siri no la vi más.
Ayer soñé que era el cumpleaños de Nico Ferrari y era cierto.
Gatina está al lado mío mordiendo un sillón.

miércoles, diciembre 13, 2006

born sleepy

Escribo en pijama, ventana abierta frente al Santa Lucía.
Tengo un poco de sueño.

Ayer en la tarde fuimos con mi novio al Hoyts de La Reina a ver Happy Feet. Me encantó. Comimos cabritas con mantequilla y yo sigo comiendo ahora. Tengo la boca salada.

Quedan once días para navidad, me acabo de dar cuenta que es primer año que no tengo arbolito en mi casa y eso que es mi fiesta preferida, porque a pesar de la distorsión general en la percepción que hace que los malls se llenen a las diez de la mañana, es la fiesta de los niños. Cuando era chica, me encantaba salir a buscar al viejo pascuero a la vereda y más de una vez escuchamos con mi prima los pasos de los renos del trineo. Ahora, hace tiempo igual, me gusta mirar las estrellas y decirle feliz cumpleaños al niño Jesús. Dicen que nació en agosto y que es Leo, no Capricornio, lo que me hace bastante sentido porque Dios ilumina como el sol, pero filo. La fecha no es tan importante, porque el tiempo no existe. Basta con que el momento exista. Para mí, por lo menos.

El sábado celebré mi cumpleaños desde la una de la tarde hasta las once de la noche, con piscina, frutas y verduras, en la casa de mi tata. Fue muy piola. Llegó mucha más gente de la que esperaba y me dieron regalos bacanes. Hasta un juego de loza. Estoy tan grande.

Ya empecé a escribir mi libro.
A todo esto, Gatini es Gatina, me lo dijo el veterinario que la vacunó y la hizo llorar un poquito.
Quiero almorzar ensalada.

viernes, diciembre 08, 2006

cuestión de confesar

Dos semanas sin escribir.
Ayer me eché Taller III.

Ahora que tengo veintidós y no morí a los veintiuno como dije tantas veces que pasaría cuando era chica, quizá sea un mensaje del universo para hacer algo distinto con mi vida. No sé. Pero sé que tengo pena y rabia y ganas de seguir llorando y de que se me deshaga el nudo de la garganta porque me cuesta tragar.

Mi cumpleaños estuvo bellísimo. Mi novio me invitó a comer a un restaurant de Bellavista que se llama "Como agua para el chocolate" y tomé tequila con pétalos de rosa, sentada al lado de una fuente de agua. Antes, en la tarde, fuimos al Liguria. El día anterior, comida familiar esperando las doce. Mi mamá me regaló unos vestidos preciosos y lloré con la carta de la Chica.

No sé qué hacer.
Ando media perdida ahora.
Cuatro años y quizá nunca fue lo mío.